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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-07-2018

Por qu siguen existiendo franquistas en Espaa?

Rafael Silva
Rebelin


"La Fiscala llama seorita a una acusada, a la que le dice que puede alardear de puta, pero no quitarse el sujetador en una capilla dentro de una universidad pblica; empresarios y miembros de la monarqua se benefician de los parasos fiscales y de la amnista del gobierno del PP, como han puesto de manifiesto los Papeles de Panam y los Papeles de la Castellana; la religin es una materia evaluable en la Lomce; los hombres matan a las mujeres y muchos obispos se rebelan ante la idea del Papa de no discriminar a los homosexuales. En ninguna de estas situaciones se menciona la palabra franquismo; pero detrs de todas ellas se esconde la herencia de 40 aos de dictadura"
(Olivia Carballar)


Despus de 43 aos de la muerte del dictador Franco...cmo es posible que sigan existiendo franquistas (simulados y declarados, subliminales y claros, conscientes y subconscientes) en nuestro pas? La respuesta se nos antoja bien fcil: porque nuestra sociedad no ha hecho nada para impedirlo. Y es que el Estado Espaol representa una anomala poltico-social en este sentido, no parangonable casi con ningn otro pas del mundo. Los pases europeos y latinoamericanos que sufrieron la implantacin de sangrientas dictaduras durante el siglo pasado, o incluso entrado este siglo, se han preocupado y ocupado en desterrar de sus sociedades el pensamiento fascista. Esto significa que no slo renovaron sus regmenes, y se abrieron a las democracias, ms o menos limitadas, sino que renovaron la totalidad de las instituciones del Estado, removieron al personal que provena de los regmenes dictatoriales, castigaron las tropelas llevadas a cabo por los dictadores de turno, anularon todo el universo de su accin poltica, y ofrecieron a las generaciones afectadas y a las siguientes Verdad, Justicia y Reparacin. Esto significa que no tergiversaron la historia, que reconocieron como sociedad en pleno la perversidad del fascismo en cualquiera de sus manifestaciones, que ofrecieron justicia y reparacin a todas las vctimas y sus familiares, que castigaron a los culpables y responsables vivos de los genocidios practicados, y que ofrecieron marcos legales inequvocos y seguros para que la sociedad en conjunto no ofreciera resquicios donde albergar nuevas semillas fascistas.

Bien, nada de lo relatado anteriormente se ha practicado en nuestro pas desde la muerte del dictador, a finales de 1975. La llamada Transicin fue un perodo an sangriento y dictatorial, que no tuvo nada de modlico, pues aunque dise algunas leyes aperturistas (Ley para la Reforma Poltica, Pactos de la Moncloa, etc.), incluida la propia Constitucin de 1978, blind en la forma y en el fondo el perodo dictatorial anterior, blindaje que alcanza su culmen en la Ley de Amnista de 1977, ley que an contina en vigor, y que los franquistas y la derecha poltica, social y meditica de este pas se resisten a derogar, an con todas las recomendaciones que las diversas instituciones y organismos internacionales han hecho a nuestros gobernantes. Bsicamente, la referida Ley de Amnista fue una ley, pudiramos decir, de "conciliacin forzada". Desde un punto de vista equidistante, entiende que ambos "bandos" enfrentados en la Guerra Civil (1936-1939) cometieron crmenes y atrocidades, ignorando el hecho fundamental de que no hubo tales bandos, sino unos militares golpistas y asesinos que se levantaron en armas contra el gobierno legtimamente constituido de la Segunda Repblica. Por tanto, desde ese aberrante punto de vista, lo que la Ley de Amnista proclama es un "borrn y cuenta nueva", o un "pelillos a la mar, aqu no ha pasado nada". Resultado de dicha ley es que, por ejemplo, tengamos que soportar que campen a sus anchas por nuestras calles algunos torturadores de la poca franquista, y que tengan que rendir cuentas ante tribunales extranjeros (la mayor causa contra el franquismo est siendo ejecutada por la jueza argentina Mara Servini de Cubra), porque nuestros tribunales se niegan a juzgarlos. Pero ese malicioso enfoque equidistante que la Ley de Amnista proyecta se manifiesta en otros muchos planos, tales como el plano educativo (jams se ha contado el franquismo en toda su extensin a nuestros escolares), el plano poltico (no se han desmontado las estructuras de poder procedentes del franquismo, tales como la judicatura, el Ejrcito o la Iglesia Catlica), e incluso el plano social (no existen leyes que condenen expresamente el franquismo, aunque s el fascismo en sentido general).

