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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2018

Renovacin de la teora marxista de la dependencia o esbozo de una nueva teora?

Jaime Osorio
Rebelin


Nadie se opone a priori a una renovacin del marxismo y en particular de la teora marxista de la dependencia (TMD). Una postura en tal sentido es propia del dogmatismo y de las creencias religiosas. Pero convocar a la idea de renovacin de una teora para tergiversar o destruir sus cimientos y sus ejes, es una actitud a lo menos imprudente, y con mayor razn si quien lleva a cabo esta tarea da a entender que se encuentra en el seno de dicha propuesta terica.

En esta breves notas me propongo poner de manifiesto que ms all del inters que presentan muchos aspectos de los escritos de Claudio Katz en los ltimos dos aos (2016-2018), que no son pocos, predomina en ellos sin embargo un afn de destruccin de cimientos fundamentales de la teora marxista de la dependencia (TMD), en particular referidos a las categoras de superexplotacin, ms recientemente devaluando la de intercambio desigual y estableciendo una singular adscripcin a la propuesta de Juan igo Carrera sobre la renta para explicar el subdesarrollo de la regin.

En lo que sigue sealaremos puntos conflictivos en la propuesta de Katz.

1.- El punto inicial de los desacuerdos arranca de su idea de conformar una teora marxista de la dependencia sin superexplotacin (2017: 6), esto es, de una teora en donde no se incorpore la violacin del valor de la fuerza de trabajo o el pago de salario por debajo de dicho valor. En un escrito reciente (Osorio: 2018) he formulado una respuesta amplia sobre esta propuesta. Por ello aqu me limitar a destacar slo algunos aspectos.

Los argumentos de Katz para fundamentar su propuesta anterior son diversos. Entre ellos destaca:

Que Marx no dej ninguna duda sobre la remuneracin de la fuerza de trabajo por su valor (2017:7). Que si la violacin (del valor de la fuerza de trabajo) es vista como una norma: qu sentido tiene la teora del valor como fundamento ordenador de la lgica del capitalismo? Una transgresin -prosigue Katz- debera ser observada a lo sumo como una excepcin. No es sensato suponer que el edificio terico del El Capital opera en los hechos al revs. (2017: 8).

Lo primero es sealar que para el anlisis general del capital, Marx efectivamente seala que aqu partimos del supuesto de las mercancas, incluyendo entre ellas la fuerza de trabajo, se compran y venden siempre por todo su valor (Marx, 1973a: 251).

Este supuesto es clave para rebatir a las diversas escuelas que sealaban a la tierra, el comercio o la industria, como las fuentes generadoras de la riqueza en el capitalismo. Marx necesita poner de manifiesto que el plusvalor en esta organizacin societal proviene slo de la diferencia entre el valor producido en una jornada laboral por la fuerza de trabajo y el valor de dicha fuerza de trabajo. All reposa la base de la explotacin en el capitalismo y el piso desde el cual se libra la lucha de clases en este modo de produccin.

Probado lo anterior en los primeros captulos del libro primero de El Capital, el supuesto comienza a manifestar matices, porque a mayor concrecin se va haciendo patente que el hambre de trabajo excedente por el capital tiende a ser violentado.

As ocurre cuando situado en el anlisis de la plusvala relativa Marx indica que el capital puede prolongar el tiempo de trabajo excedente reduciendo el pago que corresponde al tiempo de trabajo necesario, lo que implicara hacer descender el salario del obrero por debajo del valor de la fuerza de trabajo (Marx, 1973a: 251). Y agrega lneas ms adelante: Por el momento, este mtodo (hacer descender el salario del obrero por debajo del valor de la fuerza de trabajo), que desempea un papel muy importante en el movimiento real de los salarios, queda excluido de nuestras consideraciones, por una razn: porque aqu partimos del supuesto de las mercancas, incluyendo entre ellas la fuerza de trabajo, se compran y venden siempre por todo su valor (Ibid). (Subrayados JO).

En el movimiento real de los salarios, seala Marx, el pago de salarios por debajo del valor de la fuerza de trabajo es muy importante. Pero acatando el supuesto, por el momento no se considerar. En pocas palabras, todo el sentido del prrafo es para hacer notar que en condiciones ms concretas y reales, el supuesto no se sostiene.

Idea que reitera ms adelante: Al estudiar la produccin de plusvala, partimos siempre del supuesto de que el salario representa, por lo menos, el valor de la fuerza de trabajo. Sin embargo, en la prctica la reduccin forzada del salario por debajo de este valor tiene una importancia demasiado grande para que no nos detengamos un momento a examinarla, para concluir que gracias a esto, el fondo necesario de consumo del obrero se convierte de hecho, dentro de ciertos lmites, en un fondo de acumulacin de capital. (Marx, 1973a: 505). (Subrayados JO).

En el contexto de formulaciones como las anteriores: se podra sealar que es el propio Marx el que est destruyendo su edificio terico, como lo da a entender Katz? Evidentemente que no. Ms bien se puede indicar que hay lecturas que no han entendido el sentido del supuesto inicialmente formulado.

Y estos lectores, en vez de asumir los problemas que derivan de sealamientos como los que se han destacado, los rehyen y se cobijan sealando que existe un supuesto, y que slo ese supuesto es palabra de Marx.

En contra de lo sealado por Katz, no es una excepcin en su formulacin terica el que Marx indique el pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor entre los mecanismos fundamentales para contrarrestar la cada de la tasa de ganancia.

El problema, a contrapelo del sealamiento de Katz, se reitera una y otra vez. Cuando Marx analiza los lmites de la jornada laboral, en palabras de un obrero dirigindose a un capitalista, seala: Alargando desmedidamente la jornada de trabajo, puedes arrancarme en un solo da una cantidad de energa superior a la que yo alcanzo a reponer en tres. Por este camino, lo que t ganas en trabajo lo pierdo yo en sustancia energtica. Una cosa es usar mi fuerza de trabajo, y otra muy distinta es desfalcarla.(Marx, 1973a: 179-180).

Y slo hasta cierto punto cabe compensar el desgaste mayor de fuerza de trabajo que necesariamente supone toda prolongacin de la jornada aumentando al mismo tiempo la remuneracin, porque rebasado ese punto, el desgaste crece en progresin geomtrica, destruyendo al mismo tiempo todas las condiciones normales de reproduccin y funcionamiento de la fuerza de trabajo. (Marx, 1973a: 441). Con la intensificacin del trabajo sucede lo mismo.

2.- Para Katz, como para su referente terico en la materia, el socilogo ecuatoriano Agustn Cueva, superexplotacin es sinnimo de pobreza absoluta. (Cueva, 1994: 99 y 228).

Cueva, nos recuerda Katz, seal la incompatibilidad del capitalismo con la generalizada remuneracin de la fuerza de trabajo por debajo de su valor; que la sub-remuneracin de los asalariados transgreda los principios de la acumulacin; que esto implica la reproduccin de la fuerza de trabajo mediante precios acordes al valor de esa mercanca; que la violacin de (estos) criterios amenazaran la propia supervivencia de los trabajadores, lo que si no reciben los bienes requeridos para subsistir tenderan a padecer un deterioro que socavara el nutriente humano del sistema.(Katz, 2017: 2).

A partir de ese error, confundir superexplotacin con pobreza absoluta, Katz formula que la burguesa debe remunerar al grueso del proletariado por el valor de su fuerza de trabajo, ya que slo de esa forma asegura la continuidad de su sistema, en tanto una sub-remuneracin continuada de los asalariados impedira ese funcionamiento. (Katz, 2018: 2).

La misma idea se repite cuando seala: al postular la preeminencia de salarios inferiores a lo requerido para la reproduccin de los trabajadores, Osorio repite los viejos errores que emergieron en los debates sobre la pauperizacin absoluta. Y aade: En esas polmicas se demostr que un proletariado desprovisto de los bienes necesarios para su subsistencia tendera a padecer un deterioro terminal. (Katz, 2018, 2). Ms bien el sistema () no obstruye la reproduccin normal (sic) de los operarios, porque el capitalismo se recrea con formas brutales (pero) sin devastar su principal cimiento.(Katz, 2017, 2)

En otras palabras, para Katz sostener que opera la superexplotacin es sealar que el capital destruye fsicamente a la poblacin trabajadora, y un capitalismo sin trabajadores es impensable, lo que denota que como Cueva, Katz entienden superexplotacin como pobreza absoluta.

Pero superexplotacin es violacin del valor de la fuerza de trabajo, valor que se ve tensionado por un doble movimiento: el desarrollo de algunos nuevos bienes, que inicialmente emergen como bienes suntuarios, tales como refrigeradores, lavadoras, televisores, celulares, que en un segundo momento, al elevarse la productividad en las ramas que los producen, permite que sus precios se reduzcan y ello favorece que se constituyan en bienes salarios y su consumo se masifique.

En otras palabras, la masa de valores de uso (bienes y servicios) que interviene en el valor de la fuerza de trabajo en el siglo XXI es mayor a la masa de valores de uso que defina el valor de la fuerza de trabajo en el siglo XIX. Si un trabajador en el siglo XXI no puede acceder al conjunto de valores de uso (bienes y servicios) que definen el valor de su fuerza de trabajo, est siendo superexplotado, lo cual no significa que tenga que consumir lo mismo o menos que un trabajador del siglo XIX o antes, para que podamos afirmar lo anterior.

Claro que los trabajadores pueden consumir refrigeradores, televisores y celulares en el siglo XXI. Pero en condiciones de superexplotacin, esto se logra por lo general dejando de cubrir otras necesidades bsicas, como consultas mdicas, dentistas, pagos de educacin, alimentacin adecuada, vestimenta, o alojamiento apropiado para ellos y su familia.

Tampoco superexplotacin significa que los trabajadores deban morir a los 40 o 50 aos, como deja ver Katz en su crtica (el agotamiento prematuro de las capacidades laborales no se condice con el aumento del promedio de vida de los trabajadores (Katz, 2017: 2)). La apropiacin de aos futuros de vida y de venta anormal de fuerza de trabajo que propicia la superexplotacin se refleja en que dicha venta se har en peores condiciones. Para el capital, un trabajador superexplotado desde joven, es a los 45 o 50 aos de vida un trabajador al que se le puede dar un empleo, pero con salarios inferiores, ya que es fuerza de trabajo agotada prematuramente. Y se puede vivir aos cercanos a los nuevos promedios de esperanza de vida, pero con enfermedades y padecimientos, resultado de una vida depredada y/o deficientemente recuperada en trminos alimenticios, de descanso, de atenciones de salud, Su vida, a pesar de extenderse, estar marcada por esos males.

3.- Las sencillas soluciones que propone Katz para evitar los problemas que atribuye a la superexplotacin pasan por negar el trmino, al fin que la dependencia no se basa en la violacin sino en el cumplimiento de la ley del valor (Katz:2017, 8). O bien seguir hablando de superexplotacin, pero en donde se sustituye la idea del pago por debajo del valor de la fuerza de trabajo por remuneracin baja de ese recurso. (Katz: 2017, 15). Y con ello llegamos a uno de los ejes de su propuesta de renovacin de la teora de la dependencia.

A partir de preguntarse cmo se podra reformular la intuicin (sic) de Marini sin los problemas conceptuales de la superexplotacin? Existe algn enunciado que compatibilice las objeciones de Cueva, antes sealadas, con las caractersticas de la fuerza laboral en las economas dependientes? [1] , Katz se responde: La solucin ms sencilla es postular que en esas regiones predomina un valor bajo de la fuerza de trabajo (Katz, 2017: 3 ).

Desde esta sencilla solucin katziana toda la economa mundial puede ser ahora organizada en tres estratos, sea segn el nivel interno de desenvolvimiento, con lo que tendramos economas avanzadas, economas medias, y economas retrasadas, y otros tres estratos segn el lugar que ocupa cada pas en la estratificacin global, distinguiendo centro, semiperiferia y periferia. (Katz, 2017: 3). Este registro de valores cambiantes y estratificados de(l valor de) la fuerza de trabajo (alto en el centro, bajo en la periferia y medio en la semiperiferia) exige utilizar conceptos marxistas clsicos, distanciados del principio de la superexplotacin. (Katz, 2017:4).(Subrayado JO).

La primera pregunta es por qu la exigencia final que se seala no se aplica para la estratificacin propuesta. Es evidente que el marxismo debe explicar la diversidad de economas presentes en el sistema mundial, pero la solucin no puede caminar por la eclctica y simple solucin de sealar estratos. En verdad Katz considera que hablar de economas avanzadas, economas retrasadas, con el clsico relleno de economas medias est haciendo un aporte a los problemas de renovacin de la teora marxista de la dependencia? En qu se diferencia de manera sustantiva esta nomenclatura de las que formulan organismos internacionales que hablan de economas desarrolladas, economas emergentes y economas en desarrollo?

