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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2018

Entrevista a Nancy Fraser
Podemos entender el populismo sin llamarlo fascista?

Shray Mehta
Sin Permiso


En esta conversacin [marzo, 2018], Nancy Fraser explica cmo la agenda de justicia social de la izquierda fue secuestrada por lo que ella llama el neoliberalismo progresista, al tiempo que estudia cmo una economa poltica marxista matizada puede guiar a la izquierda para reconquistar a las masas con una agenda adaptada a nuestro tiempo. La entrevist Shray Mehta, del Departamento de Sociologa de la South Asian University, en Nueva Deli.

Sobre el auge del populismo

Shray Mehta: Muchas gracias por darme la oportunidad de tener esta conversacin. Hay varias cuestiones que deseo discutir con usted y quisiera comenzar con algo que quiz podra darles cabida. Creo que empezar con el tema del auge del populismo podra ser un buen punto de partida.

El mundo est viendo un alarmante aumento en lo que se refiere al ascenso de lderes populistas; y el patrn parece repetirse con la suficiente frecuencia en todo el espectro sin restringirse al norte o al sur global. Cmo puede contextualizarse este aumento del populismo como un momento histrico mundial? Tiene una dinmica sistmica allende las naciones, que se encuentra en la economa internacional y en una crisis del capitalismo?

Nancy Fraser: El populismo se enmarca en una dinmica mundial histrica. Es un sntoma de una crisis hegemnica del capitalismo o, mejor dicho, de una crisis hegemnica de la forma especfica de capitalismo en la que vivimos: globalizante, neoliberal y financiarizada. Este rgimen capitalista financiarizado sustituy al modelo anterior de capitalismo gestionado desde el estado y merm toda conquista previa de las clases trabajadoras. El populismo es, en gran medida, una revuelta de estas clases en contra del capitalismo financiarizado y de las fuerzas polticas que lo han impuesto. Para entender dicha revuelta hay que comprender el bloque hegemnico previo que se est rechazando. He llamado a este bloque neoliberalismo progresista. En tanto que poder dominante, el neoliberalismo progresista se centr en los estados ms poderosos del norte global, aunque hizo avanzadillas en todas partes, incluyendo el Asia Meridional. Son ejemplos el Nuevo laborismo de Tony Blair, el Nuevo Partido Demcrata de Clinton, el Partido Socialista en Francia y los gobiernos recientes del Congreso de la India.

La particularidad del neoliberalismo progresista es que combina polticas econmicas regresivas y liberalizantes con polticas de reconocimiento aparentemente progresistas. Su poltica econmica se centra en el libre comercio (lo que significa, en realidad, el libre movimiento del capital) y en la desregulacin de las finanzas (que empodera a inversores, bancos centrales e instituciones financieras globales para dictar polticas de austeridad al estado por decreto y mediante el arma de la deuda). Mientras tanto, su vertiente de reconocimiento se centra en la comprensin liberal del multiculturalismo, el ecologismo y los derechos de mujeres y LGBTQ [lesbianas, gais, bisexuales, transgnero, queer]. Plenamente compatibles con la financiarizacin neoliberal, estas comprensiones son meritocrticas, esto es, no igualitarias. Orientando la discriminacin, tratan de asegurar que unos cuantos individuos con talento de grupos infrarrepresentados puedan llegar a la cima de la jerarqua corporativa y lograr puestos por los que les paguen como a los hombres blancos heterosexuales de su misma clase! Lo que no se dice, en cambio, es que mientras esta minora rompe el techo de cristal, todos los dems siguen atrapados en el stano. As, el neoliberalismo progresista articula una poltica econmicamente regresiva con una poltica de reconocimiento aparentemente progresista. La vertiente del reconocimiento ha funcionado como coartada del lado econmicamente regresivo. Ha facilitado que el neoliberalismo se presente como cosmopolita, emancipatorio, progresista y moralmente avanzado en oposicin a unas aparentemente provincianas, retrgradas e ignorantes clases obreras.

