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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2018

Decadencia y crisis de la cultura

Nino Gallegos
Rebelin


Hay poca claridad de qu significa una poltica cultural nacional para Mxico. Carlos Villaseor Anaya.

Si hay que re-trazar culturalmente el territorio nacional desde los aos 2000 al 2018, es y ser en el pas de las sombras espectrales, re-considerando los gobiernos de Fox Quesada, Caldern Hinojosa y Pea Nieto, entronizando y quedndose la guerra contra el narco-las drogas, generndose lo que actualmente son los muertos, los desaparecidos y los desplazados.

La subcultura del narco-las drogas, paralela a las culturas oficial y popular, ha sido el resultado del Estado fallido por el Estado-Narco, no dejando de haber expresiones socioestticas como la msica, la literatura, el teatro, la pintura, la danza y el cine tocadas y alteradas por la narco-cultura.

Nada, nadie y alguien para asustarse: el temor, el miedo, el terror y el horror llegaron puntual, violenta y criminalmente a las horas de las deshoras esperadas, inesperadas y desesperadas, del da a la noche, despus de amanecer la oscurana madrugada, re-encontrndose en la calle a un joven estudiante normalista con el rostro desollado y las cuencas vacas, no mirando nada, nadie y alguien.

Qu pas en los tres sexenios con el INBA y Conaculta-Secretara de Cultura: vivir del presupuesto los funcionarios culturales y de las becas y los premios los creadores?

Nada, nadie y alguien para incomodarse en las zonas del confort institucional: El mainstream de la cultura es mercantil, la moda imponindose al arte, la cultura y el arte es el turismo cultural que nos representa.

La decadencia y la crisis de la cultura es funcional e institucional, irrumpindola lo disfuncional con la corrupcin, la violencia y la criminalidad, siendo parte de la corrupcin los puestos y los privilegios con los recursos culturales, de los funcionarios a los creadores.

Despus del proyecto Vasconcelista, se lleg al Salinista con El Prncipe de O Paz, Fuentes, Monsivis, Krauze y Camn, de Letras Libres a Nexos, los del Crculo de Poesa y la Fundacin para las Letras Mexicanas.

Dndole seguimiento a la crtica socioesttica de Blanca Gonzlez Rosas y a la crtica de medios de informacin y comunicacin Florence Toussaint, en la revista Proceso, de los aos 2000-2018, desde luego hay ms que criticar y lamentar de la decadencia y la crisis de la cultura.

Lo cierto es que la cultura, la del Prianismo, la oficial y la institucional que ha sido responsabilidad del Estado, as como el derecho a la cultura, estn en el todo modo de la corrupcin en la administracin y difusin de los recursos presupuestales como paliativos contra la violencia y la criminalidad de la narco-cultura, emergiendo del profundo pozo negro a la superficialidad de una sociedad fragmentada y totalizada en el consumismo capitalista, sea de lujo, artstico y funeral con la ligereza, de lo slido a lo lquido, de Bauman a Lipovetsky.

La modernidad en la transfiguracin con la confusin de la memoria en la identidad y en la pertenencia, a qu altura medianera- como bajura de los instintos y los complejos machistas y hembristas de los hombres y las mujeres en el poder poltico y econmico de una clase poltica gobernante, zafia y frvola, desde sus fueros internos a los externos con alteradas funciones psicolgicas por el poder mismo de ser ellos mismos -los representantes- de una democracia representativa que meditica y culturalmente son los pensamientos y las palabras, los actos y los hechos de lo que ahora hiere y mata cualquier tentativa viva de sernos y hacernos ms a una cultura de la vida que a una cultura de la muerte.

De la cultura de la pobreza a la pobreza de la cultura, el poder de la cultura no debera ser y hacerse la cultura del poder, y si as va a suceder habra que poner atencin en lo de la cultura poltica, a la mexicana, de la cual siempre se ha desprendido la sucednea y la adocenada poltica cultural.

La cultura, en sus creaciones, expresiones y manifestaciones es lo que somos, intrnsecamente, de los antiguos a los modernos mexicanos, entrecruzados por la conquista y la colonia, el progreso y la modernidad.

Hasta aqu la historia, cuando se acumula algo interno y nos revienta en el pecho: Tlatelolco 68, en la plaza de Las Tres Culturas:

Para atrs y para adelante el pasado y el presente, porque alguien le abri un boquete a una de las puertas en el laberinto de la soledad.

Existi alguna vez el pas de las doradas manzanas al sol?, porque lo que est sucediendo en el pas de las sombras espectrales, entre la Media Luna, Comala y Ayotzinapa con los muertos, los desaparecidos y los desplazados de esta tierra y a ras(tras) de los caminos, las calles y los pueblos, no es de otro mundo, tal vez s o quizs no, del mundo de arriba, del cielo en medio y de la tierra abajo: en la gente y en los dems, en los otros y en nosotros.

El progreso de la corrupcin y la impunidad.

La modernidad en la confusin de la identidad y la pertenencia, donde casi todo es para todos adquirible, usable, consumible y desechable en el totalitarismo-consumista, evidencindose que la pobreza de la cultura (oficial) est por encima de la cultura de la pobreza (popular), y que en la segmentacin sociocultural opera un intercambio, vertical, expansionista y consumista con el poder de la cultura en la cultura del poder, a todo modo con la economa, el mercado y el mainstream nacional, internacional y global: En el capitalismo de lujo, artstico y funeral.

Por lo anterior, a la cultura, hay que bajarla a ras de tierra, a sus races, tallos, ramas y hojas, que florezca y que d frutos verdes y maduros, en tiempos de secas y en tiempos de agua, de la siembra a la cosecha, continua y sin parar, con las puertas abiertas al sol, a la luna y a las estrellas.

La cultura no es nada ms de espacios, tambin, de atmsferas, ms de afuera que de adentro, area y alada, terrenal y telrica, solar y lunar, a cielo abierto con la estrellas: ms cosmognica y menos cosmo(a)gnica:

Lo que ilumina, dimana con la luz clara como el agua, esttica, esttica y exttica; de lo ancestral natural a la moderno social.

Sin reparos.

Sin distingos.

Sin aspavientos.

Tejerla.

Urdirla.

Tramarla.

De la nervadura a lo artesanal de lo orgnico en lo rural, ejidal y comunal como en lo urbano, perifrico y cntrico:

Ms horizontal que vertical.

S, todas las redes, las rurales y las urbanas, las del campo en la cosecha y las del mar en la pesca, navegando en el campo y arando en el ocano, las humanas y las sociales, las de las bibliotecas y las de los lectores, las anlogas y las digitales, las de las manos y las de los dedos para el enjambre de la creacin, la investigacin y la difusin:

Un enjambre humano y una regeneracin nacional para la animacin sociocultural.

De entre las bellas artes y las expresiones de lite, han prevalecido las culturales

populares que con el Ya Basta indgena-campesino-zapatista re-tomaron su existencia y su dignidad en lo que an es el Mxico profundo en el pas de las doradas manzanas al sol al pas de las sombras espectrales: un territorio haba regresado (de y a sus) orgenes antroposocioculturales: La Realidad de Los Caracoles.

Nunca haba dejado de ser y hacerse la comunidad ms all de la periferia y la marginalidad de las colonias populares en la ciudad y en el campo: lo original y lo autntico de lo rural como existencia y subsistencia.

La cosmogona de los pensamientos y las palabras, los actos y los hechos, no en el mundo de arriba, y s en el cielo de en medio y en la tierra de abajo.

Re-generar las culturas populares y re-estructurar las bellas artes con las expresiones de lite es ante todo y para [email protected] unas necesidades existenciales, vitales, orgnicas, materiales, inmateriales, tangibles, intangibles, sociales, estticas y culturales: nada, nadie y alguien fuera de lo que somos nosotros y los otros, los dems y la gente.

Las entrevistas a Carlos Villaseor Anaya y Alejandra Frausto Guerrero en la revista Proceso 2162/2165, denotan y connotan las limitaciones y las necesidades (de y para) una poltica cultural, territorial y nacional.

Entonces, si se tiene lo que existe en las culturas populares, las bellas artes y las expresiones de lite, por qu no horizontalizar ms con la re-generacin popular y verticalizar menos con la simulacin institucional, dejndose de los ismos como el provincianismo, el nacionalismo, el populismo, el cosmopolitismo, el multiculturalismo, el muralismo de tabla roca y el puritanismo de las mujeres y los hombres de La Veladora Perpetua-#MeToo, el capitalismo de lujo, artstico y funeral.

Ir-in tras la innovacin tecnolgica y la moda con las culturas populares, las bellas artes y las expresiones de lite, es y ser vaciar lo de adentro de lo orgnico con lo de afuera artificial, ms rigor en la cantidad comercial y ms valor esttico en la calidad.

La creacin y la re-generacin no son un revisionismo crtico oficialista e institucional, y menos un populismo-realista-socialista.

Lo que debe ser el hacer y el quehacer de una poca son las necesidades, las individualidades, las colectividades y las comunidades en un contexto-un reflejo en que el poeta pinta con las palabras del pintor:

El poeta y el pintor proyectando sombras en el agua mientras el sol juega con la infantera a su regreso del mar. Ian Anderson-Jethro Tull. Thick As A Brick

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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