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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2018

El Moncada y su legado

Atilio A. Boron
Rebelin


Hoy [por ayer] se cumplen 65 aos del da en que un grupo de jvenes cubanos, encabezados por Fidel Castro y secundado por Abel Santamara, Ral Castro, Ramiro Valds y Juan Almeyda, entre otros, llev a cabo el asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Cspedes. Fue una accin heroica repelida con sanguinaria brutalidad por las fuerzas militares del dictador Fulgencio Batista acantonadas en el Moncada. Las salvajes torturas y el asesinato a mansalva de prisioneros y heridos escribieron una de las pginas ms infames de la historia cubana, denunciada con inigualable elocuencia en el clebre alegato de Fidel conocido como La Historia me Absolver. La detencin, tortura y ejecucin de Abel Santamara y otros compaeros fueron de una crueldad y malignidad espeluznantes. Melba Hernndez y Hayde Santamara sentaron un ejemplo de herosmo militante que las inscribe en las ms brillantes pginas de Nuestra Amrica. La historia no slo absolvi a Fidel sino a todos los moncadistas, quienes con su valerosa accin abrieron una nueva etapa en la incesante batalla por lograr la Segunda y Definitiva Independencia de los pueblos de Amrica Latina y el Caribe. El triunfo de la Revolucin Cubana el 1 de Enero de 1959 fue la culminacin del asalto al Moncada -cuyo autor intelectual, segn Fidel, no fue otro que Jos Mart- y el aldabonazo que, tiempo despus, madurara en la Venezuela Bolivariana para extenderse a comienzos de nuestro siglo por toda la dilatada geografa nuestroamericana. Chvez, Lula, Dilma, Kirchner, Cristina, Evo, Correa, Maduro, Tabar, Lugo, Mujica, Zelaya, Ortega, Snchez Cern y, antes Allende, Juan J. Torres y Juan Velasco Alvarado no hubieran podido hacer lo que hicieron sin que los jvenes moncadistas hicieran previamente saltar el cerrojo de la vieja historia que nos condenaba a la sumisin a los dictados del imperialismo. Por eso la gratitud de nuestros pueblos para con aquellos jvenes es eterna e inconmensurable.

Sirvan estas breves palabras como homenaje a esa extraordinaria gesta, que nos permitimos cerrar citando la exhortacin final que hiciera Fidel en la noche previa a dar inicio al ataque. Deca el Comandante lo siguiente:

"Compaeros: Podrn vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, iganlo bien, compaeros!, de todas maneras el movimiento triunfar. Si vencemos maana, se har ms pronto lo que aspir Mart. Si ocurriera lo contrario, el gesto servir de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldar en Oriente y en toda la isla. Jvenes del Centenario del Apstol! Como en el 68 y en el 95, aqu en Oriente damos el primer grito de Libertado o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aqu esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad. An estn a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendrn que quedarse por falta de armas. Los que estn determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por ltima necesidad."


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