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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-07-2018

[Crnicas sabatinas] Para reponer fuerzas, para seguir plantando cara! No pasarn!
A manera de resumen, para (intentar) saber a qu atenernos

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Para ser leda mientras escuchan Volver a comenzar de Luz Casal. https://www.youtube.com/watch?v=Nk-WP9PKWfc. Y tambin a Janis Ian: She Must Be Beautiful

https://www.youtube.com/watch?v=Uptph3I_yds

Para los y las que siguen creyendo que el gnero humano es la internacional, no lo nacional(ista) excluyente ni el supremacismo xenfobo. Es decir, para ustedes.


Sin embargo, quiero reiterar que esos sentimientos de agravio, u otros sentimientos relacionados con el amor de aldea, no pueden fundar un derecho a la secesin. De hecho, no pueden fundar un derecho a nada. Amar mucho una lengua no da derecho a usar esa lengua en cualquier circunstancia. Amar mucho las vias del Peneds no me da derecho a m a apropiarme de ellas y gestionarlas como se me antoje. Amar una tierra no da derecho a quien la ama a reinar en ella como un lobo lo hace en sus dominios. Algunos parecen sostener que cuando uno ama Catalua, su tierra, sus gentes, su lengua y sus tradiciones se inicia una especie de crculo vicioso mediante el cual el derecho a la secesin queda justificado y este, a su vez, permite proteger todo aquello que se ama. Confieso que me cuesta pensar en una manera ms empalagosa de ver el mundo.

Pau Luque (2018)


Esto es lo que hay y creer que ERC o, ya no digamos, el nuevo partido peronista de Carles Puigdemont, tras devorar en breve al PDeCAT, va a conformarse con un nuevo Estatuto de Autonoma es engaarse, aunque se pueda utilizar coyunturalmente como argumento para atraer a los sectores ms tibios o desencantados del soberanismo. El Gobierno Snchez hace bien en mostrarse dialogante con el Govern, es su obligacin y una forma de cargarse de razones por si hay que volver al 155, pero tambin debe esforzarse por sacar la crisis catalana de la confrontacin entre los partidos constitucionalistas. El espectculo de descalificaciones entre PSOE, Cs y PP e s lamentable. Es un juego en el que al final todos pierden y solo ganan los separatistas. Porque mientras estos se ven a s mismos condenados a desobedecer, los otros, en lugar de armar una estrategia de Estado de largo recorrido, se condenan a pelearse constantemente.

Joaquim Coll (2018)


La cursiva de la cita de Luque es ma. Les doy la referencia completa: Pau Luque, La secesin en los dominios del lobo, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2018, pp. 126-127.

A m me pasa lo mismo que a l, opino lo que l opina. No puedo (o me cuesta un montn) con esos argumentos, con esos sentimientos personales muy fuertes de amor a la tierra y que gentes como t (como yo, uno de los otros) no podris entender nunca (Entre parntesis y de manera muy lateral: no s si los animales-lobos son realmente tan lobos-humanos como la reflexin de Luque parece sealar).

La situacin en .Cat, con todas las prudentes reservas que sean necesarias, puede resumirse as (la cita de Coll ayuda lo suyo a estos efectos): 1. Intervencin del Presidente Snchez en el Congreso de diputados del 17 de julio: votacin de un nuevo Estatuto para Catalua. ERC y PDCat: su apoyo al gobierno est condicionado a avanzar en el camino de la autodeterminacin (el dret a decidir, menudo camelo!, ha pasado a mejor vida), es decir, camino de la secesin, de la construccin de un nuevo muro-Estado .Cat profundamente insolidario. Las zonas pobres, premodernas en su lenguaje, molestan, no son tan productivas y cultas como la Dinamarca-Alemania del Mediterrneo (Nada hubieran organizado si el resto de Espaa fuera como California o Baviera: entonces se sentiran orgullossmos de ser espaoles!). 2. Un, digamos, intelectual (secesionista) racista, supremacista, clasista, y fuerte y esencialmente hispanofbico, es presidente (demediado y tan slo para los suyos) de la Generalitat. Y no pasa nada social, cvicamente. No se nos cae la cara de vergenza. Tan tranquilos. Las calles no son nuestras. Catalua, dicen los que lo dicen, exige este sacrificio. Se imaginan una situacin similar en el conjunto de Espaa? Un intelectual xenfobo, insultn, tradicionalista y fuertemente catalanofbico como presidente de Gobierno? Qu pasara en las calles? No arderan de indignacin? Aqu no. Lo que pasa aqu es que algunos ciudadanos (que son muchos pero que distan de ser todos) lo apoyan (incluidos sesudos intelectuales que suelen comentar que a hay que leer Torra en su contexto, que no es tan grave lo que ha escrito).

Con algo ms de detalle.

El 27 de septiembre de 2015 el secesionismo perdi unas elecciones que ellos mismos haban intentado transformar en elecciones plebiscitarias por la independencia. Las anteriores, como se recuerdan, fueron un desastre sin paliativos para la figura de Mas y el proyecto de Convergncia. La voluntat dun poble, una voluntad mesinica en forma y contenido, fue aniquilada por la ciudadana.

El secesionismo gobernante, a pesar del reconocimiento inicial de la derrota del 27S la misma noche electoral por una de las figuras ms oportunistas e impresentables del mundo nacionalista (Antonio Baos, procuren no tomar cafs con l), no hizo ni caso de aquel resultado (el poder soy yo exclamaron al unsono) y sigui construyendo estructuras de Estado, es decir, fueron trabajando para y por sus planes y estrategias de secesin y cultura hispanofbica (elemento central en todo el proceso), mientras, por supuesto, grupos sociales y colectivos afines secesionistas seguan chupando (para seguir viviendo muy pero que muy bien) de las arcas de la Generalitat que es Estado, no propiedad privada de unos cuantos (aunque muchos de ellos estn convencidos de lo contrario).

Prcticas antidemocrticas envueltas en ropajes democrticos fue su pan nuestro de cada da. La democracia soy yo!, exclamaron y exclaman. La Alicia carrolliana en pie de combate y confusin: las palabras significan lo que el poder -que son ellos- quiere que signifiquen.

Segn algunas de sus voces representativas, jugaron al pker y fueron de farol. Puede ser pero no estemos tan seguros de que jugaran. Planes de secesin se declina en plural, no en singular. Juegan a muchos juegos, pelean en muchas guerras.

El 6 y 8 de septiembre se pasaron por la entrepierna la Constitucin y el Estatut, todos los consejos de gentes razonables que sealaban su despropsito y sectarismo. Y lo ms importante: la voluntad y los sentimientos de millones y millones de trabajadores/as catalanes. Les importaron, les importan un higo. Son los otros. La actuacin estelar -de estrella y de estrellada- de algunos miembros de una supuesta izquierda (ngels Martnez, Albano Dante Fachn,) sigue generando horror y pavor... y distancia infinita.

El da 1-O, una vez ms, la izquierda no se estuvo a la altura de las circunstancias y una parte del espacio de los Comunes colabor con el proyecto secesionista. No ha sido la nica vez, por supuesto que no. Recuerdan la imagen de Ada Colau mostrando su voto en blanco? Participaron en las votaciones y les dejaron locales y espacios pblicos. Mejor imposible para ellos; peor impensable, para nosotros. La corriente nacionalista o la tendencia marcadamente identitaria (som catalans, som catalanas, som catalans, som catalans, repiten una y mil veces, un sentimiento que no tiene nada que ver con los valores de izquierda), nos guste o no, domina (por ahora) ese espacio. Con resistencias admirables que hay que valorar y no olvidar.

En octubre se produjo un hecho en el que, probablemente, no haban pensando (uno de sus grandes errores): la reaccin ciudadana y popular no secesionista. Los charnegos, los murciano, las clases trabajadoras en acin, tomando las calles. Gentes, algunas de ellas, que no se haban manifestado en su vida. Rentabilizada (parcialmente, aunque no solo) por Ciudadanos. Sin duda. Responsabilidad nuestra por nuestra ceguera y nuestras imprecisiones y amistades peligrosas. Salieron del armario; no creo que vuelvan (volvamos) a l. Nunca ms. Estaban callados, mudos. Desde ahora hablarn (hablaremos) mucho ms que antes. Aqu no deben mandar solo las 400 familias enriquecidas del pas y los catalanes de pata negra. Su relato no vale; no dejaremos que nos impongan su historia.

Al secesionismo gobernante no le ha importado ni les importa un higo los millones de personas, de ciudadanos catalanes que no somos secesionistas. Slo para sus planes de ampliar sus bases. En las redes nos dicen de todo y nada bonito. Eso s, luego dicen que no hay confrontacin social, que no hay ruptura, que somos un solo pueblo. Las sabidas monsergas.

El 21D volvieron a perder las elecciones. Un ley electoral, no proporcional, que no quieren cambiar por supuesto (son muy demcratas) les permite tener mayoras parlamentarias. Pero perdieron en votos. Y gan electoralmente, por vez primera en la historia de .Cat, una fuerza no nacionalista ni catalanista.

Que fanticos secesionistas como Eduard Pujol (una especie de Rafael Hernando pero en cataln) ocupen un lugar relevante en el secesionismo dice mucho, lo esencial, de ese mundo, de su ideologa y de sus prcticas.

Un presidente prosionista fue elegido presidente de Catalua (cree que lo sigue siendo en el exilio); un presidente xenfobo, profundamente hispanofbico y clasista ha sido elegido a dedo por el huido como presidente de Catalua. Con los votos o el apoyo de dos partidos que se dicen de izquierda. Quin riure, quin riure!

El presidente Snchez, elegido con votos secesionistas, cree o dice creer que es posible reconducir el unilateralismo (es decir, el secesionismo con patada en la puerta) y llevarlos a buen puerto. Sabe lo equivocado que est. Juega a no estarlo. El secesionismo, que apuesta a diversos escenarios, tiene un objetivo final que algunos sienten prximo: la secesin, la construccin de un nuevo muro-Estado. Las quimeras envuelven mentes. Nada de federalismos, de cooperacin o historias similares. Portazo y adis Espaa y a sus ciudadanos, sobre todo a los ms emopobrecidos. Su oposicin interna no es motivo de gran preocupacin por el momento: no cuenta en las coordenadas de decisin, ya se cansarn, piensan, y algunos, adems, ya se asimilarn. En breve, seremos ms aseguran.

Algunas voces hablan de vuelta a un catalanismo herido de muerte. Sueos de una noche de verano. El catalanismo se ha roto y es casi imposible zurcirlo o volverlo a unir. Quedan restos muy frgiles. Un sector, el mayoritario, se ha ubicado donde ha estado siempre, en el nacional-secesionismo; otro sector, minoritario, empuja, algo desnortado, en direccin contraria. Con poca fuerza. Por lo dems, no conviene idealizar el pasado: el catalanismo poltico en sentido amplio permita muchos silencios, comulgar con ruegas de molino, aceptar la hegemona nacionalista y no discutir-hablar de los temas esenciales (incluida una enorme corrupcin, no slo de CDC). Por el bien del pas decan. Es decir, por su bien, su discurso y su hegemona.

La inmersin lingstica, una concepcin de poltica educativa-nacionalista, no tiene nada que ver con la defensa de la escuela pblica ni con el cataln ni la cultura catalana. Si fuera as, Aula Europa, donde estudio Mas y sus hijos, sera una escuela anticatalana. Lo mismo que la escuela de lite donde llevan sus hijos Piqu y Shakira. No es eso, desde luego que no es eso. Es intento de hegemona cultural en sentido amplio (sin apenas resistencias). El rovell de lou de toda su estrategia. El silencio cmplice de algunos colectivos, cuando no su colaboracin, no tiene nombre. Por qu no somos capaces de ver lo que est delante nuestro? Por pura ceguera nacionalista ideolgica.

Y dnde est la izquierda y su combate contra los nacionalismos? A da de hoy, sin generalizar, porque de todo hay en la via del seor, y como dira probablemente Domenico Losurdo, la izquierda sigue ausente (con notables y meritorias excepciones). Suea en una reconversin del secesionismo .Cat o en su capacidad para reorientarlo. El sueo de la razn, dicho est, sus delirios, pueden generar monstruos. Los genera.

Nada ms. Buen descanso. Repongan fuerzas.

La cita de Pau Luque con la que he abierto esta sabatina finaliza as:

Por mi parte, cada vez que escucho a alguien vociferar que nade como l o ella acumula tanto amor por el cataln o por Catalua no solo pienso que est insinuando que quienes por pudor no expresamos en pblico nuestro amor de aldea no sentimos en realidad esa querencia sino que acude a m, de forma involuntaria, la letra de una bachata pegajosa: No es amoooooooooooor lo que t sieeeeeeentes: se llama obsesin!. Si los sentimientos no fundamentan derechos, imagnense las obsesiones personales de cada uno de nosotros.

Contra las obsesiones, librmonos de ellas, podra ser el ttulo de la prxima sabatina.

Estaba a punto de olvidarme. No es agradable decirlo pero tengo que advertirles: volveremos del descanso (los que podamos, s muy bien que hay gente que no puede) y dinosaurios nada afables an seguirn all y nos estarn esperando. Qu dinosaurios? Piensen en Eduard Pujol, es un ejemplo destacado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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