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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2018

Entrevista a Juan Hernndez Zubizarreta, profesor de la Universidad del Pas Vasco y activista de derechos humanos
La accin humanitaria nace para desaparecer, la solidaridad para quedarse

Javier Gonzalez y Gonzalo Fernndez
Omal


Entre el 29 de junio y el 1 de julio se organiz en Barcelona la Audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos, donde Juan Hernndez Zubizarreta particip como acusacin. Profesor de la Universidad del Pas Vasco (UPV/EHU) e investigador de OMAL, participa adems en Ongi Etorri Errefuxiatuak, en las diferentes caravanas y en el proyecto de Artea. Aprovechando su dilatada experiencia en solidaridad internacional y su participacin en el Tribunal Permanente de los Pueblos nos hemos reunido con l para hablar en profundidad sobre la solidaridad con las personas refugiadas y migrantes y los ejes de trabajo de las diferentes plataformas que han surgido en los ltimos aos.  

Cules son los ejes centrales sobre los que se articula el trabajo solidario de las plataformas que actan a favor de las personas refugiadas y migrantes?

Las ideas fuerza sobre las que se ha construido el quehacer de las diversas plataformas de solidaridad reside en la combinacin de dos cuestiones fundamentales. Por un lado, la accin humanitaria, entendida como sentir compasin por otras personas -sean de donde sean-, y por el otro, la accin poltica, es decir, la denuncia de las causas que provocan los desplazamientos forzados y de sus responsables. Esta combinacin implica equilibrar la accin inmediata frente al sufrimiento ajeno (una tica-pragmtica), con la praxis poltica y el quehacer de los movimientos sociales.

Y en la prctica cotidiana es posible compaginar ambas perspectivas?

La gravedad de las prcticas de los gobiernos y de las instituciones comunitarias, implica una profunda quiebra conceptual de los derechos humanos para todas las personas y nos tiene que mantener en el doble perfil. No obstante, no resulta nada extrao que las tensiones entre una y otra forma de actuar puedan aparecer en el camino de las plataformas que son plurales y diversas. Resulta conveniente permanecer alerta al respecto e hilar muy fino a la hora de tomar decisiones. En esta direccin hay que precisar mucho ms qu quiere decir accin humanitaria y confrontacin/denuncia. Hay una primera afirmacin, la accin humanitaria nace para desaparecer y la solidaridad nace para quedarse. La accin humanitaria se conecta con la urgencia y la ausencia de polticas pblicas que cumplan con su cometido: garantizar la acogida digna para todas las personas. El problema surge cuando la situacin se cronifica y las Administraciones no sufren ningn desgaste al respecto y si el Estado no acta en los casos de necesidad? cmo evitar que personas voluntarias hagan el trabajo del Estado? cmo eludir la privatizacin de facto de las polticas pblicas? Este es un primer desafo y pasa por plantear algunas ideas fuerza que deben acompaar la intervencin directa: la ayuda, la accin poltica y la denuncia de los responsables no pueden disociarse; los sujetos receptores tienen que ser sujetos activos de la accin humanitaria; la autogestin y la autofinanciacin son imprescindibles y la mirada meditica y de proximidad con la comunidad/sociedad tiene que estar continuamente presente para ir conquistando la complicidad de la mayora de las personas. Por otra parte, hay que intentar que la ayuda se concrete en una fase temporal muy precisa. Es decir, hay que buscar que el Estado asuma sus obligaciones en forma de polticas pblicas o, en su caso, la accin humanitaria tiene que caminar hacia un proyecto comunitario ms estable y abandonar, en cuanto se pueda, la lgica de la inmediatez. En los casos de las personas en trnsito, las necesidades bsicas deben quedar cubiertas por la Administracin.

Al hilo de esta cuestin, permtenos que hablemos de un caso concreto. En los ltimos das de junio y primeros de julio, llegaron a Bilbao decenas y decenas de migrantes despus de una larga y peligrosa travesa. Qu valoracin haces al respecto?

Una primera aproximacin a lo ocurrido, nos permite descubrir una triple fotografa. En primer lugar, la reaccin por parte de la sociedad ha sido excelente. Se ha decidido hacer lo que las instituciones no hacen: cumplir las normas de Derecho Internacional de los Derechos Humanos y poner al descubierto los incumplimientos de las autoridades; y, a su vez, se ha presionado para que las necesidades bsicas de las personas en trnsito sean cubiertas por la Administracin. La segunda reflexin conecta con la falta de sensibilidad, coordinacin y recursos, con la incompetencia, la improvisacin y burocracia del conjunto de las Administraciones de nuestro pas. Y por ltimo, la tensin entre los movimientos sociales y alguna ONG con convenio con la Administracin ha sido palpable y evidente. Pero la idea fuerza que quiero subrayar es cmo la denuncia de los responsables polticos de tanta incompetencia y la atencin a nuestros iguales ha funcionado, ms all de los problemas organizativos que la inmediatez suele provocar.

Cules crees que son las claves de la intervencin humanitaria en los campos de personas refugiadas?

Las organizaciones que se dedican a atender a las personas en los campos de personas refugiadas, no pueden olvidar que la neutralidad o el mantenimiento de cierta discrecin en sus prcticas pueden convertirse en una manera de privatizar la ayuda y perpetuar la injusticia. La neutralidad es muy compleja en situaciones extremas, pero, no hay lmites en el accionar humanitario? qu ocurre cuando la duracin del sufrimiento y la configuracin internacional permiten a los Estados actuar con una violencia extrema que se perpeta en el tiempo? Por ejemplo: curar a presos y presas torturados por las autoridades estatales sin denunciar abiertamente las torturas, hasta cundo se puede mantener? Pensamos que se deben denunciar las torturas, an a riesgo de que suspendan la asistencia mdica (estos debates se estn llevando a cabo en Libia y en otros lugares como Gaza). En los campos de personas refugiadas y migrantes la denuncia y la accin poltica deben formar parte esencial de la manera de proceder de las organizaciones solidarias presentes en el terreno. El silencio ante lo que ocurre se puede convertir en una forma de complicidad, as, la violencia sexual contra las mujeres ejercida por todos los actores implicados, de sobra conocida y silenciada sistemticamente es un caso paradigmtico.

Vayamos a otro tema, la relacin entre financiacin privada y ayuda humanitaria, cmo la valoras?

Hay que escapar de toda financiacin de empresas multinacionales para desarrollar acciones humanitarias. Tendra sentido y se podra aceptar dinero de Iberdrola para comprar tiendas de campaa para las personas que duermen en el puerto de Bilbao? Obviamente no. La no vinculacin econmica, ni simblica, ni la participacin en proyectos o premios de corporaciones y empresas transnacionales, debe ser un principio inalterable. stas participan de la arquitectura de la impunidad y financian actividades humanitarias para lavarse la cara por las vulneraciones de derechos humanos, sociales o medioambientales que forman parte de su ADN.

Y en esta lnea, qu te parecen las propuestas humanitarias de las empresas transnacionales?

Que Ikea disee casas para los campos de personas refugiadas, es una buena idea? Esta empresa vulnera derechos humanos de manera sistemtica en Europa y fuera de Europa. Este es un claro ejemplo de la alianza pblico/privada en la que se mueve la ONU y sus agencias. La falta de financiacin y compromiso de los Estados con las instituciones multilaterales de derechos humanos permite la colonizacin de las mismas por las empresas multinacionales. La dignidad en los campos de personas refugiadas no puede depender de iniciativas privadas como la de Ikea, que generan, en muchos casos, la justificacin de la impunidad con la que actan y la subordinacin de la ONU y sus agencias a los modelos corporativos.

Y qu opinas del marketing humanitario?

Nuestra manera de entender la accin humanitaria est muy alejada de las prcticas del marketing humanitario. As, los maratones para recaudar dinero; los apadrinamientos de nios y nias; la captacin masiva de socios y socias; la financiacin de empresas a las ONG; la colaboracin con determinados programas de televisin; las cenas o comidas de la lite para obtener dinero para las personas migrantes, pobres etc. Por cierto, dinero que se suele ingresar en las cuentas de las entidades financieras que sustentan el modelo poltico y econmico que denunciamos. Estas prcticas conllevan, adems, grandes dosis de paternalismo y victimizacin de las personas refugiadas y migrantes en las que no podemos participar en ningn caso. No obstante, la buena voluntad que mueve a la gente que siente esa compasin de la que hablbamos ms arriba, se expresa muchas veces en apoyar acciones que habis denominado marketing humanitario. El desafo del movimiento de solidaridad es desvelar la cosmtica que lo recubre y orientar las acciones hacia la politizacin de las mismas. En definitiva, sustituir la tranquilidad de las conciencias por la toma de conciencia y desbrozar caminos para que quien se acerca a la solidaridad por compasin transite hacia la solidaridad por justicia.

Volviendo a un caso concreto, cmo valoras la manera en que se resolvi el tema de Aquarius?

La solidaridad tiene que aprovechar las contradicciones que puedan surgir entre algunos gobiernos europeos y las polticas comunitarias. Los 629 migrantes a bordo de la nave Aquarius, sin permiso para tomar tierra por el bloqueo del Gobierno de la extrema derecha italiana, fue un claro ejemplo de la incoherencia de las polticas migratorias de la UE respecto al Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Incoherencias que llevaron al Gobierno espaol de Pedro Snchez a acoger 629 migrantes por razones humanitarias. En este caso, las organizaciones sociales saludamos la decisin y, a continuacin, exigimos al Gobierno socialista y a los representantes institucionales de la UE que respeten las normas internacionales sobre refugio y den un giro de 360 grados al modelo migratorio comunitario. Cosa que no ha ocurrido, teniendo en cuenta las decisiones adoptadas en fechas posteriores. Ahondar en sus contradicciones es nuestra labor, as como exigirles que la defensa de los derechos humanos frente al fascismo y la extrema derecha no sea fruto de gestos humanitarios, sino de estrategias que coloquen a la justicia y la igualdad en el centro de la gestin migratoria. Y eso implica, en el Estado espaol, atender las propuestas concretas que las diferentes organizaciones han planteado a lo largo de estos ltimos aos. Hablamos, entre otras muchas cuestiones, de derogar la ley de Extranjera, cerrar los CIE y sustituir la poltica de seguridad por la defensa de los derechos humanos en la frontera Sur.

Nos gustara conocer si crees que el trabajo con las personas refugiadas y migrantes est reconfigurando una nueva mirada desde la solidaridad?

Una primera afirmacin: la acogida institucional debe garantizar los derechos de las personas migrantes al margen de su situacin administrativa y en el marco de las polticas pblicas del Estado. Hay que transitar de la mercantilizacin de la proteccin social y de la caridad a la justicia. La titularidad de los derechos fundamentales no puede depender de la regularidad o irregularidad administrativa de las personas. Partiendo de esta primera afirmacin, cmo establecemos la relacin entre la ayuda humanitaria, los proyectos autogestionados y las polticas pblicas?

Quiz para empezar tengamos que reflexionar sobre los conceptos y empezar a utilizar otros como accin humanitaria solidaria, o bien, ayuda solidaria. Nos referimos a acoger, atender y acompaar a las personas refugiadas e inmigrantes, a construir proyectos que sean en su esencia solidarios. Eso significa creer en las personas y sus historias, atender a sus urgencias y necesidades, respetar sus procesos y decisiones, etc. Eso s, sin dejar nunca de denunciar las causas que les han llevado a su situacin. Es una manera, adems de acompaar, cuando sea necesario, su trnsito de vctimas a activistas y esto slo es posible desde lgicas que se saltan los trmites burocrticos. Hay que impulsar proyectos que busquen convertir la ayuda en poltica, desde la construccin de nuevos imaginarios. Por tanto, la ayuda humanitaria solidaria implica sensibilizacin, confrontacin, movilizacin, pero construyendo comunidad aqu y ahora sin esperar a mejores tiempos. Como seala Yayo Herrero, se tratara de aprovechar el trabajo de los movimientos sociales pueblo a pueblo, barrio a barrio, que cada da pone la base emprica capaz de transformar diferentes experiencias en polticas pblicas.

Detengmonos en este tema. Deducimos de tu respuesta que diferencias entre intervenciones directas e inmediatas y proyectos ms sostenidos en el tiempo. Es as?

Las redes solidarias de acogida a personas migrantes y refugiadas tienen en su ADN la inmediatez, la urgencia y la no aceptacin de las normas que regulan su situacin administrativa. Transportar, alojar, ayudar a personas irregulares en su trnsito hacia otros pases se acerca mucho ms a prcticas de solidaridad comprometida con la desobediencia civil que a la ayuda humanitaria. Lo que explica, en parte, la creciente criminalizacin de estas prcticas a lo largo de Europa. Por otro lado, incluso con instituciones favorables, el cambio de leyes no parece viable a corto plazo, por eso, en esta situacin de urgencia, construir redes de solidaridad, trabajar junto a las personas migrantes y refugiadas -regulares o irregulares- en su vida cotidiana, crear albergues autnomos y fomentar prcticas de desobediencia, es lo que puede permitirnos transformar la ayuda humanitaria en prcticas de solidaridad, construidas desde abajo y por los de abajo.

Y los planes diseados y ejecutados a ms largo plazo?

Los proyectos planteados a ms largo plazo y al margen de la Administracin se vinculan con una idea de construir la sociedad en la que creemos sin esperar a mejores coyunturas. Se mueven en la rbita de crear comunidad, de manera horizontal, con nuestros iguales, dentro o fuera de la legalidad y desde la autoorganizacin, autofinanciacin y el compromiso colectivo. Se construye tejido comunitario que se articula sobre los bienes comunes y no se pretende que el Estado se haga cargo de los mismos, al contrario, se pretende que las polticas pblicas se impregnen de su filosofa. Se transita de lo estatal a lo pblico y a lo colectivo, siendo las personas las protagonistas de los proyectos, sean de donde sean y al margen de su situacin administrativa. Hay que provocar que el Estado se mueva, pero a ste no le condicionamos nicamente desde la confrontacin, sino tambin desde las nuevas prcticas que las organizaciones sociales estn experimentando. Es verdad que podemos incurrir en fallos, pero eso es parte del error/ensayo. Ensayo que a lo largo del tiempo puede pasar a formar parte de las polticas de gobiernos favorables a los intereses populares. Porque, hasta qu punto las activistas organizadas no tenemos que hacer labores de contrapoder, al margen de la burocracia inherente a cualquier Estado, aunque ste sea de signo favorable? Y adems, hasta qu punto no se utiliza, en muchas ocasiones, la burocracia para boicotear la democracia?

No resulta muy complicado llevar adelante todas estas propuestas con la legalidad existente?

En este contexto, la desobediencia civil pasa a ser una accin o sucesin de acciones en busca de espacios liberados y se convierte en una forma de no-colaborar con la barbarie, transitando de lo legal a lo ilegal con naturalidad. Cuando te comprometes de forma solidaria con personas sin derechos ests infringiendo continuamente la ley. Eso ocurre si ofreces tu coche para pasar una frontera, si ofreces tu casa para empadronar, si una mdica da cobertura sanitaria a personas que no tienen tarjeta sanitaria, etc. Pero la desobediencia es una estrategia ms, por eso se deben combinar las prcticas ms alternativas con las ms convencionales. As se gana diversidad en el movimiento. En definitiva, la accin poltica y la denuncia de los responsables de la vulneracin de derechos de las personas refugiadas y migrantes pasa por la combinacin de organizacin, sensibilizacin, confrontacin y movilizacin. Adems, las formas de desobediencia civil son imprescindibles ante la impunidad creciente y la violencia estructural y cotidiana del modelo dominante. La sociedad civil organizada puede llegar donde otros no pueden.

Y todo esto cmo crees que se puede materializar? Las dificultades organizativas suelen tirar por tierra muchos de los proyectos alternativos

En las plataformas cabe cualquier persona u organizacin que participe de las ideas fuerza que se han ido construyendo colectivamente. Y para ello, nos podemos comparar con un gran rbol de cuyo tronco central participan todos sus integrantes. Pero, sin olvidar que existen otros rboles con quienes coordinarnos, o no, pero que son otros rboles (la Administracin, partidos polticos, diferentes ONG). En las plataformas el rbol tiene numerosas ramas que se complementan, pero actan con relaciones de ida y vuelta y sin cheques en blanco.

Ninguna organizacin ni persona tiene una jerarqua sobre las otras. Es importante no confundir lo tcnico y lo poltico y no caer en la expertocracia como si el qu hacer fuera algo neutro o cientfico, y lo tcnico se debe subordinar al pensamiento colectivo, adems, es necesario recordar que la sabidura se construye y comparte horizontalmente. As, unas organizaciones tendrn ms experiencia en unos temas y otras en otros, pero no hay especialistas infalibles, construimos teora y prctica de manera conjunta. La experiencia es una buena herramienta, pero tambin provoca miedos, dependencias, inercias y burocracias que la frescura de la inexperiencia puede neutralizar. Eso s, el ser nuevos y nuevas en algunos temas nos debe mantener muy abiertos al aprendizaje. No obstante, la alianza entre organizaciones sociales y activistas antifascistas, feministas, ecologistas, anticapitalistas... es un pilar central de las plataformas de solidaridad.

Cmo se establecen las relaciones con las organizaciones de personas migrantes?

Las personas migrantes y refugiadas, sus organizaciones y, sobre todo, sus acciones, deben formar parte de una de las ramas del rbol mencionado. Y ah, la creatividad en el diseo de acciones conjuntas es esencial para transitar de las manifestaciones a los encierros, de los actos culturales a las ocupaciones o de los empadronamientos individuales a la desobediencia colectiva. Y las diferentes sensibilidades que existen dentro de plataformas tan plurales, cmo se articulan?

Es necesario que haya activistas de las plataformas en diferentes espacios para que el colectivo se enriquezca y tambin contar en las plataformas con personas que trabajan en otros movimientos sociales, ya que son muchos los frentes que tenemos abiertos. Por eso, la relacin y complementariedad en los relatos, los discursos y la accin poltica son imprescindibles. Tenemos constancia de que si te acercas con naturalidad a las personas refugiadas o migrantes, y los vecinos y vecinas de un pueblo ven in situ esa situacin, las personas, por compasin o por solidaridad, se aproximan a ellas con tranquilidad y se prepara el camino para la denuncia o para poner en cuestin muchas prcticas de la vida cotidiana. Porque un problema fundamental es cmo derruir las barreras que nos separan de las personas que estn fuera de nuestros crculos y evitar convertirnos en simples lites alternativas. Si con el trabajo diario se consigue que personas de fuera de nuestros crculos habituales entiendan que, por ejemplo, es necesario ocupar porque no existe otra alternativa, estamos ganando colchn social para los espacios desobedientes.

Y no hay tensiones?

La tensin entre las plataformas y ONG que por convenio tienen que llevar a cabo parte del trabajo institucional, es inevitable. La complementariedad es el ideal, pero en muchas ocasiones la contradiccin es insuperable. Volviendo a la metfora del rbol, no toda organizacin que trabaje en la defensa de las personas refugiadas y migrantes tiene que ser una rama de nuestro rbol. Vale con que sea otro rbol diferente con quien coordinarnos.

Y en el plano ms interno creo que pulsar el sufrimiento cotidiano, es decir, trabajar en el terreno, no otorga todos los argumentos para valorar en exclusiva los trminos de la intervencin y, a su vez, los conocimientos tcnicos o la posicin en puestos de responsabilidad tampoco implican un plus de certeza en los anlisis y valoraciones. Por otra parte, creo que la idea de denunciar las causas de los desplazamientos forzados y a sus responsables es una idea asumida colectivamente. Todo esto en ocasiones genera tensiones, que nicamente desde la generosidad militante se pueden superar.

Por ltimo, la manera de ir consiguiendo mayor incidencia en la sociedad, bajo qu premisas consideras que se debe llevar a cabo?

Intentar llegar a ms gente con nuestro discurso no quiere decir hacerlo de cualquier manera y en cualquier lugar. Los macro eventos, los grandes acontecimientos econmico-culturales, tienen una lgica -en sus objetivos, formas de hacer, valores que transmiten, intereses en juego, entidades participantes- muy vinculada a los agentes polticos y econmicos que provocan las causas de los desplazamientos forzados. De entrada, no es nuestro terreno de juego, aunque eso no quiere decir que no nos acerquemos a los mismos para incidir en las personas participantes, pero al margen de las entidades organizadoras. Construir un gran movimiento no tiene nada que ver con rebajar el discurso, con hacerlo ms amable a los agentes sociales, econmicos y polticos o con buscar grandes acontecimientos mediticos repletos de personas, tiene que ver con tener un discurso coherente y capacidad de movilizar conciencias. Por ejemplo, la respuesta a la convocatoria de huelga del 8 de marzo de este ao, ha desbordado al propio movimiento feminista, demostrando una ingente capacidad de movilizacin de las mujeres con un discurso repleto de radicalidad.

Fuente: http://omal.info/spip.php?article8649



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