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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2018

Entre giros y giros: todo da vueltas y nada cambia
El triunfo de AMLO para Nuestra Amrica

Juan Carlos Gmez Leyton
El Ciudadano


Giros

Dar media vuelta y ver que pasa all afuera

No todo el mundo tiene primavera

Giros Todo da vueltas como una gran pelota

Todo da vueltas casi ni se nota.

Fito Pez



Los ecos del triunfo electoral del movimiento lopezobradorista en las elecciones mexicanas del 1 de julio pasado comienzan apagarse y la ciudadana vuelve a sus rutinas cotidianas. Pero, nada ha cambiado aun en Mxico, la condicin gore se mantiene. Aunque la transicin gubernamental se presenta tersa, o sea, suave y tranquila, dado los cinco largos meses que faltan para que asuma el nuevo gobierno, nadie podra asegurar que la tersura inicial se mantenga en el tiempo. Muchos intereses econmicos y polticos que comprometen directamente a los poderes fcticos que operan en la sociedad mexicana estn juego con la llegada de Andrs Manuel Lpez Obrador (AMLO), al gobierno.

Los Poderes Fcticos Mexicanos

Los diversos poderes fcticos, principales agentes de la violencia y de la corrupcin estn intactos y podran operar en cualquier momento en contra del presidente electo y de sus aliados. El accionar del crimen organizado, del empresariado antidemocrtico y corrupto opera con sigilo entre los recovecos de los poderes institucionales; las extensas y profusas redes de la corrupcin burocrtica federal, estadual y municipal estn operativas y prestas; las organizaciones sociales y polticas corruptas se preparan para actuar en el nuevo escenario poltico; lo mismo sucede con los aparatos represivos (policas y fuerzas armadas), con los medios de comunicacin de masas, vinculados directa o indirectamente con los poderes fcticos y gubernamentales, etctera. Todos siguen, como las araas, urdiendo y tejiendo sus redes. La mafia del poder no ha sido derrotada ni desarticulada. Esta mafia, que, segn AMLO, ha tenido secuestrada, durante largos aos, a la democracia, sigue operativa.

Ahora bien, una democracia secuestrada por los poderes facticos no se libera solo con un triunfo electoral por muy slido, masivo, contundente y mayoritario que haya sido como fue el triunfo de AMLO; se requiere, por lo menos, proponerse cambios radicales y estructurales profundos que afecten directamente a las fuentes del poder social de esos actores polticos estratgicos mexicanos. Lo que se necesita, en otras palabras, es que el movimiento lopezobradorista inicie una revolucin poltica, social y econmica que voltee completamente al Mxico actual, de lo contrario, los poderes fcticos tienen la fuerza y los recursos humanos y logsticos para obstaculizar de diversas formas al futuro gobierno. Sobre todo, impedir su ascenso el prximo 1 diciembre. La historia de la infamia sigue su curso en Mxico.

Por eso, para hacer historia como pretende el movimiento lopezobradorista tiene que frenar en seco: la historia que los poderes facticos construyeron hace ya, aproximadamente, cuatro dcadas, en Mxico. Con esos poderes no se pacta ni se transa. De no revolucionar la historia, la sociedad mexicana, seguir, por un lado, manteniendo la actual estructura de dominacin y, por otra, va recorrer la senda trazada por los diversos gobiernos progresistas latinoamericanos que emergieron durante el denominado giro a la izquierda, entre 1998 y 2015.

El Giro a la Izquierda: xito y fracaso

La izquierda y el progresismo latinoamericano ha celebrado con jbilo y esperanza el triunfo poltico y electoral de AMLO pues ha considerado que dicho triunfo podra constituirse en un freno a la reaccin conservadora de las derechas latinoamericanas que desde 2009 en adelante han venido recuperando el gobierno en distintos pases de Amrica del Sur. Con igual ilusin esperan la excarcelacin del expresidente Ignacio Lula da Silva y su futuro triunfo electoral en las prximas elecciones de octubre.

En efecto, hace una dcada que las fuerzas polticas del capital neoliberal han venido recuperando ya sea por medio de acciones polticas institucionales (golpes blandos) o, a travs de triunfos electorales, el gobierno de pases que haban elegido en la dcada anterior gobernantes progresistas o de izquierda.

El giro a la izquierda que para muchos analistas de izquierda haba abierto en Amrica Latina y el Caribe, un escenario pos-neoliberal, se haba iniciado en 1998, con el triunfo electoral de Hugo Chvez, haba comenzado a cerrarse con el triunfo presidencial de Mauricio Macri, en Argentina, en el 2015. As en en una dcada, la derecha neoliberal recuper los gobiernos de Argentina, Per, Paraguay, Brasil, Costa Rica, Panam y Honduras y, se mantuvo triunfante en Chile, Colombia, Guatemala, Repblica Dominicana y Hait. Mientras que partidos progresistas, pero no necesariamente antineoliberales, mantienen en el gobierno, en El Salvador y en Uruguay. Solo dos sociedades que optaron por realizar cambios revolucionarios, ya sea, polticos o sociales, se mantienen en pie y en lucha, Bolivia y Venezuela. En una situacin altamente contradictoria y compleja, se encuentran los gobiernos supuestamente progresistas y de izquierda, de Lenin Moreno en Ecuador y Daniel Ortega, en Nicaragua. En consecuencia, la actual situacin poltica de los progresismos y de la izquierda latinoamericana es, por cierto, pauprrima. Obviamente, que el triunfo de AMLO y su discurso antineoliberal, entusiasma. Pero hay que ser mesurados en la celebracin y en el triunfo como tambin su proyeccin futura.

Ahora bien, teniendo en vista este cuadro situacional considero que presenta el giro a la izquierda. Pienso que este debe ser analizado distinguiendo lo que son los procesos revolucionarios de cambio histrico, por un lado, de los gobiernos progresistas que buscaban corregir o atenuar las consecuencias sociales, econmicas y polticas del neoliberalismo en sus respectivas sociedades, por otro.

Luego de dos dcadas de cambio poltico impulsado por actores polticos y sectores progresistas antineoliberales, el fracaso histrico esta a la vista. Tan solo, dos sociedades, Venezuela y Bolivia, continan, la primera, con muchas dificultades y problemas, impulsando polticas pblicas de orientacin antineoliberales. Aunque, la primera, busca implementar tambin medidas anticapitalistas, la segunda, el Estado Plurinacional de Bolivia, ha optado por consolidar una nueva versin del capitalismo nacional-popular-desarrollista que Garca Linera, nombra como capitalismo andino-amaznico.

Los gobiernos progresistas en Brasil, Ignacio Lula da Silva y Dilma Rousseff; en Argentina, los Kirchner, Nstor y Cristina Fernndez; Rafael Correa, en Ecuador; como tambin, los gobiernos del Frente Amplio en Uruguay como de la Concertacin de Partidos por la Democracia en Chile, solo impulsaron un conjunto de medidas y polticas que tendieron a corregir algunas de las principales fallas de la economa de libre mercado. Todas ellas muy significativas para los sectores populares y empobrecidos por el impacto social del neoliberalismo. Sin embargo, no tocaron las estructuras del poder capitalista.

Este poder limit y obstaculiz, a travs de distintas acciones sociales, institucionales, comunicacionales, polticas y polticas, la accin gubernamental de los gobiernos progresistas. Ante la vuelta del Estado y su accionar de proteccin social y reconocimiento de derechos sociales, econmicos y culturales anteriormente conculcados; muchos actores polticos y organizaciones sociales ciudadanas vinculadas, especialmente, a las capas medias, demandaron ms libre mercado, en otras, palabras ms libertad para elegir. Toda regulacin por parte del Estado del mercado fue denunciada como un atentado en contra de la libertad individual y, sobre todo, como una accin autoritaria de parte del gobierno. Entre la gran burguesa capitalista y las capas medias promercado se fue gestando una alianza social y poltica dispuesta a recuperar la conduccin gubernamental con el objeto de sostener y dar continuidad al neoliberalismo.

El Giro a la Derecha: ataque a los gobiernos progresistas

Para esos efectos, la estrategia poltica consisti en atacar institucionalmente a los gobiernos progresistas y, convocar a la protesta poltica y a la movilizacin social callera de los sectores medios e incluso populares con el objeto de desestabilizar al gobierno. En Brasil, Argentina, Paraguay y Honduras, entre otros pases, la combinacin y articulacin de ambas dimensiones de la estrategia derechista, tuvo xito. La derecha hondurea (2009), la paraguaya (2012) y la brasileira (2016), destituyeron a travs de un golpes blandos a los presidentes en ejercicio, Zelaya, Fernando Lugo y Dilma Rousseff, respectivamente. En Chile (2010), la derecha llegaba, luego de 50 aos, al gobierno a travs de un proceso electoral. Mientras que, en Argentina (2015), luego de un siglo.

Ahora bien, la re-vuelta de la derecha neoliberal ha sido exitosa no solo por el despliegue de su adecuada estrategia poltica sino, tambin, por los errores polticos cometidos por los propios gobiernos progresistas. Aqu la lista es larga y abundante. Tal vez, el ms importante de todos dice relacin con la no ruptura con el padrn de acumulacin por desposesin en base a la explotacin y devastacin de la naturaleza. Es decir, del llamado modelo neo-extractivista de crecimiento econmico que dio lugar al denominado consenso de los commodities.

Entre los gobiernos progresistas e incluso de la izquierda revolucionaria se instal una idea hegemnica, segn la sociloga Maristella Svampa, que es producto de la convergencia entre un histrico paradigma extractivista, asociado a la reprimeracin y comoditizacin de la economas, y una visin tradicional, cuyo rasgo saliente contina siendo el productivismo y la competitividad a ultranza, conceptos apenas rejuvenecidos por la utilizacin siempre oportuna y frgil de ciertas categoras globales (sustentabilidad, responsabilidad social empresarial y gobernanza). Todo ello llev a los gobiernos progresistas no solo a un persistente acoplamiento entre extractivismo y neoliberalismo, expresado de manera emblemtica por Per, Colombia, Chile y Mxico, sino tambin por pases con gobiernos progresistas como ha ocurrido en Brasil, Ecuador, Argentina, Uruguay, Paraguay, e, incluso, algunos autores como Svampa, incluyen a Bolivia.

La alianza entre extractivismo y neoliberalismo ha implicado la masiva resistencia de los pueblos y ciudadana afectados directamente por su accionar. Ante lo cual los gobiernos progresistas han optado por la criminalizacin de la protesta popular y de la accin de los movimientos sociales que no solo rechazan al neoliberalismo sino al capitalismo. Incrementado la represin y la violencia sobre los sectores subalternos y plebeyos.

El qu hacer anticapitalista

Estos sectores al verse postergado y marginalizados por la accin de los gobiernos progresistas, aunque, muchos fueron favorecidos por polticas redistributivas de esos gobiernos, optaron por auto-marginarse de la actividad poltica en busca de alternativas ms radicales.

Tengo la impresin que las ciudadanas de Mxico que apoyaron a AMLO, llegan tarde hacerse parte del giro a la izquierda e incluso el programa de gobierno de AMLO est desactualizado ante el escenario latinoamericano. Su factura y hechura corresponde a lo que, tal vez, se requera a comienzos del siglo XXI. Actualmente, las ciudadanas plebeyas, los pueblos originarios, las y los trabajadores y las mujeres requieren con urgencia desmontar de cuajo el dominio capitalista, ya sea ste, en su versin normal, nacional-popular, andino-amaznico, o extractivista-neoliberal o cualquier otro. Amrica Latina y el Caribe, insisto no requiere otro gobierno que venga componer la dominacin capitalista, sino, que ojal, le ponga fin.

Nota:

Artculo publicado en El Ciudadano, N224, Santiago de Chile, julio 2018, pgs. 28-29. Se permite su reproduccin sealando la fuente.

Juan Carlos Gmez Leyton. Posdoctorado en Estudios Latinoamericanos, UNAM. Dr. en Ciencias Sociales y Poltica, FLACSO-Mxico

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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