Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2018

Los aliados de EEUU y China cambian de estrategia para abordar la guerra comercial

Diego Herranz
Pblico

Europa expande sus alianzas globales, con hasta once tratados de libre comercio en negociacin avanzada; Canad y Mxico se preparan para el funeral del Nafta y China eleva su influencia en Asia. Mientras, en EEUU comienza a articularse una alianza entre demcratas y republicanos en el Congreso para retirar a Donald Trump poder en materia comercial.


Donald Trump, a la izquierda, estrechando la mano del lder chino, Xi Jinping - FRED DUFOUR/AFP

 

Las economas del libre comercio se alan frente a la subida de aranceles y las represalias de la Administracin Trump, y Europa toma el mando de las operaciones. La UE apuesta por alianzas globales. La ltima, reciente, es la que acaba de iniciar negociaciones con Australia para suscribir un tratado de libre comercio que compense el freno a sus flujos de inversin y de exportaciones hacia el mercado estadounidense, el mayor del mundo. Pero sobre la mesa, la Comisin Europea tiene ms de una docena de deliberaciones iniciadas con otras latitudes del planeta, en diversas fases de conversaciones.

Varias voces comunitarias admiten que el tiempo de la paciencia, de los gestos y de los intentos de conciliacin hacia Trump han terminado y que el bloque europeo desea aprovechar el aislamiento de Washington y su cambio en la concepcin de las relaciones econmicas globales, en defensa -aducen- de una falsa amenaza contra su seguridad nacional. La agresiva poltica exterior americana, que ha llevado a EEUU a abandonar el Tratado Trans-Pacfico y a lapidar la libre circulacin de bienes, mercancas y servicios de la llamada pasarela trasatlntica, con Europa -molesta tambin por el final del acuerdo nuclear con Irn, por decisin unilateral de la Casa Blanca- ha impulsado a la UE a estrechar lazos con otros socios o bloques comerciales, a los que se ha apresurado a colgar el cartel de estratgicos. Resignada -enfatiza- a las aseveraciones caprichosas del dirigente republicano, tal y como afirm el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

La apuesta europea por intensificar las alianzas comerciales con otras potencias busca preservar -segn la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmstrom-, el sistema mundial del comercio. Todos los acuerdos que formalice la UE enviarn el mensaje de que nuestro mercado interior y sus socios tienen intereses comunes y avanzan de comn acuerdo en esta direccin, dijo en una reciente conferencia en Canberra. Precisamente, para iniciar el dilogo con Australia sobre libre comercio. Y necesitamos muchos aliados que nos ayuden a alcanzar este desafo.

El inicio del dilogo con Australia es muy significativo en este sentido. Europa es ya el segundo socio ms importante del mercado austral, despus de China, que tambin ha lanzado el seuelo de un acuerdo comercial a Bruselas. Y si el pacto australiano se formalizase, como no se descarta, incluyendo tambin a Nueva Zelanda, el PIB europeo sumara casi 5.000 millones de euros (4.900 millones, exactamente) su tamao en 2030, segn estimaciones del Ejecutivo comunitario. La parte central de las deliberaciones incluyen el comercio de coches, maquinaria, equipamientos electrnicos y productos qumicos y metalrgicos.

Pero hay ms. Hasta nueve en tramitacin. Aunque la contestacin social ante este formato de alianzas es creciente

Organizaciones sociales, ecologistas y de consumidores han emprendido manifiestos en la prctica totalidad de socios de la Unin despus del xito de la campaa contra el Tratado Transatlntico, con EEUU, y contra el suscrito con Canad, CETA, que entr en vigor en septiembre de 2017, pese a que no ha sido, todava en la actualidad, ratificado por el conjunto de parlamentos nacionales.

En Espaa, est pendiente un recurso sobre su constitucionalidad, registrado en el Congreso de los Diputados. El nuevo ejecutivo italiano tambin plantea dudas. Al igual que el Tribunal de Justicia de la UE, que ha entrado a analizar si el modelo de arbitraje incluido en el CETA es compatible con el derecho comunitario. Adems del acuerdo con Canad, Europa mantiene abiertos dilogos comerciales con Japn (el llamado Jefta), cuya fase de negociacin ha concluido ya y tiene el apoyo del Consejo Europeo y de la Comisin, que le ha catalogado de competencia exclusiva de la UE, al tener asumidas competencias sobernas en materia de comercio, y que podra firmarse definitivamente este verano.

Con Singapur, otro concluido y a falta de firma, con un territorio con ventajas fiscales y financieras y enclave geo-estratgico en el transporte comercial martimo mundial. Es un espejo del Jefta y, por tanto, incluye un acuerdo sobre proteccin recproca de inversiones con instauracin de tribunales de arbitraje (ISDS). De similar tenor que el de Vietnam, que Europa busca ratificar con celeridad, aunque, en este caso, no se descarta la separacin de los mecanismos ISDS en un acuerdo paralelo para no retrasar su firma. Entre otras razones, por el dficit en los derechos laborales del ordenamiento vietnamita. Es una economa de trabajos poco cualificados y bajos salarios.

La UE dice estar a la espera de que Vietnam ratifique los convenios de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT). El pacto con Mxico tiene ya un acuerdo poltico, del pasado mes de abril, para modernizar el tratado comercial firmado hace 20 aos, an vigente. Europa negocia con el vecino sureo de EEUU y miembro del Nafta norteamericano tras la imposicin de aranceles de la Casa Blanca al acero y aluminio y la amenaza de bloquear, entre otras mercancas, los automviles fabricados en Mxico, motor exportador de la economa latina del Nafta, y la entrada de mexicanos a suelo estadounidense por los cambios en la poltica migratoria de Trump. En esta terna negociadora se encuentra el dilogo con Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay).

A falta de asuntos an candentes por resolver como los que afectan a la industria del automvil, la crnica, la de agro-combustibles o el transporte martimo. Pero con reuniones que, en la actualidad, se afanan en darle el texto definitivo. Con Chile, al que la UE pretende resetear el acuerdo en vigor, que data de 2000. El pasado 13 de junio, el Parlamento Europeo inst a que se produjera esa actualizacin antes del final de la legislatura tras la tercera ronda de negociaciones con este mercado sudamericano. Y, por supuesto, el laberntico debate con Reino Unido que, pese al complejo divorcio del Brexit, que implica una revisin de la poltica comercial en toda regla por parte de Londres, crisis gubernamentales en Downing Street y la bsqueda de un nuevo estatus para la Prfida Albin y su futura relacin de negocios en el mercado interior.

La instauracin del proteccionismo en EEUU ha herido de muerte la alianza transatlntica. De hecho, en un artculo de la prestigiosa publicacin Foreign Policy, James Traub, habla bien a las claras de que el entramado poltico-institucional y el econmico-financiero entre los espacios de democracia occidental por antonomasia ha suscrito su acta de defuncin. RIP: 1945-2018 dice en su artculo. Aunque empez a resquebrajarse, bajo su punto de vista, con el final de la Guerra Fra. La alianza para contener a la extinta URSS ha pasado tres dcadas en las que se han relajado hasta lmites insospechados las necesidades estratgicas comunes entre Europa y EEUU.

En especial, por el viraje de Trump en materia econmico-comercial y en su lnea diplomtica sobre asuntos tan candentes como Oriente Prximo, que amenaza con voltear el frgil equilibrio en la regin ms convulsa del planeta, con saltos en la volatilidad de los mercados y en el precio de la energa mundial, por el juego de contorsionismo americano que ha inclinado sus apoyos hacia Israel y Arabia Saud, con intereses empresariales y geopolticos opacos, al tiempo que ha tensado los lazos con Irn.

Al dejar sin validez el trascendental pacto nuclear suscrito por Barack Obama, que trat, a juicio de Traub, de restablecer el multilateralismo que, ahora, Trump lapida por un unilateralismo extremo. Su diagnstico es que EEUU ir de crisis en crisis y que Europa se enfrenta a un dilema existencial de magnitud. Con el euro sin convergencia plena en materia monetaria, econmica y fiscal y con presiones migratorias que distancias casi sin remedio a la UE. A lo que hay que aadir su necesaria redefinicin de la estrategia de Defensa que ahora le exige mayores gastos militares para permanecer en el seno de la OTAN.

La reciente visita de Trump a Europa tan slo ha certificado la defuncin de la relacin trasatlntica. El presidente de EEUU ha llegado al Viejo Continente a exigir el aumento del gasto militar a la Alianza Atlntica de los socios comunitarios -equivalente al 2% de sus PIB- y a corroborar que la guerra comercial transcurrir en el futuro por los derroteros de las subidas arancelerias. De momento, Europa ya ha dado el primer paso hacia la confrontacin con EEUU en el rea comercial. Ha advertido que se enfrenta a subidas arancelarias en su mercado que equivalen al 19% de las exportaciones que realiza al Viejo Continente, al que envi, en 2017, ms de 290.000 millones de dlares.

El Nafta se resquebraja

Prepararse para lo peor. La frase surge de boca de la jefa de la diplomacia canadiense, Chrystia Freeland, semanas despus de la tensa reunin del G-7 en Quebec. Pero es un sentir general en el servicio diplomtico canadiense. La afrenta retrica de Donald Trump contra su homlogo del norte, Justin Trudeau, ha dado al traste con cualquier intento inmediato de restablecer los lazos bilaterales que, en algn momento de las semanas previas a la cita de las siete potencias ms industrializadas del planeta, plante, por parte de la Casa Blanca, incluir a Canad en el elenco de economas que podran beneficiarse de la excepcionalidad en las subidas arancelarias que ha impuesto EEUU a sus principales aliados. Aduciendo razones de seguridad nacional e invocando el agujero en la balanza comercial del mayor mercado del planeta. Freeland enfatiz que nunca en la historia reciente, la sintona entre ambos pases haba estado en un punto ms bajo y de tanta preocupacin.

En trminos similares se expresa Colin Robertson, ex diplomtico y responsable del Instituto Canadiense de Asuntos Globales. El dao ya est hecho, es de magnitud y proseguir durante el futuro. Canad es el primer socio comercial de EEUU, con un volumen de intercambio de mercancas y servicios de 673.900 millones de dlares. Un reciente estudio de CD Howe Institute valora en ms de 6.000 puestos de trabajo y una prdida de tres dcimas del PIB el efecto del incremento arancelarios sobre el acero y el aluminio para la economa canadiense.

Mientras que la rplica de Ottawa de aplicar tarifas adicionales a productos estadounidenses como el whisky, la soja o bienes industriales de diferentes sectores, por valor de 16.700 millones de dlares, se cobrar 22.700 empleos, aunque slo un recorte del 0,02% del PIB, a EEUU.

Trump ha descubierto un arma, la guerra comercial, que est usando en su mxima expresin, como un elemento de destruccin masiva, como el gran artefacto de beligerancia para impulsar su poltica de American, first, escribe Lawrence Herman, antiguo diplomtico y ahora consultor de comercio internacional, para quien la equivocacin del presidente americano es que su idea estratgica har a EEUU menos dependiente, pero, en realidad traslada el mensaje de que ha dejado de ser un socio fiable, incluso a sus ms prximos aliados.

La opinin canadiense, adems, se ha trasladado al resto de socios de EEUU, que ya se plantean actuar contra los intereses empresariales de EEUU. Una declaracin de intenciones que estn trasladando a la sede de la OMC, la institucin global defensora del libre comercio, donde podra perfilarse acciones conjuntas. Algunos expertos hablan ya de un impuesto Trump sobre activos estadounidenses en el exterior. Freeland incide en la idea: la preeminencia econmica de una nacin no es eterna y generalmente sucede por errores estratgicos de sus gobernantes. Y EEUU se equivoca tratando de renovar el orden internacional por su cuenta y sin cooperacin con sus aliados tradicionales, explicaba la ministra de Exteriores en Foreign Policy Magazine.

A la espera de alguna seal conciliadora por parte de Washington, Canad -igual que Mxico- ya se preparan para un escenario post-Nafta. Ambos pases se han lanzado a sellar nuevas alianzas comerciales.

Conscientes de que el Nafta est ya en la sala de cuidados paliativos. Canad y Mxico siguen negociando con el parternariado Trans-Pacfico, el primer acuerdo internacional cancelado por Trump, y con otros nueve mercados de la otra orilla de este ocano. Adems de sus dilogos avanzados con la UE. Por si fuera poco, han iniciado contactos con Colombia, Per, Chile, Singapur, Nueva Zelanda y Australia. Una reaccin que empiezan a asumir ciertos polticos en EEUU. Eric Farnsworth, vicepresidente del Consejo de las Amricas y negociador en el original acuerdo del Nafta, en vigor en los ltimos 30 aos, considera que el mundo no puede dejar de girar ni de buscar nuevos pactos de libre comercio slo porque EEUU torpedee su arquitectura de comercio.

Justin Trudeau, primer ministro canadiense - EFE

Entre las iniciativas ms sorprendentes que tiene Canad encima de la mesa, y que baraja con cierto rigor, es unirse al bloque europeo. Trump, dicen en Ottawa, ha dejado las puertas abiertas a cualquier movimiento geo-estratgico. As lo advierte el senador estadounidense, Ben Sasse, republicano.

Por Nebraska. Crtico con la tctica comercial de Trump. No sera descabellado. Se tratara -admite- de consolidar una de las rutas tradicionales de comercio canadiense y de aprovechar una oportunidad histrica. Con un poco de imaginacin, las garantas de xito de este juego seran casi plenas. Para Canad, sera como reemplazar de un plumazo a EEUU y tener acceso inmediato a ms consumidores que el de EEUU. Y geoestratgicamente, podran consolidar una pasarela transatlntica que ganara influencia global y que, al unsono, dejara a Reino Unido entre dos espacios de inversin demasiado potentes como para que no se tome en serio el Brexit. Y Mxico podra seguir sus pasos. Sera el nacimiento de una nueva era multipolar. Con EEUU ajeno. O, al menos, con el pie cambiado. De momento, Trudeau, en la conmemoracin del 151 aniversario del nacimiento de Canad, se desplaz a la pequea localidad agrcola de Leamington, al suroeste de Toronto, prxima a la frontera de EEUU, para anunciar la subida de aranceles a productos estadounidenses por valor de 16.600 millones de dlares.

El Congreso americano, contra el proteccionismo

Trump desea batallar contra todos. Quizs piense que la mejor va de defender sus intereses y los de los estadounidenses, pero slo est provocando el aislacionismo de EEUU. Bajo esta idea motriz, que est en el pensamiento de los servicios diplomticos occidentales y chinos, pero que tambin subyace, cada vez de manera ms intensa, entre histricos responsables -actuales o en excedencia- de la Secretara de Estado, demcratas y republicanos han empezado a mover ficha para corregir los excesos proteccionistas del presidente y tratar de contener los efectos de la guerra comercial iniciada por la Casa Blanca. Su campo de operaciones ser el Congreso.

La base fundamental de su argumentacin es la creciente retrica beligerante de Trump hacia sus aliados, que deja traslucir una errtica y voltil estrategia exterior. El dirigente republicano -argumentan- ha confundido sus esfuerzos y ha irritado a sus socios y aliados, tensando los lazos bilaterales con todos ellos al retirar, por ejemplo, a EEUU del acuerdo nuclear con Irn, a pesar de que las objeciones de los europeos, y tratando de dinamitar el Nafta, contra las posturas de Mxico y Canad, que incluso han aceptado revisarlo en profundidad, mientras pactaba con el dictador norcoreano una salida a la escalada nuclear de ese pas poco transparente que, adems, lleva aparejada la salida de las fuerzas estadounidenses de Corea del Sur.

Apelando a razones, pese a ser aliados de larga fiabilidad, de seguridad nacional. Tambin para justificar las subidas arancelarias. De repente, en cuestin de meses, los ms slidos amigos de EEUU han pasado a ser acrrimos enemigos, se quejan. Hasta el punto de que el G-7, el cnclave donde se dirime el orden mundial, pasa por su crisis ms grave desde su nacimiento, en 1975. Este repentino aislamiento de EEUU no ha gustado a las filas republicanas.

Varios senadores del llamado Grand Old Party (GOP) han iniciado tramitaciones legislativas para contrarrestar las acciones de la Casa Blanca. Entre sus planes, est el respaldo de una enmienda al presupuesto anual de Defensa, que requiere de la aprobacin del Congreso, y que permite emprender una serie de ajustes sobre las importaciones de materiales para fines militares. En esta iniciativa se contempla incorporar medidas contra las recientes subidas de aranceles sobre el aluminio y el acero. Y creen necesario dejar abiertas las enmiendas a otros asuntos comerciales, sugiriendo con ello que podra llegar a convertirse en una pieza legislativa lo suficientemente del suficiente calado como para que Trump se vea obligado a firmarla. No esconden su intencin de fumigar la batera de normas comerciales que se han lanzado desde Washington.

Uno de esos lderes es el senador Bob Corker, de Tennessee, quien admite que entre las correcciones tarifarias que van a proponer se encuentran las que Washington ha incluido, por imperativo de seguridad nacional, de acuerdo con la Seccin 232 de la Ley de Expansin Comercial, que est sujeta al visto bueno del Congreso. Y podra cambiar la tctica de Trump con carcter retroactivo. Corker us un tono pragmtico: puede que la reaccin de Trump [a esta iniciativa]no sea positiva, pero creemos que es necesaria para restablecer la autoridad del Congreso. Sobre todo, porque la Constitucin americana -dicen sus instigadores, entre los que se encuentras congresistas como Ben Sasse (Nebraska), Marcos Rubio (Florida) o su portavoz en la Cmara de Representantes, Paul Ryan- confiere al legislativo el poder para establecer aranceles y para revocar cualquier accin de la Casa Blanca que considere abusiva.

Sin embargo, una vez en vigor, la acometida del Congreso debe contar con el visto bueno de las filas demcratas. Formacin que est en pleno debate ideolgico tras la salida de Barack Obama y el fracaso de Hillary Clinton en la carrera presidencial. Histricamente ms proteccionista que los republicanos -se han opuesto a acuerdos globales como el que se rubric con las naciones de Asia-Pacfico, en el segundo mandato de Obama- estn dispuestos a seguir la estela de sus rivales.

Un reciente sondeo de Pew Research Center dice que slo el 22% de sus congresistas apoya las medidas de Trump, con el 63% en contra. Adems, hay una unanimidad plena en la defensa del Nafta, acuerdo cerrado por Bill Clinton en los noventa. El sentimiento en bloque de los demcratas es actuar con mayor virulencia contra las polticas de Trump implantadas por Obama -desde el MediCare hasta la reforma financiera que combati la crisis de 2008 o la doble rebaja impositivasobre las rentas y las empresas- y defender la histrica postura de EEUU como abanderado del libre comercio. En un ao, adems, de elecciones legislativas como el actual.

La estrategia europea cuenta con que logre cundir el pensamiento, en EEUU, de que esta guerra reducir notablemente la, hasta ahora, vibrante economa americana y recortar la confianza empresarial en el pas. De momento, Mark Zandi, economista jefe de Moodys Analytics, calcula que los movimientos arancelarios en vigor ya van a restar tres dcimas al crecimiento del PIB de EEUU este ao. Impacto que aumentara considerablemente si Trump sigue la pauta prevista. La lectura que extrae Europa de estos movimientos es que la guerra contra el libre comercio ir a peor. Hasta el punto de que podra poner en riesgo el futuro de la OMC. Varios estudios alertan de que, si no se logra defender el estatus quo actual, los aranceles en el mundo crecern, de media, un 32%. Pero en Capitol Hill, sede del Congreso, tambin preocupa, y mucho, el Nafta.

La bancada de los republicanos cree que la ausencia de posibilidades de que se renegocie convenientemente este tratado mermar las posibilidades del partido en la contienda electoral de noviembre. Y si no lo hay, se temen lo peor. Estudian que la renegociacin pase al Congreso. El Nafta genera industrias multimillonarias en la mayora de los estados americanos por sus facilidades empresariales y sus ventajas comerciales. En sus 24 aos de funcionamiento hasta 33 estados del pas han llegado a vender ms bienes y servicios a Canad que al resto de EEUU. En 2016, ltimo ejercicio previo a la declaracin de la guerra comercial, las exportaciones a Canad oscilaron desde los 9.000 millones de dlares del estado de Washington hasta los 23.700 de Michigan. Mientras que las ventas a Mxico fueron desde los 2.000 millones de Hawai hasta los 91.700 de Texas.

China expande su influencia por Asia

El objetivo ineludible de la afrenta comercial de Donald Trump no son sus aliados. Por mucho que sus socios geoestratgicos -Canad, Mxico y la UE- contribuyan de forma ntida al dficit comercial estadounidense. El enemigo declarado de la Casa Blanca es China. De hecho, la guerra no ha sido oficialmente declarada hasta que, el 5 de junio, Washington oficializ la entrada en vigor de la primera lista de productos represaliados chinos. Con un argumento aadido al de la seguridad nacional: China nunca ha aceptado ni la apertura de mercados ni los valores liberales que comporta el libre comercio. Una estratagema que, sin embargo, no pilla de sorpresa a Pekn. Aunque el rgimen del pas, que ha tratado de negociar con Washington una nueva relacin sin medidas punitivas tan drsticas, opine que la guerra abierta acabar debilitando a ambas potencias. EEUU ha puesto sus metas econmicas por encima de cualquier entendimiento con China. Circunstancia que complicar los lazos con el resto de naciones asiticas y dificultar la labor de mediacin, si fuera posible, de aliados en la regin.

La visin trumpiana de las relaciones con China entierra la poltica de Obama de combatir toda accin agresiva en materia comercial con el gigante asitico involucrando a sus aliados dentro del entramado multilateral. Trump no necesita palabras. Su obsesin es rebajar la influencia de China en el mundo. Algo que admiten las cancilleras occidentales. Y una misin que perturba al empresariado estadounidense. Scott Paul, presidente de la Alianza para la Industria Americana, deca recientemente en The Washington Post que no puede evitar sentir que la Administracin americana no podr sacar partido de esta contienda. Por mucho que detrs de esta iniciativa est la declarada medida de evitar que Pekn deje de obtener y plagiar derechos de propiedad intelectual estadounidenses de forma ilcita.

El problema de este viraje de Trump no es slo que la subida arancelaria sea desmesurada. Del 10% adicional sobre bienes y servicios que, en conjunto, totalizan 200.000 millones de dlares. Por encima de la cifra que China consigue como supervit en la balanza comercial bilateral con EEUU. Sino que, como alertan desde el Instituto Peterson, puede perjudicar el abastecimiento que necesita la industria americana para funcionar a velocidad de crucero.

Adems, para paliar este conflicto, China ha intensificado su influencia en Asia. Ya lo hace desde el inicio del milenio. Entre 2000 y 2016, Pekn ha empleado ms de 48.000 millones de dlares en preparar a sus vecinos para que consuman productos made in China. A travs de acciones de diplomacia econmica, poltica y de cooperacin. La mayor parte, procedente de sus recursos presupuestarios, segn AidData. Una tctica que ha utilizado en frica y Amrica Latina, donde la llamada Mano Invisible de China ha ido aadiendo cuotas de mercados a base de inversiones constantes y multibillonarias. El juego, pues, de la segunda potencia econmica mundial en Asia es claro: lograr que sus vecinos continentales sean el supermercado de sus productos, abrir sus economas a las firmas chinas, acceder a sus fuentes de materias primas, legitimar las fronteras martimas y territoriales con sus reclamaciones en el Mar de China y labrarse el apoyo de todos ellos hacia las posiciones de poltica exterior de Pekn en Naciones Unidas y otros foros globales.

En esta estrategia, Made in China 2025, se enmarca tambin los 110.000 millones de dlares que se ha gastado en poner en marcha el Belt and Road, la nueva nomenclatura de la llamada Ruta de la Seda, proyecto con el que Pekn quiere ganarse la imagen de actor global frente al proteccionismo. Los clculos de Pekn prevn que la ruta movilice 1,8 billones en inversiones, al cobijo de un mega-mercado de 68 pases, con 4.400 millones de consumidores y el 40% del PIB mundial e involucrar a Oriente Prximo, frica y Amrica. Pero la prioridad es Asia, donde Pekn tiene 115 programas de hermanamiento entre ciudades chinas y del resto del continente, bajo alianzas comerciales y econmicas. Adems de haber inaugurado ms de 500 Institutos Confucio a lo largo y ancho de su territorio.

La Administracin Trump, a travs de su representante comercial, Robert Lighthizer, insiste en que el comienzo de las hostilidades parti de Pekn. Con su agresiva poltica comercial hacia los EEUU. Pero su postura de elevar aranceles a importaciones chinas por valor de otros 200.000 millones de dlares es atizar demasiado el fuego. Porque China abastece el 8% de las materias que demanda del exterior la industria americana, segn datos del International Trade Center. En 2017, EEUU compr a China mercancas por 505.000 millones de dlares. Si la mitad reciben aranceles adicionales, bienes como la ropa o los productos electrnicos repercutirn en el precio final de los consumidores americanos, alertan en este think-tank. Pero las consecuencias pueden ser an mayores.

Conglomerados como General Electric pidieron a Washington que quitara de la lista de bienes chinos 34 materiales electrnicos que juzga esenciales para mantener su ritmo de produccin. Sin xito. Bien es cierto que la lista sobre la que puede contraatacar Pekn es muy inferior -en 2017 compr a EEUU por valor de 130.000 millones de dlares-, pero puede jugar la carta regulatoria de impedir que firmas estadounidenses entren en el accionariado de empresas chinas de sectores estratgicos.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/guerra-comercial-aliados-eeuu-china-cambian-estrategia-abordar-guerra-comercial.html

 


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter