Encarcelada por la autoridades marroquíes, lleva veinte años luchando pacíficamente para que se cumpla el derecho a la autodeterminación del Sahara Occidental
La activista saharaui Aminetu Haidar obtiene el V Premio 'Juan María Bandrés' de Derechos Humanos
La
Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y la Fundación CEAR han
otorgado el V Premio Juan María Bandrés a la Defensa del Derecho de
Asilo y la Solidaridad con los Refugiados a la saharaui Aminetu Haidar,
por su ejemplar trayectoria de lucha pacífica por los derechos del
pueblo saharaui y por el cumplimiento de la legalidad internacional en
este territorio ocupado militarmente por Marruecos desde noviembre de
1975.
El 12 de diciembre el jurado del Premio, presidido por el
pintor y escultor Juan Genovés, decidió de manera unánime premiar a
Haidar, que se encuentra encarcelada desde el pasado mes de junio y que
un día después de la concesión del premio era condenada a siete meses
de cárcel por participar en las manifestaciones que los ciudadanos del
Sahara Occidental realizaron en mayo de este año en protesta por la
brutal represión marroquí.
CEAR y la Fundación CEAR esperan que las
autoridades marroquíes permitan el viaje a España de Aminetu Haidar
para recoger en la primavera de 2006 el V Premio Bandrés, que consiste
en una escultura cedida por Martín Chirino. En ediciones anteriores lo
obtuvieron el jesuita Enrique Figaredo, obispo español de Battambang
(Camboya), Margueritte Barankitse (Burundi), el sacerdote jesuita
colombiano Javier Giraldo y la historiadora haitiana Suzy Castor.
Aminetu Haidar
Aminetu
Haidar, presa actualmente en la tristemente famosa Cárcel Negra de El
Aaiún, es un símbolo de la lucha pacífica por los derechos del pueblo
saharaui. Esta activista de 39 años y madre de dos hijos fue detenida
por primera vez en 1987 por participar en una protesta contra la
ocupación del Sahara Occidental cuando una comisión de la ONU visitaba
la zona. Desaparecida y torturada durante casi cuatro años, a pesar de
sufrir posteriormente numerosas detenciones y vejaciones por parte de
las autoridades marroquíes no ha dejado de trabajar de manera pacífica
para que se haga realidad el derecho a la autodeterminación del pueblo
saharaui, reconocido por la ONU.
Haidar ha participado en
importantes iniciativas, como el Comité de coordinación de las víctimas
de desapariciones forzadas y de detenidos del Sahara, en 1994; el
Comité para la Liberación de Sidi Mohmed Daddach y todos los detenidos
saharauis, en 2001; el Comité preparatorio de información sobre
desaparecidos saharauis, en 2002; o el Comité por la liberación de Ali
Salem Tamek y los detenidos saharauis, en 2003. En mayo de este año,
Haidar participó en las manifestaciones para denunciar el aumento de la
represión marroquí, que ha causado centenares de detenidos,
encarcelados ilegalmente, torturados y al menos un asesinado.
Desde
el 17 de junio Aminetu Haidar se encuentra en la cárcel tras ser
apaleada brutalmente por la policía cuando organizaba una manifestación
en la ciudad de Smara. Como ella misma ha expresado: “Mi crimen es
haber ejercido mi derecho a manifestar mi condena y mi protesta contra
la represión y la arbitrariedad de las fuerzas de ocupación marroquíes
contra los civiles saharauis que expresan desde hace tantos años su
rechazo a la ocupación, reivindicando de manera pacífica el respeto de
los derechos humanos en el Sahara Occidental, la liberación de los
presos de opinión y la vuelta de los desaparecidos vivos o muertos”.
El
13 de diciembre un tribunal marroquí ha condenado a Aminetu Haidar a
siete meses de prisión y a sus trece compañeros a penas de hasta tres
años de presidio, en unos procesos claramente irregulares según los
observadores internacionales presentes, entre ellos Amnistía
Internacional y una comisión del Consejo General de la Abogacía
Española.
Numerosas organizaciones de todo el mundo han exigido la
liberación de Aminetu Haidar y de muchos otros prisioneros políticos
recluidos en las cárceles marroquíes; el esclarecimiento del destino de
miles de desaparecidos; el cese de la persecución a los defensores de
los derechos humanos; la condena a los culpables, así como la retirada
de las unidades militares desplegadas en las calles de las ciudades
ocupadas y la libre entrada y circulación de los observadores
internacionales y de los medios de comunicación a los territorios
ocupados. En definitiva, exigen el cumplimiento por parte de Marruecos
de la legalidad internacional. Cuando ya se han cumplido tres décadas
de la ocupación del Sahara Occidental y del exilio de buena parte de
sus ciudadanos en la Hamada argelina, la concesión del Premio Bandrés a
Haidar es un reconocimiento a la dignidad.
Aminetu Haidar lo
expresaba así, desde la cárcel, a propósito del Día Internacional
Contra la Tortura: “...Es un milagro que siga con vida, porque soy una
mujer agotada físicamente de tantos años de desaparición y
encarcelamiento, tanta tortura y tantas vejaciones. Pero aquí estoy y
seguiré luchando con todas mis fuerzas, sabiendo que estáis allí
luchando por nosotros. Estoy tan segura de vosotros como lo estoy del
mar que me espera a 25 kilómetros, tan segura como lo estoy de que esos
niños saharauis refugiados en Argelia volverán a su tierra liberada.
Estoy tan segura de vosotros como lo estoy de la mirada cariñosa de mis
dos hijos, Mohamed y Hayat, a quienes añoro tanto...”.