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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2018

Tejidolatra y falolatra indgena?

Ollantay Itzamn
Rebelin


Entendemos por tejidolatra a la cuasi idolatrizacin de los tejidos o atuendos. Al grado de condenar casi a una muerte civil a todos cuantos se atrevan a profanar o criticar el origen de dichos tejidos. Incluso al grado de reificar el uso o no de la vestimenta como la razn ontolgica del ser o no indgena.

Por falolatra entendemos a la idolatrizacin de insignias de poder con forma flica. Como si a travs del contacto o manipulacin de dichos palos o bastones el mundo divino comunicase su sapiencia y poder a los humanos (caso, Moiss bblico).

En ambos casos, el cuestionamiento a la sociognesis, al devenir histrico y a la carga ideolgica de dichos objetos culturales son implacablemente repelidos y censurados por los centinelas culturalistas. Rayando incluso en fundamentalismos.

La falolatra y tejidolatra construyen una moral culturalista entre nosotros indgenas. Muy similar a la moral sexual cristiana. Se permite todo tipo de violaciones de derechos, menos la afrenta al tejido o al bastn ancestral.

En consecuencia, tenemos hermanas y hermanos con exticos indumentarias indgenas, crecientes legiones de ancestrales bastn en mano, adornando con su presencia lujosos salones de eventos comerciales o tursticos, pero silentes y ausentes ante el sangriento saqueo permanente que ocasiona el sistema neoliberal y los estados criollos en nuestros pases.

Quienes disputan al voraz sistema neoliberal, desde los territorios y desde las calles, no son necesariamente las autoridades ancestrales, mucho menos las resignicadoras de los trajes tpicos. Somos indgenas y campesinos, sin cooperacin internacional, sin atuendos, ni bastones, que forjamos fecundas resistencias creativas. Exigiendo y ejerciendo derechos polticos, ms all del culturalismo de los derechos indumentarios.

Los actuales trajes tpicos indgenas, no son exclusivos, ni milenarios. Tampoco el bastn

Sea por desgana mental o la comodidad que brinda el folclorismo multicultural, muchos indgenas asumimos que los policromticos tejidos que usamos son herencias milenarias, expresin de la resistencia y mstica de nuestros abuelos/as. Eso no es verdad.

El bagaje simblico y material de nuestros pueblos, es producto del encuentro o desencuentro entre pueblos (somos interculturales). Y la invasin y Colonia europea tienen su impronta.

En el caso de los tejidos, tanto en sus diseos y colores, son producto de la invasin y colonizacin. Nuestros abuelos tenan ropa, y bien elaborada, pero el colorido y diseo que an persiste, de manera compartida, en todos los pueblos indgenas de Abya Yala, es la huella de la Colonia. Nos guste o no.

Ud. observe en simultneo la indumentaria mapuche, quechua, aymara, quichua, maya, azteca, etc., ver que aparte de lo coloridos que son, los diseos son similares. Los dibujos y trazos en los tejidos son los mismos. En este momento, en la ciudad de Xela, Guatemala, se elaboran cortes (traje para mujeres) con tcnica y estilo quichua ecuatoriano, y las mayas los compran como tejido maya, por la moda.

Ud. observe las polleras, sus pliegues, que usan las aymaras del antiplano andino, y compare con los cortes (faldas) que usan mayas poqhonchs y qechs en Guatemala. Son los mismos diseos. Ni qu decir de los pochos que usamos indgenas de Mxico, Per y Bolivia. Los mismos. Cambian la tonalidad de colores.

Lo ms demoledor para cuantos creen que somos portadores de exclusivos trajes milenarios es cuando uno observa, con vista antropolgica, las monografas del cineasta espaol Luis Buuel, a inicios del pasado siglo. En especial el documental titulado Las Hurdes, pueblos empobrecidos del norte de Espaa [1] . All estn los vestigios europeos ms prximos de los pochos que usamos los indgenas en Amrica Latina. All estn los vestigios de los actuales estilos de la gestin corporal de nuestras madres y hermanas indgenas.

O veamos ornamentos rituales catlicos como el sobrepelliz que usan los monaguillos y el atuendo ceremonial del pueblo maya qanjobal, son casi calco y copia uno del otro. Por qu ser?

Con el bastn de mando ancestral, resignificado y visibilizado, en las dos ltimas dcadas, en Guatemala, por la cooperacin internacional, ocurre algo similar. Existan autoridades en nuestros pueblos con insignias de poder. Pero, los invasores, para someter a nuestros pueblos nombraron capataces indgenas para vigilar a los nuestros, y les entregaron el bastn de mando, como insignia de poder casi real. Desde entonces, los cabeza de capules (as los denominan las crnicas de la poca) se constituyeron en autoridades indgenas, bastn en mano, al servicio del poder colonial. Y, en los ltimos aos, sobre las olas del turismo extico, se ha convertido en la ancestral insignia del poder. Poder, al servicio de quin?

Por qu Guatemala tiene tantos trajes e idiomas diferentes?

A diferencia de Amrica del Sur, en la actual Centro Amrica, durante la Colonia espaola, se constituyeron pueblos indios (reducciones indgenas bajo el mando civil colonial). Y segn registros de Martnez Pelez, en la Provincia de Guatemala fue el nico lugar donde funcionaron ptimamente dichas reducciones. Habla de ms 520 pueblos indios.

En dichas reduccin, nuestros abuelos/as subsistan en un cautiverio, con un feroz sistema de control/vigilancia para evitar fuga de la mano de obra indgena disponible. La fuga o el cambio de residencia de indgenas era brutalmente castigado.

Los emisarios de la Corona, ante la imposibilidad de controlar los cuerpos (fenotipos) y movimientos de los indgenas, promovieron e impusieron vestimentas propias para cada pueblo, tipo uniforme. Era la nica manera de diferenciar a los mayas, e identificar a todo desobediente fugitivo fuera de su reduccin.

Los actuales trajes indgenas surgieron como chip para la verificacin-control-castigo contra nuestros abuelos

Los pueblos indios funcionaron en Guatemala durante la Colonia gracias a que en los cautiverios indgenas se promovieron idiomas, trajes y otros smbolos propios para cada pueblo. Diferentes entre s. La vestimenta propia de cada pueblo fue utilizada como herramienta de subyugacin y delacin del indgena en fuga.

En la poca Colonial muchos de nuestros abuelos hubiesen deseado quitarse ese chip de control y monitoreo, pero no pudieron hacerlo porque el mercado de ropa no era libre.

De un tiempo a esta parte, esos smbolos materiales, despreciados por siglos, toma relevancia en un mundo obsesivo por el exotismo indgena. Y, entonces, intereses oscuros distraen o desmovilizan las luchas emancipatorias de nuestros pueblos entretenindonos en culturalismo, sin ninguna proyeccin poltica.

Incluso hermanas y hermanos, con discursos indigenistas, trajeados y varas en manos, incluso con ttulos universitarios, nos dicen que a lo mximo que debemos aspirar es a defender y proteger la intangibilidad de nuestra indumentaria y la simbolizacin de nuestros falos. Mientras tanto, los estados criollos neoliberales nos saquean todo por todas partes. Y nuestros centinelas de trajes y varas, silentes o ausentes.

Nota:

[1] Vase, https://www.youtube.com/watch?v=ZsUSnU0IRtk

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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