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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-07-2018

Economa e incertidumbre

Carles Manera
Economistas frente a la crisis


Cundo se producir la prxima crisis econmica? Qu actitud adoptarn los bancos centrales, en caso de que se produzca? Y los ahorradores y consumidores? Qu podrn hacer los gobiernos?

La respuesta a estos interrogantes es la que se reclama a los economistas equiparndoles con gurs capaces de profetizar, poseedores de un acervo privilegiado de informacin que nadie ms tiene. Pero como afirmaba el gran cientfico Niels Bohr, -uno de los padres de la fsica atmica- resulta muy difcil hacer predicciones, y ms si es sobre el futuro. Y Ernst Rutherford, que realiz una primera versin de la estructura del tomo, afirmaba que, en el campo de la ciencia, todo lo que no es fsica es coleccionar sellos. As que convendra que los economistas situramos con mayor modestia nuestras capacidades y supiramos moderar las elucubraciones que muchas veces se nos reclaman desde las esferas polticas y los medios de comunicacin. Elucubraciones que nosotros mismos acabamos haciendo y, lo que es peor, acabamos creyendo.

Economa e incertidumbre

Las certezas en economa o no existen o hay que tomarlas con mucha prudencia. Los economistas no somos fsicos, que trabajemos a partir de formulaciones empricas claramente acotadas que nos permitan acertar o incluso intuir lo que puede acontecer con los materiales y los problemas con los que investigamos. En cualquier caso, la filosofa de la ciencia, que sustenta el pensamiento cientfico de los fsicos, discurre por territorios mucho ms tangibles y menos complicados de predecir que las disciplinas de carcter social. Pero incluso en campos tan experimentales y materiales como la fsica, los principios de incertidumbre se encuentran presentes en la epistemologa de la ciencia. Sin duda, los modelos matemticos aplicados en economa son en muchos casos de gran utilidad explicativa y conforman herramientas que deben conocerse y utlizarse, pero no siempre delimitan con precisin las tendencias futuras.

La falta de capacidad de los economistas para predecir las crisis, un fenmeno que ha sido harto criticado por parte de muchos colectivos, constituye la prueba de las evidentes dificultades de profetizar un futuro inmediato, no digamos si la profeca se adentra en coordenadas cronolgicas ms amplias.

En nuestros anlisis, el factor clave, que es la poblacin, tiene una movilidad real que est alejada completamente de los caeteris paribus que funcionan en buena parte de los modelos de crecimiento, ya sean macro o microeconmicos. Las personas no siempre actan de manera racional y, por tanto, no consumen de forma invariable con la ptica del principio de utilidad, con la perspectiva de un clculo preciso, imbuido por una informacin casi perfecta. Esto, que se encuentra implcito en buena parte de los modelos tericos de crecimiento, delinea un juego de ecuaciones y de clculos matemticos de gran elegancia sustentados sobre la crematstica, sin referencias biofsicas, valiosos como ejercicio, pero no necesariamente tiles de forma perenne para describir y, sobre todo, aventurar el devenir.

Algunos autores neoclsicos apuntaron nuevos elementos; as, por ejemplo, Stanley Jevons en sus trabajos escritos entre 1875 y 1882, a parte del libro central sobre la cuestin del carbn, en el que enfatiza la incertidumbre que implica depender de un recurso natural bsico, apuntaba que las fluctuaciones de la economa se deban al clima, influido por fenmenos astronmicos que impactaban sobre la agricultura con la importancia de las manchas solares, en cuyo campo fueron determinantes las aportaciones del astrnomo William Herschell.[1] Sin embargo, Wesley Mitchell, por su parte, seal que no haba correlacin de los ciclos econmicos y la produccin agrcola, los precios agropecuarios y los inventarios de productos agrcolas. Pero lo importante de todo esto se centra en una consideracin bsica: la incertidumbre aparece, y aqu es muy til aprender, precisamente, de los fsicos, de los matemticos o de los qumicos. Al respecto, cabe citar, por ejemplo, tanto aEdward Lorenz como a Benot Mandelbrot e Ilya Prigogine. Y otro factor subyace en esos discursos: el principio de irreversibilidad, contrario a la visin progresiva e intrnsecamente reversible del proceso de crecimiento econmico en los modelos convencionales.

Lorenz fue pionero en el desarrollo de la teora del caos; su planteamiento radica en que, segn las condiciones iniciales de un sistema concreto, un pequeo cambio en el mismo puede inducir a otros ms radicales y extensos. Por su parte, Mandelbrot presenta casos en los que la realidad contradice las expectativas tericas de los modelos, hasta el punto de que afirma que si en vez de economa estuviramos hablando de astronoma, todas las teoras econmicas actuales estaran desacreditadas. Los mercados son turbulentos. Si se examinan series de precios de cualquier mercado, dice Mandelbrot, aparece una regularidad fractal. Esto implica que los precios no son predecibles, es decir, son azarosos. Nadie sabe hacia dnde va a ir el mercado, y cualquiera que afirme que tiene un mtodo para ganar en la Bolsa tiene la misma fiabilidad que un astrlogo. Los procesos econmicos no necesariamente evolucionan hacia escenarios predecibles y perfectamente modelizados, sino hacia estados impredecibles, ms cercanos a la termodinmica irreversible y a la teora del caos de Ilya Prigogine. Para ste, los sistemas evolucionan del orden al caos, y del caos nuevamente al orden y as sucesivamente. La termodinmica prescribe que todo sistema evolucionar hacia el caos, se desorganizar y desintegrar cada vez ms, a menos que reciba un aporte de energa y/o informacin del entorno. En esta tendencia al caos, se produce un punto de bifurcacin en expresin de Prigogine, donde el sistema tiene dos posibilidades: o bien persiste en su avance de caos y retorna a un estado anterior; o, por otra parte, ocurre por azar un acontecimiento que har que el proceso derive hacia un orden que alcance un nuevo estado de equilibrio, llamado estructura disipativa. En tal sentido, a fines de los aos 1920 Evgeny Slutzky enfatiz una aplicacin matemtica a series numricas aleatorias, que a su vez generaban otra serie numrica con pautas cclicas. Y a partir de Slutzky, Ragnar Frisch propone que las fluctuaciones en las economas industriales se deben a shocks errticos, que no estn correlacionados entre s. El sistema econmico tiene potentes interconexiones con multiplicidad de factores que no siempre definen un vector unidireccional, capaz de ser reversible. La incertidumbre se enfrenta postulados mecanicistas.

Estos cientficos explican, en sus propios campos de trabajo, que las informaciones disponibles no siempre son equilibradas y, en los casos de negociaciones econmicas y comerciales, la informacin es asimtrica, como ha demostrado Joseph Stiglitz en sus investigaciones macroeconmicas; pero esa asimetra informativa y, por tanto, de incentivacin de conductas dispares y no siempre esperadas es claramente observable en los trabajos disponibles en historias econmicas de las empresas.

Las enseanzas de la Historia Econmica

El anlisis de algunos indicadores PIB, evoluciones burstiles, en su trazo largo es decir, con la profundidad de nuevo de la historia econmica, puede ser una herramienta aceptable (sigo aqu a Juan Ignacio Crespo). As por ejemplo, tras la revisin del ndice Dow Jones (creado en 1896 y que aporta ms de 120 aos de datos: una verdadera mina), se advierte que existen en la historia econmica dos perodos que se asemejan a lo acontecido desde 2008, el estallido de la Gran Recesin:[2] el que va de 1901 a 1914; y el que abraza 1965-1982. No obstante, sabemos que entre 1873 y 1885 se sucedieron dos recesiones, una que dur seis aos seguida de una expansin de tres, y una nueva crisis que se alarg tres aos ms. Igualmente, en la depresin de los aos 1930 se subrayan dos recesiones: la de 1930-1933 y otra que apenas dur quince meses, entre 1937 y 1938. Es decir, la historia econmica ensea que las etapas de intensas contracciones econmicas se desagregan, a su vez, en fases ms o menos breves, que suelen insertarse en perodos de recuperaciones tambin muy fluctuantes.

