Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-12-2005

Una entrevista con Jeremy Brecher, Jill Cutler, y Brendan Smith, editores de "En nombre de la democracia: crmenes de guerra norteamericanos en Irak y ms all"
Llegaremos a ver a Donald Rumsfeld ante un tribunal?

Mark Engler
Rebelin


En pocas normales la sugerencia de que los lderes de nuestro pas podran haber cometido crmenes de guerra hubiera violado un firme tab de la discusin poltica norteamericana. Sin embargo, en la era posterior a Abu Ghraib -y especialmente mientras el Presidente Bush se ha peleado con el Congreso por la enmienda McCain que prohiba el abuso a todos los detenidos bajo custodia de EE.UU.- los observadores ya no pueden mostrar escndalo ante la idea de que las violaciones criminales de la ley humanitaria han ocurrido. Segn un reciente editorial en The Washington Post, la enmienda "ordenara el fin de los cientos de casos de tortura y tratamiento inhumano, muchos de los cuales equivalen a crmenes de guerra, que han sido demostrados por la Cruz Roja Internacional y el propio Ejrcito en la base de la baha de Guantnamo, Cuba, y en Afganistn, Irak y otros lugares".

Con la Casa Blanca a la defensiva acerca de sus justificaciones para la invasin a Irak, y con los gobiernos europeos formando alboroto de si ha habido abuso de prisioneros por parte de norteamericanos en bases en el continente, parece seguro que se incremente el escrutinio de los supuestos crmenes de guerra norteamericanos. Y si el debate acerca de este tema escandaloso comienza a aumentar, un nuevo libro, editado por Jeremy Brecher, Jill Cutler, y Brendan Smith, promete agregar lea al fuego. En nombre de la democracia: crmenes norteamericanos de guerra en Irak y ms all incluye documentos oficiales, coreos electrnicos filtrados, testimonios, comentarios y artculos investigativos. En conjunto, esto parece demostrar que las acciones de la administracin Bush en el exterior violan normas y tratados internacionales, y que los responsables estn sujetos a repercusiones legales.

Llegaremos a ver a Donald Rumsfeld ante un tribunal? Mark Engler habl con los editores acerca de por qu el tema de los crmenes de guerra puede convertirse en una piedra mayor en el zapato de funcionarios de la administracin, acerca del potencial y las limitaciones del derecho internacional y acerca de la obligacin de los ciudadanos para evitar que se cometan otros crmenes.

El historiador Jeremy Brecher ha escrito y editado ms de una docena de libros, incluyendo un clsico de la historia sindical Strike! (Huelga). Jill Cutler es vice decana en Yale College y editora de Visiones globales: ms all del nuevo orden mundial. Brendan Smith es un estudioso de la jurisprudencia y ex ayudante congresional de la Representante Bernie Sander (Independiente por Vermont).

Mark Engler (ME): Acusar a Estados Unidos de crmenes de guerra le hace parecer a uno ajeno al sentimiento mayoritario norteamericano? No creer la mayora de las personas que estas acusaciones provienen de la izquierda?

Jeremy Brecher: Si Estados Unidos est involucrado en crmenes de guerra, como norteamericanos tenemos la responsabilidad de enfrentarnos al hecho. No creo que ocultarse de la realidad sea una solucin para el hecho de que a nadie le gusta que le digan que est haciendo algo malo.

Lo segundo, sin embargo es que los norteamericanos en realidad estn muy preocupados de que nuestro pas pueda estar haciendo cosas que no estn de acuerdo con nuestros valores. Apelar a esa preocupacin no es insultar a nuestro pas, sino dar a los norteamericanos una manera de confrontar a nuestro gobierno con lo que ha estado haciendo.

Jill Cutler: Personas que trabajan en el FBI, senadores y representantes estn muy preocupados por nuestro comportamiento en la guerra contra el terror. El FBI est preocupado acerca de la tortura que estaba ocurriendo en varios lugares. Funcionarios militares estn preocupados de que se est violando el manual de campaa del Ejrcito.

Brendan Smith: El concepto de crmenes de guerra realmente est uniendo a aliados poco probables. En paralelo con el movimiento por la paz estamos viendo lo que se pudiera llamar un "movimiento por la ley y el orden". Aqu tenemos a organizaciones como Amnista Internacional y la ACLU (Unin Norteamericana por los Derechos Civiles) que estn preocupadas por las libertades civiles y los derechos humanos. Pero tambin hay una docena de militares retirados, liderados por el General de Infantera de Marina David Brahms, quienes escribieron una carta al comit Judicial del Senado pidiendo que no confirmaran a Alberto Gonzles como Fiscal General, porque haba promovido violaciones de las Convenciones de Ginebra.

