Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Palestina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2018

No necesito una ley que me recuerde que vivo en la desigualdad

Yasmeen Abu Fraiha
972mag

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


No necesito la Ley de Estado Nacin Judo para recordarme que no soy igual a mis amigos judos. Y sin embargo nac aqu, crec aqu, esta es mi patria. No tengo intencin de ir a ningn lado.

Mujeres palestinas cruzan el puesto de control de Qalandiya en las afueras de Ramallah, Cisjordania, hacia Jerusaln para asistir a las oraciones del primer viernes de Ramadn en la mezquita de Al-Aqsa, 12 de julio de 2013. (Foto: Activestills.org)

Escrbalo, soy una mujer rabe.

Nacida en esta tierra

Soy palestina.

Mis padres son palestinos.

Y mis antepasados ​​son palestinos.

Mi madre y su familia fueron expulsadas de su hogar en 1967, cuando solo tena ocho aos, para que el ejrcito pudiera usarlo como un puesto militar. Mi abuela fue golpeada por soldados del ejrcito israel cuando regres una noche para pedir mantas para proteger del fro a sus siete hijos, que se vieron obligados a dormir a la intemperie. Mi padre creci en una pobreza extrema, sin acceso al agua ni a la electricidad, mientras nuevas ciudades judas brotaban a su alrededor en la tierra de sus antepasados. Esta historia es parte de m y ninguna ley cambiar eso.

No necesito la Ley de Estado Nacin Judo para recordarme que no soy igual a mis amigos judos. Me acuerdo de esto en cada viaje al aeropuerto Ben Gurion, en el cual me someto a rigurosos controles de seguridad debido a mi apellido. Me lo recuerda cada casero que oye el acento de mi padre y de repente decide que el apartamento ya no es apropiado. Cada vez que mi hermano me dice que le pidieron que muestre su identificacin en la entrada de su campus universitario, a pesar de que a sus amigos nunca se les pide que hagan lo mismo. Me lo recuerdan cada vez que me preguntan "Eres rabe? Vaya, no pareces rabe! No te preocupes, todos somos humanos", y tambin cada vez que me miran cuando hablo en rabe.

No necesito la Ley de Estado Nacin Judo para recordarme que el rabe no es el idioma oficial del Estado de Israel. Me lo recuerda cada vez que veo malas traducciones publicadas por ministerios y autoridades gubernamentales. Cada vez que entro a una librera y no puedo encontrar libros en rabe. Lo recuerdo cada vez que descubro que otro documento mdico importante no fue traducido al rabe o cuando no hay subttulos en rabe en la televisin.