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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2018

Hacia la constituyente socialista

Roberto Cobas Avivar
Rebelin


El espritu antidemocrtico y la letra muerta de la Constitucin

La Constitucin de la Repblica de 1976 ha quedado obsoleta, ya claramente desde el momento que se plantea la crisis socioeconmica de 1990 conocida como periodo especial en tiempo de paz. Su obsolescencia, sin embargo, no se reduce a esa coyuntura, responde a un vaco poltico que desarma la voluntad socialista del pueblo cubano.

Un anlisis de los momentos jurdicos lgidos de la Constitucin vigente sobre la que se arma la inicial constitucionalidad de la Revolucin nos indican a la luz del avance social, educacional, cultural y de la consecuente puja por la emancipacin social y econmica de la sociedad la dimensin poltica del carcter ya hoy francamente anti democrtico de la misma.

En el sistema poltico cubano la democracia en los poderes institucionales, an en el sentido heredado de la democracia burguesa (divisin de poderes), es figurativa, por cuanto la soberana institucional y la funcin de control entre los poderes del estado han sido anuladas por el rgimen poltico excluyente, encarnado en la naturaleza absolutista del poder que se le atribuye al Partido de Gobierno en tanto partido-nico constitucionalmente empoderado , Partido Comunista de Cuba (PCC).

La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) el rgano supremo del poder del Estado que representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo segn define el Art. 69 de la Constitucin, no se enraiza como poder del pueblo, lo representa, ajustado al precepto burgus de la democracia representativa. En el sistema poltico cubano, por dems, su composicin no obedece a la eleccin directa del pueblo. Cada candidato tiene que ser legitimado por una Comisin Nacional poltica y de a cuerdo con la ley electoral el 50 % de los candidatos deben ser delegados municipales. Todo un sistema de mediacin poltica se interpone entre el poder popular y la voluntad soberana del pueblo.

La ANPP encarna el poder legislativo, pero se establece figurativamente como rgano superior de poder del estado a la luz del Art. 5 de la misma Contitucin que empodera al partido-nico por encima de todos los poderes.

El estado de subordinacin del pueblo se reafirma con el Art. 70 de la Constitucin al refrendar que el poder constituyente, que habra de radicar en el pueblo soberano, constituye un atributo del intermediario de ese poder, la ANPP. En una suerte de silogismo jurdico el poder popular queda mediatizado por el dominio del m eta poder del PCC.

El artificio jurdico entre los poderes del estado se completa con la relacin Poder Ejecutivo (Gobierno) y ANPP. Si la ANPP constituye el rgano supremo de poder del estado, cmo es que la Asamblea no ejerce ni normativamente ni en la prctica la funcin de control sobre el Poder Ejecutivo?. Valga como ejemplo del vaco de control poltico sobre el Poder Ejecutivo la ausencia del ejercicio democrtico de las interpelaciones de los representantes del pueblo y del pueblo directamente sobre la gestin del Gobierno y el hacer de sus miembros. En la doctrina poltica de l poder del PCC la funcin de control le est reservada al mis mo P artido. En la prctica se ejerce mediante el poder de subordinacin del Partido sobre la militancia en virtud de la prevalencia en el mismo del centralismo sobre la democracia. Se hace efectivo dada la norma d a da la norma no escrita de la preferencia por los militantes del PCC para el desempeo de cargos institucionales, especialmente en las instancias superiores de los compartimentos de poder (nacional, provincial, municipal).

Para consagrar el descontrol social sobre el E stado y el libre albedro del P oder E jecutivo, el Poder Judicial, ejercido por la Fiscala de la Repblica, no posee autonoma jurdica.

Obedeciendo a ese desorden de cosas, la figura institucional del Tribunal Constitucional no existe, se desecha el instrumento garante por excelencia del estado stricte de derecho segn el acervo cultural y la prctica del derecho constitucional moderno[1]. La suplantacin de identidad jurdica y control poltico del Tribunal Constitucional por la Fiscala de la Repblica devela el vicio del sistema con que los redactores de la Constitucin de 1976 lastran el estado de derecho y enajenan la idea y la prctica de la s relaciones sociopolticas democrticas.

Si el Art. 127 de la Constitucin refrenda que la: Fiscala General de la Repblica es el rgano del Estado al que corresponde, como objetivos fundamentales, el control y la preservacin de la legalidad, sobre la base de la vigilancia del estricto cumplimiento de la Constitucin, obsrvese que, al mismo tiempo: El Fiscal General de la Repblica recibe instrucciones directas del Consejo de Estado segn le autoriza el Art. 128 de la Constitucin. El Consejo de Estado es el rgano institucional del poder poltico del partido-nico (entre otras restricciones a la participacin poltica democrtica del pueblo, no es posible de facto la membresa en el Consejo de Estado sin la membresa en el Partido) .

