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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2018

Zona de Libre Comercio Africana: euforia, sudor o lgrimas?

Borja Monreal
Esglobal

Por qu el camino hacia la integracin tras la firma del acuerdo no ser fcil y conllevar importantes dilemas


Caminos que transportan mercancas en la frontera entre Ghana y Costa de Marfil. Sia Kambou/AFP/GettyImages

 

Todava abrumados por el aluvin de medidas proteccionistas anunciadas por el Presidente estadounidense, Donald Trump, y en medio de una guerra comercial con consecuencias imprevisibles, el continente africano parece apuntar justo en la direccin opuesta.

Cuando el pasado marzo se hizo pblica la firma del tratado de la Zona de Libre Comercio Africana (AfCFTA en sus siglas en ingls), la noticia pill a contrapi incluso a muchos de los tcnicos de los ministerios de comercios de los pases firmantes. Al mismo tiempo en que se impulsaba el Acuerdo Tripartito (que busca unificar criterios comerciales entre las tres zonas de libre comercio ms importantes de frica: East African Community (EAC), Common Market for East and Southern Africa (COMESA) y Southern African Development Community (SADC), apareca una iniciativa cuyas rondas de negociacin se comprometieron en 2012 pero que dieron inicio a mediados de 2015 y se haban llevado de manera extremadamente discreta.

Al instante, medios nacionales e internacionales se hicieron eco de la noticia: la Zona de Libre Comercio ms grande del mundo acababa de nacer en frica. El continente, con 54 pases, 1,2 billones de personas y 2 billones de dlares de Producto Interior Bruto Agregado poda unirse en un mismo mercado. Acto seguido, los mismos medios reprodujeron los datos que tanto la Comisin Econmica de Naciones Unidas para frica (UNECA) como la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) haban pronosticado sobre el futuro milagro africano que esta Zona de Libre Comercio (ZLC) poda provocar. Pero, como casi siempre, bajo la superficie se esconde una realidad mucho ms compleja que requiere un anlisis ms pormenorizado si no queremos que esto se quede en un nuevo bluff del proceso de integracin africano y en una nueva decepcin de las promesas econmicas del libre comercio.

Qu es el AfCFTA y qu supone

En realidad, es lo que parece: este acuerdo supone el inicio de un proceso de creacin de una zona de libre comercio intraafricano que, en un futuro, unificara el mercado y eliminara los aranceles entre los 54 Estados del continente. En una primera fase, que alcanzara lo acordado hasta ahora, los pases se han comprometido a eliminar los aranceles al 90% de los productos. Posteriormente se abordar la liberalizacin de los servicios, las medidas no arancelarias, las inversiones y los derechos de propiedad intelectual. Hasta el momento, con la reciente adhesin al tratado de Surfrica, Burundi, Lesotho, Namibia y Sierra Leona, 49 pases se han unido al acuerdo, con la excepcin significativa de Nigeria, que por el momento se ha mantenido al margen debido a las enormes presiones internas de los lobbies industriales. El acuerdo entrar en vigor cuando 22 pases lo ratifiquen en sus respectivos parlamentos, hecho que se espera se produzca a lo largo del 2019. A partir de este momento, empezar la hoja de ruta.

Lo cierto es que el primero de los compromisos tendr ms consecuencias polticas que prcticas: actualmente el arancel medio en el continente es del 6,1%, hecho que podra no alterarse sustancialmente si los pases retiran el 90% de los aranceles y utilizan estratgicamente el restante 10%, manteniendo la proteccin a los productos que consideren estratgicos. Esta ha sido una de las claves a la hora de firmar el acuerdo: los pases africanos quieren guardar un margen de maniobra para seguir protegiendo aquellos sectores con una sensibilidad especial para sus economas (generalmente vinculados a productos agrarios, agroindustria o a industrias de bajo valor aadido). En cualquier caso, lo cierto es que, en la actualidad, el comercio dentro del continente supone tan solo un 20% del total, frente al 62% de la UE , con lo que el margen de mejora es obvio.

Las promesas del acuerdo

Como suele suceder en estos casos, todo parece positivo en el camino hacia la liberalizacin. En su primer informe sobre esta cuestin, UNECA, uno de los organismos ms influyentes para la definicin de polticas pblicas econmicas en frica, ha hecho pblicos unos datos que destacan que el continente se beneficiar de un aumento del comercio interno de un 52,3% en 10 aos y que este se doblar si se aaden las medidas no arancelarias. Del mismo modo, UNCTAD prev unos resultados similares de producirse una liberalizacin completa del comercio. Adems, los mismos informes destacan que los principales sectores beneficiados sern los industriales y que estos generarn un aumento sustancial de puestos de trabajo que acompaar un crecimiento anual del PIB africano de un 1,6%. En este sentido, cabe destacar que ningn pas ha crecido sin abrirse progresivamente al comercio, pero en el caso africano, los aranceles son una condicin necesaria pero no suficiente para garantizarlo. En primer lugar, cabe destacar que en frica las medidas no arancelarias tienen una influencia mucho mayor en el comercio interno . Adems, el pobre desarrollo de las infraestructuras de conexin interna es una barrera fsica que impide de facto el comercio transfronterizo. Por otro lado, el desarrollo de un rea de libre comercio debe estar acompaada de una serie de medidas fundamentales a la hora de evitar que los costes que impone el comercio no supongan un lastre para su propio desarrollo. 

Efectos a corto plazo frente a efectos a largo

Para entender esta cuestin es fundamental analizar cundo llegan los beneficios del libre comercio. En este mbito parece existir un acuerdo en que los beneficios se producen en el largo plazo. El acadmico Robert Baldwin, en un estudio realizado para el caso de Estados Unidos , destaca que existen unos costes de ajuste durante un periodo de al menos cinco aos, durante los cuales los pases deben hacer frente a una serie de presiones que pueden forzar cambios en las hojas de ruta trazadas. En el mbito del sector pblico, la prdida de recaudacin de los aranceles es el factor ms determinante. No obstante, el aumento de los costes de los servicios sociales y la necesidad de generar nuevas instituciones de apoyo son otras cuestiones de relevancia. En el mbito del sector privado, la destruccin de empleo debido a la prdida de competitividad de ciertos sectores, la presin sobre los salarios, los costes para adaptar la mano de obra y la amortizacin de capital desfasado son los principales costes que se imponen durante estos primeros aos.

Quin lo gana y cmo se distribuye

En un mundo en el que la desigualdad es la norma, parece obvio pensar que los pases se beneficiarn de manera desigual de esta apertura al comercio y que, incluso dentro de estos Estados los costes y los beneficios tambin se distribuirn de manera asimtrica. El experto Keneth Tanyi, en su anlisis del continente hasta 2063 , destaca que los pases industrializados, como Surfrica o Kenia, sern los ms beneficiados con mucha diferencia. En este sentido, Mukhesa Kituyi, Secretario General de UNCTAD , subraya tambin que los Estados menos adelantados vern claramente mermadas sus recetas fiscales y probablemente pierdan parte de su capacidad industrial, y se vern obligados a reforzar ms sus capacidades agrcolas para introducirse en cadenas de valor regionales en los estadios menos rentables de las mismas.

Pero las desigualdades tambin amenazarn al interior de los pases, especialmente a la mano de obra menos cualificada. Distintos estudios demuestran que, a menor cualificacin, la capacidad de movilidad intersectorial es tambin mucho ms reducida, lo que puede provocar una destruccin de empleos de baja cualificacin que generar malestar social. Por otro lado, en los Estados que se especialicen en los eslabones de menor valor aadido en las cadenas de valor regional se producir inicialmente una presin sobre los salarios que pueden tambin complicar la situacin. Adems, esto puede provocar un aumento del sector informal de la economa , ya que los agentes econmicos se ven obligados a recurrir a empresas no reguladas para sortear las regulaciones internacionales y disminuir costes para poder competir. La mayora de los estudios a este respecto apuntan que los procesos de liberalizacin del comercio en reas regionales aumentan la presin para que lo pases (y las personas!) con menos capacidades productivas se queden fuera de los beneficios que estos generan.

La liberalizacin no es un camino de rosas

Pese a la expectacin levantada por el acuerdo, lo cierto es que por el momento la firma del 28 de marzo no pasa de un gesto poltico que puede o no tener consecuencias reales para el comercio africano. En primer lugar porque, como ya se ha destacado, el nivel de ambicin inicial no garantiza prcticamente nada. En cmo se defina la liberalizacin progresiva del restante 10% de productos estar la clave de este descenso arancelario. Por otro lado, en el caso africano, el comercio interno se ve afectado mucho ms por otros factores como las infraestructuras y las medidas no arancelarias, asuntos que todava tienen que ser discutidos y que han sido el principal freno en otros procesos de integracin en el continente. Por poner un ejemplo prctico, en 2016 Angola y Zambia firmaron un acuerdo bilateral de comercio que prometa explotar las complementariedades de dos economas que comparten 1.100 kilmetros de frontera. Dos aos despus, en una visita muy dura al terreno, no conseguimos cruzar ninguna frontera entre ambos pases: no exista ninguna carretera transitable. Huelga decir que el comercio entre ambos Estados es todava hoy irrisorio. Adems, son mltiples los desafos que es necesario sortear para conseguir hacer efectivo el acuerdo: las presiones sociales que se van a producir en muchos pases pueden provocar cambios en las posiciones comerciales si no se garantizan polticas que permitan minimizar el impacto de la liberalizacin. A esto, se une que todo este proceso debe tambin adecuarse a los tiempos y las realidades de distintos procesos de integracin que se simultanean en el continente, las reas de Libre Comercio son mltiples y sus niveles de integracin son diferentes, con lo que se pueden abrir fisuras entre las agendas internas y los intereses promovidos en la Unin Africana.

El comercio internacional ha probado su potencial para promover el crecimiento econmico, pero su xito depende ms de las capacidades de los gobiernos de transformar estos en un desarrollo inclusivo que permita minimizar los costes sociales que de la reduccin arancelaria. Si se quiere de verdad impulsar el comercio en el continente es fundamental asumir los costes e impactos que este generar y promover polticas locales, regionales y globales que permitan minimizarlos. Una visin idealizada y ultraoptimista de los procesos de integracin y sus beneficios no ayudar en el momento en el que se compliquen las cosas. Los peores enemigos del comercio son aquellos que se empean en mostrar nicamente su versin ms ilusionante: todo proceso de liberalizacin conlleva dilemas que requieren ser analizados, medidos y, sobre todo, corregidos. De la capacidad que demuestren tanto los gobiernos como las organizaciones multilaterales de visualizar este escenario en escala de grises dependern sin duda el avance de este acuerdo. Si no volveremos a lo mismo: a la decepcionante historia del libre comercio en el continente africano.

Fuente: https://www.esglobal.org/zona-de-libre-comercio-africana-euforia-sudor-o-lagrimas/



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