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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2018

Entrevista a Mercedes Domnguez, responsable de Inmigracin del SAT, y Jos Antonio Brazo, portavoz del SAT en Huelva
Las temporeras marroques de la fresa viven situaciones de esclavitud moderna

Enric Llopis
Rebelin


Los frutos rojos fresas, frambuesas, arndanos y moras- de Huelva generaron por ventas al exterior 920 millones de euros entre enero y noviembre de 2017, segn los datos de la Junta de Andaluca. Representan el 85% de las exportaciones de frutas y productos de huerta en la provincia andaluza. Huelva lidera la ratio europea en produccin de fresa y es el principal exportador mundial, subraya el ejecutivo autonmico. Pero ms all de los grandes nmeros, estn las situaciones de explotacin laboral y agresiones sexuales denunciadas por las temporeras marroques que, entre marzo y junio, laboran en la campaa de la fresa en Huelva.

En marzo de 2015 un corresponsal obrero del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) explicaba el trato ilegal, vejatorio y casi de esclavos por casi la totalidad de los patrones propietarios de campos de fresas, frambuesas y arndanos en Huelva, con la complicidad de los gobiernos autonmico y central. Sealaba tambin la responsabilidad de los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, en el incumplimiento de los convenios. Mercedes Domnguez, responsable de Inmigracin del SAT, y Jos Antonio Brazo, portavoz del SAT en Huelva, han participado en un acto organizado por Intersindical Valenciana y la Coordinadora Obrera Sindical (COS), en colaboracin con la CGT y la CNT, en la Societat Coral El Micalet de Valencia.

-A mediados de la dcada de 2000, un documento del Sindicato de Obreros del Campo (SOC) Jornaleros de la fresa o esclavos modernos- describa esta imagen en los municipios de Palos de la Frontera, Mazagn y Lepe: Cientos de jornaleros inmigrantes que vagan de tajo en tajo para conseguir un jornal; magrebes, subsaharianos, polacos, lituanos o ucranianos que se ven salir de los pinares sin que puedas descubrir en qu lugar han dormido esa noche. Por qu esta repercusin en mayo y junio de 2018?

-Mercedes Domnguez: Nosotros hemos estado a pie de tajo desde que nos lleg la primera denuncia, en mayo, hasta hoy. Los compaeros abogados nos informaron de lo que estaba ocurriendo en Almonte (Huelva). La primera vez que vi a una de las trabajadoras tena, aparentemente, un ataque de ansiedad. Vena adems con un dolor que le coga toda la cara, el cuello y el costado. En el Hospital Juan Ramn Jimnez de Huelva le detectaron un latigazo cervical. Cuando los abogados se acercaron al lugar de trabajo, la manijera (encargada) an no me explico cmo- les abri la puerta y dej pasar; la trabajadora marroqu les dijo: Por favor llevadme con ustedes, que tengo miedo, quiero irme de aqu텔.

-Jos Antonio Brazo: En 2005 el SOC ya denunciaba la explotacin laboral y sexual de las temporeras de la fresa onubense. En 2010 el peridico El Pas public un reportaje titulado Vctimas del oro rojo, en el que se reproducen expresiones como O te dejas, o te quedas sin trabajo. Pero todas estas denuncias caan en saco roto, hasta la explosin meditica que sigui a la publicacin de un reportaje -Violacin en los campos-, a finales de abril en la revista alemana Correctiv.org, realizado en Palos de la Frontera (Huelva), Marruecos y el sur de Italia. El cuatro de junio nueve temporeras denunciaron ante la Guardia Civil abusos laborales y sexuales en una finca fresera de Almonte y otra de Moguer (Huelva), que se sum a la presentada el uno de junio ante la Guardia Civil de Almonte. Se ha dado la circunstancia, incluso, de empresarios que pretendan cobrarles 40 euros por llevarlas al mdico.

-En 2014 la Audiencia Provincial de Huelva conden al propietario de una finca agrcola y otras dos personas por un delito contra la integridad moral de 25 temporeras de la fresa, de nacionalidad marroqu y rumana; a uno de ellos, el patrn, se le agreg la condena por delito sexual contra tres de las trabajadoras. Los hechos ocurrieron en abril de 2009. La sentencia recoge expresiones como Putas, os vamos a mandar a Marruecos, cojones que en vuestro pas estis muertas de hambre, adems de amenazas, coacciones y jornadas laborales de 10 horas sin tiempo para el almuerzo ni das libres. Es la realidad a da de hoy?

-CD: Adems de los abusos sexuales, que es una de las cosas que ellas ms han sealado, actualmente hay denuncias por impagos salariales, incumplimiento de los contratos y de las horas extraordinarias; las trabajadoras viven en condiciones psimas y maltratadas; han de pagarse el alojamiento en las casas de obra de chapa, donde malviven entre ocho y 10 mujeres en espacios muy reducidos. Es la esclavitud del siglo XXI. Uno de los ejemplos es la empresa Doana 1998, de Almonte, pero el fenmeno est generalizado en la provincia de Huelva. Hablamos del sector del fruto rojo, cuya reina es la fresa (la que cuenta con mayor superficie de cultivo). El SAT lleva aos batallando por esta causa y defendiendo los convenios en los campos, pero el problema lo tenemos cuando nos acercamos a las mujeres trabajadoras; los manijeros nos vienen rpidamente y de manera agresiva, para que no las informemos. Otra cuestin es la falta de inspecciones de trabajo (el tres de junio el SAT present una denuncia en el Juzgado de Instruccin Nmero Tres de Huelva por el secuestro de temporeras en la Finca Doana 1998; cerca de 400 mujeres migrantes con contrato vigente estn retenidas y las quieren echar de la finca, detallaba el acta de denuncia verbal. Nota del entrevistador).

-JAB: Hemos observado, a raz de la explosin meditica, que algunas empresas estn regularizando a mujeres marroques, lo que significa que no las tenan dadas de alta. Otro de los problemas radica en las contrataciones en origen, firmadas en Marruecos y autorizadas por el Gobierno espaol, a partir de las ofertas de empleo presentadas por los empresarios. Las trabajadoras llegan sin tarjeta sanitaria, de manera que las hemos acompaado al mdico con el pasaporte. Recuerdo que una de las mujeres se desmayaba, y no sabamos que se trataba de un cuadro de ansiedad; vena con araazos despus de haber saltado las alambradas. Cuando llegamos al mdico de guardia de Almonte, y ste vio la situacin en que se hallaba la mujer, nos pregunt por qu no fuimos antes. Pero es que no nos dejan realizar nuestra labor, ni denunciar A continuacin el mdico fue a un cuarto y nos mostr una caja con centenares de actuaciones sanitarias.

-En enero el Gobierno de Espaa autoriz ms de 10.000 nuevas contrataciones de temporeras marroques para la campaa de recoleccin agrcola, principalmente de la fresa, en Huelva, que se sumaran a las 7.000 que repetiran de aos anteriores. El perfil requerido es el de mujer mayor de 45 aos, con experiencia en tareas agrcolas, que tenga hijos menores a su cargo en Marruecos y compromiso de retorno al pas magreb

-CD: El sistema de contratacin en origen establece una cautividad jurdica y material sobre las trabajadoras migrantes, que constituye la base de su desproteccin. Adems estos contratos de incumplen, por lo que terminan muy desilusionadas: nada de lo que les han prometido es verdad. Por eso es tan importante que colectivos de Derechos Humanos examinen con lupa estos contratos. El sistema se desarroll, sobre todo a partir de 2002, con mujeres temporeras que venan a Huelva desde pases de la Europa del Este como Polonia, Rumana, Bulgaria, Ucrania y tambin de Marruecos; es a partir de 2006 cuando se aceler la contratacin de mujeres marroques. Los empresarios de Huelva ya nos han dicho que las mujeres tenemos, por nuestra anatoma, condiciones ms perfectas y delicadas para recoger la fresa. Por otra parte, la gran mayora de las trabajadoras marroques que estn en Huelva no hablan francs, y esto es seal de que no han podido ir a la escuela. Vienen de hogares rurales y pobres de Marruecos, que es de donde las quieren los empresarios freseros. Los patrones tratan de garantizarse un stock de temporeras en las fincas, para recurrir a ellas segn las necesidades de los cultivos.

-JAB: Durante los aos 90, con el boom del ladrillo, jornaleros de Huelva, Sevilla, Cdiz, Crdoba o Portugal que laboraban en la fresa de Huelva comenzaron a trasladarse al sector de la construccin, porque all ganaban ms dinero. El campo se qued vaco. La respuesta fue -a finales de los 90 y en la dcada de 2000- traer a contingentes de migrantes, principalmente mujeres; una de las razones, segn los ayuntamientos y los empresarios, es que generaban menos problemas. En las zonas rurales y empobrecidas de Marruecos, de donde provenan estas mujeres, los ajustes estructurales del FMI en los aos 80 y 90 del siglo XX causaron estragos (de los 60.000 temporeros y temporeras movilizados en la campaas agrcolas de 2008 en la provincia de Huelva, cerca de 40.000 ya eran mujeres contratadas en los pases de origen, segn datos de la Subdelegacin del Gobierno en Huelva recogidos por la investigadora Juana Moreno Nieto en Revista de Estudios Internacionales Mediterrneos, 2009. Nota del entrevistador).

-En una entrevista de Laura Campillo en AmecoPress, la abogada Pastori Filigrana, miembro del SAT y la cooperativa de abogados Jarsia, subraya que ni siquiera se cumplen las condiciones del convenio del campo en la provincia de Huelva: 40 euros de sueldo diario por casi 40 horas de trabajo semanales. Aade que las temporeras marroques de la fresa tampoco cuentan con una copia de su contrato. Qu acciones ha llevado a trmino el sindicato?

-CD: Hemos acompaado a las temporeras en sus reivindicaciones, y realizado numerosas denuncias y comunicados. Por ejemplo convocamos una rueda de prensa en la puerta de la Subdelegacin del Gobierno, en la que pedimos ms controles e inspecciones ante los casos de explotacin; y otra conferencia de prensa ante la sede de la Inspeccin de Trabajo de Huelva, junto a las migrantes marroques. Tambin las mujeres del SAT hicimos un llamamiento a la Marcha del 17 de junio en Huelva, convocada con el lema Fresa s, pero con derechos, en la que participaron cerca de 3.000 personas. Hemos contado con el apoyo de la CNT y la CGT de Huelva, adems de colectivos feministas. Autoorganizacin de las temporeras migrantes? Ellas tienen mucho miedo, y por eso no se mueven. Les estamos apoyando para que se organice alguna asociacin de mujeres rurales, con contactos y traductores, para que cuando tengan algn problema sepan dnde dirigirse. Es importante tambin que colectivos de especialistas en derechos humanos examinen con lupa los contratos en origen.

JAB: Las concentraciones contra los acosos se extendieron por otras ciudades del estado espaol. En acciones y manifiestos hemos reclamado un salario digno, cambiar el sistema de elecciones sindicales en el campo y la revisin de los convenios colectivos, con un convenio nico andaluz que incluya unos mnimos, ya que en las provincias de Huelva la California de Europa respecto al fruto rojo- y Almera la huerta que exporta frutas y verduras a Alemania, Francia o Pases Bajos- las condiciones son especialmente aberrantes. Otras propuestas son terminar con las peonadas para el acceso al subsidio agrario y anular las subvenciones de la Poltica Agraria Comn (PAC) para aquellos empresarios que vulneren los derechos laborales. Ah es precisamente donde les duele.

Pero si el hombre jornalero nativo est machacado y puteado, la jornalera lo est ms todava, y despus est la temporerapor el desconocimiento del idioma, el analfabetismo y el hecho de vivir en zonas rurales de la provincia, aisladas, en fincas alejadas de los pueblos, con lo que tienen difcil salir del recinto. Por ejemplo Almonte es uno de los municipios con mayor superficie de Espaa (860 kilmetros cuadrados). En algunos casos las temporeras tambin nos han dicho que se les retiene el pasaporte. La patronal fresera, que incluye a organizaciones como ASAJA, UPA y COAG, nos achaca un aprovechamiento meditico de lo ocurrido en Huelva, pero esto es imposible, nosotros no contamos con tantos medios. Una situacin excepcional? Actualmente estamos en la campaa de recogida de los ajos y es algo tremendo, exactamente igual que en la oliva de Jan.

-En febrero de 2017 muri Adama Ndiaye, quien durante ms de cinco aos vivi en uno de los asentamientos ubicados en la periferia de los pueblos freseros. Con motivo de la muerte del joven senegals, Caritas de Huelva denunci la situacin inhumana de los ms de 2.000 temporeros agrcolas que pernoctan en las chabolas. En abril de 2017 se produjo un incendio en el municipio de Lepe que afect a 150 personas y 180 chabolas; segn Caritas, fue el octavo desde 2015 en los asentamientos onubenses

-CD: S, adems de las temporeras, todava queda otro eslabn en la cadena de la esclavitud. Junto a las fincas se hallan los campamentos de subsaharianos malviviendo; es a ellos a quienes cogen cuando a los empresarios les hace falta mano de obra. Si el convenio colectivo, de los peores de Andaluca, establece 40,3 euros brutos diarios y ya no se cumple, imagnate en el caso de los subsaharianos Pueden trabajar por cualquier cosa, incluso 10-15 euros. Viven en asentamientos de chabolas, hechas de plstico y cartn, sin agua, luz ni servicios mnimos.

-JAB: Los ayuntamientos, encargados de recoger los residuos, saben perfectamente la situacin de estas personas. Y esto es lo ms escandaloso, ya que ni siquiera les ponen agua potable. Tienen que abastecerse en garrafas de agua con los productos qumicos que les echan a la fresa. Es canallesco.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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