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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2018

Antivalores: la otra cara de la historia

Juan J. Paz-y-Mio Cepeda
Rebelin


En la conciencia filosfica del siglo XVIII e inicios del XIX qued en claro que la labor emprica de los historiadores era insuficiente para comprender la evolucin humana. La historiografa retrataba pasiones, un cmulo de intereses contrapuestos, la ruina y la victoria en medio de ambiciones personales, la heroicidad y el altruismo junto a las guerras y las dominaciones. Pero deba existir algo ms all o por debajo de los hechos histricos que permita explicar su racionalidad en el largo tiempo.

Naci as la filosofa de la historia, un esfuerzo intelectual por tratar de descubrir el sentido y la finalidad de los acontecimientos histricos. Para los filsofos de la historia, no caba admitir una naturaleza humana perversa y tampoco un destino que condenaba permanentemente la moralidad y la justicia. La historia deba entenderse como progreso y ascenso constante en la conquista de una sociedad superior y plenamente beneficiosa para el ser humano, que se moviliza por sobre las ruindades, los odios y las bajezas de todo orden.

Esa intencin por clarificar el sentido y la racionalidad histrica, que estuvo presente en los ilustrados franceses, y que alcanz singular expresin en el idealismo alemn, tuvo su remate intelectual en la obra de G. W. F. Hegel (1770-1831) y particularmente en su genial Lecciones sobre la Filosofa de la Historia Universal, conferencias universitarias impartidas en 1820, aunque publicadas en 1837.

Para Hegel, los simples acontecimientos no revelan la naturaleza ni el sentido de la historia. Solo el pensamiento puede dar cuenta de la racionalidad oculta en la superficialidad de los hechos. Toda la irracionalidad humana, los odios, las ambiciones, los sufrimientos, junto a los actos sublimes y a los hechos grandiosos, que deben ser recogidos fielmente y hasta en forma detallada, son manifestaciones del espritu universal, que encuentra su particular expresin en el espritu de un pueblo, que atraviesa distintas etapas. Ese camino, que en Hegel va desde Oriente hasta Occidente, descubre que la historia se encamina a la conquista de la libertad del espritu. Esa es la racionalidad que preside la historia, le otorga sentido y le traza una finalidad.

Desde luego, en Hegel la conquista de la libertad del espritu como eje de la historia result una interpretacin inversa a la realidad. En todo caso, motiva a entender que en historia cuentan tanto los hechos positivos como los negativos: la guerra y la paz, los hroes y los villanos, la bondad y la maldad. Hoy sabemos bien que forman parte de las luchas por el poder, de las confrontaciones entre clases sociales, de los momentos de avance o retroceso en la sociedad, cuyo desenvolvimiento no es lineal, ni supone siempre el camino hacia el progreso y hacia la edificacin de la mejor sociedad.

En la historia de Amrica Latina cabe contraponer distintos momentos histricos: los procesos de independencia frente al coloniaje a inicios del siglo XIX, por ejemplo, fueron cruciales para movilizar a amplios sectores sociales y para sembrar altos valores, como la libertad, la soberana de los pueblos, la independencia anticolonial, el autogobierno, los derechos humanos. En contraste, el dominio oligrquico, tan largamente extendido en la vida republicana de los pases latinoamericanos, tambin cultiv una serie de mecanismos econmicos convertidos en verdaderos antivalores humanos: el rentismo, la explotacin latifundista a campesinos e indgenas sometidos a formas serviles, la esclavitud, la dominacin elitista, la exclusin de la democracia.

Las revoluciones liberales, durante la segunda mitad del siglo XIX, despertaron nuevos valores: el laicismo, el respeto al pensamiento libre, la libertad de cultos, etc. La conciencia social que gener la Revolucin Mexicana de 1910 inaugura una era de esperanzadores conceptos y valores sociales. Los gobiernos populistas de los aos 30, movilizaron igualmente conciencia y valores renovados: antimperialismo, nacionalismo, funcin social de la propiedad, accin social del Estado, el desarrollo como proyecto modernizador.

El avance del capitalismo no solo ha provocado modernizacin y progreso, sino que igualmente ha introducido una serie de antivalores, derivados de la propia naturaleza del rgimen capitalista: individualismo, egosmo, afn de lucro sin fin, acumulacin rentista o explotadora de la fuerza de trabajo.

En Amrica Latina se vive hoy otro momento de contraposicin en cuanto a valores humanos. El triunfo de las derechas polticas, el ascenso de los principios neoliberales, la implantacin de economas empresariales y hasta la arremetida contra los gobiernos progresistas, han dejado atrs el sentido nacional, la reivindicacin de la soberana, la valoracin de la dignidad de nuestros pueblos, el freno a la expansin imperialista, la sujecin de los intereses privados a los intereses nacionales, la afirmacin de los derechos y garantas sociales y laborales frente a la avaricia del capital.

Han aparecido otras formas de movilizar la lucha poltica, cargada de antivalores que parecen ser normales para liquidar toda memoria del pasado inmediato o cualquier proceso reformista o izquierdista que atente contra las elites dominantes del presente, sin que se descarte el asesinato poltico. En Amrica Latina la traicin ms descarada, el giro en las decisiones de Estado, la judicializacin de la poltica, el lawfer, la corrupcin meditica, la persecucin institucional, la venganza y el revanchismo, el odio, la arbitrariedad, el perdn a los evasores de impuestos, el estrangulamiento a las capacidades estatales, la subordinacin al imperialismo o la magnificacin irracional del mercado y de la empresa privada, se justifican como expresin de un nuevo tiempo.

La reconstitucin de viejos poderes, de la mano de gobernantes subordinados a las derechas econmicas y polticas, ha implicado la prdida de aquellos sentidos de la historia que deban apuntar a construir la dignidad de una nacin, su soberana, la justicia imparcial, la tica pblica, la equidad social, la institucionalidad del Estado frente a las ambiciones gremialistas privadas, el latinoamericanismo como oposicin al imperialismo, el buen vivir en contraste con la riqueza solo a favor de una elite. La historia se mueve, pero camina hacia atrs.

Blog del autor: Historia y Presente

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.






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