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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2018

El recrudecimiento de la violencia poltica contra los lderes y lideresas sociales y el retorno del uribismo
Nos estn matando!

http://anarkismo.net


En los ltimos das, se registra un incremento sustancial de las amenazas y asesinatos de lderes y lideresas sociales en todo el pas. Desde la eleccin presidencial del pasado 17 de junio se han asesinado 22 lderes sociales, una persona cada da[1]. El panorama es bastante gris, pues mientras los grandes medios de comunicacin se han dedicado a cubrir ampliamente el mundial de ftbol y el gobierno nacional contina negando la sistematicidad de este fenmeno[2] en un intento por invisibilizar los patrones comunes de la masiva vulneracin a los derechos humanos que se est produciendo en el pas, tras bambalinas se encuentra la cruda realidad que est marcada por el asesinato, solo en lo corrido de 2018, de 123 lderes y lideresas sociales segn las ltimas cifras de Indepaz.[3]

En los ltimos das, se registra un incremento sustancial de las amenazas y asesinatos de lderes y lideresas sociales en todo el pas. Desde la eleccin presidencial del pasado 17 de junio se han asesinado 22 lderes sociales, una persona cada da[1]. El panorama es bastante gris, pues mientras los grandes medios de comunicacin se han dedicado a cubrir ampliamente el mundial de ftbol y el gobierno nacional contina negando la sistematicidad de este fenmeno[2] en un intento por invisibilizar los patrones comunes de la masiva vulneracin a los derechos humanos que se est produciendo en el pas, tras bambalinas se encuentra la cruda realidad que est marcada por el asesinato, solo en lo corrido de 2018, de 123 lderes y lideresas sociales segn las ltimas cifras de Indepaz.[3]

La situacin en el pas, que concentra un tercio del total de asesinatos de lderes y defensores de derechos humanos ocurridos en el mundo en 2017 segn Front Line[4], es tan alarmante que distintos organismos nacionales e internacionales han hecho llamados para que se atienda de manera urgente este proceso de exterminio que afrontan los lderes y lideresas sociales y populares. Y es que, desde finales del ao 2016, segn datos de la Defensora del Pueblo, han sido asesinadas alrededor de 311 lderes y lideresas, fenmeno que afecta especialmente los departamentos del Cauca, Antioquia, Norte de Santander, Valle, Crdoba, Nario y Arauca, que concentran el 65% del total nacional y vienen manteniendo esta tendencia desde 2016[5], adems del aumento de estos hechos en otros territorios como el Choc o el Csar[6].

Especialmente crtica resulta la situacin de los lderes de organizaciones campesinas, tnicas o comunales que participan en conflictos en defensa de la tierra, el territorio y los recursos naturales, que concentran ms del 80% de los casos este ao, y ms an de quienes participan de la Cumbre Agraria que han recibido ms de un tercio del total de los asesinatos, principalmente aquellos vinculados a la Organizacin Nacional Indgena de Colombia (ONIC) y el movimiento poltico Marcha Patritica. En la inmensa mayora de estos hechos los autores son desconocidos, aunque en los hechos en los que hay informacin sobre los responsables, 9 casos son atribuidos a el Ejrcito y a la Polica, y 2 ms a organizaciones paramilitares. Existe adems tambin un preocupante registro de asesinatos de activistas populares en manos de fuerzas guerrilleras[7].

Lo anterior pone de manifiesto, por un lado, la debilidad en trminos reales de la construccin del escenario de paz derivados de los acuerdos con la insurgencia de las FARC, situacin que se viene agudizando con la victoria electoral del uribista Ivn Duque a la presidencia y la conformacin de un congreso donde ser mayoritaria la coalicin reaccionaria liderada por el Centro Democrtico[8]; y, por otro lado, la imperiosa necesidad de los movimientos polticos y sociales de defender lo conquistado, as como buscar estrategias de autocuidado y proteccin colectiva que permita defender la vida de sus integrantes al tiempo que se continan las luchas por los derechos sociales y la defensa de los territorios.

El posacuerdo: Entre el miedo y la esperanza


Los Dilogos de La Habana y la posterior firma de los Acuerdos del Teatro Coln significaron un punto de quiebre en la historia contempornea del pas. Supusieron una disminucin sustancial del conflicto armado, la instalacin de un programa de reforma social hoy bloqueado y una tmida apertura poltica, condiciones que derivaron en la conformacin de un escenario de polarizacin poltica en el pas, que est marcada por el desacuerdo sobre temas que pasan por la solucin al conflicto armado interno, el problema de la concentracin y el uso de las tierras, las estrategias para la sustitucin de cultivos ilcitos, los derechos de las vctimas y la multiplicidad de actores armados, sumado al tipo de justicia para juzgar quienes participaron de la guerra y el conocimiento de la verdad histrica y judicial.