Brecher: La actitud del pblico acerca de los crmenes de guerra ha cambiado mucho desde la dcada del 90. Nos hemos alejado de una situacin en la que los crmenes de guerra eran slo eptetos que los gobiernos usaban para atacar a los lderes extranjeros que no les gustaban. Ahora vemos tribunales para la ex Yugoslavia y para Rwanda. Tenemos el Tribunal Penal Internacional, que aunque Estados Unidos no es parte de l est destinado a juzgar crmenes de guerra. El propio Estados Unidos ha presentado acusaciones o cargos formales de crmenes de guerra contra lderes de otros pases -incluyendo, en estos mismos momentos, contra Saddam Hussein. As que este es un concepto con el que nos estbamos familiarizando ms, algo que est considerado como parte del cuerpo de la ley.

ME: La idea de que EE.UU. podra cometer crmenes de guerra es tab, pero por otra parte se da por sentado que nuestro pas desempea un papel especial en el mundo -que Estados Unidos es una excepcin. Y esa excepcionalidad da a EE.UU. cierta prerrogativa para actuar sin tener que someterse al escrutinio internacional.

Brecher:
Esta es una aseveracin hecha por la administracin Bush, pero cuando se miran los datos de las encuestas, est claro que esta creencia no es ampliamente compartida por el pueblo norteamericano. Hay un grupo muy interesante de encuestas hecho por una organizacin llamada PIPA, el Programa Acerca de Actitudes hacia Poltica Internacional, de la Universidad de Maryland. Muestra que la mayora de los norteamericanos cree que Estados Unidos debe respetar el derecho internacional y las convenciones de Ginebra. Es a esta creencia fundamental en el derecho, tanto el derecho nacional como el internacional, a lo que esperamos apelar.

Para m personalmente se remonta a las fotos que vi de las vctimas de los campos nazis de concentracin, cuando se publicaron por primera vez despus de la 2da. Guerra Mundial, y a or hablar acerca del tribunal de Nuremberg. Soy demasiado joven para recordar al tribunal en s, pero tuve conocimiento de l a una edad temprana. La idea de que altos funcionarios fueron considerados responsables por los crmenes cometidos por los que estaban a sus rdenes me pareci que era una parte esencial de cmo promover la decencia y la paz en el mundo.

Hubo un intento por aplicar la idea a la guerra de Viet Nam, pero no exista un mecanismo para hacerlo cumplir -a pesar de que la Comisin Bertrand Russel form un tribunal en lo que ahora llamaramos la sociedad civil, para investigar los supuestos crmenes de guerra de EE.UU. Pero a medida que corra la dcada del 90, los tribunales de crmenes de guerra se convirtieron en instituciones vivas. Y eso plante la cuestin de si eso pudiera ser aplicado de manera significativa a todos los pases, incluido Estados Unidos.

Smith: Ms all de todo excepcionalidad, hay un principio ms afincado en la sociedad norteamericana, y es el de que incluso los ms poderosos tienen que responder ante la ley- Si se yuxtaponen los dos principios, responsabilidad y excepcionalidad, creo que el que gana es el de responsabilidad.

ME: Cules son especficamente los crmenes de guerra que ustedes identifican?

Smith: Estamos hablando de tres categoras. La primera son los crmenes en contra de la paz. Despus de Nuremberg se estableci una idea de que lanzar una guerra de agresin es el mayor crimen internacional. Slo hay unas pocas circunstancias especficas en las cuales un estado puede usar la fuerza contra otro estado. La carta de la ONU dice que se necesita una resolucin del Consejo de Seguridad o que uno debe actuar en defensa propia de un ataque inminente e inmediato. En la situacin actual, EE.UU. lanz una guerra de agresin en Irak que hasta Kofi Annan ha declarado que es ilegal.

La segunda categora de crmenes tienen que ver con la conduccin de la guerra y la ocupacin. Esto incluira el uso por parte de la administracin de armas ilegales, tales como napalm, fsforo blanco y bombas de racimo. Incluye la negligencia de proteger a los civiles. Incluye tratar de derrotar a la insurgencia iraqu por medio del castigo colectivo a la poblacin civil -con actos como cortar el suministro de agua. Esta es una prctica que vimos en Faluya y otros lugares, y que la ONU ha condenado.

En realidad Faluya resume varios de estos crmenes. All hubo ocho semanas de bombardeos; destruimos 36 000 casas, 60 escuelas y 65 mezquitas. Uno de los primeros actos de los militares fue asaltar el hospital. EE.UU. cort todo suministro de alimentos, toda la energa a toda la ciudad. El Departamento de Defensa dijo que todos los civiles estaban fuera en el momento del ataque, pero los informes muestran que de 30 000 a 50 000 civiles permanecan en la ciudad. EE.UU. impidi que la Media Luna Roja entrara. A todos los hombres de 15 a 55 aos se les impidi marcharse. As que en Irak, Faluya se ha convertido en el smbolo de la brutalidad y de los crmenes norteamericanos de guerra.

El tercer conjunto de crmenes de guerra se centra en la tortura. Aqu la pregunta no es si est sucediendo, sino con qu frecuencia y quin es responsable. Cuando escribimos el libro haba 32 muertes de prisioneros bajo custodia de EE.UU. Ahora hay ms de 100. El FBI reporta casos de estrangulamiento, quemaduras con cigarrillos, golpizas rutinarias.

Cutler: El no contar las muertes civiles tambin es un crimen de guerra, una violacin de las Convenciones de Ginebra.

ME: Ciertamente la guerra es fea. Suceden cosas terribles en la guerra. Pero la acusacin de que este tipo de cosas es un delito parece ser controvertida. La administracin pudiera responder, por ejemplo, que est haciendo todo lo posible por evitar las muertes de civiles.

Smith: Nuestra aseveracin es que hay evidencia ms que suficiente para iniciar un proceso o para realizar una investigacin. Las preguntas ms concretas de si un cierto ataque -como el ataque al hospital de Faluya, si fue un ataque legal porque el edificio estaba tomado por insurgentes o si la instalacin era un hospital en funcionamiento que atenda a enfermos y heridos- es un pregunta factual. Debe responderla un jurado; debe decidirse en un tribunal.

Brecher: La renuencia de EE.UU. a registrar e investigar la muerte de civiles realmente llega al meollo de esto. Si no se investiga la muerte de civiles por bombardeos o en barreras en las carreteras o en los combates casa por casa, no hay manera de saber si las operaciones se estn llevando a cabo segn el derecho internacional. Es por eso que el conocimiento de los efectos de la guerra en los civiles es responsabilidad legal de los jefes militares. Hay declaraciones pbllicas -especficamente por parte del Sr. Rumsfeld- de que estas cosas no estn siendo investigadas, que no se lleva registro algunos de muertes de civiles. Ese es un acto inherentemente criminal.

ME: La tortura es el crimen de guerra del cual se oye hablar ms, y quizs hay una buena razn para eso. La evidencia acerca de la tortura, particularmente el testimonio de los que han sido torturados en Guantnamo o Abu Ghraib, y los documentos gubernamentales filtrados que demuestran el conocimiento oficial de la situacin, parecen ser excepcionalmente condenatorios. Me pregunto si ese es el porqu de la atencin que atrae.

Cutler: La evidencia acerca de otros crmenes de guerra es tambin muy fuerte y bastante golpeante. Creo que quizs la gente tiene un sentimiento especial acerca de la tortura porque considera que una nacin democrtica no la usa. No le importa mucho que una nacin democrtica prive a los civiles del agua. Respondemos ms fuertemente a la idea de la tortura porque vemos que puede pasarnos a nosotros mismos. La mayora de nosotros no puede concebir que una de nuestras ciudades sea privada de agua.

Smith: Como cualquier buen acusador uno usa primero sus ms fuertes argumentos. Y el mejor argumento que existe, debido al trabajo increble de Amnista Internacional, de ACLU y de otros grupos es la tortura. Sabemos de esos memorandos filtrados debido a casos de la Ley de Libertad de Informacin por parte de ACLU y de otros grupos.

Otra cosa que tuvo gran impacto justo al principio fue el chivo expiatorio de soldados de bajo nivel como Lynndie England. La administracin argument que esto era simplemente un asunto de unas cuantas ovejas descarriadas, cuando en realidad oficiales de alto nivel tenan responsabilidad.

ME: Recientemente uno de los peridicos de Nueva York public una gran foto del Presidente Bush en su primera plana y un gran titular que era una cita de l: "No somos torturadores". El hecho de que l tuviera que realizar esa negativa me parece que es extraordinaria en el contexto poltico norteamericano.

Brecher: Estamos viendo las consecuencias de algunas ideas y prcticas que probablemente nunca han sido llevadas a tal extremo. Una es la idea de que el Presidente tiene poder ilimitado. Este argumento se ha presentado anteriormente, y ciertamente el poder ejecutivo ha tenido mucho margen en tiempos de guerra. Pero la gente se ve obligada a enfrentarse al hecho de que, llevada a su conclusin lgica, esta idea significa que el Presidente simplemente puede ordenar que torturen a la gente. La administracin Bush ha llegado a declarar en un tribunal que si decidiera ejecutar sumariamente a los que tiene prisioneros, ningn tribunal tendra el derecho de intervenir. Llegaron a decir eso en un tribunal.

Y luego est la doctrina de la guerra preventiva. La Casa Blanca ha llevado esto tan lejos que ha dicho que tiene derecho a hacer cualquier cosa que diga que es en defensa de la seguridad nacional -y que ningn derecho internacional puede impedirlo.

Estas son posiciones tan extremas que estn comenzando a obligar a la gente a decir: "Cules son los lmites?" Tiene que haber algn lmite que no podamos cruzar. Y creo que una vez que esa pregunta se plantea, es un momento de auto-educacin para todos nosotros -un momento para pensar dnde se encuentran esos lmites que realmente no podemos cruzar.

Smith: Creo que la gente de Bush realmente est en problemas: Suecia, Islandia, Espaa, Italia y la comisin de derechos humanos de la Unin Europea estn investigando a la CIA debido a la tortura -estn mirando las acusaciones de que EE.UU. ha reinventado el Gulag dentro de los gulags de Polonia y Rumania. Varios grupos como ACLU y Derechos Humanos Primero ya estn atacando a Rumsfeld por su responsabilidad directa en la tortura.

No creo que la administracin Bush sepa cmo salirse de esta situacin. Sus soluciones son cosas como que el Vice Presidente Cheney cabildee en el Capitolio para hacer una excepcin en la enmienda de McCain contra la tortura, de manera que los oficiales del CIA puedan torturar como poltica. En respuesta, The Washington Post calific a Cheney de "Vice Presidente para la Tortura". La administracin debe haberse dado cuenta de que esto realmente est fuera de control.

Recuerde, ellos han expresado explcitamente su preocupacin acerca de las acusaciones de crmenes de guerra. Cuando Gonzles escribi su memorando del 25 de enero de 2002 acerca de la tortura, alert al presidente acerca de un posible encausamento a tenor de la Ley de EE.UU. de Crmenes de Guerra, de 1996, que dice que cualquier violacin grave de las Convenciones de Ginebra es un delito bajo la ley federal de EE.UU. El abogado del presidente en realidad le est alertando de que l tiene que pensar en este problema y hacer sus planes para no ser acusado por crmenes de guerra.

ME: Ustedes argumentan que una de las implicaciones de considera a la guerra de Irak desde una perspectiva de crmenes de guerra es que cambia la manera en que consideramos a los que se resisten a la guerra.

Cutler:
No cambia necesariamente en que consideramos a los que se resisten a la guerra, pero s nos lleva a valorar ms su resistencia. Lo que me llama la atencin es que la gente que s se resiste, especialmente los que son militares, a menudo se enfrentan a horribles consecuencias. Cuando Greg Ford, un veterano de 30 aos de la Guardia Costera, acudi a decir a su superior que estaban torturando a prisioneros en su unidad en Samarra, Irak, le dijeron que tena 30 segundos para cambiar de opinin acerca de presentar un informe. Cuando se neg fue llevado en avin a un hospital psiquitrico en Alemania. En este contexto, creo que para resistirse a la guerra hace falta un tipo de valor que podemos imaginar a duras penas.

Brecher: Una de las cosas que ha sido sorprendente para identificar a los que se resisten es cunta resistencia est basada en la defensa del derecho nacional e internacional. A fines de 2004 un juez militar escuch el testimonio de Pablo Paredes, un marino que recibi la orden de subir a bordo de un barco destinado a Irak. l se apareci usando una camiseta que deca: "Al igual que un miembro del gabinete, renuncio". Se neg a subir a bordo porque estaba convencido de que la guerra violaba la ley. Lo sorprendente del caso fue que el juez al final se neg a enviar a Paredes a la crcel. Dijo que el caso del gobierno en contra del marino era tan dbil que haba una causa razonable para creer que la guerra en Irak era ilegal.

No creo que vayamos a ver un gran nmero de jueces militares declarar que la guerra es ilegal. Pero esta es una reflexin extrema de una profunda preocupacin acerca de la ilegalidad de las acciones de la administracin Bush que est extendida entre los abogados militares.