Adems los trminos mismos, como atrasadas, remite a la idea de economas que si hacen lo que corresponde pueden llegar a ser avanzadas. Por tanto no existe una diferencia cualitativa entre economas, slo distancias cuantitativas que se pueden superar. De all a abrir las puertas a toda propuesta neodesarrollista no hay distancia alguna.

En este cuadro, la retoma de las nociones cepalinas de centro y periferia parece progresista, con el aadido wallersteniano de semiperiferia, un clsico relleno de lo que no es esto ni aquello, o de algo de esto y de aquello.

El problema de las teoras de estratificacin es que ordenan y clasifican, pero sin poder dar cuenta de las relaciones ente los agrupamientos que sealan. As, el estrato alto no tiene relaciones sustantivas que marquen su condicin y defina a su vez la situacin de otros estratos, en este caso, el estrato bajo. Cada uno se explica a s mismo y por s mismo, en funcin de las capacidades diferenciadas, talentos y esfuerzo o no, de los individuos (o en este caso economas) que se ubican en cada estrato. En lo sustancial no hay relaciones que expliquen a unos y otros agrupamientos, como s lo realiza la teora de clases. Para que se reproduzcan agrupamientos humanos que viven de salario necesariamente debe haber otro que vive de comprar fuerza de trabajo, por la que paga salarios, y adems se apodera del plusvalor. De esta forma es la relacin la que explica la existencia relacional de cada agrupamiento social o clase.

Pero tan simple y eclctica es esta situacin como reemplazar la nocin de superexplotacin por economas con bajo valor de la fuerza de trabajo, que se suman a economas con valor medio y otras con valor alto de la fuerza de trabajo. Y con esto nuestro autor suponer haber salvado la teora del valor y el edificio terico de Marx.

4. Junto con sustituir la superexplotacin por la idea de bajo valor de la fuerza de trabajo, Katz seala que el otro pilar de su renovacin de la teora de la dependencia pasa por priorizar las transferencias internacionales de plusvala en la explicacin de la dependencias (Katz, 2017: 10). Apoyndose en Dussel nos da a entender que es el intercambio desigual el fundamento de la dependencia, como sostiene justamente Dussel, y no la superexplotacin, como lo seala Marini (Katz: 2017, 6).

Para un cierto sector en el campo del marxismo latinoamericano, con sealar intercambio desigual, o en este caso transferencias de valor, les parece que ya han resuelto el problema para explicar la dependencia, o el atraso, para proseguir con la terminologa empleada por Katz. Pero el problema recin comienza en su manifestacin: el establecimiento de precios de produccin y de mercado entre economas con mayor composicin orgnica que se ubican por encima del valor producido, en perjuicio de economas con ms baja composicin orgnica, en donde dichos precios se ubican por abajo del valor.

Los problemas a explicar recin comienzan porque el problema es explicar por qu un proceso que podra ser temporal, por el desplazamiento de los capitales perjudicados a las posiciones y niveles de productividad de los beneficiado y por agilizar el desplazamiento de fuerza de trabajo, elementos considerados para la nivelacin constante de las constantes desigualdades (Marx, 1973: III: 198), no opera y por el contrario tiende a convertirse en un proceso regular que persiste en el tiempo. Problema que nos remite a la divisin internacional del trabajo, la imperante y las que han imperado en periodos previos, y a las particularidades de los patrones de reproduccin de capital que se generan en unas y otras economas, que tienden a reproducir en iguales direcciones el intercambio desigual. Sealar que el problema reside en que operan transferencias de valor, como lo reitara Katz, es quedarse en la superficie del mismo.

Desde las economas dependientes se hace necesario explicar cmo se reproducen el capitalismo con baja productividad y por qu dicho capitalismo no se siente compulsionado a desatar el aguijn productivista sustentado en mayores conocimientos y tecnologas [2] , lo que llevara a elevar la composicin orgnica, como la competencia y la prdida de valores lo indicaran, lo que podra generar economas autocentradas, en el lenguaje de Amin (Amin:2011, 99), y no economas extrovertidas (Ibid) . Es en esta direccin que alcanzan sentido la tesis de una reproduccin capitalista sustentada en la apropiacin de parte del fondo de consumo de los productores para convertirlo en fondo de acumulacin, bajo los diversos mecanismos cmo opera la superexplotacin.

Los debates sobre causas y consecuencias a los que alude Dussel y retoma Katz slo llevan a falsos problemas. Sin intercambio desigual no hay dependencia, sin superexplotacin no hay capitalismo dependiente, sin capitalismo dependiente no hay intercambio desigual. Y as se genera una espiral en donde las causas se convierten en consecuencias y las consecuencias se convierten en causas. Ambos procesos se retroalimentan y se impulsan. La reproduccin en el capitalismo dependiente se sustenta en la superexplotacin. Un capitalismo de esta naturaleza no puede competir en los mercados mundiales sin permitir intercambios desiguales. Y dichas transferencias alimentan la baja productividad, una produccin volcada a los mercados exteriores, violar el valor de la fuerza de trabajo y el despliegue de un capitalismo que desarrolla el subdesarrollo.

En estas condiciones las brechas en el mercado mundial entre unas y otras formas de capitalismo no pueden sino acrecentarse, como se acrecientan al interior de cada cual las contradicciones y brechas inherentes a todo capitalismo, agudizadas en todo caso en el capitalismo dependiente.

5.- Pero ante la falta de explicaciones propias frente al problema, la salida de Katz en su proyecto de renovacin de la TMD es adscribirse a otra propuesta que niega el intercambio desigual y el imperialismo y que hace de la renta el eje del atraso y el subdesarrollo, y que formula que la produccin de materias primas y alimentos propicia que sean las economas de la regin las que sustraen valor de las economas desarrolladas (una teora del intercambio desigual, pero al revs).(Iigo Carrera: 2007). Desde ese punto de partida, que parece ofrecer un piso para romper con el subdesarrollo y la dependencia, lo terminara, por el contrario por reforzar.

Tras destacar que el lucro embolsado por los terratenientes constitua una transferencia de plusvala gestada en los pases importadores de () alimentos, resultado de una renta diferencial asentada en fertilidades excepcionales, Katz agrega que esta tesis fue posteriormente perfeccionada para explicar los enormes ingresos receptados por Argentina desde fines del siglo XIX. (Katz:2018c, 10-11). Y en ese perfeccionamiento segn Katz, se sostiene que la plusvala apropiada por la clase dominante argentina fue re-apropiada por sus competidores britnicos y ms tarde por los capitales estadounidenses. Pero que ese monto se redujo, porque la captacin local (de la renta) se diluy por su recaptura a manos de empresas extranjeras, instaladas en frigorficos, bancos y ferrocarriles ingleses que controlaban y financiaban la comercializacin externa del trigo y la carne (Katz, 2018c, 11). En medio de la confusin si dicha renta se redujo o se diluy, nuestro autor sostiene que queda un saldo favorable (entonces no se diluy del todo), el cual queda contrarrestado por el dficit comercial de una industria ms concentrada, extranjerizada y subsidiada, por lo que la captacin inicial de divisas por parte del agro (reducida JO)) se esfuma luego (se pierde? vuelve a diluirse? JO) en la industria y las finanzas (11).

No deja de ser una enorme ingenuidad, sin desconocer las buenas intenciones que lo animan, el sealamiento de Katz de que desde una ptica dependentista este enfoque (el de la renta de igo Carrera JO) podra ser interpretado como una variante del ciclo estudiado por Marini (2018, 11). Slo que esta propuesta tendra que asumir el intercambio desigual y la teora del imperialismo, y que ajustar su nocin de superexplotacin (en tanto salarios por debajo de su valor) a la renovacin conceptual propuesta por Katz de salarios bajos. Casi nada.

Con la misma ligereza anterior creo que Katz podra formular en prximas entregas la idea contraria: que la propuesta de Marini, renovada claro est, se constituya en una variante del despliegue de la teora de la renta para Amrica Latina de igo Carrera. Al fin que coinciden en tanto.

Nuestra crtica a las formulaciones de Katz en este tema no pueden ser interpretadas como un rechazo a la relevancia del tema de la renta para comprender la dinmica del capitalismo dependiente, asunto que ya sealamos en un texto anterior (Osorio: 2017). La crtica se dirige a la sobredimensin que tanto Iigo Carrera, y ahora Katz, le otorgan a la renta como elemento explicativo de la debilidad de la acumulacin en el primero, y al subdesarrollo y el retraso por el segundo.

El peso de la renta no se remite slo a Argentina. Previamente Katz ha destacado que el usufructo de la naturaleza para las nuevas empresas es registrada por el nuevo concepto de extractivismo, en donde en el mapa del petrleo, los metales, el agua y las praderas flamean las banderas de las principales economas desarrolladas, ya que la renta es ambicionada por las clases dominantes del centro (pero tambin de) la periferia. (9-10), con lo que asume que el proceso arriba reseado es generalizado en la regin.

Pero no se puede trasladar la supuesta condicin excepcional argentina hacia el resto de las economas latinoamericanas, todas o casi todas exportadoras de materias primas y alimentos. Aqu lo que prevalece en el largo plazo es la tendencia al decrecimiento relativo de los precios de los bienes que exporta la regin, a pesar de momentos en que estos se eleven en coyunturas, como ocurri con casi todos los bienes de exportacin en la primera dcada del siglo XXI. A falta de mejores datos, como sera el clculo del peso de la renta internacional, podemos recurrir para aproximarnos al problema-, como indicio, a los estudios referidos al deterioro en los trminos de intercambio, en donde con estadsticas desde fines del siglo XIX hasta entrado el siglo XXI se muestra que los precios de la mayora de los productos de exportacin de Amrica Latina, sean materias primas o alimentos, han perdido peso relativo frente a los precios que la regin adquiere de las economas desarrolladas (Ocampo y Parra: 2003, 11), en donde la carne de res y la de cordero constituyen dos de los cuatro productos bsicos (junto a madera y tabaco) cuyos precios aumentaron relativamente frente los precios de los productos manufacturados en el siglo XX (Ocampo y Parra: 2003, 13).

Aun asumiendo la hiptesis que Argentina obtiene cuantiosa renta diferencial, se requiere una explicacin consistente, ms all de describir la transferencias de utilidades, remesas de ganancias, o intereses como lo hace Katz, porque lo primero que habra que explicar es que si as ocurre, cmo clases dominantes con ese poder, ubicadas en una condicin excepcional frente a sus congneres de la regin , se sometieron y se someten a los dictados del capital transnacional y no han puesto en marcha procesos que permitieran revertir esa situacin y mantienen a esa formacin social en la condicin de economa subdesarrollada y dependiente.

La presencia de voraces capitales locales y extranjeros apropindose de las riquezas naturales de la regin no basta para dar por sentado que el proceso camina en una direccin que haya puesto fin al intercambio desigual en perjuicio de las economas dependientes.

A la luz de estos sealamientos, slo cabe preguntarse si la propuesta de Katz busca efectivamente constituirse en una actualizacin de la teora marxista de la dependencia. Todo parece indicar, por el contrario, que se trata es de un esfuerzo de formulacin que poco o nada refiere con la TMD. No aparecen en ninguno de los escritos difundidos por Katz, adems, los conceptos y categoras que puedan dar cuenta de cmo las transferencias de valor (que predominan en la actualizacin) y los bajos salarios (nueva determinacin de la superexplotacin) se articulan para generar subdesarrollo y, ms serio an, la modalidad de capitalismo que sera el capitalismo dependiente.

6.- Parte sustantiva de las discrepancias que hemos destacado tienen que ver tambin con el estatuto de la teora marxista de la dependencia y del capitalismo dependiente. En una entrevista reciente, Katz (2018b) seala que a diferencia de Cueva -que rechaz la existencia de leyes propias del capitalismo dependiente-, y de Marini y Dos Santos, -que sostenan lo contrario; Marini incluso sostuvo que la tarea fundamental de la teora marxista de la dependencia consiste en determinar la legalidad especfica por la que se rige la economa dependiente (Marini , 1973: 99), Katz seala su acuerdo con reformulaciones que consideran a la teora marxista de la dependencia como paradigma o programa de investigacin, pero en su amplio acuerdo con criterios flexibles, tambin concuerda con aquellos que la consideran perspectiva, enfoque, punto de vista, y podemos agregar intuicin [3] .

Qu denotan estos trminos? Que basta entender las transferencias de valor para tener la respuesta sobre la dependencia, ya que siguiendo en lo fundamental el sealamiento de Cueva (1994:78) antes expuesto, para Katz no existe una entidad llamada capitalismo dependiente, y si existiese no presenta leyes especficas ni procesos sui generis.

Por tanto, los sealamientos sobre superexplotacin, ruptura del ciclo del capital, a los que agregaramos desarrollo del subdesarrollo, particularidades del ciclo del capital, sobredimensionamiento de la plusvala extraordinaria, Estados subsoberanos, predominio de patrones de reproduccin del capital volcados al exterior, no constituyen elementos que den cuenta de una forma particular de capitalismo, el dependiente (Osorio: 2016). Al fin que como seal Cueva, con los conceptos y categoras presentes en El capital es suficiente para explicar el atraso, el subdesarrollo y la dependencia.

 


Bibliografa

Amin, Samir (2011), La ley del valor mundializada. Por un Marx sin fronteras, El Viejo Topo, Espaa

Cueva, Agustn (1977), El desarrollo del capitalismo en Amrica Latina, Siglo XXI Editores, Mxico, (1994) dcima quinta edicin.

igo Carrera, J. (2007), La formacin econmica de la sociedad argentina, vol. I. Renta Agraria ganancia industrial y deuda externa. 1882-2004. Imago Mundi, Buenos Aires.

Katz, Claudio (2017), Aciertos y problemas de la superexplotacin,

En katz.lahaine.org/b2-img/ACIERTOSYPROBLEMASDELASUPERXPLOTACION.pdf

Katz, C. (2018a), Controversias sobre la superexplotacin.

Recuperado en http://contrahegemoniaweb.com.ar/controversias-sobre-la-superexplotacion/

Katz, C. (2018b), Hacia una renovacin del paradigma de la Teora de la Dependencia Recuperado en http://cronicon.net/wp/hacia-una-renovacion-del-paradigma-de-la-teoria-de-la-dependencia/

Katz C. (2018c), Dependencia y teora del valor.

Recuperado en https://katz.lahaine.org/dependencia-y-teoria-del-valor/

Marini, Ruy Mauro (1973), Dialctica de la dependencia, Serie Popular Era, Mxico.

Marx, Carlos (1973), El capital, tomo I, Fondo de Cultura Econmica, Mxico.

Marx, Carlos (1973), El capital, tomo III, Fondo de Cultura Econmica, Mxico.

Ocampo, J. A. y Parra, M. A. (2003), Los trminos de intercambio de los productos bsicos en el siglo XX, Revista de la CEPAL, nm. 79, Santiago de Chile.

Osorio, Jaime (2016), Sistema mundial y formas de capitalismo. La teora marxista de la dependencia revisitada, Teora Marxista de la dependencia. Historia, fundamentos, debates y contribuciones. Editorial taca/UAM, Mxico.

Osorio, Jaime (2017), Ley del valor, intercambio desigual, renta de la tierra y dependencia, Argumentos n. 83, UAM-Xochimilco, enero-abril, Mxico.

Osorio, Jaime (2018), Acerca de la superexplotacin y el capitalismo dependiente, Cuadernos de Economa Crtica n. 8, La Plata, Argentina.


Notas

[1] .- Previamente Katz ha sealado que los desaciertos tericos de la superexplotacin, no invalidan la presencia prctica de algn smil de esa categora. Ya hemos visto que ese smil Cueva lo encontr y Katz lo sigue, en pauperismo absoluto. Pero, aade Katz, la divergencia (de Cueva) con el concepto y (su) coincidencia con la teora marxista de la dependencia (??) abrieron un sendero de importantes reflexiones (Katz, 2017, 3), como la tergiversacin de la superexplotacin.

[2] .- Sobre este proceso vase de Digenes Moura Breda, Ensayo sobre la ceguera: la industria 4.0 en Amrica Latina. https://hemisferioizquierdo.uy/single-post/2018/06/17Ensayo-sobre-la-ceguera-la-industria-4.0-en-america-latina /

[3] .- As se refiere a la formulacin de Marini sobre la superexplotacin (2017:3).

Jaime Osorio, Departamento de Relaciones Sociales, UAM-Xochimilco

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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