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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2018

Discursos del poder

Felipe Cuevas Mndez
Rebelin


Se dice que el discurso es un recurso multidimensional de quien detenta o pretende detentar el poder, es como se confabulan los impulsos de ste, configurando los procesos por los que ha de desenvolverse. El discurso del poder se sustenta en textos, oratoria, el habla, gestos, imgenes, prdicas, videos, dilogos, acciones, u otras expresiones que motivan la relacin de dominacin bajo estructuras o formas de mando. Por tanto, hasta la poltica de descalificaciones o miedos, as como todo acto de poder en s mismo y las relaciones de poder, en cuanto deben ser trasmitidas o comunicadas, necesariamente implican discursos de poder a cualquier nivel.

Estamos ante procesos donde el poder discurre por sus propios horizontes en medio de todo cuanto implica la vida social, de tal suerte que en su lgica, su discurso es una cuestin de recurso de procedimiento e instrumental que se adeca a las circunstancias. Se debe observar que aunque deseamos extraer significados, las cosas no se reducen a aprendizaje puro, cada hecho de poder encierra ms tramas y dramas, pero algo traen de enseanza; siendo importante el ver cmo se est conjugando los discursos del poder para actuar contra nuestros pueblos.

As entonces, los discursos del poder ahora se desarrollan bajo una lucha soterrada por posiciones, para desgastar, bloquear o recuperar el terreno perdido tras la victoria popular del 1J, el cual sigue provocando derrumbes. Especialmente la burguesa meditica cuenta con sus precedentes de continuidad, a ella se atribuye el hecho de que se haya instaurado durante dcadas un marco social de receptores pasivos de sus postulados culturales y patrones mentales facturados en el manejo de las ciencias comunicacionales y la psicologa social. [1]

Basta abrir su prensa, si no, pues ah tenemos a Televisa y sus periodistas decadentes trasmitiendo imgenes en que presentan a distintos actores polticos y econmicos opuestos en aparente unidad, afirmando con ello la nota editorial de que todo vuelve a lo mismo, as tambin les acosan bajo los viejos argumentos de culpabilizar de los males a la sociedad, de la educacin a los maestros, del trabajo a las y los obreros, de la violencia a la juventud popular, de la violencia de gnero a las mujeres, de la corrupcin a la cultura nacional, etc., esto es para crear unas realidades desde el imaginario del poder.

Los oligarcas hacen lo que les corresponden, gesticulan, exaltan el poder de su razn econmica, prctica e ilustrada, de su deseo de igualdad, de su aspiracin a la libertad y la democracia, aunque amenazan con turbulencias si no se les deja seguir en su santa paz, estigmatizando de maliciosa e incoherente a cualquier alternativa diferente. Reclutan y promueven a sus vasallos polticos para que monopolicen todas las estructuras del Estado y las decisiones del gobierno por venir antes de que ste pueda sugerir otras opciones. De esta manera caldean la atmsfera social haciendo imposible vislumbrar otra poltica que no sea la suya propia.

Una de estas caractersticas consiste en que, si bien la burguesa dirige el discurso con especial inters al pueblo en general para mantenerle sometido a su ideologa, su alienacin y adiccin al sistema de dominacin; quiere recuperar la confianza de las clases medias en conflicto con ella, a base de chantajes y el miedo a lo que vaya a pasar, porque les necesita para desparramar y re-articular el discurso de poder funcional al viejo pacto social con que haba quebrado las resistencias ms significativas en anteriores procesos.

As andan los planteamientos de anlisis polticos tradicionales de la derecha, en busca de afirmar consensos, tendencias, y un determinado ejercicio del poder. Donde la intencin es que las mayoras seamos disuadidas respecto del proceso en marcha para abandonar cualquier otra perspectiva.

La intencin se har cada vez ms clara, detrs de los discursos del poder hegemnico (el cual dista mucho de haber desaparecido), se encuentra la vieja y podrida poltica neoliberal en todos sus rubros para asegurarse la reconversin plena del pas en una factora ms, desculturizada y sojuzgada como se vena haciendo; sustentndose bajo una legitimidad poltica, cientfica, econmica, cultural e ideolgica construida desde el mismo poder.

La burguesa y sus polticos aspiran a toda la riqueza del pas, a una educacin elitista, a una doctrina dependiente del imperialismo, a un desarrollo econmico para sus monopolios, al control de los pueblos de Mxico y la explotacin redoblada de sus clases laboriosas, al manejo charro de sus sindicatos, a la inamovilidad social. Para lograrlo se estructuran los discursos del poder bajo conceptos falsamente purificados de cualquier referencia crtica, preados de las buenas intenciones del gran capital.

Particularmente desentendindose de que an existe su rgimen peista, se abocan contra las perspectivas del gobierno que encabezar AMLO incrementando la presin. La burguesa no acepta siquiera un gramo de corrimientos a un eventual gobierno ms fuerte y de amplios consensos (para ella eso ya no va), su ideal son gobiernos dbiles para con ella y fuertes para reprimir al pueblo. Hemos visto el rechazo constante a una amplia poltica social, a que el gobierno prximo se cuide las espaldas depositando el ejrcito en sus cuarteles, que pase a ejercer control de las policas, que restrinja los excesos de los poderes constituidos, que redefina presupuestos y recursos, ms all del discurso moral, por las implicaciones aristocrticas que revisten al gobierno mexicano.

Naturalmente de algunos actores de primer orden entre los convocados a ejercer secretaras de Estado vamos conociendo de sus antecedentes capitalistas y polticos, asimismo de sus afinidades tecnocrticas, lo que no es sorpresa, es lo que hay (convenido en negociaciones y forcejeos); es con lo que el proceso social de luchas por venir tendr que lidiar sopesando los momentos, contextos, circunstancias y relaciones a que estaremos sujetos en la lucha de clases.

Vayamos ahora a cmo se arma una estrategia de mentiras para imponer sus verdades, de manipulaciones, de confrontacin poltica y sicolgica. Cada clase, actores, sectores y sujetos sociales estn en una fase de reacomodos del discurso poltico, pero con mayor intencionalidad las oligarquas estn desatadas en su juego de poder para reconstruir su discurso de cara a las nuevas condiciones en que pretenden caer con todo rigor a una perspectiva de derechizacin mxima, revirtiendo o capitalizando el consenso social que les ha sido arrebatado si logran maniatar a las fuerzas en pugna. Las autnticas tensiones polticas se cobijan en estas convenientes plataformas discursivas, se asientan y agudizan porque lo que hay en disputa afecta a las clases opulentas e interesa a los pueblos de Mxico que observan con sospecha estas maniobras.

As, la disputa inmediata en las altas esferas del poder todava consiste en la lnea a seguir en la integracin del poder nacional, si ste con todo lo que representa se vuelve a concentrar en manos de la oligarqua, su poltica, sus empresas y el imperialismo en su particular estructuracin, o si queda sujeto su diseo a una poltica desarrollista con desmantelamiento de privilegios, controles en el manejo de las polticas pblicas, los recursos y las perspectivas sociales que esperan solucin. Ante lo cual el discurso hegemnico, asevera que nada de esto ltimo es posible ni se debe hacer.

La poltica desarrollista es a su vez una construccin del discurso de poder, dimensionada para determinados contextos y capas sociales interesadas en estas acciones que les lleven a fortalecerse con sus perspectivas, conllevando logros para los y las de abajo; sobre todo a la accin poltica necesaria para empujar procesos sociales. Es, a gusto y disgusto, una poltica estratgica implicada en controles, alianzas, enemigos, disputas, frentes, fuegos y horizontes que inevitablemente configuran un contexto en el cual la lucha de clases se replantea.

Ah se desarrolla adems una tendencia que no puede ser desdeada, que involucra a la base de Morena, dirigencias y al mismo AMLO, entre dejar a la burguesa de manos libres y levantar los movimientos del pueblo, porque tarde que temprano las cuestiones inconciliables van retomando el escenario. Tanto por los jalones internos entre grupos y tendencias de derecha e izquierda, como por la cuestin de que los discursos del poder hegemnico no podrn archivarse, ni los intereses de poder que expresan algunos de aquellos grupos derechistas vagamente encubiertos. Las intenciones y promesas de Morena estn siendo asediadas en el escenario social por cuanto entran en conflicto con los intereses del orden establecido [2] ; llevando a rechazos, reclamos, cuestionamientos, presiones de diversa ndole, la lucha de las bases y la reorganizacin popular para respaldar una poltica que asegure la satisfaccin de demandas.

Sin embargo en esta batalla, pero con mayor fuerza en la batalla general en que est implicado todo el pueblo mexicano, va presentndose con pleno derecho de existencia, un replanteo de los problemas del poder, junto a la necesidad de desmontar el discurso dominante. A la accin popular en nuevos procesos de organizacin, debate y participacin, va exponindose la urgencia de crear conciencia respecto del proceso actual y sus luchas, de sus acciones democrticas, de desenmascarar la poltica burguesa con todo el discurso con que hasta ahora nos sujetan, para impulsar desde miles de frentes, en todos los terrenos, un discurso contra-hegemnico de corte popular y revolucionario que luche frente a la racionalizacin y visin burguesa neoliberal que llev a las mayoras a la penuria y la alienacin.

El discurso de los pueblos, por su bienestar, por sus intereses, por su igualdad en todos los mbitos, por recuperar el pas, por ser protagonistas de su vida e historia; constituye un elemento de lucha para un poder libertario progresivo en la extensin y profundizacin de sus lneas, ser el marco en que nuestra conciencia se abra camino en resistencia frente a los oligarcas y sus partidarios. De accin colectiva, en una recomunalizacin de la vida social, visibilizando las verdades del pueblo, construyendo y aprovisionndose de los medios necesarios para la solucin de las reivindicaciones acumuladas.


Notas

[1] Aunque cabe la acotacin, nos rebasa en tiempo, historias y espacio, analizar el cmo al poder compete un destacado papel en el arrinconamiento sistemtico y a veces el rechazo general a importantes procesos de lucha provocando el aislamiento y extravo de estos, cuestin que por otra parte no elude otras responsabilidades de los movimientos y sus actores sociales frente a los efectos del discurso del poder.

[2] En salarios, derechos sociales, vivienda, control de los recursos naturales, demandas medioambientales, intereses corporativos, manejo de recursos pblicos y privados, democracia participativa


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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