ME: En el libro ustedes discuten las "evidentes limitaciones" del derecho internacional. Ustedes escriben que "Seguramente hay poca expectativa de que miembros de la administracin Bush sern procesados pronto por crmenes de guerra en tribunales norteamericanos". Pero ustedes argumentan que los crmenes de guerra son una parte importante de una estrategia ms amplia para enfrentarse a la ilegalidad de la Casa Blanca.

Smith: Cuando escribimos el libro nunca imaginamos que estaramos donde estamos hoy, con tanta accin en los tribunales. Sin embargo, crepo que el asunto en general es vlido. Me parece que debiramos ser escpticos de la ley como alternativa a la organizacin.

Al mismo tiempo, la ley puede ser una fuerza que apoye a movimientos sociales. Una manera en la que los movimientos usan la ley es el llamado constitucionalismo popular -el uso de conceptos legales para legitimar objetivos sociales. Vimos esto cuando Martin Luther King argument que la Constitucin era una nota de pago, que prometa igualdad a todo el pueblo y que el movimiento de los derechos civiles estaba all para exigir el pago. Hay una larga historia del uso de documentos legales de esta manera.

Los movimientos sociales tambin pueden capitalizar los hechos no intencionados del derecho. Hay partes de la ley que son muy progresistas, pero que nunca se tuvo la intencin de que lo fueran. Por ejemplo, el Presidente Truman insisti, en contra de los deseos de Churchill, que los lderes militares nazis y japoneses tuvieran un juicio justo, con el debido proceso. Churchill por esa poca estaba a favor de la ejecucin sumaria, que los enemigos deban ser llevados detrs del edificio y fusilados. Pero Truman, que originalmente haba sido juez de un pueblo pequeo, crea en un concepto abstracto de justicia legal. l solo estaba pensando acerca de los juicios de Nuremberg. Pero cuando se desarrollaron juicios por crmenes de guerra en dcadas posteriores -contra Milosevic, por ejemplo- necesitaron precedentes. Y se remitieron a los juicios de Nuremberg. Queremos alentar el actual desarrollo de la ley contra crmenes de guerra y usar los hechos no intencionados para llevar adelante los objetivos de justicia social.

Brecher: Un ejemplo clave que yo presentara es la decisin de Brown vs. Junta de Educacin, que decidi que separacin no significaba igualdad. El hecho de que la integracin ocurri en Estados Unidos en la dcada posterior a la decisin Brown, no fue debido a los tribunales. Fue fundamentalmente debido a las acciones del movimiento de derechos civiles. Sin embargo, el principio legal sent las bases para la accin. El movimiento de derechos civiles al final tuvo que usar no slo la persuasin poltica, sino tambin la desobediencia civil en una escala masiva, a fin de lograr lo que la decisin judicial haba prometido. No me sorprendera que la implementacin de las leyes de crmenes de guerra requiera del mismo tipo de accin social.

En ltima instancia, nuestro libro no es un compendio de crmenes. Trata de darnos a nosotros, como norteamericanos, la comprensin, el conocimiento, y la perspectiva de enfrentar una realidad que por otro lado es aplastante. Creo que es muy importante que, como sociedad, asimilemos las lecciones de lo que sucedi en Irak. No asimilamos muy bien las lecciones de Viet Nam. Sabamos que algo malo haba sucedido. Pero como pas nunca vimos realmente los errores fundamentales que nos arrastraron all. Esa es una de las razones por las que estamos enfrentndonos hoy a la catstrofe en Irak.

Nuestro propsito de plantear el asunto de los crmenes de guerra es el de sealar que llegamos a esto en parte porque en nuestra sociedad no tenemos barreras, principios y valores para decir que ciertas cosas son inaceptables. Si algo constructivo se desprende de los horrores de Estados Unidos en Irak, ser ese tipo de reflexin y la creacin de lmites que evitarn que lo hagamos otra vez.

(Este mes Brecher, Cutler y Smith estn creando un sitio Web de Vigilancia de Crmenes de Guerra para descubrirla evidencia continuada de crmenes de guerra y los esfuerzos nacionales para impedir que se cometan futuros crmenes.)

-- Mark Engler, escritor residente en la ciudad de Nueva York, se le puede contactar por medio del sitio web http://www.democracyuprising.com. Este artculo apareci originalmente en MotherJones.com y aparece aqu con permiso del autor.

Traducido por Progreso Semanal

-----------------------------------------------
De los archivos en DemocracyUprising.com...
Artculos y ensayos literarios por Mark Engler:
http://www.democracyuprising.com/articles_espanol.php


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter