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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2018

El genocidio de lderes sociales y de exguerrilleros como prctica social

Horacio Duque
Rebelin


Profunda consternacin y sentimientos de solidaridad con las victimas produce el imparable exterminio de los lderes sociales comunitarios y de exintegrantes de la guerrilla de las Farc.

Ninguna de las tardas medidas del gobierno adoptadas para fortalecer el sistema de alertas tempranas de la Defensora; asignar responsabilidades a gobernadores y alcaldes para atender las denuncias sobre amenazas y poner en marcha esquemas colectivos de proteccin logra revertir este siniestro plan que, no obstante la ceguera intencional del Fiscal y el Ministro de la Defensa, tiene evidentes elementos de sistematicidad en los conflictos por tierra, la resignificacion del territorio y la defensa de los recursos naturales, escenarios que atrapan casi el 85 por ciento de los lideres asesinados.

Los entes policiales, militares y judiciales del Estado se niegan a reconocer las notorias autoras intelectuales de esta racha de exterminio y distraen con el atajo de investigaciones criminales carentes de seriedad y solidez.

En el genocidio de los lderes sociales hay una prctica social de revancha y retaliacin por parte del gamonalato polticos regional y local en contra de sectores sociales y populares que encabezaron y asumieron una encomiable disputa enfrentando a las podridas clientelas tradicionales en la eleccin presidencial del 2018; en tales lugares es bastante probable que la mafia, por iniciativa propia, hace uso de su poder social y poltico, legal e ilegal, para amedrentar, castigar e imponer sus justicias, segn sus racionalidades de acumulacin de tierras, narcotrfico y negocios fraudulentos con el Estado.

El uribismo como factor determinante en el prximo gobierno est siendo sealado desde ya como artfice de esta campaa de terror dado sus antecedentes y vnculos con los ejrcitos del paramilitarismo. No se trata de una oposicin anticipada o sesgada contra el seor Duque, antes de su posesin el prximo 7 de agosto. Es la previsin apenas obvia por lo que l representa como vocero y hombre de confianza de los artfices y ejecutores de ms de 10 mil falsos positivos, de masacres, montajes judiciales, chuzadas telefnicas y violacin masiva de los derechos humanos desde el 2002.

El gobierno del seor Duque adelantara su gestin acompaado de una camarilla poltica llena de odios, revanchas y dispuesta al castigo social de quienes impugnan la dominacin y la justicia, hecha con la racionalidad de los que han triunfado en una guerra.

Por supuesto, esta previsin no exonera de responsabilidad al seor Santos en la tragedia de los lderes sociales. Es que uribismo y santismo son parte del mismo tronco oligrquico sangriento.

Ambos son expertos en las tecnologas terroristas del poder, tendientes a producir determinados efectos y consecuencias hacia el interior del conjunto social en el cual se despliega. Pretenden que el modelo neoliberal y el Estado oligrquico sigan campeando a perpetuidad.

Con el exterminio de los lderes sociales lo que est en marcha es un proyecto de modificacin y reorganizacin de las relaciones sociales en el interior de la nacin para bloquear el auge popular expresado con la reciente movilizacin social electoral apoyando la candidatura de Petro.

Feierstein ha estudiado el genocidio como practica social y de sus reflexiones bien se puede concluir que el que est en marcha en este momento es la continuacin de anteriores campaas de terror adelantadas en el marco de la guerra contrainsurgente.

Colombia ha vivido distintos momentos de prcticas genocidas, los dos ms demoledoras fueron toda la poltica dirigida a los sectores rurales, y sobre todo comunidades indgenas y campesinas, por parte del aparato estatal y los paramilitares, y luego, el caso de la Unin Patritica.

Se trata de una verdadera industria de la muerte como lo fueron los falsos positivos que el General Mario Montoya y su mentor Uribe pretenden enterrar en la impunidad.

En tal sentido uno de los problemas actuales del pas es que no se ha erradicado el paramilitarismo y esa debera ser la prioridad nmero uno en cualquier proceso de paz.

Ac, por el contrario, el aparato paraestatal nunca ha desaparecido y por eso el Estado se ha desentendido de unas prcticas que surgieron desde su propio rin.

Adicionalmente si se sigue garantizando la impunidad de quienes participaron en prcticas genocidas es muy difcil que se pueda detener la prctica genocida, por ms que se detenga el conflicto. Porque son actores que se creen autorizados para continuar con esas prcticas.

Una sociedad no puede avanzar con la impunidad de genocidas. El tejido social no puede sanar si los responsables de prcticas genocidas no se hacen responsables de las consecuencias de sus acciones. Si no son atravesados por el aparato judicial, si no son sometidos a la ley, es imposible que esas conductas no se sigan repitiendo.

Una conceptualizacin de genocidio

El genocidio, seala Feierstein [1], es un trmino que remite directamente a la idea de proceso, de accin y construccin en un espacio y tiempo determinados, implicando con ello modos de entrenamiento, legitimacin y consenso que difieren de una prctica autnoma o espontnea, lo que permite vislumbrar adems las acciones polticas, los modos de resistencia, legitimacin y confrontacin social ante las mismas.

El genocidio es una intencin planificada. Un proyecto para transformar la identidad de un pueblo.

Un genocidio no es un homicidio, no es una suma de homicidios, no es una serie de masacres o de horrores, es algo muy especfico que es el intento de destruir la identidad de un pueblo.

La caracterstica central de este tipo de prcticas genocidas es que actan hacia el interior de una sociedad con el propsito de clausurar aquellas relaciones que se encuentran en tensin y oposicin con el poder dominante, intentando reorganizarlas por medio del terror para preservar los vnculos hegemnicos.

Se trata de una idea de poder reflejada en una estrategia orientada a reformular las relaciones sociales hacia el interior de la sociedad mediante la eliminacin fsica y simblica del conjunto social que ha sido previamente negativizado. Sus autores no se limitan solo al aniquilamiento de colectivos humanos; tambin se orientan a "reorganizar" las relaciones sociales hegemnicas mediante la construccin de una otredad negativa, el hostigamiento, el aislamiento, el debilitamiento sistemtico, el aniquilamiento material y la realizacin simblica.

En un genocidio hay distintos tipos de funciones. Lo ms importante es poder desarmar al grueso de los que participan en un proceso genocida. Los principales no son los que lo disean, los que odian a aquella poblacin que persiguen, sino los que obedecen. Todo un sistema montado sobre el sistema de la obediencia y de no hacerse responsable de las consecuencias de las acciones. Muchos de los genocidas no estn contentos con lo que hacen, tienen problemas para asumirlo, pero lo resuelven desde la lgica de la obediencia. El elemento central para combatir la posibilidad de cualquier genocidio es poder construir en la poblacin la idea de hacernos cargo de nuestros hechos y que en ese sentido tenemos la capacidad de oponernos a aquello que nos indigna. De resistirnos, de hacer lo que no queremos hacer. Lo que demuestra la historia de los procesos genocidas es que esto no necesariamente cuesta la vida. Hay mucha gente que se ha opuesto a procesos genocidas, a desempear tareas en esos procesos y se pierde el trabajo o hay un traslado un tipo de castigo. No es necesariamente algo que requiera un altsimo nivel de herosmo, pero es algo que puede detener la maquinaria de la muerte.

Sera posible generalizar la desobediencia de muchos para que los artfices de esta cruel practica queden arrinconados?


Nota

[1] Daniel Feierstein, El genocidio como prctica social. Entre el nazismo y la experiencia argentina. Bs. As. Fondo de Cultura Econmica, 2007, 405 pginas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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