En cambio, cuando se establece que: La Fiscala General de la Repblica constituye una unidad orgnica subordinada nicamente a la Asamblea Nacional del Poder Popular y al Consejo de Estado(Art. 128), lo que en realidad se est planteando es que el PCC ejerce el poder sobre la Fiscala General de la Repblica, por cuanto segn el Art. 5 de la Constitucin el partido-nico es el rgano de pod er dominante y, co mo tal, acota el poder de la ANPP. Es as como se da en la prctica de ms de 50 aos de ejercicio l a promiscuidad poltica y anti democrtica en condiciones de poder omnmodo del p artido-nico.

En consecuencia, no es en absoluto una mera insuficiencia que la Constitucin no conciba la figura jurdica del Tribunal Constitucional. Entre Tribunal y Fiscala existe, adems de la diferencia de propsito jurdico, una funcin que hace la diferencia cualitativa poltica para el estado de derecho. El Tribunal Constitucional juzga y dicta sentencia con obligacin de irrevocable cumplimiento sobre la violacin de la letra y el espritu de la Constitucin. He escrito letra y espritu, por cuanto las sentencias del Tribunal Constitucional valen como precedentes con fuerza jurdica tambin sobre la interpretacin de la letra, all donde la misma no haya sido lo suficientemente obvia como para que no cunda la ambigedad en su aplicacin.

Lo anterior significa, que en un estado stricte de derecho tanto el partido de gobierno (sistema de partido nico o no) como las instituciones del estado, incluidos el Parlamento y el Gobierno, se ajustan en el cumplimiento de sus funciones irrestrictamente a la letra de la Constitucin, si es que esta ha de ser la Constitucin de la Repblica. Dicho entendimiento toma especial relevancia cuando tratamos sobre el valor supremo de lo que hayamos de considerar repblica socialista: la democracia.

Sin embargo, el poder constituido hasta hoy en la Cuba post 1959 responde a la circunstancia histrica de la consolidacin del poder revolucionario. La necesidad de esa consolidacin devino en un ordenamiento de la participacin poltica donde el soberano, el pueblo, en tanto legtimo y nico poder constituyente, no tiene el pleno derecho que le dara una Constituyente, en tanto instrumento democrtico para reevaluar (cada 20/25 aos, segn nos indica el movimiento dialctico de la realidad socioeconmica y poltica de los estados) desde el prisma de sus necesidades e intereses legtimos la realidad y transformarla consensuadamente.

El problema deja de ser un mero anlisis de formalidad jurdica. El carcter anti democrtico del orden constitucional cubano es el que ha permitido que la reforma del modelo socioeconmico bajo los Lineamientos de Poltica Econmica y Social del PCC y la Revolucin (LPES asumidos definitivamente en 2017 y establecidos para el periodo 2016-2021 )   haya sido establecida violando la Constitucin vigente. Desconocer la necesidad del Tribunal Constitucional pone en evidencia crtica el sistema poltico, por cuanto, tal como constatamos, todo el accionar del PCC en el establecimiento de la llamada actualizacin del modelo econmico es susceptible de inconstitucionalidad.

La convocatoria al pueblo para discutir sobre un proyecto de reforma estructural del modelo socioeconmico que contraviene preceptos de la Constitucin ha sido posible por el super poder del partido-nico, establecido por encima de todos los poderes del estado. El poder del PCC decretado por el Art. 5 de la Constitucin es de naturaleza no solamente supraestal, sino tambin suprasociet al. El vicio anti democrtico de la relaciones de poder es manifiesto. Quin controla el poder del PCC? Puede el pueblo, en tanto sujeto social, controlar al partido-nico? La Constitucin de la Repblica calla al respecto, puesto que ha sido confeccionada a la medida del rgano poltico que se abroga el poder absoluto sobre el Estado, el Gobierno, la Asamblea Popular y toda la sociedad. La democracia, fundamento socialista, se ha puesto en camisa de fuerza.

Una consecuencia importante de tal maleficio poltico contra la democracia se tiene en la imposicin al pueblo por el PCC de la reforma estructural y funcional de las relaciones socioeconmicas en las que se soporta el modo de produccin y el propio estado sin alternativas que como proyectos populares pudieran haber presentado sectores de la sociedad y sometidos a discusin, enriquecimiento y votacin, por ejemplo, en el seno de la ANPP. De hecho han sido presentados, pero ninguneados por el centralismo burocrtico del sistema poltico. La "discusin con el pueblo" se restringe al proyecto de los Lineamientos ya preenlatados por el PCC. El llamado a la discusin de los LPES se ha hecho bajo el precondicionamiento ideolgico (coaccin poltica) de la voluntad popular ante el estado de inconciencia jurdica y de derechos polticos que desde la violacin sistmica del estado de derecho se ha inducido a la sociedad. Todo el procedimiento lleva el agravamiento moral de que se ha aprovechado para ello el estado de necesidad del pueblo, marcado por su inconformidad con el desorden imperante y las expectativas de mejora material y emancipacin poltica que en el mismo anidan. La posibilidad de debate democrtico sobre el rumbo socialista se ata de pies y manos.

Cuando el PCC, en declaraciones de su Primer Secretario, declaraba abiertamente como una innecesaria prdida de tiempo en la implantacin de los LPES la discusin sobre enmiendas o reformas constitucionales (Ral Castro, Conferencia del PCC), se da luz verde a la poltica de hechos consumados, porque se conoce el estado de impunidad en que desde el poder poltico dominante se acta, en un Estado dirigido sin apego al derecho establecido ni al respeto del principio democrtico del criterio y la accin poltica soberana del pueblo.

Llegados aqu, no es casualidad alguna el hecho de que el supuesto estado de derecho cubano tampoco conciba el Tribunal de Estado. Este Tribunal institucional es el ente ante el cual habran de responder polticamente todos aquellos ciudadanos que en el ejercicio de funciones institucionales de partido, gobierno y estado atenten contra la constitucionalidad del estado, a saber: contra cualquiera que intente derribar el orden poltico, social y econmico establecido por (la) Constitucin segn reza el Art. 3 de la misma Constitucin. Ante tal vaco poltico el Partido crea un sucedneo burocrtico: la Contralora de la Repblica, por cuanto ipso facto se le subordina al Consejo de Estado. Juez y parte, es la lgica del poder autoritario.

Constituyente Socialista

Cuando cada vez ms voces de cubanos en debate no autorizado, ya desde hace no menos de dos decenios ven la continuidad de la Revolucin social habida en la revolucin socialista por haber y abogan por una Constituyente   que as lo defina e n Cuba, el mensaje es claro y no admite interpretacin de corte "voces contrarrevolucionarias". Lo que se est cuestionando es el carcter anti democrtico del orden constitucional cubano.

La necesidad de la Constituyente tiene una esencia poltica determinante: el empoderamiento del pueblo como condicin sine qua non del camino hacia el socialismo.

Es el mensaje ideolgico del pensamiento de Marx cuando advierte incisivamente: aseguremos la democracia y la gente caminar sola hacia el socialismo. La democracia burguesa no es ms que el subterfugio del estado capitalista para asegurar las relaciones sociales de explotacin del modo de produccin e intercambio en que se soporta propiedad privada sobre el capital y relacin de trabajo asalariado.

Sin embargo, la reforma total de la Constitucin que ahora propone el PCC "busca recoger en la Constitucin las transformaciones socioeconmicas realizadas en el pas en todos estos aos... -tal como informa el rgano de prensa del PCC Granma[2]. Es la legitimacin de los cambios inconstitucionales que la poltica de hechos consumados ha permitido en el sistema de relaciones socioeconmicas.

Para los socialistas cubanos, por el contrario, la transformacin trascendental de la Constitucin significa implicar al soberano como sujeto constituyente. La Constituyente no admite ser concebida desde alguna supuesta neutralidad poltica. Se trata de una Constituyente Socialista, que emana de la necesidad de llenar con el contenido poltico y cultural apropiado el carcter socialista que la actual Constitucin le confiere declarativamente al estado cubano.

La Constituyente Socialista viene a cuestionar toda la filosofa del poder centralizado dominante sobre la sociedad, en tanto expresin de exclusin poltica y condicin de servidumbre del pueblo. Ese estado de dependencia de la sociedad, su ausencia de soberana, est en las races del agotamiento terminal del modelo socioeconmico cubano.

La Constituyente Socialista ha de establecer los principios poltico-jurdicos para la subjetivacin del poder popular: econmico y poltico. Se trata de un nuevo paradigma cultural de las relaciones de poder entre el estado y la sociedad. Un paradigma socialista.

El objeto de atencin en este paradigma es la democracia directa. Si la democracia directa se torna eje del sistema poltico y socioeconmico estamos en condiciones de dar paso a la autonoma horizontalizada de las estructuras y la organicidad del Estado. Con ello abrimos las puertas al funcionamiento de un sistema de relaciones socioeconmicas descentralizado con alto potencial de accin efectiva y eficaz bajo un modo de produccin esencialmente socio-cooperativo, es decir, no-capitalista.

