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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2018

Lengua inclusiva
El episodio lingstico del debate de gnero

Ariane Daz
La Izquierda Dairio


Que si con @, con x o con e. Que si son las personas o las mujeres las fciles. Que presidenta no, pero sirvienta s Una lengua por definicin es convencional, pero cada vez que salta al debate pblico alguno de estos cambios no faltan quienes convocan su esencia natural o, peor, llaman a intervenir a la RAE.

Cada ao son noticia los nuevos trminos o acepciones que acepta la Real Academia Espaola (RAE) o los cambios en reglas ortogrficas que certifica. Hace un par de meses, por ejemplo, se debati en Espaa el pedido de la asociacin empresaria de industrias de alta gama Fortuny para que se modifique la definicin de lujo, que a su criterio es muy negativa. Quienes acumulan riqueza no quieren que se note, y la RAE qued en evaluarlo. Para compensar con algo polticamente correcto, para el ltimo 8M se cambi la acepcin de mujer fcil que indicaba que se presta sin problemas a mantener relaciones sexuales, por persona fcil, desdiciendo a su miembro ms bocn, Arturo Prez Reverte, que haba defendido poco antes que figurara la acepcin anterior porque la RAE registra usos, no los prescribe ni censura.

El avance del movimiento de mujeres ha hecho que la mayor parte de las consultas y respuesta de la RAE en los ltimos aos traten sobre el problema de cmo se refiere a las mujeres en la lengua. En nuestro pas, recientemente ha ocupado espacio en los medios la propuesta de una lengua inclusiva que desnaturalice el uso del masculino como gnero no marcado cuando se refiere a personas, es decir, que funciona como gnero neutro. Antes se haba intentado con el @, con la x y ahora la e: les alumnes, lo que ha generado algunas simpatas, como la del rector del Nacional Buenos Aires, que tuite usando consejeres, pero sobre todo antipatas, como la de Beatriz Sarlo, que aclar en una de sus columnas sobre el 13J que en esto est con la RAE. La Academia Argentina de Letras por ahora prefiere no pronunciarse, porque reconoce la discusin como poltica, pero no lingstica.

Quienes se alarman con que esto pervierta el buen uso del espaol y signifique una imposicin de un sector radicalizado, pero tambin algunos que lo han justificado, apelan a la autoridad de la RAE para estos asuntos, institucin que, como era de esperarse, ya contest va Twitter rotundamente:


Pregunta para la @RAEinforma es posible cambiar las palabras: todos(a), nosotros(a) o las palabras plural por: todes, nosotres ? Por un movimiento de lenguaje inclusivo ? ( con la intencin de no hacer la diferencia entre femenino y masculino) 🧐

No es esperable que la morfologa del espaol integre la letra e como marca de gnero inclusivo, entre otras cosas porque el cambio lingstico, a nivel gramatical, no se produce nunca por decisin o imposicin de ningn colectivo de hablantes.


 

La RAE no dice a quin correspondera la decisin, aunque no es difcil imaginar a quines tiene en mente: un grupo de especialistas que se renen habitualmente en un coqueto edificio madrileo. Lo que queda claro es que la supuesta esencia natural de la lengua no existe; si no no sera necesario llamar a la RAE. El hecho de que cada vez ms sea interpelada por este tipo de propuestas es la prueba de que algo est ocurriendo a nivel social. Es que toda lengua expresa cuestiones culturales y polticas, porque no es ajena sino participante privilegiada de todas nuestras prcticas sociales. Nadie esperara que cambiando el lenguaje cambie la sociedad, pero nadie debera esperar tampoco que la lengua permanezca al margen del debate poltico y social. Lo que son ms dudosas son las razones y criterios de la RAE y de quienes la convocan. En qu se basara esa autoridad de la RAE?

Lengua e idioma

Limpia, fija y da esplendor es el lema del escudo de la RAE, creada en 1713 y oficializada un ao despus por cdula real. Menos mal que El Quijote ya era suficientemente famoso; si no, la creatividad lingstica de Cervantes habra sido severamente amonestada y quin sabe si hubiera logrado el permiso real que entonces requeran las publicaciones.

Su objetivo actual es velar por que los cambios que experimente la lengua espaola en su constante adaptacin a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el mbito hispnico. Es decir, fijar una norma, establecer una variante particular de la lengua como la correcta y oficial (lo que se conoce como idioma). Como las lenguas cambian todos los das en su uso cotidiano, la tarea es de entrada irrealizable, pero s puede controlarse especialmente su forma escrita, cuyas reglas se transmiten por va institucional y regulada, y cuyo mejor o peor manejo constituir ya una marca social. Por eso en la aparentemente inocente ortografa, por una letrita o una tilde, se libran tantas guerras ideolgicas.

Los criterios con que se define esa norma exceden las cuestiones de tcnicas de escritura o el desarrollo gramatical de la lengua: el establecimiento de un idioma es un problema poltico. Que exista una institucin como la RAE marca la necesidad de intervencin estatal y de control de este aspecto de la prctica social. Y no es casual que sea tan fuerte la que se ocupa del espaol, considerando que en el propio Estado Espaol reclaman derechos otras tres nacionalidades con sus rescpectivas lenguas, adems de la enorme extensin que tuvo su imposicin en Amrica va la colonizacin.

Lengua y geopoltica

No fue hasta la dcada de 1950 s, a ms de 450 de la Conquista que la RAE defini una poltica consensual con las Academias de Letras de los distintos pases americanos (muchas solventadas por la RAE misma previamente, aunque subordinadas a ella), y no fue hasta la nueva Ortografa de 1999 que gran parte de los americanismos, es decir, las variantes dialectales que son amplia mayora respecto a la de la pennsula, dejaron de ser catalogados como barbarismos esto es, extranjerismos o incorrecciones al pronunciar o escribir las palabras.

Asociada con otras 23 academias de distintos pases, forman la Asociacin de Academias de la Lengua Espaola (Asale) en una nueva etapa redefinida terminando el siglo XX, en la que supuestamente se ocupara de registrar y homogeneizar, en caso de ser necesario, los usos del espaol, para lo que se vale de las propuestas elaboradas por cada Academia mediante el anlisis de los medios de difusin masiva y el aporte de especialistas en historia de la lengua, lexicografa, gramtica, etc.

Por supuesto esto no funciona tan plebiscitariamente como se pretende. Dos casos recientes lo ilustran.

La RAE acaba de incorporar a su diccionario la forma femenina de presidenta, como excepcin, por extendida y arraigada en el uso, despus de haberla negado durante aos con argumentos lingusticos: bsicamente, que la terminacin -ente no marcaba gnero y por lo tanto deba distinguirse el masculino o femenino con el artculo el presidente/la presidente. Tiene esto anclaje en la historia de la lengua y funciona para otros trminos? En parte s. Pero por qu entonces se aceptaba ya sirvienta o clienta? Probablemente porque si para limpiar y consumir las mujeres somos bienvenidas hace tiempo, para presidir instituciones ya no tanto, y eso que ahora, agrega la RAE, haba registro de su uso en femenino desde el siglo XVIII. Es cierto que no es responsabilidad de la RAE que esos cargos en manos de mujeres a un nivel extendido sean fenmenos recientes, pero por qu esgrimir siglos de historia de la lengua y disquisiciones sobre sufijos justo para esa palabra y no para otras similares lingsticamente? No es su tarea registrar los usos?

El otro flamante caso es el que tuvo de protagonista a Prez Reverte. Este esgrimi, cuando apareci en los medios la crtica por esa acepcin peyorativa de fcil en relacin a la mujer, la carta del mero registro de uso. Y es cierto que dejar asentado un uso que sin duda existe, por desacuerdo que se est con l, no implica refrendarlo. De hecho una buena prueba de dominio patriarcal es observar la cantidad de vocablos que relacionados a varones son positivos, pero relacionados a mujeres son negativos hombre pblico/mujer pblica, por ejemplo. Pero parece que el recurso del mero registro funciona cuando conviene. En este caso finalmente gan lo polticamente correcto y sufri un revs el escritor: un mes despus la misma RAE decidi modificar mujer por persona, cayendo en el absurdo, porque persona fcil no se usa en espaol como sinnimo de sexualmente proactiva.

Otra polmica al interior de la Asale surgi el ao pasado, en este caso no por definiciones, sino por cuestiones geopolticas: la poltica del Estado espaol para mejorar la imagen del pas en el extranjero y en el propio territorio, conocido como Marca Espaa proyecto alejado de ideologas pero con el escudito real en el logo, incorpor a la lengua espaola como parte de esa campaa, generando quejas y malestar en todo el resto de las academias que reclaman al espaol como, en todo caso, marca hispanoamericana. Y en este detalle puede verse algo ms grueso que se juega tras las polticas de las academias de Letras.

Lengua y negocios

Explicitar la subordinacin de la lengua a los intereses del Estado Espaol es tirar por tierra la poltica hegemnica que viene intentanto en las ltimas dcadas la RAE. A qu se debe esta poltica y por qu sera perjudicial para la RAE misma? Por la plata, la tarasca, la pasta, la tela, el efectivo, el peculio, la mosca, el mango

 Es que el espaol se ha convertido en una de las lenguas ms habladas. Y ese crecimiento, que lo lleva a superar segn clculos recientes el nmero de 500 millones de personas que lo hablan como primera o segunda lengua, tiene que ver con el incremento de la comunidad hispanoparlante en EE. UU. Ms hablantes quiere decir ms publicaciones, ms contratos, ms difusin, en suma, nuevos mercados. Y uno de los ms grandes y con mayor circulacin de dinero del mundo.

Y quin mejor para elaborar los manuales, evaluar y certificar el conocimiento de esa lengua, que la RAE? Pero cmo hacerlo si no es con el aval de las Academias de esos pases latinoamericanos de donde proviene la comunidad lingstica ubicada estratgicamente en un mercado de millones? El hispanoamericanismo sbito de la RAE, aunque a veces se le escape la hilacha, tiene que ver con la institucionalizacin del Servicio Internacional de Evaluacin de la Lengua Espaola que se viene armando hace aos. Quizs cobra ms sentido as el lema de publicidad de lustrametales que eligi para s: limpia, pule y da esplendor a la moneda.

Habr que ver si propuestas que andan dando vueltas se asientan o no en la comunidad lingstica del espaol. Probablemente surjan otras. Una modificacin estructural de toda lengua acarrea otras, sobre todo las que son sistmicas y conscientes y no el resultado de las fricciones en aos de uso cotidiano. Todas las que han surgido a lo largo de la historia, de nuestra lengua y de otras, han sido polmicas y resistidas, como supo en su momento hasta el mismo Sarmiento.

Habr ms o menos argumentos lingsticos y prcticos para preferirlas o no desde la historia de las derivaciones del latn o las posibilidades de pronunciar el signo arroba, pero dos cosas son seguras. Quienes temen que las nuevas generaciones escriban mal o no sean capaces de comunicarse deberan reconocer que, ms all de lo adecuado o no de algunas de ellas, que existan demuestra una mayor, y no menor, conciencia de cmo funciona el sistema de la lengua, algo que cualquier docente de lengua bien podra agradecer y utilizar para que sean ms quienes se interesen por los problemas gramaticales.

Por otro lado, que la RAE tiene poco que dictaminar aqu: si este u otro uso se extiende, debera reconocerlo como tal, segn los preceptos de su nueva etapa modernizadora. Y si no, lo que debera reconocer es que su funcin no es registrar y aportar a un mejor uso de la lengua, sino ser el gendarme de la lengua que social, cultural y polticamente, de esencias naturales y de desinters tiene poco.

Fuente original: http://www.laizquierdadiario.com/Lengua-inclusiva-el-episodio-linguistico-del-debate-de-genero



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