El neoliberalismo progresista fue hegemnico durante un par de dcadas. Presidiendo grandes incrementos de la desigualdad, entreg gran prosperidad principalmente al 1%, pero tambin al estrato de los estrato profesional directivo. Quienes fueron atropelladas fueron las clases trabajadoras del norte, que se haban beneficiado de la socialdemocracia; los campesinos del sur, que sufrieron un renovado desposeimiento por medio de deudas a escala masiva; y una creciente precariedad urbana en todo el mundo. Lo que se ha llamado populismo es una revuelta de estos estratos contra el neoliberalismo progresista. Votando a Trump, el Brexit, a Modi[1] o al Movimiento Cinco Estrellas en Italia han manifestado su negativa a continuar con su papel asignado de corderos sacrificados en un rgimen que no tiene nada que ofrecerles.

Shray Mehta: A menudo hay prisa por desestimar, por fascistas, a los movimientos populistas tan pronto como empiezan a articular sus demandas. Sin embargo, si los leemos como una articulacin de las preocupaciones de la gente frente a una apata sistmica continua, emerge una imagen ms compleja. Por ejemplo, el ascenso de Trump se basa en cierta medida en el apoyo de una base de votantes que se descartan rpidamente por ser hombres blancos racistas, a pesar de que podran haber votado a Obama en las dos ltimas elecciones. En un contexto diferente, en la India, funciona una lgica similar, rechazando el ascenso de Hindutva por fascista, sin contextualizarlo histricamente en el marco de las polticas neoliberales del gobierno anterior del Congreso. En este sentido, cmo interpreta esta completa despreocupacin por las inquietudes de la gente en el discurso pblico, por un lado, y el etiquetado de la reaccin popular como fascista [por el otro]?

Nancy Fraser: Estoy de acuerdo con su posicin en esta cuestin. El liberalismo tiene una larga historia en lo que se refiere a intentar deslegitimar su oposicin estigmatizando a su oponente por, por ejemplo, estalinista, fascista, lo que sea. Esto es sin duda lo que est ocurriendo en la actualidad con el trmino populismo. Esta palabra se usa ampliamente por los liberales para rechazar, por ilegtimas, las fuerzas populares que se rebelan contra su mandato. Pero est en lo cierto, esta es una tctica defensiva por parte de los defensores del neoliberalismo progresista. Esperan resucitar su proyecto estigmatizando a la oposicin. En los Estados Unidos (EUA) andan a la bsqueda desesperada de un nuevo lder, ms atractivo que Hillary Clinton, bajo el cual restaurar una nueva versin de neoliberalismo progresista. Esta es la agenda de buena parte de la resistencia anti-Trump. No tengo suficiente conocimiento sobre la poltica india como para asegurarlo, pero supongo que el partido del Congreso est empleando tcticas similares con la esperanza de recuperar el poder.

Por supuesto, no hace falta decir que no apoyo a Trump o a Modi. Sin embargo, no me desagrada que quienes han sido jodidos por el neoliberalismo progresista se estn alzando frente a l. En algunos casos, sin duda, la forma que toma su revuelta es problemtica. Empleando como chivos expiatorios a inmigrantes, musulmanes, negros, judos y dems, a menudo no identifican la verdadera causa de sus problemas. Pero es contraproducente rechazarlos simplemente por ser racistas irreversibles e islamfobos. Asumir eso desde el principio es entregar cualquier posibilidad de ganrselos para la izquierda, sea para el populismo de izquierdas o para el socialismo democrtico.

Adems, la idea de que todos estos votantes no son otra cosa que racistas de manual no cuadra con los datos. En los EUA, como dices, ocho millones y medio de personas que votaron a Obama en 2012 dieron un giro y votaron a Trump en 2016. Muchos de estos eran clase trabajadora del cinturn industrial que sufrieron masivamente la desindustrializacin, la precarizacin y la mayor epidemia de adiccin a los opiceos, orquestada por las grandes farmacuticas. Ellos dieron la presidencia a Trump. En ambas elecciones, en 2012 y 2016, votaron contra el economicsfirst neoliberal, por Obama, quien hizo campaa desde la izquierda adoptando la retrica del Occupy Wall Street; y luego, por Trump, quien hizo campaa no slo por un reconocimiento exclusivista, sino tambin por una economa populista. Esto da cuenta de que las cuestiones identitarias no fueron prioritarias en la mente de estos votantes. En ese mbito, fueron bastante inconstantes, yendo de aqu para all de acuerdo con las opciones que se les ofrecan. Sin embargo, s fueron coherentes en rechazar la deslocalizacin, el libre comercio y la financiarizacin; en apoyar la proteccin social, el pleno empleo y los salarios dignos. Lo mismo ocurre, por cierto, en el Reino Unido (RU). Muchas personas de la clase trabajadora del norte de Inglaterra que votaron por el Brexit ahora respaldan firmemente a Jeremy Corbyn. En Francia tambin hubo muchos cambios de un lado para otro entre el Frente Nacional y el candidato de izquierdas Jean-Luc Mlenchon.

Mi planteamiento es que todos estos votantes (y otros!) tienen reclamaciones legtimas contra el neoliberalismo progresista. Lejos de desestimarlas por racistas, la izquierda debe validarlas. En vez de asumir que son desesperanzadoras, debemos partir de la premisa de que muchos votantes del populismo de derechas son en principio ganables para la izquierda. Debemos seducirlos, dando credibilidad a sus quejas y ofrecindoles un anlisis alternativo de la verdadera causa de sus problemas y una propuesta alternativa para solucionarlos.

Shray Mehta: En esta lnea de ofrecer una explicacin alternativa y una visin alternativa, histricamente, no es la primera vez que tiene lugar este apoyo cambiante a la izquierda y a la derecha. Sabemos que hay un precedente histrico de esto. La derecha es capaz de establecer una lgica causal entre los problemas sistmicos y ciertos grupos sociales como judos, musulmanes o inmigrantes, para sugerir que centrndose en ellos se solucionara la cuestin del empleo, y esto atrae a las personas. Aunque la izquierda trata de intervenir, su visin se antoja utpica para la gente. En este sentido, siente que todava permanece cierta laguna crucial para la izquierda?

Nancy Fraser: S, estoy de acuerdo. Seguramente hay una laguna programtica en la izquierda. Esto se debe en parte al final del comunismo sovitico, que tuvo el desafortunado efecto de deslegitimar no slo aquel rgimen esclertico, sino tambin las ideas del socialismo y del igualitarismo social en general. La atmsfera resultante benefici en gran medida a los neoliberales, a la par que intimidaba y desmoralizaba a la izquierda.

Pero la cosa no acaba aqu. En este contexto, una porcin significativa de lo que podra haber sido la izquierda se ha pasado al liberalismo. Slo hay que pensar en el feminismo liberal, el antirracismo liberal, el multiculturalismo liberal, el capitalismo verde y dems. Estas son hoy las corrientes dominantes de los nuevos movimientos sociales cuyos orgenes eran, si no directamente de izquierdas, al menos izquierdistas o proto-izquierdistas. Hoy, sin embargo, carecen de la ms mnima idea de una transformacin estructural o de una economa poltica alternativa. Lejos de tratar de abolir la jerarqua social, toda su postura tiene como objetivo conseguir que ms mujeres, gais y personas de color entren en las lites. Por supuesto en los EUA pero tambin en otros lugares, la izquierda ha sido colonizada por el liberalismo.

Bajo mi punto de vista, la mejor manera de reconstruir la izquierda es resucitar la vieja idea socialista del Programa de Transicin[2] y dotarla de un nuevo contenido, apropiado para el siglo XXI. Hoy en da no podemos empezar dicindole a la gente que vamos a socializar los medios de produccin y que as conseguirn trabajos seguros y bien remunerados. Esta retrica est agotada. Lo que necesitamos, por contra, es lo que Andr Gorz llama reformas no reformistas. stas mejoran la vida de las personas en el aqu y el ahora trabajando, simultneamente, en una direccin contrasistmica, en parte declinando la balanza en el poder de clase en detrimento del capital. Adems, tales reformas no pueden centrarse exclusivamente en la produccin y en el trabajo remunerado. Necesitan abordar igualmente la organizacin social de la reproduccin la provisin de educacin, vivienda, cuidado mdico, cuidados infantiles, cuidado de personas mayores, un medioambiente saludable, agua, servicios pblicos, transporte, emisiones de carbono y el trabajo no asalariado que sostiene a las familias y generar vnculos sociales ms amplios.

Lejos de ser perfecta, la campaa de Bernie Sanders en los Estados Unidos tena algunas ideas que apuntaban en esta direccin. A parte de elevar el salario mnimo a 15 dlares la hora, Sanders hizo campaa por un Medicare para todos, matrculas universitarias gratuitas, una reforma de la justicia penal, libertad reproductiva y por la divisin de los grandes bancos todas ellas, medidas conectadas con el empleo. Sin duda, sus ideas no estaban completamente desarrolladas. Y podra decirse que eran ms socialdemcratas que socialistas democrticas. Pero representaban los primeros indicios de una alternativa populista de izquierdas para los EUA.

La izquierda tambin necesita pensar en las finanzas y la banca. Uno de los pensadores ms interesantes sobre este tema es Robin Blackburn, quien sostiene que las finanzas deberan convertirse en un servicio pblico, como sola serlo la electricidad, lo que significa que deberan ser pblicamente posedas y distribuidas. Las decisiones sobre el crdito, dnde invertir y qu proyectos financiar, deberan tomarse sobre la base no de la tasa del rendimiento, sino del valor y de la utilidad social. Y deberan tomarse de forma democrtica a travs de juntas elegidas encargadas de representar a las comunidades y dems partes interesadas. Esta es una idea muy interesante, porque sin duda necesitamos un sistema de crdito. Abolir bancos e instituciones financieras globales no es la solucin. Lo que se necesita, ms bien, es socializar las finanzas.

Adems, este es el momento perfecto para desarrollar un programa de izquierdas para las finanzas. Muchas personas estn ahora familiarizadas con este problema. Despus de todo, de eso se trataba Occupy Wall Street. Todo el mundo sabe que las empresas de inversin han vuelto a sus viejas trampas y que no se ha hecho nada en la direccin de una reforma estructural para evitar una crisis financiera global en un futuro cercano. Los estadounidenses son plenamente conscientes de que Obama us nuestros impuestos para rescatar a los bancos cuyos mecanismos depredadores casi colapsan la economa mundial, pero que no hizo nada para ayudar a los 10 millones de personas que perdieron su hogar durante la crisis hipotecaria. No hay duda de que muchos estn dispuestos a reconsiderar este sistema. En este mbito, ni la derecha ni el centro tienen nada que ofrecer, as que se trata de una gran oportunidad para la izquierda.

Sobre el potencial emancipatorio del capitalismo

Shray Mehta: Me gustara volver a prestar atencin ahora a algunas cuestiones tericas. En su artculo titulado Marxs Hidden Abode [La morada oculta de Marx] en la New Left Review, ha discutido extensamente cmo el valor se produce no slo por el trabajo productivo, sino tambin por el trabajo que no se contabiliza. Este ltimo podra ser algo que, incluso, respalda y sostiene el primero.

En un momento sugiere que una parte de la expansin del capitalismo es el potencial emancipatorio del capitalismo. Este potencial emancipatorio es una cuestin harto debatida en el pensamiento marxista y se ha argumentado que, a menudo, el trabajo no libre no deja de ser forzado por medio de la dialctica de la doble libertad del capitalismo. En este contexto cmo se puede entender el potencial emancipatorio del capitalismo en relacin con este trabajo esclavo contemporneo?

Nancy Fraser: La expresin doble libertad es irnica. El lado positivo tiene que ver con tener libertad de movimiento y con tener el derecho de iniciar voluntariamente un contrato laboral. Pero, como bien sabe, esto tiene una contrapartida. Al devenir libre para vender la propia fuerza de trabajo, uno tambin es liberado es decir, privado del acceso a los medios de subsistencia y de produccin. Marx hizo hincapi en que los proletarios han sido liberados del acceso a la tierra, a las herramientas, a las materias primas y dems activos que necesitaran para organizar su propio trabajo y satisfacer sus necesidades. En consecuencia, no tienen ms remedio que firmar un contrato laboral con un capitalista. El lado positivo de la libertad est seriamente comprometido, si no es simplemente ilusorio.

La libertad en el capitalismo es, en efecto, una espada de doble filo. Si uno es un esclavo o un siervo, la capacidad para convertirse en un trabajador asalariado es sin duda un paso adelante, como el mismo Marx subray. Pero eso no significa que uno sea libre en un sentido pleno y firme. Por el contrario, el proletariado se convierte en sujeto de una forma diferente de dominacin, una dominacin ms impersonal y abstracta. Por ello, no exagerara el potencial emancipatorio del capitalismo, pero tampoco lo ignorara.

La clave es, sin embargo, otra cuestin: el capitalismo no es un sistema uniforme. No trata a todos de la misma manera al mismo tiempo. Incluso cuando emancipa a algunos de la dependencia y del trabajo forzado y los convierte en proletarios doblemente libres, deja a otros a muchos ms, de hecho en contextos y formas de dominacin tradicionales. O, ms bien, reformula estos contextos y formas de dominacin tradicionales formas nuevas y, a menudo, altamente opresivas.

De hecho, he argumentado recientemente en mi ponencia Contributions to Contemporary Knowledge [Contribuciones al conocimiento contemporneo] que la explotacin de los trabajadores libres est ntimamente vinculada, y de hecho depende de ella, con la expropiacin de otros dependientes. Por expropiacin entiendo la incautacin de los bienes de las personas subyugadas (su trabajo, tierra, animales, herramientas, nios y cuerpos) y la canalizacin de esos activos confiscados en los circuitos de acumulacin de capital. En este sentido, la expropiacin difiere marcadamente de la explotacin. La explotacin est mediada por un contrato salarial: el trabajador explotado intercambia libremente su fuerza de trabajo por salarios que se supone que cubren la media de los costos socialmente necesarios para su reproduccin. La expropiacin, por el contrario, prescinde de la excusa del consentimiento y secuestra brutalmente propiedades y personas sin recompensa sea mediante fuerza militar o a travs de la deuda. Mi percepcin es parecida a las de Rosa Luxemburgo y David Harvey: la explotacin por s sola no puede sostener la acumulacin capitalista a lo largo del tiempo. Esta ltima depende, por contra, de continuos aportes de expropiacin. As que los dos exp [explotacin y expropiacin] estn entrelazados. Y es el proceso combinado de explotacin y expropiacin el que genera esa plusvala.

Esta idea est brillantemente ilustrada por una frase de Jason Moore. l dice que detrs de Manchester se encuentra Mississippi. Esto significa que la industria textil altamente rentable de Manchester que escribi Engels no habra sido rentable sin el algodn barato suministrado a travs del trabajo esclavo de las Amricas. Aadira incluso una tercera M por Mumbai, para sealar el importante papel que jug en el ascenso de Manchester la destruccin calculada de la fabricacin textil india por parte de los britnicos. Este es un caso en el que la expropiacin es una condicin para la posibilidad de una explotacin rentable. El capitalismo lleva a cabo un doble juego con las personas, destinando a unos a la mera explotacin mientras que condena a otros a la brutal expropiacin, una distincin que ha ido asociada histricamente con el imperio y la raza. Por lo tanto, rechazo la afirmacin, a menudo atribuida a Marx, de que el valor se produce slo por el trabajo asalariado. Hay muchas otras aportaciones no remuneradas al proceso, incluido el trabajo social y reproductivo de las mujeres, sin el cual no sera posible el trabajo asalariado.

