Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2018

Enzo Maqueira y Nicols Ferraro repasan la nueva Argentina de Macri, entre el desnimo y alguna esperanza ligada al feminismo.
Como si furamos el enemigo

Cristina Fallars
La Marea


Poetas, narradores, cronistas, ensayistas, dramaturgos, somos trabajadores? Gozamos de los mismos derechos servicios sociales, jubilacin que cualquier trabajador? Qu lugar ocupa nuestra produccin en el sistema de intercambio de bienes? En qu condiciones trabajamos los que participamos de la creacin de estos bienes y servicios culturales?. Con esas preguntas se lanz la argentina Unin de Escritoras y Escritores, colectivo impulsado, entre otras, por Selva Almada, Marcelo Guerrieri, Alejandra Zina o Enzo Maqueira, y que ha supuesto un impulso internacional para la reivindicacin laboral en un sector cuyos derechos parecen no existir.

Doy con Maqueira (Buenos Aires, 1977) en Gijn, al calor de la Semana Negra que cierra sus puertas. Se trata de uno de los autores argentinos ms celebrados de los ltimos aos; su novela Electrnica (Interzona, 2014) se convirti en un estandarte generacional. Junto a l, otro escritor, Nicols Ferraro (Buenos aires, 1986). Son dos novelistas de negra sin concesiones, con la dureza de la inteligencia. Maqueira viene con Hgase usted mismo (Tusquets) bajo el brazo; Ferraro, con Cruz (Revlver Editorial). A menudo, un autor de negra es el mejor analista de la situacin de un pas.

Somos trabajadores y queremos cobrar y trabajar en consecuencia, explica Maqueira sobre la Unin de Escritoras y Escritores. En su tono baila la reivindicacin de clase sobre un fondo de rabia por la situacin que vive el pas desde que, en diciembre de 2015, Mauricio Macri alcanzara la presidencia de la nacin. Estamos en un lugar al que pensbamos que ya no bamos a volver, se lamenta Maqueira. Ferraro aade que lo peor es el cinismo del gobierno a la hora de tomar decisiones y la violencia en el trato, como si furamos el enemigo.

Ambos estn de acuerdo en que lo ms sorprendente ha sido que el golpe a los derechos de la poblacin y los cambios sociales, polticos y econmicos han llegado sin transicin. Esperaban un gobierno neoliberal que introdujera un trnsito paulatino, y en cambio han virado de un pas que tena en cuenta a las minoras a todo lo contrario en solo dos aos!. Enzo cabecea junto a los antiguos astilleros gijoneses. Ahora nos dicen: lo que sucede es que el gobierno anterior les hizo creer que tenan derecho a comprar una casa, tener vacaciones. Todo se ha destruido a una velocidad sorprendente. Su compaero, Ferraro, trabaja en la Biblioteca Nacional. En cuanto Macri tom el poder, lo despidieron, para volver a contratarle acto seguido. Es una forma de presin, explica. El problema es que eligieron un enemigo que no era el enemigo. El problema es la culpabilizacin. Represin, violencia, pobreza y recortes en los derechos fundamentales de la mayora ya no son, denuncian, solo una amenaza. La idea del enemigo sobrevuela la conversacin.

Para ilustrar la situacin, exponen cmo la polica bonaerense ha pasado a detener a la gente por portacin de cara. Como su nombre indica, se trata de que los agentes te llevan por delante con el nico y terrible argumento de que tu cara les parece sospechosa. Si te ven cara de pobre, de morocho se te llevan, explica Ferraro. Un ejemplo de la discriminacin de cara que se extiende en Argentina supuso la detencin el pasado marzo del futbolista ecuatoriano Fernando Gaibor, jugador en el Independiente, equipo de la Primera Divisin argentina, una figura internacional. As denunciaba la actuacin policial a punta de pistola su entrenador, Ariel Holan: Sospecharon que se trataba de un ladrn solo por su aspecto.

Feminismo y cultura

Sin embargo, hay ranuras por las que se cuela la esperanza. La mayor de ellas se ha abierto en la lucha feminista por la legalizacin del aborto. Este pasado 15 de junio el Congreso aprob el proyecto de ley para la interrupcin voluntaria del embarazo. De nada sirvieron las presiones de los sectores conservadores y de la Iglesia catlica contra una campaa llevada a cabo sobre todo por los colectivos feministas, un sector con una fuerza envidiable en Argentina, que ya mostr su potencia en las manifestaciones contra la violencia machista de los ltimos aos ligadas al #NiUnaMenos .

La ley del aborto ha conseguido juntar a todo el arco progresista e incluso a algunos sectores del gobierno, explica Enzo Maqueira, quien se queja de la sempiterna fragmentacin de la izquierda. Solo sucede en casos puntuales, pero. Parece dejar abierta la posibilidad de que esa unin pueda repetirse en otros mbitos. Lo nico bueno procede del feminismo, y sobre todo en relacin con el aborto, apostilla Nicols Ferraro. Como consecuencia de dichos avances, se ha producido una violenta campaa de acoso en redes contra quienes defienden la despenalizacin, lo que no parece arredrar a las defensoras.

Los dos escritores parecen aferrarse a las puntas que prestan algunos movimientos sociales, aislados pero potentes, como el feminista. Sin duda, la Unin de Escritoras y Escritores impulsada por Maqueira, pese a que podra parecer menor, es uno de ellos. Cuando los tiempos se oscurecen, las reivindicaciones de los sectores culturales ligadas a los derechos de los trabajadores suponen un acicate. Y la saludable evidencia de que existen formas de respuesta y reivindicacin tambin desde la escritura, algo que no sucede en todos los pases. Cada poca tiene su narracin, y los autores de novela negra suelen retratar el papel de las oscuridades.

Cristina Fallars es periodista y escritora. Tambin colabora en Pblico.es y Cuatro, entre otros medios. Su ltima novela es Honrars a tu padre y a tu madre. Recibi el Premio del Director de la Semana Negra de Gijn (2012) y el Premio Dashiell Hammet de novela negra (2012), entre otros galardones.

Fuente: https://www.lamarea.com/2018/07/16/como-si-fueramos-el-enemigo/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter