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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2018

Poder, poltica y economa

Jaime Richart
Rebelin


En Espaa, de lo que ocurre en su sociedad la ciudadana lo sabe casi todo. Es ms, quiz nada hay que no sepa. Y tan espesa es la realidad social que no creo que haya otro pas europeo donde, en general, se viva ms alegre y despreocupadamente y al mismo tiempo con ms desasosiego. Hasta tal punto esto es as que si uno no quiere enfermar de exasperacin, lo saludable es desconectarse de la realidad o solo asomarse a ella con cautela y no pasar de leer los titulares.

Pero eso no obsta para saber tambin que hay hechos, de este pas y de un sistema que nos va devorando poco a poco en lo material, en lo psicolgico y en lo moral que o se silencian y no aparecen en las parrillas informativas, o se publican no cuando acaban de suceder sino calculadamente, y no slo con intencin de recopilar pruebas sino tambin por presiones oscuras (toda presin lo es) desde los centros neurlgico del poder, instituido o de facto, para que no salgan a la luz, al menos en ese preciso momento.

Pues cuando el hecho grave aflora, se investiga o se juzga, resulta que o su gravedad ha prescrito o las condiciones que vive el pas en general y la figura del presunto culpable en particular amortiguan el hecho hasta quedar reducido a ancdota. En todo caso los dos partidos del bipartidismo virtual arropan las imposturas principales, entre otros motivos porque parte de sus miembros viven del statu quo, monarqua incluida, y de la alternancia, y por eso la promueven aunque favorezcan y solapen con ello infamia tras infamia desde la Transicin y millones de personas lo paguen con su miseria o su salud...

Pero tambin sabemos que, conocindolo todo, en muchos casos es todo menos lo ms grave. Al poder econmico, al financiero y al empresarial les interesa la estabilidad social y la poltica aunque el desengao, la frustracin y el cierre de las puertas que dan al futuro de millones de personas estn a la orden del da. Por eso presionan para que el poltico, el gobernante o los miembros de la monarqua no sean investigados a fondo, no sean juzgados a conciencia castigados estrictamente pese a haber sido inductor, autor intelectual o autor a secas de tropelas y graves abusos que constituyen delito social. Es ms, cuanto ms escandaloso y ms grave es el hecho, y ms relevante la personalidad del presunto culpable, sea un presidente de gobierno o un ex rey, ms a salvo: a todas luces lo que menos podamos esperar el siglo pasado para ste...

En otro orden de cosas pero relacionadas con la naturaleza del verdadero poder, los parlamentarios de cualquier parlamento abordan numerosos asuntos como si fueran ellos quienes deciden nuestro destino y de paso el suyo. Sin embargo ellos y todos sabemos que quienes deciden realmente son los poderes econmicos, los financieros y los fondos de inversin que condicionan subrepticiamente al poder poltico, cuando no le bloquean, a travs de su papel concluyente en el emprstito.

Todo se prepara con antelacin. Anticipndose a los acontecimientos polticos, crculos oscuros deliberan para que nada se les vaya de las manos. Por ejemplo, oficialmente sabemos que el banco central europeo, cuyos fondos son pblicos por definicin pues son la suma de los aportados por cada Estado de la Unin, no presta el dinero a los Estados, se lo presta a los bancos nacionales y estos se lo prestan al Estado a unos intereses arbitrarios de modo que la conducta poltica de los gobernantes de la nacin prestataria dependa de las condiciones impuestas por el banco, por las entidades financieras y por las agencias de calificacin. Por ejemplo, sabemos que ah est Bilderberg y ms o menos quines asisten a sus concilibulos, pero ni una palabra oficialmente sabemos de qu tratan, aunque lo suponemos: defender con uas y dientes la riqueza de quienes la poseen a travs de la tenaz imposicin de polticas concretas, de cortapisas y de impedimentos a las fuerzas, lderes y partidos que tratan de ahondar la democracia y avanzar en Espaa. Por ejemplo, oficialmente sabemos del incremento repentino del presupuesto militar espaol, inevitable por compromisos anteriores contrados, que desdibujan la voluntad antimilitarista de millones de espaoles, y se imponen ahora a la voluntad de un presidente de gobierno espaol de convencional y presunta progresa. Por ejemplo, sabemos que un ex rey hace mucho cay en la infamia, pero su castigo conducira a una convulsin social de suficiente envergadura como para remover los cimientos del Estado. Por ejemplo, sabemos de la deriva que tom Grecia tras prolongados periodos de indignacin social abanderados por un economista no neoliberal que, una vez presente en los entresijos polticos y econmicos europeos, fue expulsado difuminndose as tanto el poltico como su noble causa prcticamente para siempre. Por ejemplo, sabemos que la modificacin del artculo 135 de la Constitucin espaola en cuya virtud los primeros en cobrar son los acreedores internacionales, aunque una vez pagados no quede ni un slo euro en las arcas pblicas obedece a un mandato indirecto del poder bancario europeo (modificacin, por cierto, que el portavoz del partido del gobierno de aquel entonces intent justificar al comunista que le interpel en el Congreso, con frases como estas: no hay otra opcin, la presin de los mercados obligara a hacer ms recortes; las tensiones en los mercados han llegado a un lmite que ponen en riesgo las polticas sociales. Esta es la realidad).

Y es que, reconozcmoslo de una vez para no engaarnos constantemente, parlamentarios y dirigentes apenas tienen voluntad propia y pintan poco, mucho menos de lo que imaginamos. Pues, habida cuenta que pocas cosas escapan en este sistema al influjo de la economa, estn abducidos. Todo depende de la realpolitik, que no es otra que la exigida por los poderes financieros y econmicos y los fondos de inversin, en unos aspectos, que, en otros, se suman a las trabas y compromisos con la Unin econmica europea a su vez asimismo a ellos sometida. Sabemos que todo podr seguir en apariencia un curso natural, pero que cuando esas fuerzas sienten que una iniciativa compromete su statu quo, los prstamos son acompaados de condiciones que marcan severamente el rumbo de la sociedad. No en vano Marx deca que la poltica es una mera superestructura cambiante de lo econmico...

No es ya del mito de la caverna platnica o del elogio de la locura eramista de lo que hablo, que tambin, sino de una realidad inalcanzable para la virtual totalidad de la poblacin de cada nacin y del mundo, o acerca de una realidad cuyo conocimiento, aun siendo asequible no conviene manejar en la informacin o en los relatos pblicos porque quiz la civilizacin, al menos la occidental, se desplomara como el edificio de una demolicin controlada o un rascacielos engullido por un profundo movimiento de tierras. Hablo de que, si atravessemos las paredes y nos constase la certeza de cmo se han preparado numerosas situaciones para las sociedades del sistema y la nuestra en particular, nos echaramos las manos a la cabeza e iramos a los centros neurlgicos del sistema para hacrselo pagar a los culpables verdaderos...

Por todo esto me pregunto, qu sentido tiene arremeter, increpar, maldecir y perseguir a los tteres interiores del pas, si los verdaderos y gigantescos depredadores estn fuera? No debera el mundo que quiere ser verdaderamente libre ir contra estos? Podemos contrarrestar la globalizacin? Porque la realidad que no trasciende pero nos trasciende es que los polticos y sus dirigentes son unos autnticos peleles, sobre todo los de pases de estructura endeble, como Espaa. Quiz no pueda evitarse. Pero ya que creemos saberlo todo, no olvidemos esto, pues es posible que ese sea el comienzo de buscar otros caminos para romper hostilidades, no con los intermediarios, los miembros del poder poltico, sino con quienes son la causa de la causa, los depredadores del poder econmico.

Imaginemos que se instala en los parlamentos la formulacin de esta verdad: son los poderes econmicos los que mandan, nosotros les estamos sometidos, qu podemos hacer? Pues bien, si las naciones no prefieren que la humanidad salte por los aires, quin sabe si el aflorar desde el subsconsciente a la consciencia de parlamentos y ciudadana, psicoanaltica y sanitariamente, que los poderes econmicos son los que deciden, no facilitara eso el comienzo y desarrollo de una nueva y ms saludable Era de la humanidad.

Se dice que Espaa entra en bancarrota en 2019. Si es as, slo habr unos ganadores. Si ahora nuestro futuro, el de los dems, es incierto, ya nos podemos preparar... Lo peor es que, si no intentamos remediarlo, todo seguir m s o menos as hasta que desde el primero hasta el ltimo ser humano se d cuenta de que el dinero no se come...


Jaime Richart, Antroplogo y jurista

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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