En medio de este panorama, encontramos, por un lado, al uribismo y los sectores ms retardatarios y guerreristas que han impulsado discursos de odio no solo anticomunistas o contra las guerrillas sino tambin contra todos aquellos sectores y comunidades que no se enmarquen en un orden transversalizado por el autoritarismo y el terror. As, en el pas todava hay muchos que se aferran a la promesa incumplida de seguridad y confianza sostenida por el ex presidente Uribe Vlez, siendo apoyado no solamente por las recientemente reunificada burguesa colombiana[9], sino tambin por otros grupos pertenecientes a las capas medias y los sectores empobrecidos de la poblacin, que, bajo el velo del miedo hacia lo diferente y lo otro, prefieren apoyar el que diga Uribe.

Por otro lado, tenemos una gran variedad de posiciones y apuestas reunidas en torno a la defensa de los Acuerdos de Paz y un creciente sentimiento anti uribista liderado por la socialdemocracia, pero no exclusivo de ella. Este bloque diverso y contradictorio, ha jugado sus cartas a travs de la construccin de un discurso y un sentimiento signado por el anhelo de un cambio social an vago y brumoso, pero que reconoce en el uribismo un obstculo real para avanzar as sea mnimamente en aspectos que refieren a la democratizacin de las instituciones, el desarrollo de polticas con enfoque de gnero, la restitucin de tierras o la defensa de derechos sociales bsicos. Vale la pena resaltar que se entiende al uribismo como obstculo real no solamente en trminos de oposicin poltica sino como la posibilidad de volver a legitimar la persecucin, las amenazas y el asesinato de todas aquellas que luchan y se oponen a todos aquellos proyectos, polticas y lineamientos que atentan contra la vida digna, nuestros territorios y la madre tierra.

Duque y el uribismo: Retos para los movimientos polticos y sociales

As, en medio de un ambiente electoral crispado por el miedo y la esperanza, el pasado 17 de junio, Ivn Duque por el Centro Democrtico gan las elecciones presidenciales, y aunque el uribismo est debilitado, se posicionara nuevamente en el poder ejecutivo, contando adems con una mayora en el Congreso. Pero qu ha significado esto hasta el da de hoy? Ad portas del cambio de gobierno, el Centro Democrtico ya empez a consolidar sus apuestas, ejemplo de ello, son las fuertes modificaciones a la Jurisdiccin Especial para la Paz (JEP) en acuerdo parlamentario con las fuerzas que hasta hace poco integraban la Unidad Nacional, que elimina el enfoque de gnero en los Acuerdos de Paz y le confiere un tratamiento especial a las Fuerzas Armadas, lo que sin duda va a significar impunidad; sin contar la anunciada inclusin en el prximo gabinete ministerial de joyitas de las ms rancia ultraderecha nacional.

Los grupos contrainsurgentes de derecha, armados por sectores de la burguesa y las Fuerzas Armadas, que expresan el fenmeno del nuevo paramilitarismo, han entendido el panorama poltico nacional como favorable para dar desarrollar su poltica del terror y agenciarla sin mayor tapujo. Al igual que la victoria de Donald Trump en Estados Unidos supuso un gran aumento de los crmenes de odio racial y la actividad de los grupos xenfobos, y la victoria de Mauricio Macri en Argentina y la asuncin de Michel Temer en Brasil supuso una ofensiva contra las conquistas populares por parte de los defensores de la Operacin Cndor y las ltimas dictaduras cvico militares, la victoria de la Duque en Colombia supondr un aumento de la violencia contra los lderes y lideresas sociales, y un empeoramiento del asomo de genocidio poltico contra la izquierda y los movimientos populares que se viene experimentando desde finales del santismo.

Si las amenazas y los asesinatos han incrementado en los ltimos dos aos, en las ltimas semanas se ha disparado de forma alarmante. Lo ms preocupante es que la cifra pareciera ir en aumento. No ms en los ltimos das se hizo pblica una amenaza a travs de una llamada telefnica a Deyanira Ballestas, profesora en San Pablo, Bolvar, as como otras a travs de panfletos y llamadas a tres estudiantes de la Universidad Nacional sede Palmira, o aquellas que salieron a la luz en el marco de las jornadas de concentracin desarrolladas el viernes 06 de julio que denunciaban y rechazaban el asesinatos a lderes y lideresas sociales[10]; y en lo que llevamos del mes de julio, han sido asesinados 10 lderes y lideresas sociales[11]: Ivn Lzaro (Puerto Libertador, Crdoba), Luis Barrio Machado (Palmar de Valera, Atlntico), Santa Felicinda Santamara (Quibd, Choc), David Meja Prieto (La Montaita, Caquet), Margarita Estupin (Tumaco, Nario), Ana Mara Corts (Cceres, Antioquia), Jos Fernando Jaramillo Oquendo (Ituango, Antioqua), Ancizar Cifuentes Vargas (Chaparral, Tolima), Alexander Castellanos Triana (Cartagena del Chair, Caquet) y Fernando Gmez (Guacar, Valle del Cauca). Esto, sin contar los 7 jvenes que fueron masacradas en hechos an por esclarecer en Argelia, Cauca o los tres luchadores sociales asesinados en Ituango, Antioquia en las ltimas semanas.

Sin duda, el panorama es bastante negativo para todas aquellas personas que apuestan por otras alternativas de vida. Por lo anterior, es urgente empezar a construir estrategias que, por un lado, blinden a los movimientos polticos y sociales, protegiendo de forma integral tanto a sus integrantes como a sus procesos organizativos. Se hace urgente luchar por la construccin de programas de proteccin estatal bien equipados y financiados, bajo el control de las propias organizaciones comunitarias, as como el desmantelamiento pleno y definitivo de los grupos paramilitares y la persecucin de los empresarios, terratenientes, jueces, policas y miliares que los financian, amparan y organizan. Se hace urgente denunciar y visibilizar la sistematicidad de este fenmeno, derrotando la operacin de ocultamiento que este gobierno ha sostenido y solo se profundizar en el gobierno entrante. Se hace necesaria la solidaridad entre las organizaciones sociales y populares de los ms diversos sectores a nivel nacional, as como de otras organizaciones y movimientos a nivel internacional. Se hace necesario un mayor acompaamiento de los movimientos urbanos hacia los movimientos rurales, quienes hasta el momento se han visto ms afectados[12]. Se hace necesario seguir fortaleciendo la esperanza por sobre el miedo para defender nuestras vidas, nuestros cuerpos y nuestros territorios.

Nos estn matando! Basta de asesinatos a lderes y lideresas sociales!
Basta de persecucin y amenazas a la izquierda y los movimientos populares!
Arriba las que luchan!


Grupo Libertario Va Libre


Referencias bibliogrficas


[1] Indepaz, Cumbre Agraria, Marcha Patritica. Separata de actualizacin. Informe especial: Todos los nombre, todos los rostros. Julio 5 de 2018. En Indepaz.org.co. Link: http://www.indepaz.org.co/wp-content/uploads/2018/07/Se...8.pdf Recuperado 08/07/2018

[2] Hace unos das el ministro del Interior, Guillermo Rivera, insisti en que esta situacin no es sistemtica y que, por el contrario, obedece a circunstancias diversas en cada una de las regiones. Para ms informacin: https://www.lafm.com.co/politica/gobierno-insiste-que-a...ticos Recuperado: 06/07/2018

[3] Indepaz, Separata de actualizacin. Todos los nombre, todos los rostros. Julio 5 de 2018. En Indepaz.org.co.

[4] El Espectador. Asesinatos de defensores de DD.HHH en Colombia. Enero 9 de 2018. Pg. 1

[5] Indepaz, Separata de actualizacin. Todos los nombre, todos los rostros. Julio 5 de 2018. En Indepaz.org.co.

[6] Nicols Marn Navas. Un violento comienzo de ao para los lderes sociales. El Espectador. Febrero 1 de 2018. Pg. 2-3

[7] Indepaz, Separata de actualizacin. Todos los nombre, todos los rostros. Julio 5 de 2018. En Indepaz.org.co.

[8] Para un anlisis de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de junio puede revisarse nuestro texto Perspectivas libertarias sobre la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. Link: https://grupovialibre.org/2018/06/23/perspectivas-liber...mbia/ Para una revisin de las elecciones de marzo a Cmara y Senado puede consultarse Perspectivas sobre las elecciones legislativas de 2018. Link: https://grupovialibre.org/2018/03/16/perspectiva-sobre-...2018/

[9] Grupo Libertario Va Libre. Perspectivas libertarias sobre la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. Junio 23 de 2018.

[10] El Espectador. Amenazan a lderes sociales en plena Velatn. Julio 7 de 2018. Link: https://www.elespectador.com/noticias/nacional/amenazan...98798 Recuperado 07/07/0218

[11] Es importante resaltar que posiblemente est cifra se encuentra desactualizada pues cada da salen nuevas noticias sobre amenazas y asesinatos en el pas.

[12] Algunas de estas demandas, que provienen de los movimientos sociales y populares, las desarrollamos en Grupo Libertario Va Libre. Da Internacional de las Mujeres Trabajadoras-2018. Link: https://grupovialibre.org/2018/03/08/dia-internacional-...2018/ Recuperado 08/07/2018

Fuente original: http://anarkismo.net/article/31066


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