Portada :: Feminismos :: Machismos-Posmachismos
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2018

Machismo & Consentimiento
No es tampoco

Miguel Lorente Acosta
https://miguelorenteautopsia.wordpress.com/

El autor nos reflexiona desde un anlisis feminista sobre la relacin entre el acto de consentimiento y la cultura machista y patriarcal.


No es noy, por tanto, no es tampocomientras no exista consentimiento por parte de una mujer a la hora de mantener una relacin sexual. El lmite no est en lo que el agresor interprete, sino en lo que la mujer decida, porque de lo que se habla no es de regular las relaciones sexuales, sino de actuar contra violencia sexual y la necesidad de adaptar la regulacin existente, claramente insuficiente e ineficaz, a la realidad actual.

Es posible que muchos hombres tengan dificultades para ver la diferencia entre violencia sexual y relacin sexual, pues para ellos slo cuenta su voluntad, pero una sociedad democrtica necesita establecer los lmites de manera ntida para evitar las interpretaciones personales y las justificaciones sociales que existen alrededor de estas conductas criminales, las cuales siempre tienden a responsabilizar a las vctimas, como hemos visto durante el juicio y tras la sentencia de la manada en diversos foros, redes sociales, y hasta por parte de un profesor de la Universidad de Santiago de Compostela.

Por eso sorprende la reaccin de grandes juristas al mostrar su desconcierto ante la propuesta de reducir el margen de interpretacin de los hechos en los casos de violencia sexual, sobre todo si se tiene en cuenta que dicha valoracin se hace desde una subjetividad impuesta por una cultura machista llena de mitos y estereotipos que minimizan el significado, gravedad y consecuencias de la violencia sexual. En lugar de desconcierto podran unirse a la necesidad de avanzar en ese sentido para evitar que unos hechos como los que se dieron por probados en la sentencia de la manada sean considerados como abusos sexuales, o que drogar a una mujer para luego mantener relaciones sexuales con ella tambin se considere como algo menor y, por tanto, como abuso, y no como agresin sexual.

Y resulta sorprendente ese revuelo generado sobre la necesidad de conseguir el consentimiento y evitar que la duda beneficie al agresor, cuando en otros mbitos s se vela para que conste el consentimiento, e incluso que se haga por escrito. Un ejemplo lo tenemos en la sanidad.

Un paciente tiene un problema de salud que requiere una intervencin quirrgica, se le informa en ese sentido y se le comunica que tiene que operarse. El paciente acepta el tratamiento, pasa una serie de revisiones, acude la fecha prevista a realizarse las pruebas del preoperatorio, y el da fijado se presenta en el hospital en ayunas, tal y como se le pidi, para someterse a la operacin. El enfermo es trasladado a planta, se le da una habitacin, all se cambia y se viste con una pequea bata para facilitar la exposicin del campo quirrgico, y poco despus es trasladado en una camilla al quirfano. Al llegar saluda al equipo mdico-sanitario y tras un breve intercambio de comentarios sobre la actualidad del da y su estado de salud, es anestesiado para iniciar la intervencin.

Todo el proceso est lleno de decisiones voluntarias y conscientes que confirman la voluntad y el pacto consentido entre el equipo mdico y el paciente para someterse a la operacin, pero si no consta el consentimiento por escrito, desde el punto de vista jurdico el acto no es vlido y el equipo mdico incurre en un delito. No bastan las suposiciones ni las deducciones a pesar de que todo va enbeneficio del paciente, el consentimiento ha de ser objetivo.

Salvando todas las distancias, y sin que la propuesta sobre la nueva regulacin de la violencia sexual exija un consentimiento por escrito ni nada parecido, como pronto han comentado algunas voces para ridiculizar el planteamiento y desviar la atencin sobre el problema de fondo, lo nico que se plantea es evitar que sea el agresor quien decida cul es la voluntad de la vctima, pues lo curioso, y lo terrible, de todo este debate es que se sustenta sobre dos ideas bsicas:

  1. La primera es que las mujeres denuncian falsamente a los hombres en violencia de gnero, bien sea dentro de la relacin de pareja o como parte de las relaciones sexuales.
  2. La segunda, que los hombres siempre mantienen un buen criterio y que sus decisiones son racionales y coherentes con la situacin que viven.

Nadie pone en duda la decisin del hombre a pesar de que el 99% de las violaciones son cometidas por hombres (US Bureau of Justice Statistics, 1999), y en cambio s se duda de la intencin que puedan tener las mujeres y se habla de denuncias falsas, aunque en realidad slo se denuncia un 15-20% de los casos (Walby y Allen, 2004)

La respuesta que tenemos ahora es inadecuada, y entre otras cosas se demuestra en la desconfianza de las mujeres en el sistema reflejada en ese bajo nmero de denuncias, y en lo confiados que se muestran los agresores con ese mismo sistema cuando se comprueba que slo se condena al 1% (British Crime Report, 2008), y cuando vemos cmo las violaciones en grupo han aumentado a raz del caso de la manada, incluso con un grupo autodenominndose la nueva manada.

La OMS define la violencia como el uso deliberado de la fuerza fsica o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daos psicolgicos, trastornos del desarrollo o privaciones.Por lo tanto, la violencia sexual tambin es el resultado del uso del poder para llevar a cabo la conducta, no slo el empleo de la fuerza fsica y la intimidacin explcita. Entender que la violencia va ms all del uso de la fuerza fsica es algo que no se duda en otros contextos, como el juez Llarena ha hecho para justificar el delito de rebelin al recoger que hubo demostracin de fuerza y disposicin a usarla.

Cuando interesa todo est muy claro. Por lo tanto no es no y, en consecuencia, no es tampoco mientras no sea s.

As de fcil, as de sencillo No creo que los hombres, tan listos y racionales como para pedir en el Europarlamento por boca del eurodiputado polaco, Janusz Korwin Mikke, cobrar ms que las mujeres por su mayor inteligencia, tengan dificultad para entenderlo.


Fuente: https://miguelorenteautopsia.wordpress.com/2018/07/11/no-es-tampoco/





Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter