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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2018

Aborto libre, maternidad sin causales

Mia Dragnic
Rebelin


Por todo lo acontecido hasta el da de hoy, considero que a este gobierno no le importa que las mujeres aborten: el problema es que conquisten el derecho a abortar. Hoy ms que nunca, este debate se potencializa en tanto estamos asistiendo a la construccin de un sistema democrtico incapaz de articular estado y sociedad civil.

Mabel Bellucci, 1994
"Decidir sobre el propio cuerpo es un derecho ciudadano. FEMINARIA n 13, VII. http://res-publica.com.ar/Feminaria/Feminaria13.pdf

 


Existe realmente un derecho a ser madre? Tenemos todas las mujeres la posibilidad de elegir con libertad si queremos o no vivir la experiencia de la maternidad? Quines piensan hoy en Chile la feminidad por fuera de lo materno?

Si la nocin de derecho social supone la posibilidad de acceder a condiciones econmicas y sociales que garanticen una vida digna, igualitaria, libre y justa, entonces el aborto debe consagrarse como un derecho por cuanto es capaz de intervenir una determinacin biolgica que implica que las mujeres a veces nos embaracemos al tener sexo con un hombre y no viceversa. Y si la principal fuerza que mueve al pensamiento cientfico es la de abrir horizontes materiales de existencia que nos conduzcan hacia la autonoma y la libertad de manera igualitaria, pues bienvenidas sean las intervenciones de la ciencia. Entonces las opiniones valricas, morbosas y msticas en esta discusin no deberan ser admisibles de ninguna manera, menos su objeciones de conciencia, sencillmente porque la pregunta por el origen de la vida est en otro orden. Que un cuerpo tenga la posibilidad de la reproduccin fisiolgica no significa que la maternidad sea una caracterstica anatmica ni el embarazo, ni todas sus consecuencias, situaciones autopeyticas. Aunque esto parezca obvio, hay quienes subvaloran la participacin masculina en este y casi todos los mbitos de eso que el patriarcado y el capitalismo han escindido del trabajo productivo y nombrado como labores reproductivas. Hay incluso hasta hoy sectores que ni siquiera admiten la separacin que existe entre sexualidad y reproduccin. Es que este delirio pro-vida no busca nicamente clasificar y conservar todo aquello que se considere algo vivo, que potencialmente pueda devenir en vida humana, bajo la condicin que tenga lo vivo sino tambin bajo aquella que posea quien sostenga y cuide a lo vivo. Solamente un gran perverso puede promover que este tipo de deseos se conviertan en ley social. Escuchar a un pastor evanglico o a un cura catlico en el congreso de una repblica laica, intentado dar argumentos para justificar su oposicin al aborto, es un cuadro nicamente gracioso que citaremos como un ancdota para recordar lo cuestionable que fue la laicidad de nuestros estados y para darle un poco de humor a la larga historia de la lucha por el aborto libre en Amrica Latina y el Caribe.

Qu es la vida por fuera de la experiencia? Es absurdo que se otorgue a un embrin la naturaleza jurdica que tiene una persona, puesto que es la experiencia justamente lo que hace la diferencia entre una cosa, un animal y un sujeto. Est bien, una cosa con categora especial para que la familia Angelini no se ponga a vender embriones a destajo. Es que tenemos tan sobrevalorada la vida y disociada de s misma, como si fuese posible separarla del contexto que la determina. Por supuesto que importa la condicin en que se viva, en cmo se est en el mundo y cmo la vida de alguien que no deseamos, y que depende de nosotras para consolidarse, puede condenarnos a una vida que no queremos. Terminar con un proceso gestacional no puede limitarse a la inviabilidad de un feto, porque no me cabe ninguna duda que es peor tener que cargar con hijo no deseado durante al menos unos 18 aos. Estas tres figuras que nos permiten abortar de manera lcita hoy en Chile reactualizan con una contundencia que es grosera la degradacin y subvaloracin de la vida de las mujeres en tanto que su legalidad de alguna manera contiene, por un lado, la idea de dejarnos morir por una cosa de categora especial que quizs se convierta en persona a costa de nuestra muerte y, por otro, la condena de parir y comnmente criar- a un sujeto que tiene la mitad de la informacin gentica de nuestro violador, pero no nos quitan el rango republicano de incubadoras. Creo la verdad que deberamos ms que agradecer, demandar al Estado por otorgarnos la posibilidad de abortar para seguir viviendo y la de terminar con la particular experiencia vital de un embrin si ste es consecuente de una violacin (que entre todas las consecuencias que genera una agresin de esta magnitud, considero por cierto, es la de ms fcil borradura). En qu planeta de mierda vivimos para que existan personas que tengan inters en obligar a una nia de 10 aos a parir un feto que ser su medio hermano como pas en Salta este ao, en Aysn el 2011 con una nia de 11 aos y en Atacama el 2013 con una de 12? Qu categora especial puede estar por sobre la vida de una chica que ha sido violada sistematicamente por su padre? Ninguna, aunque el embrin se convierta en feto, el feto en recin nacido y el recin nacido llegue a jugar a las bolitas.

La ley en tres causales restringe el acceso a derechos humanos que son considerados bsicos porque limita nuestra autonoma y nos despoja de una decisin que es privada. En un pas experto en privatizarlo todo, el cuerpo de las mujeres quiere hacerse pblico. Aqu se est hablando de poltica y no de la ley moral de Dios como suceda en el reino que habitaba Jaime Guzmn, se trata de cmo se ha impuesto un modelo de maternidad obligatorio que ha esclavizado a las mujeres, condenndolas a ejercer distintos tipos de labores en silencio. Un silencio que se deriva de varias condiciones de opresin objetivas y subjetivas y de la relacin entre stas. Quizs la ms compleja se desprende de la gran sancin moral que la religin y el Estado han impuesto sobre formas no hegemnicas de comprender la familia, la sexualidad y lo femenino. El amor, la culpa y el sufrimiento que organizan esta moral probablemente han convivido con todo tipo de mujeres, con cada uno de sus abortos, razones y afectos. Deberiamos por eso exigir el pago de una deuda histrica, que se duplique o triplique segn el grado de pobreza y segregacin cultural que se tenga. Al menos deberamos ponerle un buen nombre a esta idea de acumulacin originaria? de la deuda.

Hace un tiempo le la siguiente frase: el hecho de ser creyente no obnubila la razn ni la capacidad de pensar, muy por el contrario, la exige y la promueve [1], una afirmacin de gran contradiccin lgica que me parece muy til para caracterizar parte del problema que hoy enfrenta la discusin sobre el aborto por causales. Es la transparencia que cierto tipo de proclamaciones poseen para enunciar con contundencia todo lo contrario a lo que dicen. Nunca pens que iba a citar a un arzobispo, menos a Fernando Chomal, pblico vocero antiaborto, encubridor [2] de Karadima y opositor del matrimonio igualitario, pero esta gran falacia lgica lo amerita. Despenalizar fragmentariamente algo que es ilegal es reafirmar su carcter ilcito y no corresponde precisamente al reconocimiento de un derecho. Se le ocurren con facilidad actos punitivos que sean legales bajo ciertas condiciones? A la hora de revisar el aparato normativo que rige a una repblica democrtica del primer siglo del tercer milenio, lo mnimo que espera la crtica feminista actual es que esta revisin sea capaz de sancionar drsticamente los imperativos de deshumanizacin propios de la familia patriarcal establecidos en Chile por el Cdigo Civil de 1855 y las formas en que prevalecen. Es por esta razn que se vuelve una obligacin terminar efectivamente con la criminalizacin del aborto hecha por el cdigo penal de 1874, por el cdigo sanitario de 1931, y por cada una de sus reformas, que hoy estas tres causales reactivan. El aborto es una prctica que ha sido imprescindible a lo largo de la historia humana y ha estado presente como un mtodo de control de la natalidad en muy diversas sociedades. Por qu no se ha considerado un derecho consuetudinario? Ignorar este aspecto le agrega al androcentrismo legal su carcter etnocntrico y colonialista. El aborto al mismo tiempo es un acto que se comporta hasta hoy, en palabras de Alejandra Ciriza, como un crimen de clase [3]. La historia del control de la natalidad es parte de la lucha de clases y de la trama de un feminismo que no se reduce de ninguna manera ni a la heterosexualidad ni a las mujeres. Es que la lucha por el aborto no es un asunto de mujeres, as lo entendieron los organismos de cooperacin internacional y las feministas que terminaron institucionalizando/despolitizando los problemas de gnero y vea en lo que terminaron. La lucha por el aborto libre es contra el modelo de familia patriarcal y contra la precarizacin de la vida capitalista.

El aborto hoy debe ser un acto libre que procure soberana y autodeterminacin sobre el cuerpo, al igual que el acceso a una educacin sexual y anticonceptiva no sexista. Educacin sexual que no se limite a la reproduccin y que eduque a la poblacin por ejemplo ante la necesidad de que los hombres tengan chequeos androlgicos peridicos. Hasta cuando tendremos que explicar que no preferimos abortar en vez de utilizar algn tipo de anticoncepcin?, que el placer no lo encontramos precisamente en el ejercicio del aborto sino en la justa adquisicin de un derecho que consideramos fundamental? Hasta cuando explicaciones? Si el aborto se limita a tres causales, o a veinte, entonces la maternidad seguir siendo un imperativo social segregacionista y no un derecho al cual se pueda optar libremente. Es una ley que subordina la decisin de las mujeres y concede autoridad a otros para que decidan, sometindonos a constataciones mdico-legales que muchas veces estn intervenidas por opiniones y creencias personales de las autoridades de turno en los recintos hospitalarios, como parece ser el caso de la muerte este ao de Estefana Cabello en el Hospital de Curic [4]. Y aunque el aborto en tres causales, autorizacin de otros mediante, puede salvarnos la vida, salvarnos de la condena de tener que producir/parir/criar/amar/ al hijo de un violador y puede ahorrarnos la experiencia de tener metida en el tero una cosa inviable, todo esto est ms cerca de la caridad que de la emancipacin poltica. Simplemente porque no tiene nada que ver con lo que las feministas exigimos desde hace tanto tiempo. Es que no queremos sobrevivir, queremos elegir con plenitud cmo producir nuestras vidas de manera autnoma y justa. Luchamos porque el aborto libre permitir que nuestras sociedades se transformen en lugares menos agresivos y porque significar una oportunidad para terminar con la maternidad obligatoria, y todo esto es imposible en los mrgenes neoliberales del patriarcado.


Notas

[1] La razn al servicio de la vida humana, Carta Pastoral, Julio 2014.

[2] http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/04/21/algun-dia-perdonare-a-chomali-por-anos-le-pedi-ayuda-y-nada/

[3] http://www.unidiversidad.com.ar/universitarias-e-investigadoras-por-la-legalizacion-del-aborto

[4] http://www.eldesconcierto.cl/2018/04/18/la-historia-de-estefania-cabello-la-mujer-que-murio-tras-aborto-y-que-pone-en-alerta-aplicacion-de-las-3-causales/

Mia Dragnic, Sociloga feminista

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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