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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2018

Victorias histricas y grandes derrotas de la prensa en frica

Pablo Lpez Orosa
Esglobal


De los 54 pases que conforman el continente africano, ocho ocupan los puestos ms bajos en el ndice de libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF). 19 ms estn incluidos en el penltimo escalafn. Las presiones no hacen ms que aumentar: los gobiernos cierran medios crticos y encarcelan periodistas, 22 en Egipto, 11 en Eritrea. Pese a las dificultades, hay tambin motivos para la esperanza. Cada vez hay ms medios y profesionales mejor formados capaces de denunciar la corrupcin en Uganda o contar las protestas en Etiopa y Camern. El reto entre estas dos fricas se dirime ahora en Internet: el control de las redes sociales es la ltima batalla por la libertad de prensa en el continente.

Ugandeses leen los peridicos expuestos en la calle. Isaac Kasamani/AFP/Getty Images

A menudo, la imagen de frica se construye en Occidente a travs del relato de los grandes medios. Desde el proceso descolonizador narrado por Ryszard Kapuściński al genocidio de Ruanda contado por Alfonso Armada a mediados de los 90 . Una sucesin de guerras, desastres naturales y catstrofes humanitarias que secuestra el relato cotidiano del continente: la lucha de dos activistas contra el pacto nuclear entre Surfrica y Rusia , las investigaciones contra la malaria en el Cuerno de frica o las fricciones internas por los comicios en Kenia. En Uganda tambin han tenido recientemente su propia cruzada contra los abusos sexuales.

Son los medios locales, 1.000 cadenas de televisin, 3.000 publicaciones impresas, 3.500 radios y ms de 1.000 portales web, segn las estimaciones de Casa frica , los que mejor nos acercan a estas realidades. La razn por la que estas historias no se extienden a los medios occidentales es porque estos habitualmente confan todo a sus corresponsales y porque no hay suficiente cobertura sobre frica, resuma recientemente en una entrevista con el European Journalism Observatory la directora en Tecnologa, Medios y Comunicacin de la Facultad de Asuntos Internacionales de la Universidad de Columbia, Anya Schiffrin.

En las ltimas dcadas, el periodismo africano ha marcado grandes hitos. Las fotografas de Mohamed Mo Amn de la hambruna en Etiopa, las imgenes del Bang Bang Club durante los ltimos meses del apartheid o anteriormente la histrica investigacin de Henry Nxumalo sobre las condiciones de vida en las plantaciones de patatas de Bethal fueron algunos de los trabajos ms sonados. Incluso convertidos en pelcula. Pero no son los nicos: el mozambiqueo Carlos Cardoso desvel el fraude multimillonario por la privatizacin del Banco Comercial de Mozambique, por lo que fue asesinado , mientras que Rafael Marques destac a principios de siglo por su trabajo contra la corrupcin del Gobierno de Jos Eduardo dos Santos en Angola y aos ms tarde por su denuncia de las violaciones de derechos humanos en el pas .

Todos ellos se han convertido en referentes para una nueva generacin de periodistas que enfrentan un escenario diferente: frica sigue siendo un lugar peligroso para trabajar, prcticamente inaccesible en casos como el de Sudn del Sur o Burundi, pero un poco menos de lo que lo era hace unos aos: de los 54 periodistas asesinados en 2017, solo tres lo fueron en frica y en lo que va de 2018 tampoco se han registrado casos en el continente , aunque s ms de un treintena de encarcelamientos. Sin la impunidad judicial de muchos de estos asesinatos, hasta 26 slo en la ltima dcada en Somalia , las cifras reales seran mucho ms elevadas.

La falta de profesionales sigue siendo una realidad en el continente hace una dcada apenas haba un periodista por cada 34.000 habitantes en Zimbabue o cada 99.000 en Etiopa -, pero esta brecha se reduce ao a ao: en 2017, trabajaban slo en Kenia casi 3.000 periodistas . En apenas 15 aos la cifra de estudiantes universitarios en frica ha pasado de 6 a 12 millones de alumnos. Centros como la Universidad de Ciudad del Cabo en Surfrica, Makerere en Uganda o la universidad de Ghana destacan entre las ms valoradas . Ms all de las dificultades por la ausencia de profesionales, contina Schiffrin, es la falta de fondos, de modelos empresariales y las presiones de gobiernos, empresarios y editores lo que frena el desarrollo periodstico en frica. Tampoco algo tan diferente a lo que ocurre en Europa.

Viejos medios, nuevos formatos

La prensa en papel sigue ejerciendo un rol muy influyente en el continente. El declive de su circulacin, a penas un 1,2% entre 2011 y 2016, muy lejos del 23,8 y el 10,9% registrado, respectivamente, en Europa y Norteamrica en el mismo periodo , se compensa con unos ratios de lectura por ejemplar muy elevados: no es extrao que 10 o 15 personas compartan el diario o que sea uno el que lo lea para todos en voz alta. Incluso, seala un informe del Reuters Institute for the Study of Journalism , se han popularizado frmulas para alquilar el peridico a cambio de abonar solo una fraccin del precio.

He escuchado a algunos editores alertar, con cierto entusiasmo, que los peridicos en frica se enfrentarn inevitablemente a la misma defuncin cuando los medios digitales sean accesibles por todo el continente () Pero sigo siendo reacio a un mundo totalmente digital [segn el Sub-Saharan African Media Landscape, publicado en 2014 , el 55% de la poblacin en Etiopa, el 68% en Kenia y el 69% en Nigeria acude a Internet para informarse]. Existe la necesidad de la coexistencia de medios multiplataforma y los medios impresos siguen teniendo un lugar en esa mezcla. Medios impresos y digitales deben apoyarse mutuamente cuando se trata de defender nuestras libertades, asegura Gwen Liste, fundador del histrico The Namibian , en su ensayo African Free Press .

Aunque el modelo de grupos controlados por el Estado -o por lderes polticos como el Presidente keniano, Uhuru Kenyatta, quien controla un importante conglomerado meditico sigue vigente, son cada vez ms una anomala, apunta el informe del Reuters Institute. Medios independientes, como el propio The Namibian o El Khabar han consagrado su propio espacio, convirtindose en un referente informativo dentro y fuera de sus propias fronteras.

No obstante, en un continente donde casi la mitad de la poblacin vive con menos de 2 dlares al da y en pases como Nigeria, el ms poblado de frica, mayoritariamente en zonas rurales, la radio sigue siendo un medio hegemnico. Lo fue para mal durante el genocidio en Ruanda, cuando la RTLM (Radio Tlvision Libre des Mille Collines) animaba a los hutus a exterminar a las cucarachas, o en Uganda, donde los Arrow Boys se servan de las emisoras locales para aunar fuerzas contra los acholi que apoyaban el deliro del Lords Resistance Army (LRA) de Joseph Kony. Tuvimos que tribalizar ese sentimiento de odio. Era la nica estrategia posible, se justifica Robert Adiama, el que fuera responsable de inteligencia de la milicia, an hoy capaz de liderarlos: Si hago una llamada o un anuncio por la radio puedo movilizar a los Arrow Boys en menos de dos horas.

Actualmente, la radio es tambin hegemnica para bien. Para construir la paz en Sudn del Sur, a travs del premiado proyecto de la Catholic Radio Network que emite en 18 lenguas distintas en las montaas de Nuba, o para ofrecer la educacin sexual que las escuelas niegan en Kenia. Con ese objetivo naci The Spread un podcast que habla de pornografa, de VIH o de mtodos anticonceptivos. La idea es que los chicos aprendan a hablar de sexo desde un enfoque positivo, explica Kaz Lucas, una de las fundadoras del programa que desde su primera emisin, en 2015, ha revolucionado la radio en la regin.

La batalla por el control de las pantallas

Mientras los jvenes urbanitas de Nairobi, Ciudad del Cabo o Kigali se preparan para ver el ltimo estreno de Netflix, el otro lado del frica subsahariana, cifrado en 634 millones de personas , carecen de energa para encender el televisor. Si es que tienen uno. La construccin de nuevas infraestructuras crece a buen ritmo, pero se estima que para 2040 slo podrn suministrar energa a 315 millones de personas ms. Un problema de base que lastra el avance de la televisin en frica.

Pese a las dificultades estructurales, la televisin ejerce un gran poder meditico, especialmente en las reas urbanas y en las aglomeraciones periurbanas, las bautizadas por el estadounidense Robert Neuwirth como ciudades sombra , de las grandes capitales. De ah que su control sea una de las obsesiones de los lderes africanos: Kenyatta desobedeci durante das la resolucin judicial que obligaba a dejar sin efecto la suspensin de cuatro canales de televisin privados que haban cubierto un acto reivindicativo de la oposicin. En la Repblica Democrtica del Congo, este mismo ao, los servicios de inteligencia clausuraron una televisin en Kivu del Sur .

Pero sin duda es en las pantallas de los telfonos mviles donde est librndose la gran batalla por la libertad de expresin en frica. A finales de 2015, el 46% de la poblacin africana contaba ya con un servicio de datos en su telfono y la estimacin es que en 2020 sean ya ms de 725 millones las conexiones a telfonos inteligentes. Las cuentas en redes sociales se multiplican ao tras ao Facebook, la ms popular cuenta con 170 millones de usuarios en frica , mientras que Twitter e Instagram cuentan con 8 y 3,8 millones de usuarios solo en Surfrica como tambin la aparicin de nuevos medios de comunicacin exclusivamente digitales. Proyectos como Africtivistes.org en Senegal, Avenue 225 en Costa de Marfil o GroundUp , Wits Justice Project (WJP) y Daily Maverick en Surfrica han abierto la puerta a un nuevo relato de lo que acontece en el continente

Durante las protestas #FeesMustFall, los estudiantes y acadmicos informaron desde primera lnea usando las redes sociales, y fueron una fuente de noticias de las protestas para mucha gente. Las protestas #FeesMustFall mostraron cmo los productores independientes pueden cubrir este tipo de acontecimientos con mayor eficacia que los medios generalistas y cmo las redes sociales afectan a la cobertura ofrecida por los medios, expone en su anlisis sobre las protestas registradas en Surfrica en 2015 el investigador de la University de Witwatersrand, Alan Finlay.

La proliferacin de estos medios online, mucho ms incmodos y combativos, incomoda a los lderes polticos africanos acostumbrados a controlar la prensa como herramienta para perpetuarse en el poder. Por eso han decidido enfrentarse a ellos. Segn la encuesta Freedom on the Net , elaboradora por Freedom House, la libertad en Internet disminuy en el mundo por sexto ao consecutivo en 2016. Y varios gobiernos africanos tienen mucho que ver: antes de su cada, el lder gambiano Yahya Jammeh bloque la conexin a la Red y las llamadas internacionales, mientras que en Gabn, el presidente Al Bongo impidi el acceso durante cuatro das durante las protestas que sobrevinieron a su reeleccin e impuso un toque de queda virtual en las siguientes jornadas.

Tambin en Congo o Etiopa se produjeron bloqueos informativos para evitar que protestas como la del movimiento Qeerroo desbordasen a sus respectivos Gobiernos. Los medios de la dispora jugaron en ambos casos un papel clave para impedir la dictadura del silencio. En el caso de Etiopa, la llegada de Abiy Ahmed ha alimentado las esperanzas de aperturismo en el pas, especialmente tras sellar el fin del estado de guerra con Eritrea. Pero pese a este gesto histrico o el levantamiento del estado de excepcin, est por ver si tambin se eliminan las medidas draconianas que dejaron a la mayora de periodistas del pas sin trabajo, apunta el director del Ethiopia Human Rights Council (HRCO), Betsate Terefe.

Pero si hay dos lugares en los que la lucha por el control de Internet se ha convertido en el epicentro de la vida pblica estos son Camern e Uganda. Cuando las protestas contra el Gobierno de Yaound se extendieron por las regiones angloparlantes del pas, el bloqueo de la Red fue una de las primeras medidas adoptadas por el Ejecutivo francfono para evitar el contagio. En regiones donde el telfono es utilizado para realizar pagos a diario o para recibir remesas de familiares que habitan en reas urbanas o en el extranjero, la cada de Internet se traduce en una catstrofe econmica, y esto no hace ms que alimentar las protestas.

El ugands Yoweri Museveni, uno de los histricos mandatarios africanos, solo superado en longevidad por Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial y Paul Biya en Camern, tambin decidi estrechar el crculo sobre Internet tras las protestas registradas durante las elecciones de 2016: el pas fue el que ms puntos de libertad online perdi entre 2015 y 2016. Y desde hace unas semanas, los usuarios de Whatsapp, Facebook, Skype y otras redes sociales tienen que pagar una tasa de 200 chelines (0,05 cntimos) por utilizar estas plataformas, lo que ha provocado ya importantes protestas. Bloquear las redes sociales es solo la ltima herramienta en el ataque de este Gobierno contra la libertad de expresin, apunta la responsable de Human Rights Watch en frica del Este, Maria Burnett.

Aunque el Ejecutivo de Museveni, el dictador maravilloso, como el mismo se defini , ya se ha avenido a revisar la normativa, en el pas nadie se confa. Son muchos los que, como hicieron en Camern, se preparan para movilizarse bajo el lema #BringBackOurInternet.

Fuente: https://www.esglobal.org/victorias-historicas-y-grandes-derrotas-de-la-prensa-en-africa/



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