Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2018

Narco-estados contra la libertad

Ral Zibechi
La Jornada


La riqueza acumulada por el uno por ciento est siendo blindada por una alianza entre las redes del narcotrfico y sectores del aparato estatal, que sirven a los intereses de las grandes multinacionales pero se han conformado, a la vez, como un importante factor de poder. Esta alianza opera despejando territorios para los emprendimientos minero-energticos, de los que se beneficia creando amplios espacios bajo su control que utiliza para lubricar sus negocios ilegales.

Recin en aos previos empiezan a publicarse anlisis sobre esta realidad que, bajo el nombre de narcotrfico, designa un modo de dominacin y control de las poblaciones. No deberamos perder de vista que los narco-estados no son desviaciones de la tradicin de los estados-nacin, sino su nueva configuracin a la medida del extractivismo/cuarta guerra mundial, lo que complejiza tanto las resistencias de los sectores populares como la lucha emancipatoria en general.

La conformacin de narco-estados (y narco-instituciones) parece estar creciendo y no se restringe al espacio latinoamericano. En algunos pases de Europa las mafias aliadas con polticos consiguen sentar sus reales en municipios y hasta en regiones enteras, llegando a influir de forma determinante en la configuracin del mapa poltico, en particular en Italia.

En varios pases de Amrica Latina esta alianza opera junto a las iglesias evanglicas y pentecostales, sobre todo en Brasil y Colombia, donde apoyan a los partidos y candidatos de la derecha, aunque algunas de ellas llegaron a sostener durante aos al gobierno de Lula para dar luego un brusco giro en sentido contrario.

En los meses recientes reapareci un violento conflicto por el control de la ciudad de Medelln (Colombia), que haba sido colocada como paradigma de la pacificacin de una de las ciudades ms violentas, gracias a una gestin municipal que utiliz la arquitectura urbana para generar una cultura de paz. El rebrote de la violencia en esta ciudad-escaparate, muestra tanto los lmites de las polticas pblicas para controlar el narcotrfico, as como desnuda sus alianzas y modos de operar.

Un excelente reportaje del periodista Camilo Alzate sobre la guerra en curso en la Comuna 13, asegura que la ciudad de los prodigios econmicos est bajo el control de las mafias y agrega una frase reveladora: El poder real que necesita el poder formal (goo.gl/6DKjTg). Luego de la gestin progresista del alcalde Sergio Fajardo (2004-2007) la ciudad se haba convertido en la vidriera de la pacificacin y cobij foros internacionales de negocios para las lites globales.

En algunos pases, como en Uruguay durante la presidencia de Jos Mujica, se puso a Medelln como ejemplo del combate exitoso a la delincuencia, que se resolvera construyendo espacios deportivos, bibliotecas pblicas y lugares de encuentro donde los jvenes descubriran las maravillas de la vida y se alejaran de las bandas criminales.

La idea de fondo es que una buena gestin puede resolver las desigualdades estructurales sin tocar privilegios, incluyendo la corrupcin endmica del aparato estatal. Se recuper el concepto de acupuntura urbana que haba funcionado dcadas antes en la brasilea Curitiba, para resolver problema sociales mediante intervenciones puntuales en la ciudad.

Lo cierto es que aquella experiencia for export, fracas sin que los responsables dieran la cara. Los dirigentes sociales de la Comuna 13 le dijeron a las autoridades: No confiamos en la institucionalidad, y sobre todo no confiamos en la polica. Y concluyen: Si la comunidad no puede confiar en la polica, qu nos queda?.

Este es el punto central. No hay polticas sectoriales para resolver el problema del narcotrfico, porque ya se ha integrado en el aparato estatal, el verdadero poder que utiliza las instituciones. En Medelln hay centenares de amenazados y desplazados por las bandas criminales que impusieron un toque de queda permanente en las noches. La polica se limita a atacar a los jvenes a los que considera siempre sospechosos, mientras protege a las mafias.

En varias visitas a Medelln pude comprobar cmo en las comunas este poder narco controla el transporte forzando a los choferes a pagarles cuota, as como a todos los comercios a partir de un lmite territorial que ellos controlan. El negocio de las garrafas de gas, de los celulares y la televisin, estn todos en manos de los narcos, en una amplia geografa que va desde Medelln a Ro de Janeiro, pasando por buena parte de las ciudades del continente.

Cmo se desmonta este poder narco-estatal?

Imposible hacerlo desde adentro, como demuestran todas las experiencias conocidas.

Para los movimientos antisistmicos es un tema central, ya que este poder se dedica a destruir toda organizacin popular porque ambicionan el control completo de los territorios. Por lo que conocemos, slo organizndonos al margen de estos poderes ser posible construir movimientos emancipatorios slidos y duraderos.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/07/20/opinion/020a1pol



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter