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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2018

S a las viviendas sociales en Las Condes! pero como poltica pblica, no como medida populista

Claudio Pulgar Pinaud y Xenia Fuster Farfn
Rebelin


El proyecto econmico chileno ha producido histricamente territorios para las distintas clases sociales, proceso que se agudiza con la dictadura militar cuando se erradican campamentos y conjuntos de vivienda social bien localizados (muchos de ellos en la comuna de Las Condes) a la periferia de Santiago, y se instaura el sistema subsidiario de adquisicin de vivienda social a la demanda. En ste se abaratan los costos de construccin y de suelo, haciendo que estas viviendas se concentren repetitiva y homogneamente donde el valor del suelo es ms barato, adems de ser construcciones de baja calidad y de pocos metros cuadrados.

Tanto la historia de las ciudades, primero coloniales, luego criollas, as como la radicalizacin del mercado urbano desregulado, generaron que en las ciudades chilenas se produjeran comunas para ricos y comunas para pobres. Las comunas para ricos concentran los servicios de salud y educacin privados, los centros comerciales y de consumo, los polos econmicos y de trabajo, los parques y lugares de ocio, la infraestructura y sistemas de transporte (en general de calidad), entre otros. Esto conlleva que los municipios tambin ostenten las riquezas que otros no tienen, a travs del pago de contribuciones y patentes comerciales, por lo que pueden asegurar de manera ms efectiva buenas condiciones en sus servicios pblicos de educacin y salud (debido a que son municipales y no estatales con un enfoque de derechos universales), en seguridad, en aseo y cuidado de infraestructura y reas verdes, en convivencia comunitaria, etc. El hecho que este sistema desigual y reproductor de desigualdad haya perseverado por tantos aos, ha generado la naturalizacin de estos territorios de apartheid por parte de sus habitantes y de la sociedad en general.

Las Condes, ms all del imaginario construido de ser la comuna ms rica de Chile, fue ayer una comuna diversa e integrada hasta los aos 80s e incluso hasta hoy. A mediados de los 70s, por ejemplo, era la segunda comuna con ms campamentos. Integr en el centro de su comuna uno de los proyectos ms emblemticos de la CORMU, la Villa San Luis de Las Condes, proyectado durante el gobierno de Frei Montalva e implementado durante el gobierno de Allende, como un barrio modelo, con el proyecto de centro consistorial (nunca construido, convertido hoy en un mall) y con viviendas sociales de calidad y tamaos dignos, dirigidos especialmente a los numerosos pobladores que habitaban en los campamentos de la comuna. Pobladores que luego seran expulsados ilegalmente, arrebatndole sus viviendas por parte del Ejrcito, que luego vendera los terrenos para uno de los negocios inmobiliarios ms suculentos de la historia, conocido hoy como Nueva Las Condes. Se trata de un caso ejemplar de acumulacin por desposesin y al mismo tiempo un intento de borrar la memoria de que otra ciudad si fue posible. ( http://repositorio.uchile.cl/handle/2250/118029 ). A pesar de lo emblemtica que fue la Villa San Luis en materia de vivienda social bien localizada y de calidad, fue el mismo alcalde Lavn en 1997 quien arriba de un bulldozer comenz su simblica demolicin. Consideramos paradjico que sea el mismo Lavn que demoli las mejores viviendas sociales de Las Condes, el que quiera construir otras hoy.

Antes de la emblemtica Villa San Luis, la en ese entonces semi-rural comuna de Las Condes, fue en gran parte urbanizada por un modelo de vivienda social inexistente hoy, pero que constituye un ejemplo que debiramos rescatar del olvido. Las villas y barrios construidos a travs de las diferentes cajas de empleados (pblicos, particulares, etc.) constituyeron un modelo econmico y urbano sin fines de lucro, donde las cajas (entidades inexistentes hoy) diseaban, construan y daban las posibilidades de acceso con crditos sin intereses a los asalariados. Miles de familias, que estaban lejos de ser ricas, tuvieron la posibilidad de acceder a viviendas sociales dignas, localizadas en la en ese entonces perifrica comuna de Las Condes. El mismo barrio de la Rotonda Atenas, el cercano Fleming, o la Villa El Dorado y tantos otros conjuntos, fueron construidos bajo este modelo. Posteriormente el sector de Coln Oriente se trasform en el ltimo de la comuna con viviendas sociales, esta vez bajo el modelo SERVIU.

Aunque no es el tema central de esta columna, debemos recordar que lo que conocemos histricamente en Chile como vivienda social en realidad no lo es. Sino que se trata de un sistema de acceso a la propiedad privada con subsidios del Estado, que al final del da terminan en las arcas de los mercaderes del suelo y de la construccin, aunque los telogos del neoliberalismo -como Hernando de Soto, premio Milton Friedman- han tratado por dcadas de convencernos que ese traspaso de capital econmico comn hacia los particulares va a sacar a las familias de la pobreza, repitiendo el mantra de transformar un pas de proletarios, en uno de propietarios. Un verdadero sistema de vivienda social incluira viviendas sociales (municipales o estatales) en arriendo, en propiedad colectiva y cooperativa y, en menor medida, ayudas en acceso a la propiedad reinvirtiendo una gran parte de los montos en crear un rea de propiedad pblica o comn, que adems servira como freno a procesos especulativos como la gentrificacin.

A nosotros como comunidad nos afecta en la plusvala de nuestras viviendas , as la vocera de los vecinos en contra del proyecto de Rotonda Atenas considerado de integracin (aunque se trata de un proyecto privado, que incorpora distintos dispositivos de adquisicin que ensamblan subsidios habitacionales y crditos hipotecarios), explica sus argumentos para oponerse a este edificio. Es necesario explicar que la plusvala, la que tanto alegan que perdern los vecinos con la llegada de las viviendas sociales, no la generaron ellos. La plusvala se genera por razones externas a los propietarios, gran parte de las plusvalas se crearon gracias a la inversin pblica, es decir, con los recursos de todas y todos. En rgimen urbano capitalista, las plusvalas se generan por las caractersticas del entorno, la conectividad y el sistema de transporte pblico, la red vial, los bienes y servicios pblicos, las reas verdes, as como las posibilidades que dan los instrumentos de planificacin como el Plan Regulador (tambin de competencia pblica). Esta constatacin nos indica que se hace ms necesario an tener instrumentos de recuperacin de las plusvalas, para luego repartirlas contra la desigualdad urbana y as acabar con el abuso que significa que por ejemplo los vecinos de Rotonda Atenas recauden cuantiosas plusvalas que ellos no generaron solos, sino que se crearon gracias a la accin de los poderes pblicos, as como al proceso colectivo de produccin de la ciudad.

Nuestra crtica al modelo subsidiario de vivienda (supuestamente) social del actual rgimen subsidiario y de propiedad privada sin regulacin de precios inmobiliarios o del mercado de suelo, implica tomar en cuenta que aunque se construyan viviendas sociales en suelos caros, como pretende el alcalde Lavn, es una excepcin de la que slo se puede dar el lujo el millonario municipio de Las Condes. Esas viviendas pueden ingresar al mercado luego de slo 5 aos de proteccin, lo que hara que se obtengan plusvalas monumentales, que fueron vehiculadas con fondos pblicos (como en el caso de una lnea de metro por ejemplo), pero que el da de maana sern recuperadas por privados, debido a que actualmente no tenemos herramientas para recuperar o regular las plusvalas.

Otra de las razones para la oposicin a la llegada de los nuevos vecinos de viviendas sociales en los barrios acomodados, como la Rotonda Atenas hoy y Vitacura ayer, o incluso en otras comunas, se trata ms bien de la aporofobia (del griego -poros: sin recursos, indigente, pobre; y fobos: miedo). El ejemplo de la ropa tendida o de la seguridad son claros. La filsofa espaola Adela Cortina propuso el concepto de aporofobia (considerado revolucionario por su capacidad de transformacin de la realidad social) para designar el miedo a los pobres; miedo o rechazo que es diferente a la xenofobia (odio o rechazo hacia personas de color o etnia distinta). En palabras de Cortina es el pobre el que molesta, el sin recursos, el desamparado, el que parece que no puede aportar nada positivo al PIB del pas al que llega o en el que vive desde antiguo, el que, aparentemente al menos, no traer ms que complicaciones ( https://ethic.es/2018/04/aporofobia-rechazo-al-pobre/ ). Esta aporofobia en ciudades neoliberales y segregadas espacialmente como Santiago, se ve incrementada por los prejuicios que crean la distancia tanto espacial como simblica que hemos construido como sociedad extremamente desigual. As, la pregunta que le hacemos a los vecinos de Rotonda Atenas es rechazan a los potenciales nuevos vecinos porque la Rotonda est sobrepoblada o porque son pobres?

En resumen, estamos de acuerdo con la construccin de viviendas sociales en Las Condes, pero tambin en Vitacura, Providencia y Santiago Centro, porque implica redistribuir la centralidad de la ciudad, con la consiguiente democratizacin en el acceso a servicios y bienes pblicos. Sirve adems como freno a los procesos especulativos y, de alguna manera, es un primer paso hacia el derecho a la ciudad. Pero no basta con la bullada excepcin de Lavn en la Rotonda Atenas, que incluso leyendo entre lneas podramos interpretar como un simple gesto populista y clientelista, que busca resguardar algunos votos de familias que ya habitan en la comuna. Un verdadero gesto por la integracin de parte de Lavn, sera ofrecer sus viviendas sociales a familias allegadas de comunas sobrecargadas de vivienda social como La Pintana las que, seguramente, pasan ms de 4 horas diarias en el Transantiago para llegar a sus trabajos en el sector oriente de Santiago.

Lo que proponemos se resume en una reforma urbana, una nueva poltica de vivienda y ciudad, que incluya exigir porcentajes mnimos y mximos de viviendas "sociales" en cada comuna, con criterios de localizacin y democratizacin del acceso a los beneficios de la ciudad, entendida sta como obra colectiva. Por ejemplo, en Francia cada municipio por ley debe tener 25% de viviendas sociales, y recientemente en Barcelona se aprob que el 30% de las construcciones o rehabilitaciones deben ser destinadas a vivienda protegida. Creemos que Chile pas OCDE, debera por lo menos aspirar a ese 25% por comuna, y detener el lobby con el que hace algunos aos la CChC consigui bloquear un tmido 5% de viviendas sociales, ni siquiera por comuna, sino que slo por desarrollo inmobiliario. Esa reforma urbana (ver algunas propuestas ac: http://www.eldesconcierto.cl/2017/06/04/3-ideas-para-la-politica-post-neoliberal-y-del-buen-vivir-del-frente-amplio-en-vivienda-territorio-y-ciudad/ ) implica ir ms all y transformar el modelo chileno de viviendas sociales para avanzar hacia uno con viviendas en propiedad colectiva, municipal o pblica, y as sacarlas del actual mercado desregulado. Misma situacin con el suelo, creando bancos de suelos pblicos (con alternativas de propiedad de suelo como los Community Land Trust) y, finalmente, instalando una poltica de recuperacin de plusvalas como ya acord el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CNDU), pero que todava no ve la realidad ni legislativa ni normativa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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