Portada :: Ecologa social :: Agua, el oro del siglo XXI
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2018

En una ciudad con poca agua, la Coca-Cola y la diabetes se multiplican

scar Lpez y Andrew Jacobs
New York Times


Un arroyo en San Cristbal de las Casas, que los residentes afirman que est contaminado con aguas negras. El agua potable es escasa en la ciudad. Credit Adriana Zehbrauskas para The New York Times

SAN CRISTBAL DE LAS CASAS, Mxico Mara del Carmen Abada vive en una de las regiones ms lluviosas de Mxico, pero solo tiene agua corriente cada dos das. Cuando sale un pequeo chorro de su grifo, est tan clorada, dice, que no puede beberse.

El agua potable es cada vez ms escasa en San Cristbal de las Casas, una pintoresca ciudad montaosa en el estado de Chiapas, en el sureste de Mxico, donde algunos vecindarios tienen agua corriente solo unas cuantas veces a la semana y muchos hogares tienen que comprar pipas de agua extra.

En consecuencia, muchos habitantes se hidratan con Coca-Cola, que produce una planta embotelladora local y puede ser ms fcil de conseguir que el agua embotellada, adems de costar casi lo mismo.

En un pas que se encuentra entre los mayores consumidores de bebidas azucaradas en el mundo, Chiapas es uno de los estados campeones: los habitantes de San Cristbal y las frondosas tierras altas que rodean la ciudad beben en promedio dos litros de refresco al da.

El efecto en la salud pblica ha sido devastador: la tasa de mortalidad por diabetes en Chiapas aument en un 30 por ciento entre 2013 y 2016, y ahora esta enfermedad es la segunda causa de muerte en el estado, tras las enfermedades cardiacas, pues cobra tres mil vidas al ao.

Los refrescos siempre han estado ms disponibles que el agua, dijo Abada, de 35 aos, una guardia de seguridad que, al igual que sus padres, lucha contra la obesidad y la diabetes.

Vicente Vaqueiros, de 33 aos, un doctor de la clnica en San Juan Chamula, un pueblo agrcola cercano, dijo que los trabajadores de la atencin a la salud estn batallando para lidiar con el rpido aumento de la diabetes.

Cuando era nio y vena aqu, Chamula estaba aislado y no tena acceso a la comida procesada, cont. Ahora, ves a los nios tomando Coca-Cola en lugar de agua. Actualmente, la diabetes est afectando a los adultos, pero prximamente seguirn los nios. Nos rebasar.

Asolados por la crisis doble de la epidemia de diabetes y la escasez crnica de agua, los habitantes de San Cristbal han identificado al que consideran el nico culpable: la descomunal fbrica de Coca-Cola en uno de los confines de la ciudad.

La planta tiene permisos para extraer 419 774,3 metros cbicos de agua al ao ( 1 150 065,75 litros al da) como parte de un contrato con el gobierno federal firmado hace varias dcadas y que los crticos dicen que es excesivamente favorable para los dueos de la fbrica.

La indignacin ha crecido. En abril de 2017, manifestantes con los rostros cubiertos marcharon hacia la fbrica cargando cruces que decan Coca-Cola nos mata y exigieron que el gobierno cierre la planta.

Cuando ves que las instituciones no estn cumpliendo con algo tan bsico como el agua y el saneamiento, pero tienes una empresa acceso seguro a una de las fuentes de agua de la mayor calidad que hay, pues claro que te causa un shock, dijo Fermn Reygadas, el director de Cntaro Azul, una organizacin que proporciona agua limpia a comunidades rurales.

Los ejecutivos de Coca-Cola y algunos expertos externos dicen que se ha calumniado injustamente a la empresa al culparla de la escasez de agua en la ciudad. Ellos, en cambio, responsabilizan a la urbanizacin veloz, una planeacin deficiente y la carencia de inversin gubernamental, que ha dejado que la infraestructura de la ciudad se desmorone.

El cambio climtico, dicen los cientficos, tambin ha desempeado un papel en el fracaso de los pozos artesianos que haban provisto agua para San Cristbal durante muchas generaciones.

Hoy da no llueve como antes, dijo Jess Carmona, un bioqumico que trabaja en el centro de investigacin cientfica local Ecosur, dependiente del gobierno mexicano. Casi todos los das, de da y noche, era la lluvia.

No obstante, en una poca de creciente conflicto entre Mxico y Estados Unidos, alimentado por la promesa del presidente Trump de construir un muro fronterizo y sus amenazas de terminar con el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte, la antipata en aumento hacia Coca-Cola se ha convertido en un smbolo de las frustraciones que muchos mexicanos sienten hacia su vecino del norte.

La planta es propiedad de Femsa, un gigante de alimentos y bebidas que posee los derechos para embotellar y vender Coca-Cola en todo Mxico y gran parte del resto de Amrica Latina. Femsa es una de las empresas ms poderosas en Mxico; uno de los exdirectores ejecutivos de Coca-Cola en Mxico, Vicente Fox, fue presidente del pas de 2000 a 2006.

El TLCAN ha sido benfico para Femsa, que ha recibido cientos de millones de dlares de inversin extranjera.

Sin embargo, en San Cristbal, el TLCAN se ve ampliamente como un intruso no bienvenido. El primer da del ao 1994, fecha en que entr en vigor el tratado comercial, rebeldes del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional irrumpieron en San Cristbal, le declararon la guerra al Estado mexicano y quemaron edificios gubernamentales.

Aunque al final ambos bandos firmaron acuerdos de paz, el sentimiento en contra de la globalizacin an bulle en la regin, una de las ms pobres de Mxico.

Coca-Cola es abusiva y manipuladora, dijo Martn Lpez Lpez, un activista local que ha ayudado a organizar boicots y manifestaciones en contra de la refresquera. Se llevan nuestra agua pura, la tien y te engaan en televisin diciendo que es la chispa de la vida. Luego toman el dinero y se van.

Los ejecutivos de Femsa dicen que la planta tiene muy poco impacto en el suministro de agua a la ciudad, y sealan que sus pozos son mucho ms profundos que los manantiales superficiales que abastecen a los habitantes. Cuando escuchamos, y leemos en los medios, que nos estamos acabando el agua, la verdad es que nos hace mucho cortocircuito, dijo Jos Ramn Martnez, un vocero de la empresa.

La compaa es tambin una importante fuerza econmica en San Cristbal, pues emplea aproximadamente a cuatrocientas personas y contribuye con cerca de 200 millones de dlares a la economa del estado, dijo Martnez.

Por su parte, los crticos dicen que el acuerdo entre Femsa y el gobierno federal, en el que este favorece indebidamente a la empresa, no le da nada bueno a la ciudad.

Laura Mebert, una sociloga de la Universidad Kettering, en Michigan, que ha estudiado el conflicto, dice que Coca-Cola paga una cantidad desproporcionadamente pequea por sus privilegios respecto del agua cerca de diez centavos de dlar por mil litros.

Coca-Cola paga este dinero al gobierno federal, y no al local, seal Mebert, mientras que la infraestructura de servicios para los habitantes de San Cristbal est literalmente desmoronndose.

Entre los problemas que enfrenta la ciudad est la falta de tratamiento de aguas residuales, lo que significa que las aguas negras pasan directamente a las vas fluviales locales. Carmona, el bioqumico, dijo que los ros de San Cristbal estn plagados de E. coli y otros patgenos infecciosos.

El ao pasado, en un esfuerzo aparente por tranquilizar a la comunidad, Femsa inici conversaciones con los lugareos para construir una planta potabilizadora de agua que proporcionara agua potable limpia a quinientas familias de la zona.

Sin embargo, en lugar de aliviar las tensiones, el plan condujo a ms protestas por parte de los habitantes y oblig a la empresa a detener la construccin de las instalaciones.

No estamos en contra de la planta potabilizadora, dijo Len Enrique vila, profesor de la Universidad Intercultural de Chiapas, quien encabez las protestas. Solo exigimos que el gobierno cumpla con su obligacin de proveer agua potable para sus ciudadanos. Cmo vamos a permitir que la Coca lave sus pecados despus de aos de estar tomando el agua de San Cristobal?.

Desde que llegaron las botellas de Coca-Cola a este lugar hace medio siglo, la bebida se ha entrelazado profundamente con la cultura local.

En San Juan Chamula, un pueblo agrcola en las afueras de la ciudad, el refresco embotellado es el pilar de las ceremonias religiosas apreciadas por la poblacin tzotzil de la localidad.

Dentro de la iglesia del pueblo, los turistas caminan con cuidado a travs de alfombras de hojas frescas de pino mientras el incienso de copal y el humo de cientos de velas llenan el aire.

Sin embargo, el mayor atractivo para los visitantes es mirar a los devotos rezar ante botellas de Coca-Cola o Pepsi, as como ante pollos vivos, que a menudo se sacrifican ah mismo.