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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2018

Resea de Filosofa y esperanza. Ernest Boch y Karl Lwith, intrpretes de Marx, de Diego Fusaro
A favor de la esperanza, contra la esperanza

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Breve e interesante. Para aficionados al filosofar y a la filosofa especialmente. Marxistas o no marxistas.

Una breve noticia sobre el autor en la solapa interior. Un resumen: nacido en 1983, habitual colaborador de La Stampa e Il Fatto quotidiano, Diego Fusaro [DF] ensea filosofa en un lugar ms que singular, en el Instituto Alti Studi Strategici e Politici de Miln. Ignoro las caractersticas de ese Instituto de altos estudios estratgicos y polticos. El Viejo Topo public en 2017 su ensayo Todava Marx: el espectro que retorna.

La estructura del libro: Introduccin. 1. Karl Lwith; filosofa o esperanza. 2. Ernst Bloch: filosofa y esperanza. 3. Bloch y Lwith frente a Marx. 4. Conclusin. Ocaso del marxismo, eclipse de la esperanza? Bibliografa.

El asunto discutido es este:

Junto a viejas cuestiones como las relaciones entre la infra y la supraestructura, el de la legitimidad de la esperanza es uno de los principales problemas sin resolver que Marx ha dejado como legado a sus sucesores. Surge el dilema cuando hace un diagnstico, con rigor de cientfico, del inminente derrumbe del capitalismo a causa de sus propias contradicciones y, al mismo tiempo, incita a los trabajadores a movilizarse, a derrocarlo. Por tanto, desde el anlisis del autor, hay en Marx una superposicin problemtica, no resuelta en su opinin, entre las dimensiones (no homogneas) de la ciencia y la esperanza, del conocimiento y la utopa, de lo descriptivo y analizado y lo prescriptivo. La apora sealada puede resumirse as: albergamos la esperanza de que algo ocurrir necesariamente (la destruccin del capitalismo) o bien, por el contrario, le asignamos un valor cientfico a la esperanza. Esta tensin conceptual, sostiene DF, acompaa al pensamiento de Marx a lo largo de los aos. Cmo pueden combinarse los imperativos cientficos con los morales?, se pregunta. Ms an: qu sentido tiene esperar algo que ocurrir inevitablemente? Esperanza, necesidad, no es una clara contradiccin?

Los autores comentados, Bloch y Lwith, leen a Marx a luz del paradigma interpretativo que se plantea como una autntica hermenutica de la esperanza. Pero sus soluciones, las conclusiones a las que llegan son radicalmente opuestas. Para Bloch el marxismo es el heredero legtimo de las esperanzas que siempre han animado al hombre; por el contrario, para Lwith, no es ms que una desviacin indebida del camino de la filosofa, porque su ncleo ms autntico -la esperanza- se descarra de los senderos filosficos (p. 11). A favor de la esperanza, contra ella. Bloch interpreta la esperanza, la verdadera alma del marxismo, como su puente fuerte; Lwith, por el contrario, quien tambin coincide con esa interpretacin sobre el marxismo y su alma esperanzada, sostiene que ese es precisamente su taln de Aquiles, su punto dbil, su contradiccin interna, su autodestruccin.

Si Bloch concibe el marxismo como la ms alta filosofa por el decisivo papel de la esperanza en la teora y en la praxis, Lwith liquida la esperanza porque su actitud es la menos filosfica de todas: se relaciona ms con la fe que con la razn (p. 12). Nada menos. Fidesmo versus racionalismo. Para ambos, Marx no solo es el filsofo con ms esperanzas, sino tambin el que hizo soar a todos aquellos que creyeron en el, ofreciendo un autntico horizonte comn a la esperanza de millones de personas que, hasta 1989 [hasta la cada del Muro de Berln], albergaban un nico sueo (p. 13).

La actitud filosfica de Lwith la resume DF en al disyuntiva excluyente: filosofa o esperanza (y no ambas a la vez). La de Bloch la resume en una conjuncin: filosofa y esperanza, solo cuando hay esperanza hay filosofa en su sentido ms verdadero, ms autntico. El principio esencial, esperanza. DF desarrolla ambas aproximaciones en los siguientes captulos del libro.

Algunas de las tesis finales del autor: 1. Interpretar el ocaso del marxismo como el fin de la esperanza es, tal vez, una ecuacin demasiado fcil e inexacta. 2. Tambin lo es la frmula lwithiana segn la cual el nacimiento de la esperanza debera relacionarse con el fin del mundo de los griegos. 3. En la estela de Bloch, podemos preguntarnos: el futuro puede albergar alguna esperanza que no sea la marxista. Puede llegar a ser, si la respuesta es afirmativa, igual de fuerte que lo fue la esperanza marxista, compartida por millones y millones de seres humanos? 4. Si ya resulta imposible creer en Marx (enterrado en su sueo, segn DF, bajo el muro de Berln), que esta nueva esperanza, propone DF, tome en cuenta al menos lo que Derrida llam los espectros de Marx. 5. La expresin derridiana pone en evidencia, de manera sobresaliente en el pensar de DF, cmo hoy Marx aunque a menudo olvidado y renegado, es, por as decirlo invisible pero igualmente presente en todas partes: cada vez que nos negamos a aceptar las ideologas que nos proponen, cada vez que no aceptamos el estado actual de las cosas, antes bien lo criticamos y superamos en vista de lo que an no ha sido, convencidos de que un mundo mejor an es posible (p. 93).

Una de las consideraciones de las conclusiones: En este nuevo contexto, el capitalismo se vuelve como el aire que respiramos, algo a lo que estamos acostumbrados y del cual ya no podemos prescindir; puesto que se presenta como el nico modelo a escala mundial, resulta imposible someterlo a crtica en nombre de algo que se ha fracasado, absorbido por su antiguo rival. Se pierde la esperanza en el otro, porque el otro ya no existe (p. 90). Otra no menos importante desde la perspectiva e interpretacin de DF: ... haciendo de nuestra poca, la poca de las pasiones tristes, del miedo y el terror, del aburrimiento y la indiferencia, del grado cero de esperanza; una poca que, tal vez, careciendo de esperanzas, le hubiera agradado a Lwith, pero que, sin duda, dejara a Bloch en un estado de afasia (p. 92).

Conviene leer (y reflexionar) las conclusiones con la mayor calma y concentracin posibles.

DF abre el libro con una cita de Lenin, del Qu hacer? nada menos. Es la siguiente: Pregunto, tiene un marxista algn derecho a soar, sabiendo que, segn Marx, la humanidad siempre se plantea tareas realizables?. Posible respuesta tras la lectura FyE: no slo tiene algn derecho, sino que tiene todos los derechos precisamente por eso, porque la Humanidad socialmente activa se plantea, en la mayor parte de las ocasiones, tareas realizables. Para conseguir esas tareas realizables hay que soar y hay que tener una esperanza temperada, razonable, no alocada. Francisco Fernndez Buey nos habl de todo ello en uno de sus libros imprescindibles, muy hermosamente editado, Utopas e ilusiones naturales.

De hecho, la segunda cita del libro, la que abre la introduccin nos da la clave de muchos pasajes: Se ver entonces que desde hace mucho tiempo, el mundo posee el sueo de una cosa de la que tan slo le falta tener la conciencia para poseerla realmente. Es de Marx, del joven Marx de 25 aos, de una carta a Arnold Ruge que escribi en septiembre de 1843. Probablemente demasiado confiado, pero, en cualquier caso, esperanzado. Aunque, ciertamente, la esperanza, como el ser o mil trminos afines, se declina o se puede decir de muchas maneras.

Asuntos menores: hubiera convenido un ndice onomstico y conceptual, un breve glosario e incluso un ndice!, el usual de todos los libros. Pecata minuta.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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