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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-07-2018

Resea de Empantanados. Una alternativa federal al sviet carlista, de Joan Coscubiela
Septiembre y octubre de 2017 en .Cat

Salvador Lpez Arnal
El Viejo Topo


Soviet carlista no es ningn error mo. Tal vez sea una apora que d juego... O no lo d por supuesto.

Estamos ante un (exitoso) libro de intervencin (y de encargo editorial), cuya lectura ensea bsicamente (aunque no nicamente) sobre la situacin poltica catalana y, ms concretamente, sobre lo sucedido en Catalua estos ltimos meses. Especialmente en septiembre y octubre de 2017.

El ttulo recoge una de las tesis centrales del autor: la situacin est muy empantanada y no ser fcil salir de ella, signifique lo que signifique salir de ella. La alternativa federal, a lo que Joan Coscubiela (JC) llama, como decamos, soviet carlista, es la apuesta del autor.

La sensatez acompaa a JC a lo largo de estas pginas. Un ejemplo, un importante ejemplo, teniendo en cuenta los discursos hegemnicos en la izquierda: Algunos de los dficits que se imputan a la transicin son ms el fruto del deficiente gobierno posterior. Eso es as, no slo en el plano territorial sino tambin en la vertiente social y democrtica. Otro ms: Es cierto que el artculo 2 de la Constitucin espaola impide la opcin independentista, el derecho de secesin. Por cierto, como tambin lo hacen prcticamente todas las constituciones de los Estados constituidos. Pero ese mismo artculo 2 deja abiertas muchas vas (p. 283). Desde su interpretacin y su finalidad y deseo poltico, la multinacionalidad y el desarrollo asimtrico del Estado de las autonomas.

La sensatez, como deca, es atributo a destacar y tambin la autocrtica. Un ejemplo, hay algunos ms: Hace tiempo que llegu a la conclusin de que en aquella iniciativa (la del Estatut de Maragall) se condensaron diversos errores. Desde la perspectiva del Gobierno catalanista y de progreso, el tripartito, fue un error situar de entrada el eje de la accin de gobierno en la reforma estatutaria en vez de poner en marcha un proyecto alternativo en clave social(pp. 295-296). De aquellos logos, de aquellos desbarajustes, han irrumpido tempestades (Entre parntesis: algunos ya sealaban tesis y posiciones similares a las ahora indicadas; hablaban y predicaban en el desierto, en el oasis cataln)

Del autor apenas es necesario comentar nada. Es sindicalista y poltico conocido. Ex secretario general de la CONC, la llamada Comisin Obrera Nacional de Catalua (un nombre, en mi opinin, que no fue ningn acierto), JC ha sido profesor de ESADE (qu les explicara a sus alumnos?, cmo fue a parar all?), diputado en el Congreso en el grupo de Izquierda Unida-ICV y, en esta ltima legislatura, diputado en el Parlamento cataln. No es secesionista ni tampoco marcadamente nacionalista pero s, segn l mismo comenta en varias ocasiones, fuertemente catalanista (sea cual sea el significado de esta nocin imprecisa).

La estructura del libro (escrito, entre otras razones, por la insistente insistencia del editor como el propio autor explica): Prlogo, Introduccin, I. Una mirada nipona a la legislatura condenada (ocho captulos). II. Escaneando el independentismo (tres captulos). III. Qu hacer? (la parte ms breve). Agradecimientos. Indice onomstico.

La tercera parte la abre con estas palabras: Mi experiencia de lector me dice que esta suele ser la parte ms complicada de cualquier libro, en la que se pierde ritmo y fuelle (p. 273). JC no la pierde y no esconde posiciones; creo que responde a la pregunta en la medida de sus fuerzas (que son muchas).

Todos o casi todos recordamos sus palabras del 7 de septiembre de 2017: Estoy dispuesto a partirme la cara para que ustedes puedan ejercer su derecho a votar la independencia de Catalua, pero no si lo hacen pisando los derechos del resto de los ciudadanos. Lo que dijo es una de las tesis que mantiene a lo largo de estas pginas: JC est a favor del derecho de autodeterminacin de Catalua, del pueblo de Catalua o de la ciudadana catalana (no s qu opcin o que formulacin escogera). Salvo error por mi parte, no justifica en ningn momento (es un dato de partida, una consideracin de entrada) que ese supuesto derecho sea realmente un derecho en este caso, en el caso de una zonas ms enriquecidas de Espaa. Parte de ello.

Recordemos que, tras su intervencin el 7 de septiembre, los diputados de Ciudadanos, PSC y PP se levantaron para aplaudirle. No, en cambio, algunos diputados de su propio grupo. S lo hizo, por supuesto, Llus Rabell, a quien llama comandante en jefe y sobre el que no cesa de lanzar elogios (seguramente justificados). Dice de l, por ejemplo, la dignidad y la generosidad hechas personas (a l, a sus padres y a la patrulla nipona dedica el libro). No es la nica vez que habla de su compaero en esos trminos. Es una presencia constante a lo largo de las pginas del que recoge ideas, reflexiones, ancdotas y argumentos. Si miran el ndice nominal, vern que slo Rajoy, Mas y Junqueras, por razones muy distintas desde luego, son ms citados que Rabell.

El cario y admiracin que manifiesta por Rabell se transforma en cosa muy distinta cuando habla de los miembros de Catalua en Com. Concretamente de Ada Colau. Curiosa y destacadamente, salvo error por mi parte en la lectura, no dice nada de dos diputados de su grupo que le hicieron ms que probablemente la vida imposible: Albano Dante Fachn y ngels Martnez. Con compaeros as,

Algunas de las posiciones defendidas por el autor para abrir su apetito lector, que, por supuesto, debera ser afable y crtico a la vez:

1. No existen macrosoluciones o soluciones definitivas. El problema .Cat no se disuelve.

2. Las microsoluciones deben girar en torno de estos ejes: diagnstico alternativo y crtico de estos ltimos 40 aos; huir de la autocomplacencia y del adanismo ucrnico; aprovechar los mrgenes de un acuerdo sobre la financiacin autonmica; dar mayor protagonismo ideolgico y poltico a lo que JC, incomprensiblemente, tambin llama conflicto social (debe ser una referencia a la vieja lucha de clases obrera que nadie quiere citar por su nombre).

3. Tambin dos posiciones complementarias que ofrecen ms discusin: apostar ntidamente por la Unin Europea como espacio poltico territorial en el que reconstruir la soberana de la ciudadana frente a los mercados. Luego, por tanto, no puede ser de otra forma, por otra UE muy distinta a la actual que, desde luego, no es ninguna construccin contra los mercados.

4. Y apostar tambin por una reforma constitucional -JC no habla de un nuevo proceso constituyente, seguramente porque piensa que un nuevo proceso podra generar un peor resultado del que tenemos- que permita construir un Estado federal asimtrico. En mi opinin, no queda claro del todo el significado del trmino asimtrico. Y el tema, como es razonable, es de muy alta tensin.

JC, que es un poltico profesional como mucha experiencia prctica, es consciente de que cualquier propuesta que pueda formularse tiene como gran reto su articulacin poltica. El papel, tiene mucha razn, lo suele aguantar todo o casi todo; la realidad no. La vida, son sus propias palabras, es un poco ms exigente. Lo es. Mucho ms.

No quiero ocultar mis dificultades para entender bien lo que implicara aceptar el carcter plurinacional de Espaa (somos plurinacionales, y entonces?) ni tampoco acabo de ver la justificacin (ni la concrecin) de la asimetra de su federalismo asimtrico, ms all de puntos elementales como aceptar, no podra ser de otro modo, que comunidades como Galicia, Euskadi, Catalua, Illes o el Pas Valenciano, tambin otras (Aragn, Asturias), tienen que tener una poltica lingstica singular, con corolarios especiales en el mbito de la enseanza que, desde luego, no tienen por qu abonar experimentos como la inmersin lingstica o similares (otras comunidades, por supuesto, pueden tener otras singularidades).

Uno de los grandes momentos que les recomiendo, uno de los mejores en mi opinin: la carta que JC hace pblica por primera vez y en la que reflexiona sobre el 1-O y sobre la que l consideraba no participacin de CSQEP. Sigo sin entender bien por qu JC no alz su voz, su importante y escuchada voz, an ms en aquellos momentos, para argumentar que aquel asunto que algunos presentaron como una jornada de movilizacin, para no llamar directamente a la participacin, era un cuento, una nueva estafa nacional-secesionista. La unidad, tan maltrecha en aquellos momentos, despus de lo que vimos en los idus de septiembre, exiga esa prudencia, eso no-decir lo que debera haberse dicho? No priv en demasa el cuidado de su formacin poltica, el no tensionarla, por encima de su deber poltico como representante de la ciudadana de izquierdas? S que no es, que no fue un asunto fcil, pero la verdad, lo digo el clsico, es revolucionaria Si se dice, cuando hay que decirla.

Fuente: El Viejo Topo, junio de 2018



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