Shray Mehta: Para comprenderlo mejor podra explicar esta dinmica del potencial emancipatorio del capitalismo teniendo a las economas de la periferia en mente? Cree que se puede seguir pensando en ellas como una periferia en el contexto del neoliberalismo que parece proveer de una libertad plena al capital al tiempo que restringe el trabajo al territorio nacional?

Nancy Fraser: El lenguaje de ncleo y periferia tiene menos sentido ahora que en perodos anteriores, pero an estamos batallando por encontrar una alternativa satisfactoria. Los defensores de la perspectiva del sistema-mundo [tambin conocida como economa-mundo] dicen que los pases semiperifricos estn diseando estrategias para ascender en la escala de valor agregado de la produccin de productos bsicos. Pero incluso esta visin no es completamente adecuada para una situacin en la que la industria se est reubicando a gran escala desde los ncleos histricos hasta los llamados BRICS [Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica]. Dado el peso de las economas de estos ltimos, se hace difcil llamarlos semiperifricos y mucho menos perifricos. Lo que complica todava ms la situacin es que, a pesar de su peso econmico, los pases BRICS no estn (todava?) en una posicin que los afirme como poderes globales en el escenario mundial. Ms bien, un poder econmico en decadencia (los EUA) an (de momento) juega el rol de hegemona mundial, a pesar de la cada en picado de su credibilidad moral y de su cambio de estatus al ser una nacin deudora. A dnde va todo esto sigue sin estar claro y en gran parte depende de China. Pero al margen de cmo se desarrollen las cosas, tendremos que desarrollar nuevos vocabularios y marcos conceptuales para captar una nueva situacin histrica.

No obstante, una cosa s que est clara: ha habido un cambio tremendo en la relacin entre la explotacin y la expropiacin en el capitalismo financiarizado. Esto se debe en gran parte a la relocalizacin de la fabricacin fuera del ncleo histrico y a la universalizacin de la expropiacin va deuda. Esto ltimo es obvio en el caso del desposeimiento de tierras y de los programas de ajuste estructural que imponen condiciones de prstamo a los estados del sur global. Los gobiernos de todas las partes de Amrica Latina, frica y Grecia han tenido que reducir el gasto social y abrir sus mercados al capital extranjero, vampirizando a su gente para el beneficio del capital. En estos casos, la deuda es un vehculo de expropiacin en la (antigua) periferia y semiperiferia, incluso cuando estas regiones tambin se estn convirtiendo en territorios principales de explotacin.

Al mismo tiempo, la expropiacin va en aumento en el ncleo histrico. Como el trabajo precario sustituye a la mano de obra industrial sindicalizada, el capital paga a sus trabajadores menos del costo socialmente necesario para su reproduccin. Y sin embargo todava necesita que estos trabajadores cumplan una doble funcin como consumidores. Entonces qu hay que hacer? La solucin es inflar la deuda del consumidor que permite a la gente comprar cosas baratas producidas en otros lugares. Aqu, tambin, la expropiacin se alimenta de aquellos que tambin son explotados en McJobs [trabajos basura].

As que esta es una nueva constelacin que revuelve la vieja divisin explotacin/expropiacin. Sola pasar que la mayor parte de la explotacin tena lugar en el ncleo histrico, mientras que la mayora de las expropiaciones se ubicaban en la antigua periferia. Pero esto ya volver a ocurrir. Ahora los dos exp no constituyen el binomio o bien/o, sino la pareja ambas/y. Ya no son alternativas mutuamente excluyentes, sino que se hallan muy cerca; a menudo las mismas personas experimentan ambas.

En este sentido, me preguntaba por las implicaciones de esto para la emancipacin. Esta es, en mi opinin, la pregunta clave para la izquierda en nuestro tiempo. Qu sigue polticamente al hecho de que el capitalismo ya no asigne la explotacin a un grupo social o regin y la expropiacin a otro grupo o regin? Cuando ese era el caso, los ciudadanos-trabajadores libremente explotados del ncleo podan disociar fcilmente sus objetivos y luchas de aquellos sujetos subyugados, racializados y expropiados de la periferia. Y eso debilit las fuerzas de la emancipacin, al tiempo que permita un divide y vencers. En la actualidad, sin embargo, casi todo el mundo est siendo explotado y expropiado simultneamente. Por lo tanto, parece que la base material para esas viejas divisiones internas de la clase trabajadora est desapareciendo. En teora, esto debera abrir perspectivas para alianzas nuevas y ampliadas. Si los que sufren de ello pueden entender que la expropiacin y la explotacin son dos elementos analticamente distintos, pero prcticamente aunados en un solo sistema capitalista, podran concluir que comparten un mismo enemigo y que deberan unir sus fuerzas. Pero este efecto no es automtico ni garantizado. Por ahora, al menos, los cambios asociados con el capitalismo financiarizado estn engendrando paranoia y ansiedad, que a su vez conducen a formas exacerbadas de chovinismo, incluso en los populismos de derecha que discutimos al principio.

De hecho, ahora hemos cerrado el crculo de la conversacin al haber logrado, espero, una comprensin ms profunda del asunto. Pero querra enfatizar de nuevo lo que dije antes. Aunque las solidaridades expandidas no se generarn automticamente por el mero hecho del cambio estructural, an podran crearse polticamente, a travs de intervenciones polticas de izquierda. La izquierda, como dije, debe rechazar taxativamente los terrorficos juegos tcticos del liberalismo con la palabra populismo. Sin miedo a esta palabra y dispuestos a conquistar a aquellos atrados por sus variantes derechistas, debemos armar nuestra propia crtica estructuralista de izquierda del neoliberalismo progresista y nuestra propia visin transformadora de una alternativa emancipadora. Rompiendo definitivamente tanto con la economa neoliberal como con las diversas polticas de reconocimiento que ltimamente la han apoyado, debemos desechar no slo el etnonacionalismo excluyente, sino tambin el individualismo liberal-meritocrtico. Slo aunando una slida poltica de distribucin igualitaria con una poltica de reconocimiento sensible a las clases y sustantivamente inclusiva podemos construir un bloque contrahegemnico que nos lleve de la crisis actual hacia un mundo mejor.

Notas:

[1] Nota de la T.: Narendra Modi, del Bharatiya Janata Party (BJP) es el catorceavo Primer Ministro de la India, es un nacionalista hind miembro de la organizacin de derecha Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS).

[2] Nota de la T.: Votado en el Congreso Fundacional de la Cuarta Internacional (1938) y elaborado por Len Trotsky, la idea es, a grandes rasgos, que las masas en sus luchas diarias hallen la conexin con el programa de revolucin socialista.

Nancy Fraser es profesora de filosofa poltica en la Henry A. and Louise Loeb, un centro de poltica y ciencia social de la New School, en Nueva York. Su investigacin acadmica gira en torno a la teora social y poltica, la teora feminista y la filosofa contempornea francesa y alemana.

Fuente del artculo en ingls: http://www.epw.in/engage/article/populism-contemporary-historical-moment-conversation-nancy-fraser

Traduccin: Andrea Prez Fernndez

Fuente de la traduccin: http://www.sinpermiso.info/textos/podemos-entender-el-populismo-sin-llamarlo-fascista-entrevista


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