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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-07-2018

El cambio de futuro por pasado

Nilda Garr
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El presidente Mauricio Macri anunci una profunda reforma del sistema de Defensa Nacional, plasmada con el Decreto 683/2018 que modifica el Decreto 727/2006 (Reglamentario de la Ley de Defensa) y deroga el 1691/2006 (Organizacin y Funcionamiento de las Fuerzas Armadas). Asimismo, comunic la inminente aprobacin de una nueva Directiva de Poltica de Defensa Nacional, que reemplazar a sus las sancionadas durante los gobiernos de Cristina Fernndez de Kirchner (decretos 1714/2009 y 2645/2014).

Estas decisiones que a diferencia de las directivas sancionadas durante las administraciones de Nstor y Cristina Kirchner van a contramano del espritu de las leyes vigentes son adoptadas sin la debida intervencin del Congreso. Atentan, de este modo, contra el esquema legal e institucional establecido en nuestro pas desde el retorno de la democracia. Se busca quebrantar el ordenamiento jurdico compuesto por las leyes de Defensa Nacional (1998), de Seguridad Interior (1992) y de Inteligencia Nacional (2001), compendio de normas alcanzado a lo largo de tres dcadas con el ms importante consenso multipartidario del que se tenga memoria. Todo esto implica una profunda transformacin doctrinaria para las Fuerzas Armadas que, alejada de los necesarios debates sociales y polticos, constituye un severo retroceso para la democracia argentina. En trminos generales, los decretos en cuestin implican un primer y firme paso hacia la supresin del principio de separacin entre defensa nacional y seguridad interior, con la consecuente militarizacin de la seguridad interior. Lejos del tono modernizador que el presidente busc atribuirle al anuncio, estamos en presencia de una clara regresin al pasado.

Los principales ejes de las medidas del Poder Ejecutivo son:

1) La intervencin de las Fuerzas Armadas en la seguridad interna y para responder a amenazas externas, aun cuando stas no provengan de un Estado, como podra suceder en el caso del terrorismo transnacional. De este modo, se hace caso omiso de la resolucin 3314 (1976) de la Organizacin de las Naciones Unidas, que sostiene que agresin es el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberana, la integridad territorial o la independencia poltica de otro Estado, o en cualquier otra forma incompatible con la Carta de la ONU.

2) La posibilidad de que las Fuerzas Armadas se adiestren y equipen para misiones de seguridad interior.

3) La habilitacin para que las Fuerzas Armadas desempeen tareas de proteccin de los objetivos de valor estratgico, misin que actualmente desempean las fuerzas de seguridad.

4) Una actualizacin de la visin internacional de la Argentina, que claramente pone a la integracin subregional en materia de defensa en un plano subordinado al alineamiento irrestricto con los Estados Unidos, desmantelando la participacin de nuestras Fuerzas Armadas en la construccin de un Sistema de Defensa Suramericano.

5) Una supuesta modernizacin del despliegue territorial de bases que componen el instrumento militar (que seguramente implicar la profundizacin del actual proceso de desprendimiento de guarniciones militares con fines estrictamente inmobiliarios).

6) Una reforma de la ley de Personal Militar y el establecimiento de un sistema de reservas, cuestiones que deberan ser objeto de un detenido debate parlamentario.

Al margen de los aspectos especficos de la reforma es fundamental enfatizar que asignar a los militares tareas propias del campo de la seguridad supone conducir al instrumento militar de la Nacin por el sendero de la policializacin y la desprofesionalizacin.

Por otra parte, al desvirtuar el rol profesional de las Fuerzas Armadas, la asignacin de tareas de seguridad interior supone una decisin irracional desde el punto de vista del gasto pblico y de la organizacin general del Estado, duplicando tareas, funciones y responsabilidades.

Asimismo, y en un asunto extremamente delicado, no resulta evidente qu tipo de acciones y organizaciones sern consideradas como terroristas por parte del Estado nacional. La modificacin del Decreto 727/2006 y la derogacin del 1691/2006 podran resultar funcionales, como bien ha indicado recientemente un colectivo de expertos y organizaciones no gubernamentales a la deslegitimacin, criminalizacin y represin de la protesta social y al uso de la inteligencia militar para el espionaje interno. Con antecedentes verdaderamente alarmantes en la materia basta con recordar el accionar de las fuerzas de seguridad en los casos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, los nuevos lineamientos impulsados por el presidente Macri constituyen un elemento de especial preocupacin ante el actual escenario de deterioro econmico y conflictividad social.

Finalmente, no puede dejar de mencionarse que la mayor parte de las naciones latinoamericanas que han emprendido una reasignacin de misiones para sus Fuerzas Armadas en direccin a combatir las denominadas nuevas amenazas han fracasado en su objetivo. Las decisiones de Macri en materia de defensa hacen honor al desliz freudiano de la gobernadora Vidal cuando afirm, premonitoriamente en diciembre de 2015, que habamos cambiado futuro por pasado. La conversin de los militares en policas resulta un buen ejemplo de la regresin que nos adverta el acto fallido de Vidal.

Nilda Garr. Diputada nacional. Exministra de Defensa y exministra de Seguridad.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/130536-el-cambio-de-futuro-por-pasado



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