Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-07-2018

La consolidacin de la agenda estratgica del gobierno a travs de la crisis
La necesidad de la alternativa poltica

Mariano Massaro
Rebelin


La crisis y la efectividad de su lgica

La crisis econmica tal cual la experimentamos no es una aleatoriedad del desgobierno o la falta de capacidad de ste, sino un instrumento insustituible para el proceso de restauracin neoliberal. Es una forma acotada de producir efectos buscados, pero de difcil cumplimiento a travs de los canales polticos y de la lgica poltica. El paroxismo de lo enunciado es el proceso de devaluacin del peso o su contra cara, la suba del dlar.

La atribucin de culpas en una esfera externa a las propias acciones encuentra acogida, facilitando en parte su desarrollo; As la herencia recibida, los desbalances histricos, el encarecimiento del dinero en la esfera internacional, la especulacin de los otros, sea el mercado o los comerciantes que re marcan, la sequa. A modo de sntesis apretada, diramos que la crisis actual cristaliza efectos buscados.

La alta efectividad del gobierno en la concrecin de su agenda estratgica debera incrementar el debate pblico, en el entendimiento de que la crisis ha sido, antes que nada, un instrumento para esa agenda de fondo que sostiene Cambiemos, y no una mera consecuencia por aplicacin de sus polticas.

Para comprender esta hiptesis debemos invertir la racionalidad con la cual solemos pensar la poltica, es decir, una comprensin dentro de la cual los actores polticos buscan preservar su correlacin de fuerza en la esfera de la poltica institucional/estatal, pues, de ello depende el xito de sus polticas. El punto central radica en el hecho que, los intereses representados en el actual ejecutivo siempre han buscando la expansin de sus intereses por fuera de la esfera de la poltica institucional, pero a condicin del proceso poltico anterior han salido a la cancha con miras a forzar, desde el Estado, ciertos cambios estructurales que le devuelvan beneficios que han credo perdidos. Concretado el viraje profundo, la poltica, como la conocemos nosotros, vuelve a ser meramente accesoria. La continuidad o discontinuidad del gobierno les resulta de segundo orden.

A travs de esta visin, puede argumentarse que, el deterioro de las mltiples variables econmicas, sociales y polticas no impugna la existencia de esos logros alcanzados por el oficialismo, o para ser ms preciso, logros respecto de los intereses sectoriales que representan.

Al hacer referencia a la agenda estratgica, ponemos de relieve los ejes del debate histrico, los temas centrales, los que poseen capacidad constitutiva de un pas, los puntos calientes que han alimentado el empate hegemnico desde la constitucin de Argentina como estado nacin. Esas cuestiones estn relacionadas con la definicin de la matrz productiva de una pas; el par dicotmico polo agro industrial (re primarizacin) o la diversificacin hacia un proceso industrial que irrumpa en la cadena internacional de valor, requiriendo de subsidio econmico, estacionario, del primero respecto del segundo, o el sostenimiento del primero adosado a un esquema de servicios. Temas como la escasez histrica de dlares, las desbalances comerciales o fiscales, reales cuellos de botella, son coletazos de este debate, como tambin lo es los criterios de apertura o cierre de la economa. Estos eje representan el debate sobre la asignacin de lugares en la divisin internacional del trabajo. En esa lnea, se correlaciona otra de las cuestiones que afinca en el alineamiento internacional de Argentina, es decir, las alianzas internacionales por las cuales opta, y en la adaptacin interna (legislativa, econmica, simblica) a tal alianza, as como la modificacin de la normativa e institucionalidad regional.

Dentro de estos temas troncales esta el debate sobre cual debe ser la tasa de ganancia del capital por estas latitudes. Una u otra opcin requieren de conexiones diferentes con las cuestiones enumeradas de forma previa. Tambin el orden simblico es tema nodal del debate porque es el que permite robustecer y desarrollar las elecciones previas.

Como todos estos debates no se resuelven en abstracto sino en la materialidad que los determina, pasan a ser cuestiones, temas como el endeudamiento entendido como instrumento de manipulacin del desarrollo, para lo cual solo me remitir a los efectos diseados por los prestamistas y acordados en algunos pases de la regin con las lites, esquema conocido como la crisis de deuda latinoamericana en los 80s. Los levantamientos militares cedieron la direccionalidad de la poltica a la condicionalidad de las deudas.

A modo de primera conclusin, comienza a verse como estos ejes muy trabajados por el actual gobierno, no tienen un retorno rpido, una vuelta inmediata si se los derrotara electoralmente o incluso, si no terminasen su manda constitucional, caso de renuncia. Sus efectos continuaran producindose en el tiempo a pensar de un gobierno con agenda antagnica.

Siempre es la construccin de alternativa poltica

El derrumbe de las variables econmicas, al igual que el cambio de humor social no han encontrado traduccin efectiva en la poltica. Uno podra inferir, a priori, que tal sinergia negativa producira una fuga masiva y sostenida desde el apoyo el proyecto neoliberal del oficialismo hacia una oposicin enarbolada en un proyecto antagnico de pas. Pero no. El hecho no sorprende; la poltica es infinitamente ms compleja. El voluntarismo como hilo explicativo de los fenmenos polticos augura siempre un anlisis trunco.

Pese a todo, ste ha sido un fenmeno previsible para el ojo entrenado, si se considera las condiciones de formateo del sentir pblico, en el cual el enojo, molestia y hasto estn a la orden del da, pero siempre madurando sobre variables estrictamente coyunturales. Es decir, un humor social tenso pero en compartimientos estancos. Un enojo a-histrico, donde no existe explicacin estructural que explique lo que se vive, y un percepcin que no permite unir, conectar las molestias. Es un sntoma sin enfermedad.

Resulta claro que este fenmeno se profundiza ante un escenario de falta de alternativa poltica. No refiero a la falta de actores polticos, tampoco a la falta de proyectos polticos alternativas, sino a la percepcin pblica sobre su falta. La existencia de alternativa poltica como mojn en el horizonte del sentido comn requiere algo ms que su mera existencia; requiere, entre otros elementos, la capacidad de interactuar con un sentido comn voltil, multiforme, exigente, descontextualizado. Requiere, deca, mostrarse como opcin real de poder, aunque no lo sea. Necesita, interlocutores que puedan conectar con las grandes mayoras electorales; interlocutores que no deban levantar peso muerto antes de comenzar a desarrollar su discurso. Interlocutores que sean capaces de un discurso abierto con capacidad de metabolizar las mltiples y contradictorias demandas insatisfechas. Un discurso que logre interpelar al auditorio.

En este sentido, grandes jugadores del campo popular redoblan los esfuerzos en la pelea por el poder, donde la interrelacin y la institucionalidad, estatal o no, en los territorios ocupa la mayor de las exigencias. Dicho actuar es condicin necesaria pero no suficiente para instituir una alternativa de poder.

Es conveniente poner de relieve que el balance de los ltimos dos comicios nacionales alertan sobre la insuficiencia de tal construccin. Existe una fraccin de la poblacin altamente voltil que no puede subsumirse en la extensin de este tipo de construccin. Enunciado en trminos ms francos, dira que la rosca interna de los aparatos partidarios consume la centralidad de lo que ellos comprenden como la poltica, atento que, segn su entendimiento, luego forzaran al escenario electoral a optar entre ellos y el oficialismo. Toda una definicin de construccin de alternativa poltica. Quiz nuestra vara sea ms exigente.

Los sindicatos

El movimiento obrero organizado arrastra una fragmentacin histrica por mltiples causas que han mermado significativamente su potencial transformador. Es de remarcar que han existido etapas de congregacin obrera, donde las mayora del movimiento comulg. Algunos de esos instantes concuerdan con una inclusin en la representacin parlamentarios. Pero, no debe escapar al ojo atento, la existencia de tendencias filosficas antagnicas a su interior. Conservadores y rupturistas sera una clasificacin explicativa de tal fenmeno. La visibilidad de estas corrientes se ha hecho palpable a lo largo de la historia desde la ruptura/corte con su usina inicial (Pern). Desecho el rasgo paternal de su infancia, al menos al interior del peronismo, el par dicotmico conservadores y rupturistas han vuelto a escena con independencia del ejercicio del poder estatal por parte del peronismo, sea su vertiente neoliberal o popular. Una buena hiptesis de trabajo, sera sostener que coexisten sindicatos de derecha y de izquierda en el seno del peronismo, habiendo demostrado su hegemona los primeros. Sin embargo, tambin debe consignarse la existencia de rasgos constitutivos que comparten, como por ejemplo la racionalidad a la hora de constituir y sostener las mismas organizaciones, y como la forma de organizacin hace al proyecto, la fuerza centrfuga de dicho proceso forz la creacin de centrales obreras alternativas, de la mano de un proyecto poltico estratgico alternativo. Siendo estas disporas ajenas a los sindicatos de produccin y/o de servicios estratgicos, la correlacin de fuerza que ello implica en pos de la transformacin de la realidad, trajo a escena un criterio de imanes, des andando lo recorrido y apostando a cierto amontonamiento.

Acompasan este escenario la primaca de la esfera reivindicativa por sobre el proyecto estratgico, siendo este, quiz, el rasgo distintivo del movimiento obrero desde hace dcadas.

As la composicin del actor sindical, no se puede, ni se debe asignar las funciones y responsabilidades de los actores netamente polticos al movimientos obrero, bajo pena de deformacin e ineficacia de sus consecuencias.

La calle y su efecto

Diversos actores polticos del campo popular han trazado el norte de su agenda poltica para ser desarrollado en las calles. Su hiptesis de trabajo, en proporcin a su cercana al margen izquierdo, abona toda la estrategia en la movilizacin como nica herramienta. Aqu existe, todava, la creencia de cuanto peor, mejor. Hiptesis endeble en sus argumentos, al menos si abrevamos en la profundidad de la historia. Resulta indudable que esa cosmovisin mejora las condiciones para el desarrollo de sus organizaciones; objetivo legitimo por cierto, al tiempo que visibiliza los objetivos que cada actor poltico persigue.

