Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2018

Investigacin y derechos humanos en la poca de la pragmatizacin de las ciencias sociales

Alberto Quinez
Rebelin


Introduccin

La situacin actual de los derechos humanos alrededor del mundo ha llevado al reconocimiento, por parte de distintas comunidades cientficas y de diversos movimientos sociales, de que la investigacin social sobre los derechos es un escao fundamental en el proceso de su garanta1. Esto se ha traducido en la constitucin de agendas de investigacin sobre los derechos humanos desde las ms variadas posturas de aproximacin terico-prctica, abriendo muchas posibilidades para el dilogo interdisciplinar e intercultural.

Sin embargo, una situacin paralela ha venido desarrollndose en el mbito cientfico y acadmico: la pragmatizacin creciente de las ciencias sociales, que hace referencia a la subsuncin del pensamiento social ya sea, por un lado, ante las necesidades de los mercados o ante los requerimientos tcnicos de la administracin pblica y de las organizaciones de la sociedad civil, por otro lado. Aunque es claro que las intenciones de estos actores son distintas, no lo ha sido en muchos casos el proceso de subsuncin pragmtica de las ciencias por ellos operado ni los resultados en la esfera poltica.

La investigacin en derechos humanos tambin ha sido presa de esa pragmatizacin del conocimiento cientfico-social, supeditando la investigacin a los intereses polticos y reducindola al campo del monitoreo y la evaluacin de las polticas pblicas, o a la discusin meramente coyuntural de temticas propias de los derechos humanos, discusin que a pesar de la virulencia con que a veces se manifiesta carece de una agenda realmente comprometida con el desarrollo de la teora y de la prctica (epistemolgica y poltica) correspondientes a esos temas, mucho menos desde una visin crtica.

El presente ensayo se estructura en 3 apartados sustantivos, el primero de los cuales aborda la importancia de la investigacin para la garanta de los derechos humanos. El segundo apartado trata el tema de la pragmatizacin de las ciencias en el momento actual y de cmo sta se manifiesta en el campo de los derechos humanos. El tercer apartado desarrolla brevemente uno de las principales consecuencias de la problemtica tratada. Finalmente, se cierra con las principales conclusiones que pueden extraerse del tema tratado.

Investigacin y derechos humanos

En las ltimas dcadas se ha vuelto notoria la necesidad de que las luchas sociales y los compromisos estatales en materia de derechos humanos deben ser acompaados por sendos procesos de investigacin que den cuenta de la realidad social, a nivel macro y micro, en la que efectivamente los seres humanos se ven enfrentados a un mundo de relaciones polticas, econmicas y culturales que no siempre les son beneficiosas y que, en muchos casos, se sostienen sobre la deshumanizacin de los individuos o las comunidades humanas2.

Si por un lado, la investigacin ha permitido fundamentar mejor las demandas que son realizadas a los Estados, gobiernos o instituciones pblicas, sirviendo as como herramienta del enfoque dominante de los derechos humanos; tambin resulta cierto que es gracias a la investigacin misma que se han abierto fuertes crticas a tal enfoque dominante, aun cuando dichas crticas no se hayan generalizado y tengan un camino largo an por recorrer en materia de fundamentacin.

En efecto, ha sido gracias a la investigacin que ha podido tomarse una distancia crtica con respecto a las dinmicas sociales y a las gestiones sociales estatales, problematizando y planteando mejor los procesos para la garanta de los derechos humanos, lo cual incluso se ha realizado en algunos casos mediante procesos desarrollados al interior del Estado mismo. As, puede decirse que la investigacin puede coadyuvar a una mejor comprensin de las dinmicas humanas que son lesivas de los derechos, posibilitando su abordaje y transformacin.

La investigacin social, que engloba muchsimos campos, variadas disciplinas y enfoques tericos no siempre coincidentes al interior de una misma disciplina, an dista de una tradicin epistemolgica que haya tratado de forma sistemtica los derechos humanos. Situacin similar ocurre en humanidades como la filosofa en donde, salvo por la filosofa del derecho, son an contados los abordajes desde la antropologa filosfica, la filosofa poltica, la tica o la epistemologa, de temas propios del estudio de los derechos humanos, sobre todo a un nivel propiamente filosfico3.

Pese a ello, la investigacin en el campo de los derechos humanos ha resultado ser uno de los ms promisorios no slo por las posibilidades que abre para una comunicacin entre las distintas ciencias sociales y humanidades, sino tambin por sus consecuencias polticas. Respecto al primero de estos aspectos, los derechos humanos han abierto la posibilidad de comunicacin no siempre inmediata, pero s muy fructfera- entre disciplinas tan diversas como la antropologa filosfica, la teora democrtica y la psicologa social4, o entre la economa y el derecho5, solo por poner dos ejemplos.

En el plano de las consecuencias polticas, difcilmente puede objetarse el hecho de que, en el marco de la lucha por los derechos civiles, polticos, sociales, econmicos, culturales y ambientales, pueblos de todo el mundo han logrado avances significativos en sus estructuras y dinmicas sociales, estatales y/o comunitarias. Es innegable que el enfoque de derechos, pese a sus limitaciones intrnsecas y a la incapacidad del Estado burgus liberal de asumirlo totalmente, ha logrado situar en un primer plano de la movilizacin social el respeto de la dignidad humana6.

Si el enfoque de derechos humanos, a pesar de sus taras, ha tenido una influencia sobre los procesos polticos, la vinculacin aunque no inmediata- entre investigacin y prctica poltica resulta indudable. Sin embargo, la forma en que la investigacin se traduce en prcticas polticas de menor o mayor alcance depende del contexto social en que se desarrolla y de los sujetos que asumen una agenda investigativa, la traducen en una agenda poltica determinada y la logran impulsar a un nivel social e institucional.

Pragmatizacin de las ciencias sociales

De la mano del espritu mercantil del capitalismo, el poder hegemnico ha subsumido la mayora de esfuerzos cientficos a las necesidades del mercado. En el mbito del conocimiento cientfico-social ha ocurrido, como ya denunciaban Adorno y Horkheimer para el caso del arte y la cultura7, la configuracin de una industria y un mercado cuyo norte de operacin es fundamentalmente la tasa de ganancia del capital, fenmeno que cada vez va ganando mayores espacios en los recintos universitarios que, pese a todas las dificultades que sufren hoy en da, an ha logrado mantener alguna autonoma en relacin al mercado8.

De hecho, esta tendencia hacia la subsuncin de la ciencia al mercado no es exclusiva de las instancias de acumulacin capitalista por antonomasia, es decir, de las empresas privadas, sino que adems engloba a otros actores presentes en las dinmicas sociales, como pueden ser las organizaciones de la sociedad civil (ONG), las ya mencionadas universidades o las instituciones mismas del Estado, actores que tradicionalmente se han regido por reglas distintas a las de la acumulacin del capital y cuya vocacin es social y no privada.

La pragmatizacin de las ciencias hace referencia a esta orientacin utilitaria de la ciencia que busca dar respuestas inmediatas, las ms de las veces superficiales y sin postura crtica, a problemas sociales complejos, sin profundizar y por esto es que puede considerarse superficial- en sus causas ltimas y determinantes y sin profundizar tampoco y por esto es que se dice que es acrtica- en las implicaciones epistemolgicas, polticas y ticas de ese hacer parcializado, superficial y avocado hacia el mercado. La pragmatizacin no se refiere a una instrumentalizacin de la ciencia en general, pues la ciencia es siempre un medio; sino su instrumentalizacin por y para los fines del mercado (en un sentido global) y la creciente brecha entre el hacer cientfico y el desarrollo humano, entre el hacer terico crtico y el hacer terico fetichizado.

La concentracin en tareas inmediatas, utilitarias, escasamente reflexivas, lleva a una parlisis de la crtica, para decirlo en la frmula con que Herbert Marcuse abre El hombre unidimensional9, parlisis en este caso especficamente cientfico-social y que hace mella no slo en la posibilidad de avanzar en trminos de aprehensin de la realidad, sino en la contrastacin de postulaciones tericas an en discusin. Esto quiere decir que adems de que la ciencia pragmtica se vuelve incapaz de conocer la realidad, tambin deshecha el debate terico, situndose apriorsticamente en una opcin terica y relegando otras; las ms de las veces (y esto es incluso intencional) la ciencia social se sita en el plano de la corriente hegemnica. Ejemplo de ello son la economa y la sociologa, que cada vez parecen estar ms avocadas a la formacin de proyectistas y administradores que de cientficos y tericos10.

Cabe mencionar que en muchos casos esta pragmatizacin de las ciencias sociales es promovida por agentes no siempre identificados inmediatamente con la acumulacin capitalista (es decir, con las empresas privadas), como pueden ser las organizaciones multilaterales de cooperacin, las agencias de asistencia tcnica y acreditacin, los gobiernos de los pases centrales e incluso por organizaciones polticas de dichos pases en sus lazos de cooperacin con los partidos polticos (muchos, de izquierda) o movimientos sociales de los pases subdesarrollados.

Resulta notorio por ejemplo como la mayora de estudios de las ONG carecen cada vez ms de aparato crtico o de fundamentacin terica, concentrndose en las evaluaciones de impacto o en los informes de ejecucin de proyectos, que al final de cuentas tiene una utilidad financiera ms que social y poltica. Cabra tambin mencionar que estas organizaciones, consideradas en su conjunto, no slo ejecutan un tipo de investigacin pragmtica, sino que con su funcionamiento coadyuvan al mantenimiento de las relaciones sociales de produccin vigentes11.

Por otro lado, la pragmatizacin de la ciencia no se reduce a una praxis cientfica superficial o repetitiva (contraponindola en este ltimo sentido a una ciencia creativa), sino que tiene la particular caracterstica de que es una postura cientfica que ha renunciado a plantearse como horizonte de su realizacin la transformacin de las realidades que estudia, al menos para el caso de las ciencias sociales que son las que aqu nos importan.

Minimizacin de la problemtica de los derechos humanos

Con la pragmatizacin de las ciencias sociales ocurren, en el mbito de los derechos humanos, dos fenmenos: por un lado, la creacin de barreras a las grandes posibilidades del enfoque de derechos para desarrollarse en la teora y en la prctica; y por otro lado, la minimizacin de las problemticas propias de la lucha por los derechos humanos, pues estos pasan a un segundo plano con respecto a otros fenmenos como la rentabilidad de la inversin empresarial, la gestin presupuestaria estatal o el cumplimiento de metas con cooperantes, entre otros.

Al respecto del primer fenmeno, ya se ha mencionado que la priorizacin de estudios inmediatos y pragmticos supone rebajar los parmetros tericos y epistemolgicos de la investigacin; con esto el enfoque de derechos que es un terreno todava en disputa- se ve cercenado de poder desarrollarse a travs del dilogo o la confrontacin de distintas posturas tericas, de visibilizar nuevas problemticas dentro de las posturas ya existentes o de formular nuevos posicionamientos tericos12. Por ejemplo, el enfoque de derechos predominante hoy es de ascendencia liberal, apegado a la institucionalidad propia de una democracia representativa y burguesa, pero la sola posibilidad de confrontarlo tericamente con un enfoque materialista histrico es de suyo deslegitimado por el sistema cientfico y jurdico.

En relacin al segundo fenmeno mencionado, es importante destacar la tergiversacin que se efecta cuando las problemticas de los derechos humanos pasan a convertirse en una pura y llana evaluacin de polticas o programas, normalmente concebidas como monitoreo o medicin de impacto. En estas, la concepcin crtica de la ciencia caracterizada por un fuerte ejercicio terico, da paso a una instrumentalizacin del conocimiento que slo busca aplicar una serie de herramientas de medicin e informar a partir de los datos obtenidos sobre una situacin particular y desvinculada de otros fenmenos sociales.

Con ello, es claro que se pierde la visin de totalidad, reivindicada por algunas ramas de la filosofa y la ciencia social crtica13. Por el contrario, la realidad se parcelariza, se escinde en mbitos desconectados entre s. La parcelarizacin de la realidad es adems realizada desde una orientacin positivista, demostrativa, por lo que las investigaciones correspondientes siguen ms una lnea empirista que crtico-reflexiva. La pragmatizacin de la ciencia, unida a estas dos caractersticas, influye tambin en que la investigacin lejos de ser un proceso novedoso sea una mera reproduccin de formatos preestablecidos, una praxis repetitiva antes que una creadora y creativa.

Al perder la visin de conjunto, la ciencia pragmatizada se vuelve incapaz de poder visualizar que las problemticas propias de los derechos humanos esto es: tanto su vulneracin como su garanta- tambin poseen un carcter estructural y que no pueden ser comprendidas por la segmentacin de lo social, creando parcelas autrquicas y auto explicadas, sino antes bien por la concepcin de que todos los mbitos de la praxis humana se encuentran estrechamente vinculados y recprocamente influidos, en tanto pertenecientes a una misma etapa histrica.

De esta forma, la garanta de los derechos humanos pasa a concebirse nicamente como el logro de ciertos indicadores. En el plano de lo poltico, tal visin apunta hacia la consolidacin de taras internas al enfoque de derechos humanos, que hacen inasequible el logro de su garanta para las grandes mayoras populares pues se asienta sobre una concepcin reducida y pobre de la realidad, que no logra remover o conmover las dinmicas estructurales, sistmicas, que reproducen la explotacin, la miseria, la discriminacin y la dominacin de unos seres humanos sobre otros.

Conclusiones

La investigacin social es hoy uno de los pilares para la defensa de los derechos humanos, situacin que ha sido poco a poco reconocida por los diferentes involucrados en la garanta de estos derechos, pero que an dista de desarrollarse en la prctica. La investigacin permite no slo conocer la realidad inmediata sino tambin posicionarse crticamente frente a ella. Por eso mismo, un impulso a las tareas de investigacin fortalecera la defensa de los derechos humanos siempre que, claro est, la investigacin logre mantenerse fuera de la rbita de valorizacin del capital.

Sin embargo, la tendencia general de las ciencias sociales es a estar cada da ms opacadas por la lgica del capitalismo, dedicndose al estudio, las ms de las veces superficial, de aquellas facetas de la realidad que no sean incomodas para el capital o que, siendo incomodas, puedan abordarse desde posturas acordes a dicho sistema. La ciencia se convierte as en un instrumento de y para la valorizacin del capital que, en el caso del mbito de los derechos humanos, implica reducir su capacidad crtica a la mera medicin de algunos aspectos de la realidad, aspectos que cada vez son ms parcializados. Este fenmeno se conoce como la pragmatizacin de las ciencias.

Hay que destacar el hecho de que las problemticas en materia de derechos humanos se minimizan o trivializan como consecuencia de la pragmatizacin de las ciencias sociales que las estudian. Esto quiere decir que, en funcin de hacer potable el conocimiento de los derechos humanos para un enfoque epistemolgico con grandes limitantes, las problemticas de derechos se ven paulatinamente reducidas al marco que dicho enfoque epistemolgico hace asequible.

La pragmatizacin de la ciencia que est detrs de esta problemtica que convierte al conocimiento cientfico en tributario directo de la acumulacin del capital o de las conveniencias de la planificacin operativa de la administracin pblica; por ello, no puede entenderse sin referencia a los grandes procesos de la acumulacin capitalista a nivel global que, cada da ms, gana y subsume esferas de valorizacin (como la academia o las instituciones pblicas). Cabe recordar que el carcter parcializado e instrumental son notas caractersticas de la ciencia burguesa, para decirlo en trminos luckasianos.

Por ello, la lucha en el plano epistemolgico no est desvinculada de la lucha poltica, real, en contra del capitalismo y de sus manifestaciones intelectuales. La construccin de un nuevo enfoque sobre derechos humanos es una tarea crtica que debe asumirse desde la academia y desde la defensa militante de los derechos; ambos son brazos de un mismo esfuerzo reivindicativo que en el futuro prximo debe consolidar sus miras polticas y radicalizarlas. Adems de aportar en el diagnstico de la ciencia social actual, el materialismo histrico tiene mucho que decir en la construccin de un enfoque nuevo sobre los derechos de los seres humanos.

Bibliografa

Notas:

1 Ver: PROVEA. La investigacin, una herramienta para defender los derechos humanos. PROVEA. Caracas, Venezuela. 2011.

2 En efecto, PROVEA seala que la investigacin surge de la necesidad de saber que hay ms all de lo que tenemos a simple vista, de indagar sobre todo lo que nos rodea, sus causas y consecuencias [] Aprender a investigar nos fortalece a la hora de hacer contralora social en las oficinas pblicas, [] sustentar las denuncias frente a las instancias de gobierno []. PROVEA. Ibd. Pg. 7; estos son algunos de los elementos que forman parte de la argumentacin que busca defender, en el marco de las relaciones sociales prevalentes en la actualidad, la dignidad de los seres humanos.

