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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2018

El "orden mundial", un caos para las mayoras
Desordenando

David Brooks
La Jornada

En los pasados 70 aos hemos tenido que vivir con esta locura, donde quien estaba a cargo en Washington o Mosc se haba atribuido el poder de destruir mutuamente el mundo entero. A eso le llaman "orden". Vale tambin considerar que fue sobre esa tan alabada arquitectura del orden internacional que se impuls el consenso neoliberal durante las dcadas recientes que ha culminado entre otras cosas, en la mayor desigualdad econmica mundial desde poco antes de la Gran Depresin, como tambin una migracin humana forzada sin precedente de millones de personas y, como si fuera poco, llevar al mundo al otro precipicio existencial de la crisis del cambio climtico. Muy ordenadito todo.


Acusan que el jefe del rgimen estadunidense est sacudiendo la llamada arquitectura internacional de la posguerra del mundo, que incluye el equilibrio nuclear, la OTAN, la ONU, la OMC y esa telaraa de acuerdos econmicos-financieros-comerciales que establecen los derechos del capital internacional, como el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte, y casi todos los empresarios y banqueros, tanques pensantes, oficiales y funcionarios encargados de esa arquitectura, gobiernos aliados y supuestos adversarios (China, Rusia) de Estados Unidos, lderes de la llamada comunidad internacional, los grandes medios e intelectuales conservadores y liberales suenan la alarma de que todo lo que se construy para mantener el mundo en orden est amenazado.

Pero lo que los dueos del juego y sus cmplices han llamado orden internacional durante las dcadas recientes siempre ha sido un caos para las grandes mayoras, segn cualquier revisin emprica.

De hecho, debajo de la supuesta racionalidad del orden de posguerra hay un concepto llamado literalmente as: loco. Un eje central de la arquitectura de posguerra era o es (ya no se sabe bien) el llamado equilibrio, o paridad, del arsenal nuclear entre lo que eran dos superpoderes y con ello el reconocimiento de que el adversario sera destruido si intentara destruir al otro (ah, y con ello el mundo). El concepto se llamaba destruccin mutuamente asegurada, MAD por sus siglas en ingls. Mad es una palabra en ingls que se puede traducir como enojo, o tambin, y ms apropiado en este caso, loco.

Todos los seres humanos en los pasados 70 aos hemos tenido que vivir bajo esta locura, donde quien estaba a cargo en Washington o Mosc se haba atribuido el poder de destruir mutuamente el mundo entero. A eso le llaman orden. Vale tambin considerar que fue sobre esa tan alabada arquitectura del orden internacional que se impuls el consenso neoliberal durante las dcadas recientes que ha culminado entre otras cosas, en la mayor desigualdad econmica mundial (y dentro de este pas) desde poco antes de la Gran Depresin, como tambin una migracin humana forzada sin precedente de millones de personas y, como si fuera poco, llevar al mundo al otro precipicio existencial de la crisis del cambio climtico. Muy ordenadito todo.

La extraordinaria serie de respuestas a las consecuencias de este llamado orden mundial incluy la ola de rebelin altermundista contra el modelo neoliberal junto con el terremoto poltico rosa en Amrica del Sur (el cual fren por primera vez en la historia un proyecto trasnacional de Washington, el rea de Libre Comercio de las Amricas, cuyo primero paso fue el TLCAN), entre otras expresiones que insisten en la posibilidad de otro mundo.

Dentro de Estados Unidos, las consecuencias del llamado orden mundial oficial desatan las condiciones para el surgimiento de un Trump como respuesta reaccionaria con tintes fascistas a una crisis, pero a la vez y an ms sorprendente un renacimiento de fuerzas que se autodefinen como socialistas dentro del mismo pas que se proclama campen mundial del capitalismo. Dicen que el viejo orden est en jaque, y con ello, mayor peligro para un desastre con consecuencias impensables para todos. Al mismo tiempo, como en toda crisis, es una oportunidad para empezar a inventar otro tipo de orden.

En este contexto, al sur de la frontera del ltimo superpoder surge el triunfo de la posibilidad de algo nuevo. Una gran y urgente pregunta de ambos lados de la frontera es cmo se abordar la relacin con el rgimen del desorden en Washington. Seguir hoy da con el juego de siempre, guiado por lo que los polticos llaman pragmatismo, no ha tenido ningn xito para ni uno solo de los pases amigos o socios que lo han intentado hasta la fecha.

Tal vez es hora de desordenar el caos sistemtico, absurdo y suicida que ha imperado e invitar a los aliados reales de ambos lados de sta (y otras) frontera a construir un orden verdadero que brote de los sueos compartidos entre todos.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/07/23/opinion/029o1mun



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