Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Usos y abusos de Hait
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2005

Otra vena abierta
Hait: sangre y dolor

Elsa M. Bruzzone
Red Voltaire


Hait fue el primer pas de Nuestra Amrica que alcanz su independencia. Fue el refugio elegido por el Libertador Simn Bolvar cuando derrotado por los espaoles en la Primera Campaa Libertadora, debi huir de Venezuela. Fue el Presidente Alexandre Petion quien proporcion armas y dinero al Libertador para que emprendiera la definitiva campaa de independencia del dominio espaol en su Patria.

Sin embargo la historia de Hait es un camino de sangre y dolor desde hace doscientos aos. Luchas por el poder entre negros y mulatos, invasiones de Francia e Inglaterra (1869/1872), intervencin de Alemania (1877), ocupacin norteamericana (1915/1935), masacre de haitianos refugiados en la Repblica Dominicana (1937), dictaduras de los Duvalier y de Raoul Cedrs. Sangre, dolor, torturas, asesinatos, desapariciones, pero tambin resistencia y obstinacin de numerosos sectores de la sociedad que pagaron con sus vidas y el exilio sus sueos de un Hait justo, libre y soberano. En 1999 y en el 2000, dos integrantes del Cemida, los Cnls (R) Horacio P.

Ballester y Jos Luis Garca fueron designados por la ONU y la OEA, en forma conjunta, como peritos militares a fin de colaborar con la incipiente democracia haitiana en el juicio que se desarrollaba en ese pas contra integrantes del Ejrcito y de las fuerzas paramilitares conocidas como el Fraph (Frente Revolucionario para el Avance y Progreso del Pueblo Haitiano), acusados de cometer delitos de lesa humanidad en un pequeo pueblo haitiano llamado Raboteau. En el juicio realizado en Gonaives en el ao 2000, aparte de otras sanciones menores, se impusieron 49 condenas a prisin perpetua y trabajos forzados a los ejecutores de la matanza de Raboteau y "en ausencia" a 37 integrantes de la cpula militar includo el ex - Tte Gral Cedrs y conspicuos integrantes del Fraph. Todos ellos, seran puestos en libertad durante la nueva invasin y ocupacin de Hait por EE.UU en febrero de 2005. Qu haba sucedido en Hait? En 1990 en las primeras elecciones libres casi en 200 aos de
independencia, asumi la Presidencia el sacerdote tercermundista Jean Bertrand Aristide, quien a los pocos meses fue destitudo por un golpe militar organizado por el Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Tte Gral Raoul Cedrs que instal una sangrienta dictadura al estilo Duvalier.

Los "Tonton Macoutes" disueltos oportunamente fueron reemplazados por otra organizacin no menos sangrienta: el Fraph. En 1994, EE.UU invadi Hait y repuso al Presidente Aristide quien fue sucedido al trmino de su mandato por Ren Preval. Fue durante el gobierno de este ltimo que el Cemida fue llamado a Hait. En el ao 2000, Aristide fue elegido nuevamente Presidente como candidato de su partido Lavalas (La Avalancha) en medio de un clima de sospechas de fraude electoral. Pero el Presidente haba cambiado.

A su tolerancia religiosa, nacida de su militancia en el grupo de los sacerdotes tercermundistas, que propona un sincretismo religioso entre el catolicismo y los ritos africanos del vud opuso una frrea intolerancia; a sus promesas de elevar el nivel de vida de su pobre pueblo rompiendo con los lazos del Imperio y el discurso neoliberal contrapuso sus compromisos con quienes lo repusieron en sus funciones y l, personalmente, se corrompi adoptando los hbitos de las antiguas dictaduras: las duvalieristas y la militar de Cedrs. El pueblo haitiano busc otros cauces polticos para continuar una resistencia social que se vigorizaba da a da mientras intentaba resguardar los incipientes elementos de la vida democrtica tan difcilmente lograda agrupndose en una oposicin llamada Plataforma Democrtica. Para el Imperio Aristide ya no era til pues las masas populares se organizaban contrariando sus normas y apoyando reivindicaciones ms cercanas a las de sus vecinos cubanos,
cuyos mdicos y maestros ayudaban a los sectores ms desprotegidos de Hait, que a la teora liberal globalizada de sus poderosos mentores.

Y pese a que esos sectores propugnaban una solucin pacfica resguardando la democracia, los EE UU prefirieron volver a sus antiguos mtodos. Para evitar esos "peligros" en una zona tan estratgicamente vulnerable para el gobierno de Bush y ya que no se contaba con la Fuerza Armada, disuelta por Aristide, y la Polica, fiel al Presidente, pese a sus desvaros e inconductas, se organizaron desde la Repblica Dominicana "fuerzas populares", verdaderas bandas de forajidos reclutados entre ex - integrantes del ejrcito de la dictadura de Cedrs, antiguos miembros del Fraph y an de los Tonton Macoutes, que recibieron armamento y dinero provenientes directamente de los EE UU e iniciaron, desde ese pas contiguo, una descarada invasin con el objetivo de derrocar a Aristide.

Como ste resista y la Plataforma Democrtica se opona al accionar de estas bandas terroristas, la solucin fue enviar una avanzada de los depredadores "marines", irrumpir por la fuerza en el Palacio de Gobierno, exigir a Aristide que renunciara, y como ste se neg a hacerlo, embarcarlo hacia la Repblica Centroafricana, lejos de todos sus apoyos. Semanas despus se instal en Jamaica y luego, ante la posibilidad de su asesinato, Sudfrica le ofreci asilo. All recibe honores correspondientes a un Presidente en ejercicio. Francia, Chile y Canad se sumaron sumisamente a semejante accionar que, segn la Editorial del New York Times respondi a "la abierta presin de la Administracin Bush, demasiado dispuesta a ignorar la legitimidad democrtica, para permitir que se removiera a un lder que no le gustaba y de quien desconfiaba."

La nueva invasin y ocupacin termin con todo atisbo de democracia y convivencia. Las bandas de delincuentes organizadas para la revuelta, que aspiraban a ser el ncleo del prximo ejrcito haitiano, (esa fue la promesa que el gobierno de EE UU les hizo) se enfrentan hoy por despecho a las tropas de ocupacin y se cobran venganza en los sectores democrticos que lograron su enjuiciamiento y castigo. Estos ltimos se han quedado sin referentes, la mayora de ellos estn encarcelados, desaparecidos y asesinados, sin el manejo de los mecanismos de poder. Luchan por su supervivencia, cada da ms difcil, pero no bajan los brazos, continan resistiendo, reclamando el regreso de Aristide, que complete su mandato, y elecciones libres.

Las fuerzas de la ilegal ocupacin tratan intilmente de resguardar el orden perdido y aspiran a tener el pomposo ttulo de "Fuerzas de las Misiones de Paz de las Naciones Unidas", ponerse los cascos azules y que todo quede perdonado y olvidado, como son los usos y costumbres. Pero nada ser olvidado y perdonado. Pueden acaso ser olvidadas las torturas, vejaciones, asesinatos, desapariciones, humillaciones, las matanzas como la de la crcel de Puerto Prncipe y las barriadas de Cit Soleil que esa fuerzas de ocupacin ejecutan a diario contra el pueblo de Hait Las denuncias sobre las violaciones a los derechos humanos en el pas hermano se acumulan y crecen da a da en el Tribunal Internacional de la Haya.

Son crmenes de guerra, crmenes de lesa humanidad. Esperemos que haya justicia para Hait. Se han acallado las voces de los periodistas. Se persigue a los luchadores populares, se los mata, tortura, desaparece, masacra. El pas se ha transformado en una gigantesca maquila, llamada "zona franca", donde por un dlar diario, cientos de haitianos explotados producen, en condiciones de verdadera esclavitud, elementos como los jeans Levis que en el mercado alcanzan precios que oscilan entre los 100 y 200 dlares cada prenda.

Cada euro de ayuda que le enva Europa, incrementa los intereses y el volumen de la deuda externa del pas que no ha sido perdonada. Hait recibi ltimamente 34.000.000 de euros como ayuda y debi pagar una semana despus.. 52.000.000 de euros de intereses de su deuda externa! Quin ayuda a quin? Hait, sangre y lgrimas. Hait, sangre y dolor. Hasta cundo?Hait no est solo. Frente a la complicidad de la mayora de los gobiernos del Continente a la invasin, Venezuela, Jamaica y los pases del Caricom solicitaron una reunin urgente de la OEA para exigir el retiro de las tropas norteamericanas y el regreso de Aristide, que jams renunci a su cargo.

Las presiones de EE UU impidieron que la reunin se llevara a cabo. Tambin Venezuela, Jamaica, los pases del Caricom y Cuba, hicieron presentaciones ante la ONU que tuvieron el mismo resultado por decisin del Consejo de Seguridad, no debemos olvidar que junto a EE UU, Francia particip de la invasin. La mayora de las naciones asiticas, la Organizacin de Estados Africanos y algunos pases europeos, no reconocen al tirano impuesto, trado de Miami, Gerard Latortue como Presidente Provisional de Hait. Siguen reconociendo a Aristide y exigen devolver el poder de decisin al pueblo haitiano.

Organizaciones sociales y de derechos humanos del Continente y del mundo acompaan esta lucha. Es lamentable que el Gobierno Argentino no se haya sumado al reclamo por la libertad y democracia del pueblo haitiano y que haya enviado efectivos para presuntas "Misiones de Paz" que son un engao vil y que constituyen un procedimiento para avalar un nuevo Golpe de Estado del imperialismo norteamericano y que exige la complicidad, entre otros, del gobierno de nuestro pas. Hoy es Hait. Y maana? Cuba? Venezuela? O quizs nosotros? Se ha consumado una nueva traicin contra una nacin hermana de Nuestra Amrica. Que esa traicin no quede impune!


Elsa M. Bruzzone
Investigadora de Cemida, Especial de nuestramerica.info




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