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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2018

El rostro del miedo

Guillermo Saccomanno
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El hombre tiene una mirada dura. Puede sugerir amenaza, pero la amenaza encubre el miedo. Seguro, no le gusta que lo vean as. Lo estn adecuando para una exposicin pblica. Al hombre nada lo intimida ms que lo pblico. De ah la arrogancia que se impone, esa expresin que es puro recelo. Est rodeado de asesores que lo decoran, lo maquillan y lo instruyen para una entrevista de Bloomberg News, una compaa estadounidense especializada en software financiero, datos y noticias. Un asesor le susurra, quiz le est recordando la letra, lo que tiene que decir, el libreto que otros, ms poderosos que l, quieren escuchar. Si esta imagen, que corresponde a septiembre de 2017, impresiona es porque el hombre es el presidente de la nacin. Fue educado en los buenos modales de clase y en la utilizacin de la canchereada como artilugio de seduccin para obtener lo que sea, una mujer hermosa, un equipo de ftbol, la suma del poder pblico. Pero el costo es alto. El carisma que persigue en pblico, su mscara de ganador, no puede ser revelada como una produccin. Le inquieta, y se le nota, ser descubierto detrs de escena. La foto la tom Pablo Piovano, un fotgrafo que trabajaba en este diario y que se ha jugado contra los intereses monoplicos denunciando los estragos causados por los agrotxicos, hombres y nios convertidos en esperpentos agonizantes. Piovano, al revs del presidente, no teme poner el cuerpo a situaciones de riesgo, lo prueban los balazos de gendarmera que lo hirieron durante la protesta contra la reforma previsional ante el Congreso cuatro meses despus de aquella foto donde captur la expresin del presidente en la oscuridad. Esta imagen es una de las tantas que componen la muestra de Argra (Asociacin de Reporteros Grficos de Argentina), una muestra colectiva de la diversidad de formas que adquiere la violencia poltica.

Qu convierte una imagen en una obra de arte, me pregunto cada vez que voy a una movida de Argra. En principio, me digo, el talento perceptivo de estos artistas en ver aquello que est ante todos nosotros pero que no solemos ver, ya sea porque nos duele o porque no se nos deja, lo que es ms frecuente. Casi todos los medios grficos operan a favor del poder. Por tanto, sus fotgrafos estn condicionados y tambin su obra. Volviendo: si no vemos ms seguido fotos como la del presidente detrs de escena, en la intimidad no publicitaria (la posverdad implica, entre otras cosas, una intimidad publicitaria), es porque el poder siempre se oculta y la invisibilidad es uno de sus rasgos. Pero el arte suele descubrirlo. En este sentido, una foto, como toda obra de arte, es adems de una manera de captar la realidad, una de interpretarla. La intuicin del artista, si va en serio, tiene un poder: el de modificarnos. En la fotografa, ese poder reside en cambiar nuestra percepcin de la realidad. No somos los mismos despus de determinadas experiencias estticas. Y este es el caso. Como tambin estas son las consideraciones que se me disparan cada ao en una muestra de Argra. La de este ao, vale destacarlo, adems de conmover, transmite una potencia y un sentido social del que carecieron las anteriores. Con certeza, lo que le imprime una fuerza descarnada, de bronca contagiosa, es la irrupcin de la calle como escenario y como tema. La resistencia, entonces, como leitmotiv dominante. Y la represin.

La muestra actual escalofra, intimida y enciende. No deja impasibles a sus espectadores. Citar, a modo de ejemplo, adems de la imagen de Piovano, otra ms, una de Joaqun Salguero. Las dos tienen que ver ver no es un verbo gratuito en esta oportunidad con el miedo, una el miedo implcito, la otra el miedo explcito. Salguero capt en abril del ao pasado a un maestro, guardapolvo blanco, cuando intenta frenar el avance de la polica mientras sus compaeros procuraban montar una escuela itinerante tambin ante el Congreso. Fueron apaleados, baleados y detenidos. El maestro lucha contra la fuerza brutal de los escudos policiales. Los rostros policiales estn blindados, no se dejan ver. Una hiptesis no disparatada y que dara tema para un cuento: entre esos rostros blindados puede haber un ex alumno del maestro. Cul es la belleza de esta imagen, en qu consiste. Como en el caso anterior, la belleza se concreta en el instante en que el artista registra una escena que deviene simblica para descifrar el presente y sus tensiones. En ambas imgenes cabe leer el rostro del miedo. En una el miedo del gobernante a ser descubierto. En la otra, la represin del poder a quienes lo interpelan, como el maestro de la foto. Y ac, abro un rizoma: la educacin, la figura del maestro. La transmisin de herramientas de conocimiento para la libertad. En ese conocimiento se integra su historicidad. Pero el poder le teme a la historia. Pretende invisibilizarla. Y la invisibilizacin incluye tanto los prohombres en los billetes que no alcanzan para llegar a fin de mes como la distorsin que bombardean diariamente los medios. Deduccin casi conductista: los prohombres estuvieron contra el colonialismo y los medios, como el poder, responden al imperio. Es decir, si la educacin, y me refiero a la educacin que es y debe ser pblica, puede hacernos libres, nada inquieta ni perturba ms a un gobierno de esclavos que la enseanza de la libertad.

Escrib, siguiendo el rizoma, gobierno de esclavos. Porque ni el presidente ni sus secuaces, vale subrayarlo, son individuos libres. Fueron educados en privado, en una moral represiva, en el sometimiento a las leyes del comercio como va de desarrollo individual, el enriquecimiento como condicin para el ejercicio de una presunta libertad siempre determinada por el dinero y la especulacin. Tal la nocin de libertad en la que fueron educados los nios ricos del poder. La incondicional obediencia debida a sus cdigos de clase es tan natural y coherente en ellos, ahora tipos tan adultos como su miedo a ser expulsados de la elite. La contraccin de la deuda externa, un ejemplo, indica el pnico a la zozobra de sus privilegios. Para mantenerlos, no les inquieta el empobrecimiento de un pueblo, y menos dejarse sodomizar por los prestamistas que sabrn recompensarlos con negocios jugosos. Por tanto, suelen posar con expresiones almibaradas junto a los usureros internacionales. Si hay uno que no es libre, sin duda, ese es el presidente.

Vuelvo a su foto, esa donde se lo acondiciona para presentarse con un rictus de ganador. La escena parece ms pertinente a una secuencia sombra de la pelcula El Padrino que a la de un hombre que se gan la simpata de sus votantes. No digo que el presidente haya disparado contra el fotgrafo y tampoco que haya embestido al maestro. Tiene quienes lo hagan. Les paga y los asciende. Por eso su miedo. De nio no fue entrenado para ser puteado. El xito personal no era esto. La expresin del miedoso da miedo. Sus ojos lo revelan prisionero de angustias que se resumen y concentran en una: el miedo a que sus veleidades narcisistas sean sorprendidas como un panam paper. Pero un artista lo ve. Como otro artista ve, complementario, al maestro luchando contra la embestida de los escudos.

La imagen fotogrfica, tal como la entienden estos reporteros, es no slo obra de arte. Es tambin testimonio y denuncia, atributos no excluyentes en una definicin del arte: su relacin con la belleza y esta, a su vez, con la verdad. En este caso, la verdad est en el hecho y su captacin. En este punto, hay que celebrarlo, reside el mrito de quienes han conquistado para la memoria colectiva la representacin del poder en su verdadero rostro.


* ARGRA, 29 Muestra Anual de Fotoperiodismo Argentino. En Casa Nacional del Bicentenario, de martes a domingo, de 14 a 20. Robamba 985, CABA.

Fuente original: https://www.pagina12.com.ar/129301-el-rostro-del-miedo



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