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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2018

An no se soluciona la afectacin de las comunidades aguas arriba por Hidrotuango, y en Sabanalarga la situacin empeora.
La ruptura social que dej Hidroituango

Bibiana Ramrez
Agencia Prensa Rural


Ya van casi tres meses desde que Hidroituango cambi la vida miles de personas del can del ro Cauca con una tragedia que ya estaba advertida. An no se sabe la verdad de lo que pas con la represa; sus accionistas se han encargado de ocultar informacin que los puede comprometer. Ahora se ufanan de que han invertido alrededor de 35 mil millones de pesos en ayudas para damnificados, que deberan llamarlos afectados. Nada de ese dinero se ha visto aguas arriba, hasta ahora no han resuelto la situacin en Ituango y Sabanalarga donde la gente sigue a la espera de una reparacin digna.

 

Alcalda de Sabanalarga. Bibiana Ramrez - APR

Fuera de los daos materiales, la mayor prdida para estas personas es el arraigo cultural en sus territorios. Hay una ruptura social que ninguna cantidad de dinero enmendar. Las familias se han divido, muchos se refugiaron en otros pueblos sin la certeza de un mejor futuro. Los hijos por un lado, los padres por otro, algunos buscando un jornal para conseguir alimento, otros sin tierra donde quisieran cultivar, extraando el ro y sus playas en donde se quedaban hasta un ao sin salir, porque all tenan todo lo necesario para vivir, tenan la libertad.

La alcalda de Sabanalarga es el refugio de barequeros, pescadores y campesinos que llegaron all el 10 de mayo. La invito a mi casa, es muy grande, dice entre risas un joven que no tiene otro lugar a dnde ir, naci a orillas el ro y toda su vida estaba ah. Luego su risa cambia y se torna triste. Otros dos jvenes tendidos en el suelo, dentro del recinto, tocan la guitarra y ensayan una cancin. Los nios entran y salen corriendo. En las esquinas hay costales con los nicos enseres que lograron rescatar. En una de las sillas que hay dentro de la alcalda otro hombre teje manillas. Hay que hacer algo para no morir de aburrimiento, dice.

 

  Nueva vivienda en la oficina de EPM. Bibiana Ramrez - APR

Los funcionarios de la administracin entran y salen como si nada pasara. Las oficinas operan con normalidad aunque haya alguien al lado de la puerta haciendo la siesta, una seora sentada en el suelo comiendo su almuerzo o un nio haciendo las tareas despus de la escuela. Aqu nadie responde por nosotros, no nos dicen nada, como que no les estorbamos, dice una lder cuando le pregunto por el apoyo institucional, y agrega: Los concejales unas veces estn a favor nuestro y otras en contra.

Usted ha vuelto al ro? Le pregunto a un barequero. S he vuelto, pero me pongo es a llorar, all no hay nada para hacer. Es un charco feo que huele a podrido. Hay un silencio total, ya el ro no suena, las aves no cantan, es como si uno estuviera en el cementerio, no aguanto ni una hora all y me devuelvo porque si no, me muero de la tristeza.

Los grandes problemas empiezan

Si el da de la salida del ro llegaron al parque de Sabanalarga unas 600 personas, hoy no quedan sino cerca de 150. Unos se han ido porque se han enfermado, porque no aguantaron la situacin o porque los han amenazado. El paramilitarismo tambin est en esta zona controlando.

Por esos mismos das, mientras los visitbamos con unas espaolas que vinieron a hacer acompaamiento, les lleg un oficio de la Unidad de Vctimas informndoles que sern reparados por desplazamiento y desaparicin forzada por el conflicto armado y que en agosto deben iniciar el trmite. No les lleg a todos. Muchos creyeron que les haba llegado la notificacin de las ayudas por las prdidas con la represa. Casi nadie entenda el papel que estaban recibiendo y en la alcalda nadie les quera explicar. Es evidente la estrategia de confundir y dividir a las personas, pues estaba en boca de todos la pregunta de por qu haba unos ms privilegiados que otros, cuando la mayora es vctima del conflicto y desde hace aos estaban esperando la reparacin.

Y tambin era noticia el mal uso que EPM est haciendo con la fauna de la regin. Esa misma tarde pude ver a un campesino picado por una serpiente, con la fortuna que el hospital tena el medicamento para salvarle la vida. Ellos (empresa encargada del manejo de la fauna) cogieron un montn de serpientes que estaban cerca de la represa, las llevaron y las soltaron cerca de fincas. Ya varios campesinos las han visto. Yo estaba desyerbando una cafetera y cuando mand la mano, ella estaba debajo de unas hojas y me mordi, era una rabo de aj. Otros hablaban de que el maz y el frjol ha sido comido por las guacamayas y otras aves que han tenido que emigrar a las partes altas de la montaa.

Desde que llegaron del ro instalaron la cocina en el parque. De la Alcalda les mandaron a decir que la quitaran, que eso haca ver muy feo al municipio. An la tienen all. El agua la cargan en tarros para cocinar y lavar las ollas, y el botadero de esa agua se hace a la calle, lo que ha generado una situacin de insalubridad, pues no son las mejores condiciones para preparar los alimentos.

Amenaza de desalojo

Adems de estar en la alcalda, algunas familias estn en dos oficinas de EPM que ocuparon despus de la salida del ro porque no les prestaron el coliseo. El 4 de julio les dejaron en la puerta una orden de desalojo para el 6 de julio firmada por la Secretara de Gobierno municipal y la Inspeccin de polica. Si no lo cumplan, lo haran por medio de la Fuerza Pblica. Hasta ahora no los han sacado, pero la incertidumbre est encima.

Hicimos un recorrido por estas dos oficinas, hablando con la gente, escuchando las historias. Mientras pasamos a la segunda oficina, como la primera qued vaca, lleg alguien de seguridad privada a intentar cerrar la puerta. Uno de los afectados se percat y no dej, nos llam para que viramos lo que estaba pasando. El de la seguridad hizo una llamada y se fue.

En la segunda oficina, una seora nos cont que esa madrugada haba entrado un hombre, camin por ah y sali, eran las dos de la maana. Tenemos mucho miedo, nos sentimos muy solos y no sabemos cunto ms tenemos que estar as. El resto del pueblo no hace mucho para apoyar a los afectados, al contrario: les dicen que se vayan a trabajar. Aqu la gente cree que estamos muy contentos midiendo calles, comiendo mal, y dnde vamos a trabajar si nos sacaron del ro, la cosecha de caf no ha empezado, nadie nos da un jornal?, dice otro campesino preocupado.

Esa es la incertidumbre diaria. Ni alimentos ni colchonetas les ha enviado EPM para reparar los daos, menos que les dar un albergue. Todos los afectados en Sabanalarga hacen parte del Movimiento Ros Vivos y desde ah es donde han llegado las ayudas con gestiones que hacen algunos lderes en las ciudades.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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