Concretando ms en la propuesta avanzada ms arriba, en esa cronologa (1901-1914; 1965-1982), distante en el tiempo, se aprecian signos claros de estancamiento econmico, a tenor de la evolucin del Dow Jones. Se dibujan alternancias y volatilidades, sin que las curvas adopten una direccin determinada. En ambos ejemplos, los quince aos tabulados en cada perodo ofrecen crecimientos inestables, con la existencia de, al menos, cuatro recesiones en cada caso, separadas por pocos aos. Si se observa la evolucin del Dow Jones entre 1966 y 1982 y se compara con la que va de 2000 a 2012, el perfil en el momento lgido de la crisis es casi idntico; y lo mismo puede decirse de otro indicador crucial, el del beneficio empresarial. En el primer decenio y medio del siglo XX, en la fase que va de 1966 hasta 1982 y en lo que afecta a 2000-2012, el paralelismo del desarrollo burstil permite inferir tres aspectos:

Primero: puede ser previsible que, hasta 2020, vivamos todava una recesin ms.

Segundo: el que esto sea as depender, evidentemente, de la actuacin de los agentes econmicos del presente y del futuro! Pero es innegable que todo lo que se haga (o no se haga) ahora, condiciona el proceso posterior. Sabemos lo que aconteci en el pasado, con siluetas similares, y qu se decidi por parte de los poderes pblicos; y eso nos permite lanzar esa hiptesis arriesgada. Pero debe verse cmo ejercitarn sus funciones los responsables de los bancos centrales y de las grandes instituciones polticas, econmicas y financieras. La recuperacin podr acelerarse o retrasarse en funcin de tales conductas: de la aplicacin de diferentes polticas econmicas o del mantenimiento de las existentes; y

Tercero: debe anotarse, igual que aconteci en los otros perodos observados, que en el cuarto y quinto ao de la crisis los beneficios empresariales se estn recuperando; pero en la Gran Recesin actual el avance de la rentabilidad empresarial se est obteniendo, bsicamente, gracias al control salarial y al aumento del paro (la economa turstica es muestra elocuente en tal sentido).

El factor de incertidumbre va a estar presente. sta, la incertidumbre, no es medible como ya seal John Maynard Keynes, contrariamente a lo que sucede con el riesgo, al que s podemos darle un precio incluso un valor, como demuestran, por ejemplo, la consecucin desde hace siglos de los cambios martimos o ms recientemente las plizas de seguros, con primas ajustadas a unas posibles previsiones que no pueden garantizar el futuro, pero s paliar sus consecuencias ante fenmenos inesperados. La incertidumbre, junto a comportamientos irracionales e inesperados tipificados por la economa conductual subrayados por Daniel Khaneman y Amos Tversky, entre otroscontribuye a justificar pautas distintas en la resolucin de un mismo problema. Y aqu se mezclan los animals spirits en su sentido ms negativo: la codicia, la incompetencia, aspectos que tienen una relacin directa con ingredientes mucho ms complejos (formas de ser, capacitacin intelectual, educacin, cultura, etc.).

En tales coordenadas, los conceptos bsicos de la economa clsica son de gran utilidad para entender las crisis econmicas y la incertidumbre que generan y, de forma particular, la Gran Recesin. A este respecto, un elemento deviene determinante: el tiempo histrico, factor que a menudo no aparece con la nitidez que corresponde en los modelos ms convencionales de la economa acadmica. El error consiste en gran parte en desentenderse de la experiencia histrica y perder de vista la realidad econmica y social que nos rodea.

No es economa. Es, una vez ms, slo ideologa.

Esta visin ms realista, propia de los economistas keynesianos y de la economa heterodoxa ecolgica, social, se encuentra confrontada a la visin del pensamiento hoy todava dominante en la Academia. Este es, por ejemplo, el que ha adoptado la Eurozona a la hora de aplicar una poltica de austeridad, donde se siguen de forma autista las directrices de un manual de economa simplista, donde slo consta una poltica monetaria restrictiva y se prioriza la lucha contra la inflacin y una poltica fiscal basada en el equilibrio presupuestario, sin atender al objetivo del crecimiento econmico y del empleo. Y donde el problema sobre el crecimiento de las desigualdades sociales ni siquiera entra como uno de los temas centrales del recetario (aunque se cite de manera retrica). Es as como:

  1. Se niega el conflicto distributivo entre trabajo y capital, que se manifiesta con la determinacin del salario de equilibrio en el mercado de trabajo.
  2. Se niega la existencia de crisis econmicas sistmicas, en tanto y en cuanto se arguye que hay precios de equilibrio y la autorregulacin de los mercados.
  3. Se niega la necesidad de que el Estado intervenga a travs de la poltica fiscal y de las inversiones pblicas, como la forma ms idnea para poder salir de la crisis.

Las propuestas que emanan de este triple eje, enfocadas a la poltica econmica, son ms bien una trampa ideolgica disfrazada de ciencia. La Economa Poltica, la que en concreto emana de los pensadores clsicos, aporta una visin ms realista sobre la dinmica econmica y la sociedad. Su adscripcin a periodos posteriores es ilustrativa de una forma determinada de entender los procesos econmicos: el acento no se pone sobre la existencia o no del equilibrio de Carl Menger y del ptimo de Vilfredo Pareto, sino en construir cules son los principales problemas y contradicciones que se generan en el tiempo histrico en el que se desarrolla el mundo real.

He aqu, de nuevo, el nudo gordiano: la trayectoria histrica, la historia econmica. La cadena secuencial bsica de este planteamiento es la siguiente, deliberadamente sinttica: la variacin de la distribucin de la renta, medida por la participacin de los salarios en la renta nacional (W/Y) determina la participacin de los beneficios en la renta nacional (B/Y) y de la tasa de ganancia (r), lo que infiere la vez el comportamiento de las inversiones productivas (I), y stas el crecimiento de la renta (Y). De aqu depende el crecimiento de la riqueza de las naciones.

Estas ideas fuerza tienen investigaciones empricas detrs con variables crematsticas, es decir, no son meras propuestas tericas edificadas sobre principios teolgicos, sobre la fe ciega en unos mercados eficientes y unas reglas casi fsicas que conceden respuestas tan automticas como inexactas. A partir de aqu, medir la economa con otros parmetros, no necesariamente crematsticos y s ms econmicos en la concepcin aristotlica, es una va metodolgica que persigue no eliminar la incertidumbre cosa imposible, pero s aproximarse con mayor certeza a una realidad mucho ms compleja de la pretendida por la economa ortodoxa.

En efecto, en este contexto de incertidumbre, un grave problema para la economa de la globalizacin va a ser, a parte de la resolucin de la deuda pblica, la inflacin o los dficits, las dificultades inherentes al propio proceso de crecimiento econmico: las externalidades negativas sobre el medio ambiente, concepto tras el que se esconden las emisiones txicas a la atmsfera, la generacin de residuos slidos urbanos, las congestiones demogrficas y el destrozo del capital natural. Desde hace aos, cientficos experimentales alertan en relacin a estos temas. La desaparicin de especies de aves y de pesqueras martimas, la disminucin de la biodiversidad y las consecuencias del dixido de carbono sobre la atmsfera, infieren las prdidas naturales, correlacionadas con los indicadores econmicos.

Globalizacin y sostenibilidad en un contexto de incertidumbre

Las cifras son de impresin: en el siglo XX, la poblacin humana se ha multiplicado por 4, la actividad econmica por 17, el consumo de energa por 13 y la poblacin urbana total tambin por 13. El Panel Internacional sobre el Cambio Climtico ha emitido, en los ltimos aos, diferentes informes tendentes a advertir sobre los graves efectos ambientales de los modelos de crecimiento, con un hecho claro que lo sintetiza todo: el cambio del clima.[3]

Desde el campo de la economa, hace ya tiempo que existen voces autorizadas que, no obstante, se han hallado muy aisladas en el mainstream acadmico. En las facultades de Economa se sigue enseando un conjunto de argumentos, modelos, premisas y conceptos provenientes de la filosofa econmica neoliberal y, sobre todo, de una concepcin prometeica que ya es obsoleta: la nocin que, todava, estamos en un mundo vaco, tal y como ha sugerido Herman Daly.

La economa se enfrenta a un escenario nuevo: de los tres factores clsicos de produccin tierra, trabajo y capital, el ms escaso es el primero, que se relaciona directamente con la naturaleza y, en especial, con los recursos no renovables. Esta idea de mundo vaco no tomaba en consideracin las consecuencias de la expansin de las economas: exista espacio vital, econmico y natural, para remediar las externalidades. Pero ahora nos encontramos ante un mundo lleno, con crecimientos exponenciales de las economas de los pases emergentes, persecucin de un crecimiento acrtico por parte de las naciones ms desarrolladas, grandes incrementos en el consumo de energa, produccin masiva de residuos y de contaminacin. El subsistema econmico se hace cada vez ms amplio, de forma que necesita ms energa y ms recursos para crecer, al tiempo que provoca ms polucin. Las fronteras de la sostenibilidad econmica son superadas por los impactos ambientales de todo tipo.

Esta visin fsica de la economa cede paso a una ptica ms biolgica, con los principios de la fsica post-newtoniana, orientados al anlisis econmico: cuando el planteamiento contempla, de forma indefectible, las leyes de la termodinmica y, de manera principal, su segundo principio. Esto es lo que hace ver el sistema econmico como un mundo abierto e interconectado, en el que las redes factoriales suponen impactos mutuos entre elementos aparentemente dispares, y en donde el tratamiento de los productos acabados rubrica, a su vez, un problema antes no contemplado: los residuos que siempre se gestan en cualquier actividad econmica.

El mecanismo lineal de la economa convencional (sea cual sea su corte ideolgico) pretende no tener fronteras claras de sostenibilidad y adoptar el mercado como primordial institucin de encuentro. Tambin los postulados de la economa ambiental que descansa en el instrumental ortodoxo beben de ese manantial. La visin biolgica y holstica de la economa la ecolgica enfatiza el carcter termodinmico de todo proceso productivo: la entrada en la produccin de materias primas y energa de alto valor y la salida de mercancas de elevado precio y de residuos de bajo valor. El orden neoliberal no existe; el equilibrio, tampoco. El economista debe estudiar una realidad cambiante y tratar de poner regularidades a movimientos espasmdicos y, en ocasiones, carentes de lgica, siguiendo aqu, una vez ms, a Mandelbrot y Prigogine.

Economa y ecologa

A partir de esto, se impone, a tenor de los debates ms encendidos que se estn produciendo en este campo tanto en el mundo poltico como en el de las ciencias sociales y experimentales, la constatacin de que el clima est cambiando, de que estamos asistiendo a una aceleracin del calentamiento global del clima que se deriva de una determinada pauta energtica: la aplicacin masiva de combustibles fsiles al mundo econmico.

Los estudios empricos de la utilizacin de la energa en la economa son de fecha reciente. Los grandes ciclos fsico-qumicos se desarrollan segn unas modalidades y unas limitaciones temporales rgidas, que pesan mucho sobre el desarrollo de las sociedades. Las alteraciones climticas, por ejemplo, han sido tema de diferentes investigaciones publicadas desde los aos 1950. Y nos muestran una correlacin muy estrecha entre la meteorologa y la coyuntura econmica de las sociedades agrcolas prcticamente desde el Neoltico. En este sentido, Charles Pfister puso de manifiesto la importancia de las variaciones climticas en los precios de los cereales y, ms en general, en los ciclos econmicos de las sociedades preindustriales de la Europa continental.

La evolucin econmica de las sociedades ha planteado siempre problemas ecolgicos. En estos momentos, las preocupaciones esenciales se concentran en los efectos provocados por las emisiones de CO2 a la atmsfera, impulsadas por la accin humana sobre el medio natural. Este tema patentiza la necesidad imperiosa de comunicar el entorno fsico con el econmico de forma armoniosa, con el cambio climtico como vrtice angular. Las aportaciones sobre la cuestin basculan entre las vertientes cientficas con conclusiones recientes que resultan inquietantes hasta previsiones ms frvolas, prximas a un periodismo elemental que juega con el catastrofismo ms grosero o con la despreocupacin ms insensata. Pero qu puede pasar si, aumentando la concentracin de CO2, sube todava ms la temperatura? De hecho, en pocas anteriores de la historia de la Tierra ha habido ms CO2 concentrado como nos muestran los hielos polares, de manera que sabemos que existi un clima ms clido. Lo que acontece ahora es que este aumento se produce de manera muy rpida, como consecuencia directa de la accin humana y con intensos efectos acumulativos.

As, la evolucin del clima ya no es un dato excntrico para los economistas como lo era no hace mucho tiempo. El peligro es que toda esta nueva casustica promueva una estrategia de imagen verde en administraciones y empresas, de manera que cubran de esta forma las preocupaciones formales sin ir ms all por la incidencia del cambio climtico en la economa.[4] Esta cuestin ha sido apuntada por Jos Manuel Naredo, que ha puesto un nfasis corrector sobre las polticas que debieran ser desplegadas ms que sobre los instrumentos de reflexin oficinas, gabinetes si, en definitiva, stos ltimos tienen una incidencia escasa o nula sobre el pensamiento de los agentes econmicos y sociales. Es decir, sobre las cpulas directivas que toman decisiones concretas. El tema, de gran profundidad histrica, no ha hecho ms que empezar. La forma como acabe depender de las medidas que se adopten y que son urgentes en todos los mbitos.

Conclusin

La incertidumbre es el gran teln de fondo que marca las decisiones de los economistas, en el momento de realizar los augurios que se les reclaman. stos pueden ser adornados con jergas especiales, con una fraseologa de conceptos abstractos pero huecos que hacen oscuro el mensaje, pero que muchas veces reconfortan a quienes escuchan, bsicamente, porque no lo entienden. Rebajar la soberbia de la economa es un camino que se entrecruza con otras disciplinas sociales, de las que se aprende, con las que se colabora, en las que se encuentran explicaciones no mecnicas y resolutivas. E igualmente en esa encrucijada los encuentros con los cientficos experimentales deviene esencial para el economista: bilogos, fsicos, qumicos, matemticos, ingenieros, constituyen aliados firmes que enriquecen las explicaciones econmicas, en un universo holstico. No hacemos leyes en economa, aunque algunos de los conceptos que manejamos tengan ese nombre. No las podemos hacer, porque el comportamiento humano no es lineal ni previsible, ni las informaciones son simtricas, ni los mercados son eficientes, ni existen puntos tangibles de equilibrio que regulen de forma justa las negociaciones econmicas.

La conducta es errtica y no siempre es automticamente lgica. El economista se enfrentar a la incertidumbre con una nueva visin en la que las explicaciones no sean reduccionistas. Si, ante algo que desconocemos, se invoca a la tecnologa como mantra que resolver la cuestin incierta, la realidad que infiere este sistema complejo que es el hombre en comunidad impone la cooperacin efectiva con otras ciencias y la visin humilde de que un mayor compendio de conocimientos y tcnicas, procedentes de distintos campos, va a ofrecer respuestas ms razonables.[5] Y a marcar tendencias, ms que conclusiones rgidas. Porque el comportamiento humano no puede asimilarse a la mezcla de partculas, a partir de la cual surge, indefectiblemente, un nuevo producto; y eso siempre, en cualquier lugar y situacin. Esto son las leyes fsicas, muy distintas pero de cuya filosofa podemos aprender mucho de las pautas conductuales de productores y consumidores, ms imprevisibles, menos mecnicos, ms libres. Afortunadamente.

Notas:

[1] En 1860, John Tyndall seal pequeos cambios en la composicin de la atmsfera, que pueden producir variaciones climticas importantes; y, en 1896, Svante August Arrhenius demostr variaciones del CO2 en funcin de las radiaciones solares.

[2] Este apartado se sustenta a partir de los solventes fondos accesibles a travs de la pgina web de la Asociacin Espaola de Historia Econmica, que ha consagrado diferentes secciones al anlisis de las crisis. Las reflexiones deben ser tomadas con la precaucin que cabe en estos casos, toda vez que se trata de ejercicios acadmicos que, sin embargo, tienen como fundamento esencial una poderosa batera de cifras.

[3] Se trata de mantener el calentamiento global por debajo de un incremento de 2 grados respecto a la economa preindustrial. La limitacin est a 1,5 grados en 2020.

[4] Segn datos de la NASA, las partculas de dixido de carbono oscilan desde hace 400.000 aos. Suben y bajan durante los ciclos derivados de la evolucin de las glaciaciones. Hace 325.000 aos, el nivel era de 300 partculas por milln de dixido de carbono; 110.000 aos, 285 partculas por milln; 7.000 aos, se produjo el final de la edad de hielo y la posibilidad de existencia de vida. Estos cambios climticos obedecen a variaciones en la rbita de la Tierra: esto haca cambiar la energa solar que reciba el planeta. Las variaciones de las partculas de CO2 actualmente son las mayores detectadas por la NASA a lo largo de los ltimos 400.000 aos: 400 partculas por milln. Esto no ha sido producido por variaciones en la rbita de la Tierra, sino por la propia actividad del hombre, con el aumento de la polucin. Toda esta informacin ha sido proporcionada por satlites: Sputnik, Explorer, Asterix, Osumi, Dan Fang Hong; y tambin por otros avances tecnolgicos que han mejorado la medicin del calentamiento global del planeta. La conclusin es clara: estamos en un efecto invernadero. El cambio climtico acaba siendo un grave problema econmico.

[5] Recientes estudios, que provienen de diferentes instituciones, son de gran utilidad en este sentido, con resultados muy ilustrativos: British Petrolium, 2016: China es el primer emisor mundial de CO2: 41 millones de toneladas. Las empez a reducir en 2012; World Resources Institute, 2016: del total de emisiones de CO2, la energa gener el 27%, la industria el 26%, los hogares el 19%, la agricultura el 12%, los transportes el 11% y los servicios el 5%; Nature Climate Change, 2017: 90% de probabilidades de que a fines del siglo XXI la temperatura media haya aumentado entre 2 y 4,9 grados (media de 3,2 grados). Dargan Friedson, autor de este estudio, indica que si no se cumplen los Acuerdos de Pars (1,5 grados), se puede llegar a una catstrofe. Nature Geoscience, 2017: Richard Millar, su autor, manifiesta que a partir de 2035 se puede alcanzar el objetivo de reduccin de 1,5 grados, y mantenerlo hasta 2100.

Fuente: https://economistasfrentealacrisis.com/economia-e-incertidumbre/ 



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