Si la democracia directa y protagnica queda invalidada como expresin revolucionaria de la participacin y la democracia representativa permanece como figuracin constitucional, la sociedad cubana seguir en el limbo poltico que alimenta a la burocracia estado-partidista como poder en s mismo. Ese es el objeto de debate y toma de decisiones de la Constituyente Socialista.

Cuba se encuentra varada en las arenas movedizas del interregno gramsciano. El estado neocapitalista mediado por la revolucin social habida, no acaba de morir, y el estado mediado por la revolucin socialista que ha de darse no acaba de nacer. La sntesis no cuaja. La era no acaba de parir el corazn, se est muriendo de dolor justo porque, como ha abogado el propio autor del verso, se le ha quitado la R a la R-evolucin.

Ante el hecho constitucional anti democrtico que , segn el Art. 137, empodera la ANPP como el nico rgano facultado para modificar la Constitucin y dada, a tono con dicha prerrogativa, la ausencia del derecho en la Constitucin vigente (Art. 70) a la Constituyente como emanacin del poder indelegable del pueblo, e l proceso por la Constituyente Socialista habra de ser convocado por el Pdte. de la Repblica, mediante referendo consultivo,   adecuadamente preparado   en cuanto a su esencia poltica, para que el pueblo decida sobre si amerita realizarse la Constituyente.

La prctica de comisiones de Partido y ahora de una comisin parlamentaria especial para establecer el contenido de una reforma total a la Constitucin vulgariza el sentido y el ejercicio de la democracia. La comisin, expresin genuina del poder burocrtico, prepara un proyecto de Constituci n para el pueblo. El pueblo, sin embargo, conoce que ha sido privado de su condicin de sujeto revolucionario y critica a sotto voce el vicio poltico de dicha prctica, porque su nica funcin es garantizar la preponderancia del pensamiento nico del PCC en tanto rgano de poder supraestatal.

El referendo consultivo sobre la Constituyente es el primer debate de fondo sobre el socialismo en Cuba. De ser aprobada la realizacin de la Constituyente, la composicin de la asamblea constituyente habra de obedecer a un amplio proceso de elecciones directas de los delegados a la misma con adecuada representacin de todos los sectores de la sociedad.

La primera consideracin que habra de introducirse en la actual Constitucin sera la figura jurdica de la Constituyente como derecho poltico inalienable del pueblo.

El debate constituyente de calado estara en la idea sobre el estado de derecho socialista, el contenido que hace la diferencia cualitativa con respecto al principio de la divisin de poderes institucionales es la democracia directa protagnica. El sistema de poder de dominio supraestatal y suprasocietal del partido-nico queda en frontal contradiccin con el carcter emancipador de la democracia directa. De ah que, en contraposicin, el PCC haya cultivado el modelo de democracia indirecta representativa como legitimacin del sistema poltico monopartidista.

La supuesta transformacin trascendental que se busca con la llamada reforma total de la Constitucin apunta, puntualizamos, a la legitimacin de un estado de cosas establecido por la poltica de hechos consumados coyunturales del PCC. La Constituyente Socialista, por el contrario, asume la transformacin trascendental como el establecimiento de los fundamentos democrticos del estado y del modo de produccin e intercambio en que se soportara la dialctica del movimiento de la revolucin socialista.

Estado comunitario, democracia directa y sistema socioeconmico cooperativo, donde la propiedad privada del capital queda reducida a su forma de reproduccin simple y es negada constitucionalmente toda hegemona econmico-poltica de las formas de reproducin ampliada de capital (tanto estatal, comunitario como cooperativo) constituiran temas centrales del debate constituyente. Estas ideas no se consideran ni en la reforma economicista LPES ni en las formulaciones de la conceptualizacin socialista del modelo cubano que ha definido el PCC. No se presentan como atributos de la nueva y superior cualidad del estado, el sistema poltico y las relaciones sociales de produccin. No ha importa do que estos preceptos lleguen a ser los que pueden darle el contenido revolucionario necesario a la transformacin socialista del modelo que " ya no le sirve ni a los cubanos". Un modelo que "ya no le sirve ni a los cubanos", segn la lacnica apreciacin sobre la bancarrota del mismo que el Lder de la Revolucin confesaba a la prensa extranjera (Fidel Castro R. en declaracin a la revista The Atlantic, setiembre 2010).

Es sin embargo Marx quien nos demuestra - en crtica a la opinin del Lder cuando asuma que la nica solucin que nos quedaba era repartir con justicia el "pan y los peces" y no la transformacin del modo de producirlos (discurso a la juventud y pueblo de Cuba en la Escalinata de la Universidad de la Habana, 2005) -que el modelo fracasa por haberse anclado en la naturaleza del socialismo vulgar [3].

El Sistema Poltico y la Constituyente Socialista

La idea-fuerza de democracia directa articula la participacin poltica dndole el sentido de protagonismo y pertenencia popular. El cuestionamiento del sistema anti democrtico del partido-nico, habiendo sido asumido como poder poltico supraestatal, tiene en la idea de democracia directa el fundamento para la transicin hacia un sistema de poder poltico incluyente y protagnico del pueblo.

Las corrientes de derecha dentro y fuera del PCC en el pas y allende sus fronteras, posicionadas ideolgicamente contra el socialismo, aspiran a la definitiva instauracin en Cuba de las relaciones polticas propias del estado capitalista y su sociedad clasista. El proyecto derechista es francamente reaccionario: mantener el parlamentarismo como base de la participacin sociopoltica y reinstaurar el multipartidismo como fuente del poder poltico.

El problema del multipartidismo es de importancia poltica crtica. El multipartidismo es propio de la sociedad clasista. La sociedad clasista es propia del capitalismo y su orden discriminatorio se arraiga en la medida que toma fuerza el poder econmico fctico del capital privado como vehculo de la concentracin y acumulacin excluyente de capital. Trabajadores por un lado y capitalistas por el otro. Marx lo sintetiza en la contraposicin socioeconmica capital-trabajo que responde en lo poltico a la contraposicin burguesa-proletariado; la primera clase apropiada del capital, la segunda despojada con su fuerza de trabajo a cuestas obligada a alquilarse al capital como trabajo asalariado para que sus portadores, los trabajadores, puedan vivir.

La reforma economicista que adelanta el PCC (va LPES) ha abierto las relaciones socioeconmicas a la propiedad privada indiscriminada sobre el capital. La transformacin reconoce de facto la propiedad privada como una necesidad sine qua non del socialismo. La aberracin poltica no llama la atencin. Se hacen inherentes al socialismo relaciones sociales de produccin puramente capitalistas. L a transformacin del sistema de propiedad que se est operando en Cuba ha planteado de hecho la privatizacin por encima de las formas de propiedad social y trabajo cooperativo. El trasfondo poltico apunta hacia un cambio reaccionario de las relaciones socioeconmicas. Justo las condiciones que llevan a la creacin de una pequea y mediana burguesa propietaria. Es en esta realidad objetiva que tomar fuerza la idea del multipartidismo clasista en Cuba. No ha habido debate en la sociedad sobre tal respecto, puesto que se necesita pasar, ahora con la llamada reforma total de la Constitucin, por encima de la misma en el establecimiento de soluciones que contravienen la idea del socialismo cientfico.

El multipartidismo es natural e inmanente a la realidad donde las fuerzas sociopolticas se enfrentan en lucha por sus propios intereses de clase, intereses particulares. Hablamos de contradicciones sistmicas antagnicas. No son dialcticas, pues por su naturaleza no tienen capacidad de sntesis. Tienden a la mutua destruccin porque la idea del bien particular prevalece sobre la del bien comn. La fuerza del capital privado hace prevalecer los intereses de la minora propietaria. A ello responde el sistema de democracia parlamentaria burgus mediado por el multipartidismo, a esa lucha de intereses antagnicos. La superacin de esa s relaciones econmico-polticas es un reto para el socialismo, para la organizacin poltica de la sociedad que ve su desarrollo en la comunidad de intereses y no en el dominio de una clase sobre otra (incluyendo ese dogma anti marxiano y en principio anti comunista de la dictadura del proletariado).

La premisa de fondo para encaminar el cambio en la perspectiva de la revolucin socialista exige la crtica y el debate democrtico sobre las barreras sistmicas, polticas, econmicas y sociales que impiden la lucha por una cualidad verdaderamente socialista del estado y la sociedad. En el centro del debate por el socialismo queda, por tanto, la cuestin de la necesidad o no del partido poltico en la revolucin socialista.

El Estado no viene colgado del cielo, su expresin poltica responde, tambin histricamente, a la estructura socioeconmica en que se soporta. El estado burgus lo hace sobre las relaciones sociales de poduccin conformadas por la hegemona de la propiedad privada sobre el capital. Ante ello la Constituyente Socialista se enfrenta a la visin del estado comunitario soportado sobre una economa social, como idea-fuerza que medie el debate revolucionario sobre la necesidad de un partido poltico y su naturaleza en la democracia socialista.

Sin embargo, el sistema de poder que subordina el Estado al partido-nico no se cuestiona como causa de la crisis del modelo socioeconmico. Razn por la cual la reforma LPES se limita a la declaracin poltica sobre la necesidad de la separacin formal entre las funciones del Partido (nico) y los rganos de Poder Popular establecidos. Una idea ya cuestionada por la prctica en el experimento del Municipio Artemisa y Mayabeque en la Habana[4]. El desorden constitucional que hemos argumentado no es identificado como fuente de la disfuncionalidad poltica del estado.

Desde el PCC y en medios de comunicacin estatales ( Mesa Redonda de la Televisin, peridico Granma ) se apur la interpretacin d e la manera ms sesgada posible de la denuncia del Lder de la Revolucin acerca de que el modelo ya no nos sirve ni a nosotros los cubanos. Buscando reducir el problema a la forma, se expone que la denuncia apunt a la corrupcin que mina tanto los crculos de poder como a la propia sociedad. As lo vendra a confirmar la supuesta cruzada del Presidente de la Repblica (Ral Castro R.) contra manifiestas expresiones de corrupcin en las altas esferas del Gobierno y el Estado. La corrupcin como fenmeno se cuelga del vaco y eso permite no enfrentar la cosa. La vulgaridad poltica de que eliminar a los corruptos (detectarlos y juzgarlos) elimina la corrupcin se impone cual interesado ejercicio de fe religiosa. Como si el fundamento de aquella magistral sentencia del propio Lder de la Revolucin en su trascendental comparecencia en la ONU en 1985, denunciando la esencia de la corrupcin moral y tica capitalista al exponer que "eliminando a los pobres no se elimina el hambre", no hubiera calado en el pensamiento poltico cubano. Con la interpretacin sesgada sobre la declaracin de Fidel Castro sobre el modelo cubano se haca valer lo que la sabidura popular expresa, eliminando el perro se pretende eliminar la rabia. La cosa en tanto esencia se esconde. Que el estado de derecho resulte un ente polticamente disfuncional no ocupa la centralidad de ningn debate.

En consecuencia, que el modelo poltico armado sobre el rgimen de partido-nico, donde a ese partido se le confiere el estatus constitucional de poder supraestatal y suprasocietal, haya definitivamente estrangulado la democracia, no preocupa ni ocupa a la militancia del PCC. Con un grado de insoportable levedad poltica se ignoran las relaciones causa-efecto de la cosa, en tanto distintivo del problema de fondo. Se negar, por tanto, que la verticalizacin absolutista del poder poltico que sirvi para consolidar el triunfo revolucionario e impulsar un proyecto social soportado en la acumulacin y la concentracin de capital por el estado, se ha esclerosado al cabo de casi 60 aos de ejercicio en el poder cual gran burocracia que se le hecha encima al estado y a la propia sociedad, impidiendo el desarrollo cultural de las fuerzas productivas del pas, la economa y el sentido de pertenencia democrtica del pueblo. Es el espectculo dialctico de fuerzas sociales en desarrollo desbordando el marco que les sirvi.

Que el modelo poltico, ese marco, haya devenido cuello de botella para el desempeo democrtico de la sociedad, muy interesadamente no se identifica como condicionamiento estructural de la crisis socioeconmica que se ha hecho crnica.

En tales circunstancias, los cambios polticos se dan de manera anti democrtica con una reforma de corte socioliberal (LPES) que cambia los preceptos constitucionales e introduce de facto un rgimen de relaciones socioeconmicas contrarias al sistema socialista declarativo que asume, aunque mediatizadamente, la propia Constitucin. Al no reconocerse que la crisis es del modelo poltico, es decir, el modo en que la sociedad organiza la participacin poltica para componer sus relaciones socioeconmicas en pos del progreso socio-material, lo que se est haciendo es rechazar la democracia como idea-fuerza de los cambios conceptuales y estructurales que se necesitan para la transicin al socialismo.

El problema de la fuerza poltica que haya de garantizar la transicin socialista, como ente de poder popular constitucional, est en el centro de atencin de la Constituyente Socialista.

El PCC, en tanto partido minoritario de cuadros contamina la democracia como fundamento del movimiento de la sociedad, por cuanto la mediatizacin de la participacin poltica se ha dado primero hacia el interior del propio Partido. Es lo que ha venido demostrando desde 1976 el PCC en su funcin de dominio como partido-nico. La emanacin de su poder constitucional como ente de dominio sobre el estado y la sociedad no ha podido ms que extrapolar al movimiento socioeconmico y poltico de la misma el carcter del centralismo anti democrtico que lo rige.

Partido Socialista de Masa y Constituyente

Lo anterior plantea la necesidad del debate sobre otra idea-fuerza de la revolucin socialista: organizar el poder poltico del pueblo en un envolvente movimiento democrtico.

El partido-nico PCC, compuesto por apenas un 17% de la poblacin adulta (670 mil militantes), constituye el rgano institucional de dominio poltico supremo con facultad constitucional supraestatal. Su poder contraviene la naturaleza poltica del estado de derecho. El pueblo cubano ha dejado de identificarse con un partido de minora anclado en las prerrogativas anti democrticas de su poder omnmodo sobre la sociedad. D esconocer ese mar de leva poltico es cerrar los ojos ante el hecho de la deslegitimizacin del Partido en la percepcin popular.

La idea de la fundacin de un partido socialista de masa con prerrogativa constitucional de poder poltico rector del camino hacia el socialismo vendra a situarse en el centro del debate constituyente.

La diferencia cualitativa con la naturaleza poltica del PCC, en tanto partido-nico exclusivo con prerrogativa constitucional de dominio sobre el estado y la sociedad, se afinca en la idea sobre el protagonismo poltico del pueblo como sujeto revolucionario que asume la participacin democrtica decisoria. Protagonismo de la participacin como hegemona poltica democrtica de un partido socialista de masa cual superacin del d ominio poltico anti democrtico encarnado en un partido poltico elitista. La idea de la vanguardia como lite poltica dominante se supera en la idea de la masa crtica poltica hegemnica. La contraposicin gramsciana entre hegemona poltica y dominio poltico nos mete de lleno en la naturaleza ideolgica marxiana con que se identificara el partido socialista de masa. El protagonismo democrtico del sujeto revolucionario como legitimacin de la hegemona poltica se convierte en la masa crtica del movimiento socialista.

La cuestin de la democracia en la organicidad del partido y en su articulacin sociopoltica con la sociedad decide sobre su esencia poltica. La membresa de dicho partido deja de ser elitista puesto que no asume el carcter exclusivo de cuadros militantes. Desaparece la burocracia militante. La participacin militante asume la pluralidad del pensamiento crtico y la libre articulacin democrtica del mismo en los debates internos y la bsqueda de consensos polticos en la definicin y toma de decisiones.

El partido socialista de masa se auto define en la voluntad de pertenencia poltica de l pueblo. Su identificacin ideolgica estara definida por su apego a la filosofa marxiana en tanto doctrina del socialismo cientfico. Declaracin de principios socialistas, programa poltico afincado en la teora marxiana de la emancipacin social y el ideario martiano del patriotismo y la independencia nacional as como estatuto democrtico de su estructura y organicidad, constituiran las premisas fundacionales del partido socialista de masa.

El problema de la direccin poltica del partido socialista de masa (su comit central) se definira en la idea de la direccin colegiada y elegida en elecciones democrticas directas por toda la militancia, pero dando la posibilidad de voto a toda la sociedad. Ya hoy no es difcil por los medios electrnicos y la comunicacin en redes concebir el funcionamiento interno y global, a escala nacional, de un partido tomando decisiones directrices democrticamente sobre el rumbo socialista.

La Constituyente Socialista definira la prerrogativa constitucional del hegemonismo poltico del partido socialista de masa en el desarrollo del socialismo. Estado y sociedad socialistas. Consecuentemente, el debate constituyente determinara el derecho del pueblo a la asociacin libre en organizaciones autnomas coayuvantes del desarrollo de la sociedad civil socialista, en tanto paradigma cultural de las relaciones sociales, econmicas y polticas.

El debate constituyente apuntara a la eliminacin del poder constitucional supraestatal y suprasocietal del partido, considerando la autonoma y la eleccin democrtica de los poderes institucionales: presidencia de la repblica (jefe de gobierno elegido directamente por el pueblo entre las propuestas seleccionadas democrticamente por el partido socialista de masa), ejecutivo (cuerpo de ministros -elegido por la samblea nacional sobre propuestas del presidente de la repblica), legislativo (asamblea nacional elegida directamente por el pueblo) y judicial (tribunales elegidos por las asambleas nacional y provinciales). Bajo el principio de democracia directa estos poderes quedan bajo doble control: del pueblo y del propio partido socialista de masa.

Imaginemos que el partido socialista de masa t oma una decisin poltica trascendental apoyada por los cientos de miles o millones de personas que lo compongan -que se le afilian y/o se declaran simpatizantes- a travs de votacin democrtica directa. No es difcil ver que la cualidad del sistema poltico da un salto de orden democrtico. Ese partido no suplanta los rganos de poder constitucional del estado, sino que define democrticamente los derroteros del camino socialista.

El gran debate revolucionario apunta a la idea de la transformacin dialctica del partido nico en partido socialista de masa y las condiciones sistmicas que haran efectiva su naturaleza poltica y su capacidad de garante y conduccin de la transformacin socialista.

Ante tal estructuracin del estado y de las relaciones sociales de produccin e intercambio el partido socialista de masa, asumido como fueza revolucionaria motriz del ordenamiento y el desarrollo de la Repblica Socialista, adquirra legitimidad democrtica como poder poltico directo del pueblo en las decisiones rectoras de la transicin y consolidacin del socialismo. As habra de definirlo el debate de la Constituyente Socialista. Este carcter convierte el partido de masa en un foro poltico constituyente estructurado y permanente, controlador y decisorio en democracia protagnica sobre el rumbo de la revolucin socialista.

Si la democracia directa se torna eje del sistema poltico y socioeconmico estamos en condiciones de dar paso a la autonoma horizontalizada de las estructuras del Estado (provincias, municipios) y abrir las puertas al funcionamiento de un sistema econmico descentralizado con alto potencial de accin efectiva y eficaz bajo formas de produccin esencialmente cooperativas, es decir, no-capitalistas. Hablamos justo de una revolucin socialista conducida por un partido de masa democrtico.

L a Conceptuacin del Socialismo y la Constituyente Socialista

Asumir la verdad objetiva sobre la implosin del modelo poltico reinante significara reconocer el carcter contra-revolucionario de la reforma econmica auspiciada por los LPES. Reforma que se sanciona con la proyeccin en la AN del modelo econmico hasta el ao 2030. La deriva hacia la reafirmacin del cambio neocapitalista del modo de produccin est avalada por tales directrices. Sin embargo, no ha sido propicio discutir el problema de fondo democrticamente con el pueblo, puesto que se ha impuesto la poltica de hechos consumados y un procedimiento anti democrtico, mediante el cual se llega a sancionar en el VI y VII Congreso s del PCC y en su Conferencia el proceso de consolidacin del neocapitalismo de estado. La democracia se ha tornado irrelevante para el camino socialista.

No llama lo suficiente la atencin ni pone las alertas en el pueblo el hecho de que las pautas polticas asumidas por el partido-nico ha n permitido el acto anti democrtico ms recio que la Revolucin haya cometido: la creacin de una comisin central que define ahora la conceptualizacin del socialismo cubano.

Es precisamente la Constituyente Democrtica Socialista, no la burocracia estado-partidista, la que ha de discernir sobre la conceptuacin del socialismo en Cuba. La Constituyente, si socialista, ha de asumir y expresar la democracia como el camino en tanto ejercicio poltico de participacin protagnica del soberano.

La Constituyente Socialista: ha de ser el detonante de una verdadera revolucin poltica democrtica en el proceso de transformacin hacia el socialismo en Cuba.

La Constitucin Socialista que del ejercicio revolucionario constituyente emane consagrara la antinomia de democracia o capitalismo.

Es todo lo que nos estamos jugando los pueblos del mundo en Cuba. El porvenir de progreso, emancipacin y paz que slo puede garantizar el socialismo, tal como Marx desde su crtica mortal e imbatible del capitalismo hubo de vislumbrarlo.

Con la Constituyente Socialista damos paso a la revolucin socialista.

Es el trnsito en la dialctica revolucionaria del patria o muerte al socialismo o barbarie.

Notas

[1] La Justicia Institucional, Hans Kelsen, 1920. La institucin del Tribunal Constitucional   se ajusta al modelo de justicia constitucional concentrada, que crea especficamente un tribunal como guardin de la Constitucin. Partiendo de que la Constitucin   es la Norma Suprema del Estado y que el resto de normas se supeditan a ella, el sistema de Justicia constitucional se crea como un medio eficaz para arbitrar el control de la constitucionalidad   de las leyes que emanan del Poder Legislativo.

[2] "Diez puntos claves de la actual Reforma Constitucional en Cuba" http://www.granma.cu/cuba/2018-07-05/diez-puntos-clave-de-la-actual-reforma-constitucional-en-cuba-05-07-2018-17-07-53

[3] C. Marx "Crtica al Programa de Gotha", https://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/gothai.htm

[4] Jessica Dom nguez Delgado, Qu sabemos del experimento de Artemisa y Mayabeque, https://primerocuba.blogspot.com/2018/06/que-sabemos-del-experimento-de-artemisa.html

Ver: Roberto Cobas Avivar, Cuba. Ni puristas ni negacionistas: socialistas! http://robertocobasavivar.wordpress.com/2018/06/30/cuba-ni-puristas-ni-negacionistas-socialistas/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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