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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2018

Donald Trump ante Lpez Obrador

Eduardo Nava Hernndez
Cambio de Michoacn


Al cumplirse un ao y medio de su gobierno, si algo contina siendo irrefutable y como se vio en Helsinki el lunes 16 de julio es que el presidente estadounidense Donald Trump es imprevisible. Pero hay, al menos, una excepcin a esa regla: su demostrada aversin a Mxico, a los mexicanos y centroamericanos y, en general, a los inmigrantes pobres que llegan a su pas en busca de oportunidades o escapando de la violencia dominante en sus pases de origen. Desde su campaa en 2016 esta aversin, traducida en bandera poltica, le fue de suma utilidad, quiz ms que ninguna otra, para conquistar la candidatura del Partido Republicano y ulteriormente la presidencia.

Por ello result sumamente notorio el que el pasado viernes 13 de julio una delegacin de alto nivel enviada por Trump y compuesta por su secretario de Estado, Michael Pompeo, el del Tesoro Steven Mnuchin, su secretaria de Seguridad Nacional Kirstjen Nielsen y su yerno y asesor Jared Kushner, quien ya tenido responsabilidad en la relacin con el gobierno mexicano, se entrevist con Lpez Obrador en las oficinas de ste, aun cuando no ha sido declarado ni siquiera presidente electo. La visita de los funcionarios estadounidenses, en un ambiente de cordialidad, contrast, adems, con la frialdad con que en general Trump ha manejado hasta ahora su relacin con el presidente Enrique Pea Nieto.

La entrevista debi tener muchas motivaciones sin duda, dada la complejidad de las relaciones entre ambas naciones que, en este como en otros periodos de la historia, se ha caracterizado por la desconfianza mutua y la tirantez entre sus respectivos gobiernos. Vecinos distantes, llam el ex embajador Alan Riding a esa relacin en un famoso libro de 1984. Pero tambin destac que el anfitrin aprovech para tomar la iniciativa, al entregar a sus visitantes una carta dirigida a Trump en la que se presenta su propia agenda de discusin. Al parecer, los puntos de sta seran libre comercio, migracin, cooperacin con Mxico y Centroamrica y seguridad.

A lo largo de la campaa, seguramente por una actitud pragmtica y por cuanto las encuestas siempre dieron a Lpez Obrador el lugar ms adelantado, el gobierno trumpista se mantuvo a la expectativa y sin ningn signo de hostilidad contra el tabasqueo, ni de ser ms favorable al triunfo del PRI o del PAN, sin duda ms afines ideolgica y polticamente con la nacin norteamericana. Esto corresponde, por supuesto, a una poltica ortodoxa; pero el multimillonario gobernante no se caracteriza, en esa materia y casi en ninguna otra, por la ortodoxia. Sus lemas: Hacer a los Estados Unidos grandes otra vez y Estados Unidos primero, los traduce en poltica exterior como una poltica de presin no slo contra naciones adversarias o incmodas entre estas ltimas se encuentra para l nuestro pas sino incluso contra las aliadas, como se vio tambin en su recin concluida gira por el Viejo Continente, enfilada a someter a la Gran Bretaa, Alemania y toda la Unin Europea, aunque finalmente concluy en una ridcula capitulacin en Helsinki ante el presidente ruso Vladmir Putin, hoy visto con razn como el hombre ms poderoso del mundo.

La melodiosa diplomacia con que aparentemente tratar Donald Trump al entrante gobierno lopezobradorista no debe llevarnos, empero, a pensar en una luna de miel entre ambos gobernantes. No es posible pensar en que el presidente estadounidense abandone en un instante su agresivo discurso antimexicano, que tantos rditos le ha dado en materia electoral, ni que haga de Mxico una excepcin en su referida poltica de presin a tirios y a troyanos para reimponer en el siglo veintiuno la nunca abandonada pero s adecuada a lo largo del tiempo Poltica del Garrote formulada en 1900 y cuyo enunciado se atribuye al entonces presidente Theodore Roosevelt: Habla suavemente y lleva un gran garrote; as llegars lejos.

La poltica real de Trump frente a Mxico se ir develando al asumir el tabasqueo la presidencia, en diciembre prximo. Pero es necesario elaborar algunas hiptesis.

Siendo Lpez Obrador sin duda un poltico nacionalista, que ha hablado de aspectos como la autosuficiencia alimentaria y la reactivacin del mercado interno, parece haber entre l y el magnate estadounidense puntos de coincidencia aunque, por supuesto, cada uno para su propio pas. Para Trump la defensa de la economa estadounidense se ha entendido como desechar, al menos parcialmente, el libre comercio, imponer aranceles (acero y aluminio, hasta ahora), frenar la importacin de manufacturas en ramas donde claramente su pas ha perdido su antiguo predominio (automviles), etctera. La oferta de reactivar por esta va el empleo para los estadounidenses fue esencial en su xito electoral en 2016 y espera que lo sea tambin en 2020, cuando aspira a ser reelegido. En esa lgica, Mxico es, adems de un exportador de migrantes que compiten por el empleo de los estadounidenses, segn l y drogas que envenenan a una poblacin que en realidad las busca con avidez, un competidor desleal, por lo bajo de sus salarios en el sector manufacturero. Eso no va a cambiar.

Como se ve, las coincidencias no son, en este caso, convergencias, sino motivos de competencia. Sobre qu bases podran, entonces, fincarse relaciones de autntica cooperacin y complementariedad, cuando, por el contrario, el propsito del presidente estadounidense es echar abajo el Tratado de Libre Comercio de Norteamrica y sustituirlo por tratados bilaterales donde pueda negociar desde una posicin de fuerza an mayor? Eso tambin difcilmente cambiar.

Creo, en cambio, que la amistosa y corts visita de los altos funcionarios estadounidenses al candidato triunfador mexicano puede haber tenido dos propsitos, ambos de carcter poltico. Uno, simplemente hacerse presentes para hacerle sentir que en el futuro lo estarn analizando, y en su caso presionando, con la fuerza de las ms altas instituciones del gobierno yanqui: el Departamento de Estado, el del Tesoro, el rea de Seguridad y la propia Casa Blanca. Si ahora esa presin no se ejerce, es porque Lpez Obrador an no toma el aparato de Estado; pero podra ocurrir a partir de diciembre, cuando ste asuma plenamente las responsabilidades de gobierno, incluidas las relaciones externas y las negociaciones econmicas.

Pero es muy probable que para el Departamento de Estado no pase inadvertido que Lpez Obrador puede asumir, con su contundente triunfo del 1 de julio, un papel de liderazgo en el conjunto de Latinoamrica, donde se libra una lucha poltica encarnizada entre las fuerzas del conservadurismo y la reaccin y los destacamentos populares agrupados en poderosos movimientos sociales y partidos que ya han ejercido o disputan el poder, particularmente en Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador y por supuesto Venezuela. En Uruguay se conserva un gobierno de centro-izquierda bien consolidado. En Brasil, aun estando en prisin, Lula da Silva sigue siendo el poltico ms popular y el favorito para las prximas elecciones. En Colombia, en los recientes comicios, la izquierda encabezada por Gustavo Petro creci como nunca antes en su historia y amenaz con desplazar a las tradicionales opciones derechistas. En Bolivia el gobierno de Evo Morales y su partido Movimiento al Socialismo se mantienen inamovibles, conservando el respaldo popular. En la Argentina los sindicatos peronistas, bases del Partido Justicialista y del Frente Unin Ciudadana, desafan abiertamente al ultraderechista presidente Macri. En Venezuela, pese a las presiones internas y externas sobre todo del Departamento de Estado y de la OEA, y pese a sus propios errores, sigue en el poder el bolivariano Nicols Maduro. El gobierno cubano ha realizado el relevo de Ral Castro a Miguel Daz Canel de manera ordenada y sin sobresaltos, conservndose intacto el poder del gobierno revolucionario. En Nicaragua la insurreccin contra la neodictadura de Daniel Ortega y su putrefacto sandinismo ha comenzado, y parece inminente su cada; pero es incierto qu tipo de gobierno lo sucedera, si uno adicto a la poltica del imperialismo estadounidense o alguno de otra lnea.

En ese escenario de pugna por la hegemona de la regin y de incertidumbre para los intereses estadounidenses, la presidencia de Lpez Obrador puede asumir un papel decisivo, que incline la balanza hacia el centro-izquierda y las izquierdas. Su gobierno tendr que abandonar el alineamiento y activismo antivenezolano de Pea-Videgaray y reasumir los principios tradicionales de la poltica exterior mexicana de sus mejores tiempos: la autodeterminacin, la no intervencin, la igualdad jurdica de los Estados y la solucin pacfica de los conflictos. En organismos multilaterales, particularmente en la OEA, la voz de Mxico puede volver a sonar con fuerza y sobre todo con independencia de la poltica estadounidense.

Esto no puede pasar inadvertido para el jefe de la diplomacia estadounidense, Pompeo, quien ha sido director de la Agencia Central de Inteligencia, la CIA que en su historia tantos gobiernos ha contribuido a derrocar en la regin latinoamericana y el resto del mundo. Es claro que les interesa a los jefes del gobierno yanqui estar pendientes de cada movimiento que Lpez Obrador realice, particularmente en relacin con Nuestra Amrica. Pero esto es, despus de todo, slo uno de mltiples aspectos; an hay muchas incgnitas en la siempre difcil relacin Mxico-Estados Unidos; en diciembre comenzarn a despejarse y podremos asumir posiciones ms claras.

Eduardo Nava Hernndez. Politlogo UMSNH

Fuente: http://www.cambiodemichoacan.com.mx/columna-nc44900

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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