3 Con las excepciones del caso, el abordaje de los derechos humanos en la filosofa slo se ha dado principalmente a nivel de las ramas aplicadas, como la biotica, campo en donde ha habido una amplia produccin en los ltimos aos, produccin cuyos hallazgos ms radicales an faltan por sistematizar. Pese a ello pueden citarse los siguientes trabajos: Hinkelammert, F. La religin neoliberal del mercado y los derechos humanos. Editorial Arlekn. San Jos, Costa Rica. 2017. Herrera Flores, J. El vuelo de Anteo: derechos humanos y crtica de la razn liberal. Editorial Descle de Brouwer. Bilbao, Espaa. 2000. Snchez Rubio, D. Filosofa, derecho y liberacin en Amrica Latina. Editorial Descle de Brouwer. Bilbao, Espaa. 1999.

4 Cfr.: Beristain, C. Manual sobre perspectiva psicosocial en la investigacin de derechos humanos. HEGOA. Bilbao, Espaa. 2007.

5 Cfr.: Crdenas Rivera, M. Economa social y derechos humanos. En: Derecho y realidad. No 23, I semestre 2014. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, UPTC.

6 En efecto, los genes liberales que dan origen al enfoque de los derechos humanos y la traslacin de nociones propias de la teologa cristiana a la filosofa poltica de la ilustracin, hacen que el paradigma de los derechos humanos actualmente vigente tenga limitaciones ingnitas. Parte de ello ya ha sido denunciado incluso por Habermas, muy afn a la democracia deliberativa del Estado de bienestar europeo, pero muy alejado de la utopa de la transformacin radical de la sociedad.

7 Adorno, T. y Horkheimer, M. Dialctica de la Ilustracin. Trotta. Madrid, 1998.

8 Cfr.: De Sousa, B. La universidad en el siglo XXI. CIDES-UMSA. La Paz, Bolivia. 2007; De Sousa, B. (Coord.) Conhecimento prudente para uma vida decente. Edies Afrontamento. Lisboa, Portugal. 2003; Follari, R. La selva acadmica . Homo Sapiens Ediciones. Santa Fe, Argentina. 2008.

9 Marcuse, H. El hombre unidimensional. Editorial Planeta. Mxico. 1993.

10 Aunque el punto de partida de este escrito es la defensa de una postura cientfica crtica y polticamente situada, que busca la transformacin revolucionaria de la realidad, lo cierto es que hoy la academia ni siquiera produce cientficos y tericos en un sentido positivista y neutro.

11 En otros momentos he sostenido el hecho de que los fondos de cooperacin que sustentan a las ONG forman parte de un capital inorgnico, que en un sentido marxista significara la vinculacin funcional pero no inmediata de estos fondos con el mantenimiento del sistema mundial de produccin y dominacin. Cfr.: Quinez, A. Sobre el capital inorgnico. Apuntes para el debate. Mimeo. San Salvador, El Salvador. 2011.

12 Esto es claramente distinto del posicionamiento doctrinario o jurdico, pues implica una fundamentacin filosfica o cientfica ms que un mero cambio de trminos, como muchas veces sucede en la adecuacin poltica de los instrumentos legales. Por ejemplo, en el enfoque de derechos dominante se denomina personas de escasos recursos a las clases empobrecidas y explotadas o pases en vas de desarrollo a los pases subdesarrollados y dependientes, en ambos casos se argumenta que los segundos trminos son peyorativos. La posibilidad crtica de las categoras marxistas o estructuralistas es sustituida por una adecuacin terminolgica que, cabe aclarar, es factible de contrarrestar con un anlisis cientfico pero ste mismo es a priori desechado por la ciencia social oficial.

13 En el marxismo, es Lukcs uno de los principales autores que pone el nfasis en la categora de totalidad, hasta el punto de considerarla como uno de los puntos irrenunciables del marxismo ortodoxo. Ver: Lukcs, G. Historia y conciencia de clase. Quimant. Chile, 2008.

Alberto Quinez es miembro del Colectivo de Estudios de Pensamiento Crtico (CEPC).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter