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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2018

De leche, vacas y vaqueras hacia la soberana

Gustavo Duch
Soberana Alimentaria


Vacas en Vista Alegre Baserria (Karrantza). Foto: Vista Alegre Baserria

Estos das se est escribiendo y hablando mucho sobre la normativa aprobada en Catalunya que regula la venta directa de leche cruda de vaca. Se habla sobre todo en trminos higinico-sanitarios, resaltando los riesgos de esta medida y enarbolando el derecho a una seguridad alimentaria que no podemos perder. Tambin se critica desde una perspectiva poltica, alegando que esta opcin de consumo est solo al alcance de quienes tienen dinero y tiempo. Por hache o por be, la mayora de anlisis cargan contra la normativa.

Lo primero que nos llama la atencin de muchos de estos anlisis es su procedencia y su sesgo claramente urbanocntrico. En los ltimos aos es muy habitual encontrar esta mirada de rechazo a lo rural (y especialmente a lo ganadero) en los medios de comunicacin. Que si en los pueblos cuando llegan los turistas no debera soltarse al ganado porque genera mal olor, que si los perros pastores son animales peligrosos que deben eliminarse... y ahora le toca el turno a la leche, poco ms que convertida en una pcima de bacterias letales lista para provocar brucelosis o tuberculosis.

Esta criminalizacin tiene un largo recorrido que pocas veces se da a conocer. Las pequeas fincas y las prcticas que llevan a cabo para trabajar desde la autonoma y no encadenarse a modelos industriales se han ido prohibiendo una a una siempre en aras de la seguridad alimentaria de las personas consumidoras (la mayora, claro, en las ciudades). Por ejemplo, para elaborar quesos se aplica la misma normativa en una pequea granja y en una gran industria, sin tener en cuenta sus diferentes realidades; las matanzas en finca se prohibieron para acabar centralizndolas en unos pocos mataderos; y con estos argumentos tambin se prohibi la venta de leche cruda. Centrados en epidemia s, epidemia no, nos olvidamos del motivo de esta reivindicacin, que es sobre todo desprenderse de las ataduras de la industria alimentaria, una de las grandes divas del sistema capitalista. Se invisibiliza el reclamo de soberana frente a unas normativas impuestas desde arriba con intenciones claras de acabar con los modelos a pequea escala.

Contra el consumo de leche cruda se esgrimen tambin argumentos que lo consideran una prctica que solo unas pocas personas privilegiadas podran asumir. A quienes estamos fsica o mentalmente en los pueblos, nos sorprenden estas afirmaciones. Sabemos que el acceso a la produccin de leche cruda puede no suponernos dinero ni tiempo extra, sino al contrario, puede estar ms a mano que el supermercado de turno y a precios que nos consta que son justos para profesionales que mantienen vivo el medio rural. El ahorro en distribucin y tratamientos puede incluso hacerla ms barata. Si para las ciudades acceder fsica y econmicamente a esta leche es un problema, no ser que quizs la raz del mismo est en sus formas de abastecimiento? En algunas ciudades, conscientes de su enorme dependencia alimentaria y de su deficiente calidad, se estn haciendo esfuerzos para recuperar una cierta capacidad productiva en las vegas y huertas histricas. Por qu no se piensa tambin en replantear algn tipo de ganadera periurbana? No hace tanto que existan vaqueras en las ciudades y el clera no se expanda como un tormento.

Para quienes desconocen el da a da de la ganadera a pequea escala, parece necesario sealar que la leche no brota de una fuente. Detrs de este producto final hay articuladas muchas prcticas de cuidados que ejercen ganaderas y ganaderos, entre ellas el enorme papeleo que supone adaptarse a las normas sanitarias y a la trazabilidad (que se lo digan a Ganaderas en Red, cuya cancin del verano habla de este tema). Por eso no hay que obviar, como parece ocurrir, que una ganadera bien tratada, con sus controles veterinarios bien llevados, con un manejo de calidad, es en s misma garanta de una leche sana. La leche cruda puede ser un puente entre el campo y la ciudad, para dar valor al enorme trabajo que realiza la poca ganadera familiar que queda en nuestros territorios, para que no se nos olvide que existen. Consumirla es apoyar a las granjas que cuidan de sus animales.

La medida en cuestin ofrece suficientes garantas para la salud. Lo que sorprende es que no se hable de a dnde nos lleva tanta preocupacin por los riesgos de los alimentos frescos, que estn siendo sustituidos por unas cantidades enormes de alimentos procesados y ultraprocesados en nuestra dieta. A este paso pronto ser obligado sustituir los huevos por huevina pasteurizada. Como muchos estudios han demostrado, la alimentacin ultraprocesada tiene relacin directa con graves problemas de salud pblica: el incremento de la obesidad, de la presin arterial o del colesterol. Incluso, recientemente, un estudio liderado por la Universidad de la Sorbona, en Pars, y publicado en el British Medical Journal, relaciona estos alimentos con el riesgo de padecer cncer. Podemos irnos a Francia, donde la venta de leche cruda hace aos que est aprobada, para comprobar que los mayores problemas alimentarios de su poblacin no los causa la brucelosis sino la obesidad.

Nos preocupa la precarizacin de la vida en lo referente a las condiciones de vivienda y al aumento de la explotacin laboral, pero no parece que reivindiquemos el derecho a acceder a alimentos frescos y de calidad a precios justos e incluso a tener tiempo para cocinarlos. Hemos asimilado que estas tareas reproductivas no tienen valor? El caso es que hemos delegado totalmente estos trabajos en las multinacionales. No somos capaces de controlar aquello que comemos y sustituimos prcticas como lavar las verduras, hervir la leche o la conservacin en fro por alimentos tan hiperprocesados que ya no estn vivos, sino muertos y as se nos presentan en atades de plstico que destrozan el planeta e inundan los ocanos mientras el agronegocio engrosa beneficios. No caben otras opciones cuando adems estas prcticas alimentarias oprimen al campesinado global? Por qu no hay reivindicacin y solidaridad de clase en la alimentacin? Tiene que ver con la dificultad de empatizar con lo rural debido a la dominacin hegemnica de lo urbano?

Desgraciadamente esta medida no es suficiente para asegurar la rentabilidad de la ganadera a pequea escala en un contexto tan hostil como el sistema alimentario industrial, en el que las multinacionales lcteas monopolizan el mercado y marcan precios por debajo del coste de produccin. Por no hablar de la carne barata de los supermercados. El sector agrario viene reclamando desde hace dcadas una medida fundamental: la flexibilizacin del Paquete Higinico Sanitario para las explotaciones agropecuarias y las industrias agroalimentarias de pequea escala. La venta de leche cruda es una de las medidas propuestas en este paquete, pero habra otras como la posibilidad de venta de carne en la propia finca o la puesta en marcha de mataderos mviles para desmonopolizar otro punto de la cadena alimentaria: el sacrificio. Estas medidas ya estn en marcha en muchos pases de Europa.

La alimentacin es un derecho, pero no cualquier alimentacin. No debemos renunciar a exigir, proponer y comprometernos con un sistema alimentario que garantice a toda la sociedad una alimentacin de proximidad, ecolgica y a precios adecuados para quienes la producen. No queremos que la administracin solo vele por la seguridad alimentaria, exigimos ms. Trabajamos por la soberana alimentaria.

Fuente: https://www.soberaniaalimentaria.info/otros-documentos/debates/553-de-leche-vacas-y-vaquerias-hacia-la-soberania



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