Toda esta proyeccin de planos llega hasta nuestros das, simplemente porque, como decamos al principio, no se ha hecho nada por revertir esta terrible situacin. Desde la muerte del dictador hasta hoy, ningn Gobierno ha llevado a cabo una ruptura democrtica completa con el rgimen franquista. A lo ms que se ha llegado ha sido a elaborar una insuficiente y cobarde Ley de Memoria Histrica (2007), bajo la primera legislatura del ex Presidente Jos Luis Rodrguez Zapatero (PSOE). Pero como decimos, dicha Ley es tan timorata y limitada que no entra a evaluar las grandes cuestiones de fondo (el Valle de los Cados, la nulidad de pleno derecho de todas las sentencias de los tribunales franquistas, etc), lo que unido a la proyectada larga sombra del franquismo que llega hasta nuestros das, viene configurando lo que llamamos un "franquismo sociolgico", responsable de la situacin que vivimos en pleno siglo XXI. Y as, resulta que en 2018 hemos an de soportar que existan bares franquistas, militares franquistas, curas franquistas, profesores franquistas, jueces franquistas, cantantes franquistas, escritores franquistas, polticos franquistas, y hasta una Fundacin Nacional Francisco Franco que ensalza la vida y obra del sanguinario dictador. El movimiento franquista est todava muy vivo en nuestro pas, pero como resultado de que no se ha actuado contra todo ello, a los franquistas se les llama bajo el suave apelativo de "nostlgicos" del rgimen anterior. Si hubiramos actuado bajo los mimbres de una sociedad plenamente democrtica, todo el movimiento fascista se hubiera desarticulado, y hoy da (desde hace muchos aos) sera simplemente ilegal ensalzar la figura y el legado del dictador. Toda aqulla persona que ensalzara el franquismo simplemente sera detenida acusada de un delito grave, pero en cambio, lejos de dicha situacin, los franquistas son incluso invitados como tertulianos a los debates televisivos, escriben artculos a determinados medios, y lanzan sus peligrosas proclamas desde los ms variados plpitos y tribunas.

En esta sociedad espaola que se autodenomina "democrtica", hemos de soportar an que el actual Gobierno sea atacado por manifestar su intencin de exhumar los restos de Franco del Valle de los Cados, que a la nieta del dictador se la agasaje con el ttulo de Duquesa de Franco, que la Fundacin Nacional Francisco Franco llame a un "nuevo alzamiento" ante la situacin actual, que personas franquistas declaren abiertamente la defensa del fascismo en los medios de comunicacin, que se tergiverse la verdad hasta el punto de tener que escuchar que "Franco no fusilaba", que "todas las conquistas actuales de nuestra sociedad se deben a l", o que "en 1936 Franco salv a Espaa", entre otras lindezas. Y todo ello por no citar los honores de que disfruta un nefasto y cruel personaje como "Billy El Nio", la presencia de grandes empresarios y polticos de la poca franquista disfrutando de grandes fortunas y altos cargos pblicos, situados en las ms altas esferas del poder, todo un rosario de nombres de calles, plazas y monumentos dedicados a personajes golpistas, o un Poder Judicial que hace caso omiso a las solicitudes de extradicin que ordena la causa argentina contra el franquismo, o desoye las recomendaciones de la ONU en cuanto a memoria histrica. En el segundo pas del mundo con ms fosas comunes y cuerpos enterrados en las cunetas, el franquismo (es decir, el fascismo ms puro y duro) no ha muerto. El dictador lo dej todo "atado y bien atado" (ya hemos alcanzado a comprender la verdadera profundidad de aqullas palabras), pero una vez muerto, ha sido y es responsabilidad de la sociedad espaola en su conjunto, de todas sus instituciones y estamentos, el desterrar para siempre el franquismo de nuestras vidas. No se ha hecho. Se ha preferido mirar para otro lado. As nos va. Cuando no se acta sobre un mal, ese mal tiende a crecer y a volverse ms poderoso. Eso mismo le est ocurriendo al franquismo en nuestro pas.

No hemos superado todava aqulla etapa negra de nuestra reciente historia, aqulla poca oscura, tenebrosa, sangrienta, represora, totalitaria, involucionista y retrgrada de nuestro pas. El franquismo sigue an proyectando su sombra, envalentonndose por momentos, presumiendo de su "Espaa Una, Grande y Libre", el proyecto fascista y nacional-catlico que el dictador implant por la fuerza de las armas. Y aqu seguimos, 43 aos despus, sin desprendernos completamente de su legado. Aqu seguimos sin romper con el fascismo, tragndonos a una Monarqua absolutamente ridcula y anacrnica, corazn y motor de toda la corrupcin que impregna nuestra vida poltica. Mientras no seamos capaces de ofrecer Verdad, Justicia y Reparacin a todas las vctimas, y de ofrecer una verdadera ruptura con aqul siniestro rgimen, nuestra sociedad no alcanzar unos mnimos estndares democrticos. Alfons Cervera lo ha expresado magnficamente en estos trminos: "La desmemoria no es buena para la salud democrtica. Ni el olvido. Ni el silencio. Y sobre todo: la impunidad que disfrutan los jerarcas y represores franquistas es una anomala histrica y moral". Hasta cundo vamos a soportar tanta anomala, tanto fascista, tanta ignominia? Hasta cundo vamos a continuar siendo rehenes de aqullos que destrozaron la legitimidad de la Repblica, y asesinaron a millones de personas porque no pensaban como ellos? An estamos a tiempo de hacer aqullo que la Transicin no hizo, por la cobarda de nuestros gobernantes. Rompamos con el franquismo total y definitivamente, antes de que el franquismo nos siga rompiendo a nosotros/as. Jos Vidal Beneyto ha dejado dicho: "Todos sabemos que la democracia que nos gobierna ha sido edificada sobre la losa que sepulta nuestra memoria colectiva". Rompamos esa losa, y edifiquemos una nueva democracia.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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