El balance de la centro izquierda ha matizado la misma hiptesis, adosando una exuberancia en el plano legislativo, sobre el cual tiene soberana genuina, pero no ejerce la direccionalidad de la escena sobre su complemento callejero y, termina acompaando los movimientos inconexos, por su temporalidad, del movimiento obrero organizado.

Resulta obvio que ambos mbitos de pelea poltica son indispensable, necesarios, pero tambin son impotentes en la misma proporcin en la que no que consolide la existencia de alternativa poltica con salida electoral. A tal desacople se le suma un agravante, esa conexin/desconexin no es el estado embrional de un frente poltico anti-neoliberal, puesto que tal frente no existe; mucho menos puede apostarse a que tales movimientos tcticos logren traduccin electoral.

Apelando a un visin digna de un zorro, con conocimiento de lo polticamente incorrecto que esto conlleva, y habiendo transitado utopas, debemos decir que, si la pelea poltica en la calle logra condensar suficiente presin, o si el sindicalismo emula las mismas condiciones, cuestin ms difcil, o si el instrumento legislativo pudiera daar al oficialismo, an ms improbable, cualquier desbarranco oficialista, siempre dentro del marco institucional, impulsar directamente a una versin conservadora de la oposicin al ejercicio del poder estatal. La lnea sucesoria presidencial as lo demuestra, como tambin los diversos consensos polticos pre existentes (interpretacin alternativa del Acuerdo de San Isidro). Este sucesin en cabeza del peronismo de derecha juega y jugar, con la creencia que lo hecho era necesario, por consiguiente usufructuando el desgaste poltico de su predecesor, expondr la imposibilidad de un viraje abrupto e incorporar una agenda de administracin de la tensin social.

Es decir, un gobierno de oposicin (liberal) que podra llegar luego de las elecciones presidencias de 2019, con formato de transicin poltica, acortara el recorrido a travs de la abreviacin institucional.

La extraordinaria e inconmensurable diferencia entre las dos escenarios, radica en que, a travs de la primer situacin no habra interlocutores del campo popular para consensuar la transicin, se impondra a secas; en el otro escenario la negociacin sera la regla, donde podran imponerse condiciones para acotar una agenda netamente conservadora. Aqu radica toda la poltica real, concreta de Argentina, el resto es firulete. Recordar que en poltica un es exitoso cuando impone su agenda o cuando imposibilita o reduce la de su adversario.

La alternativa. Un Frente para ingresar al Frente

Nada en poltica es esttico, con lo cual uno debe ir corrigiendo la posicin acorde a la modificacin de los acontecimientos, siempre velando por el respeto a los objetivos principales de su proyecto. De tal forma que ante la dinmica actual de los diferentes actores polticos, se impone, de forma urgente, conformar una alianza tctica con dos o tres puntos de acuerdo que lance la unidad de accin contra los efectos de las polticas neoliberales pero que tambin impida el desarrollo de otras. Unidad de accin de todos los actores dispuestos a enfrentar al neoliberalismo. Este andarivel protege al pueblo y, simultneamente mejora las condiciones para la construccin de alternativa poltica, es decir, el proyecto estratgico con traduccin electoral.

ste proyecto estratgico de alternativa poltica, construye correlacin de fuerza; aqu se desarrolla la potencia de un frente poltico con vistas a interactuar, de ser necesario, con el otro frente poltico ya lanzado (peronismo de derecha). Cuanto ms extenso sea este primer frente, ms condiciones se podrn imponer en la interrelacin con el otro.

La invitacin a la conformacin del primer frente, nada tiene que ver con la gimnasia de la unidad de accin que puede correr por otro andarivel. Aqu la invitacin esta vinculada al proyecto poltico estratgico de desarrollo de Argentina, agenda de mxima, con la suficiente conciencia que una instancia de transicin conservadora es la que se vislumbra en el horizonte. No obstante lo cual, representa la mejor herramienta posible para un posible acuerdo nacional de refundacin. Estas lneas nos invitan a pensar el diseo de una convocatoria amplia en el acuerdo del proyecto, puesto que la vista debe estar orientada a la construccin de un nuevo bloque histrico. Sino se logra establecer una armona entre la construccin de la alternativa poltica y bloque histrico, solo asistiremos a un mero reacomodamiento de hombres y mujeres.

Por eso, aguardar el desarrollo de los acontecimientos reposando en una mera lgica de aparatos polticos o competitividad de candidatos es una irresponsabilidad. De tal forma que este plan de trabajo representa un equilibrio entre el desarrollo ideolgico estratgico del campo popular y el necesario pragmatismo para que exista un futuro parecido a nuestros objetivos, corriendo de la proa de la discusin, al menos circunstancialmente, la potencia del problema de los liderazgos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter