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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-07-2018

Sobre extractivismo y expulsiones
Marina y los buscadores de cobre

Yayo Herrero
eldiario.es

El proyecto para la reapertura de la mina de cobre de Touro-O Pino, en Galicia, ha puesto en pie a vecinos y vecinas, que ven peligrar su forma de vida


O Pino es un pequeo municipio de A Corua. Marina naci all, hija de padre y madre castellanos a los que la tierra gallega se les peg tanto, tanto, que les cambi hasta el habla, y ahora ya no pueden hablar sin cantar.

Marina y la carballeira de al lado de su casa son un todo. Respirando tanta tierra, se convirti en la mejor descubridora de trboles de cuatro hojas que conozco, en cuidadora de bichos, animales y plantas, en una ecologista de las buenas y en una rebelde ante las injusticias contra la gente y contra la tierra. Hace apenas dos aos comenz a estudiar medicina. Tanto entrenamiento en cuidar lo vivo no poda tener otro final.

Y ahora su tierra est en peligro. En Touro-O Pino hay una antigua mina de cobre que fue abandonada a finales de los 80 porque los bajos precios de las materias primas no la hacan rentable. A pesar de que hayan pasado ya ms de treinta aos sin actividad, la contaminacin que caus an se mantiene en el ro Ulla, sus afluentes y llega hasta la misma ra de Arousa.

En la actualidad la empresa Cobre San Rafael SL est promoviendo un nuevo proyecto de extraccin que ha puesto en pie a vecinos y vecinas, organizados en la plataforma Mina Touro-O Pino Non.

La mina ocupar casi 700 hectreas, con planes futuros de expandirse a ms de 1800. Destruir casi 500 hectreas de tierras agrcolas y forestales. La vegetacin y la biodiversidad de la zona tambin se vern gravemente afectadas. Aunque se promete, como siempre, crecimiento econmico y empleo, lo cierto es que se perdern puestos de trabajo estables en la agricultura, la industria lctea o el turismo el Camino de Santiago pasa por Pedrouzo y quienes lo hagan caminarn y dormirn a solo 1 km de distancia de la mina a cielo abierto.

La perspectiva de la creacin de empleo durante solo 15 aos probablemente especializado y no para la poblacin local - no justifica la devastacin a largo plazo que la mina a cielo abierto supondr para la zona afectada. Mxime cuando el cambio climtico y el declive energtico obligarn a relocalizar las economas y estimular las producciones sostenibles, justas y locales.

La gestin de los residuos tambin presenta riesgos importantes. En la zona de Touro-O Pino se instalarn dos balsas de lodos txicos y cuatro escombreras de residuos estriles que ocuparn casi 300 hectreas unas 300 veces el tamao del estadio Santiago Bernabu- cerca de las reas residenciales. En concreto, una balsa de lodos, rodeada por un muro de contencin perimetral que alcanza los 55 metros de altura y casi 3 kilmetros de longitud almacenar 50 millones de metros cbicos de estriles de mina, a 200 metros de distancia de zonas habitadas. Si el muro se rompiese la salud de las personas y territorios aguas abajo correra serio peligro.

El consumo de agua aumentar considerablemente. La mina necesitar seis veces ms de lo que los dos municipios afectados consumen juntos. Dos afluentes del Ulla debern ser desviados y ms de 20 manantiales sern sepultados.

De ser aprobado el proyecto por parte de la Xunta de Galicia, dicen las vecinas de Mina Touro-O Pino Non, que muchas de ellas tendrn que abandonar sus hogares y empleos por la prdida del hbitat, de medios de subsistencia y por la afeccin a la salud. Sealan que entre 1973 y 1986, durante el perodo anterior de funcionamiento de la mina, ya se produjo la expulsin de parte de la poblacin.

El de Touro-O Pino no es un proyecto nico en Espaa. Elena Sols, abogada y miembro de Ecologistas en Accin, alerta sobre un autntico boom de la minera especulativa. Hay varios centenares de proyectos mineros repartidos por toda la geografa del estado espaol. Se resucitan minas dormidas y se sacan a concurso multitud de nuevos proyectos.

Sols habla de minera especulativa porque, dice, los proyectos no solo tienen como meta final la reventa de los permisos a empresas extractivas, con las consecuencias socioambientales que sealbamos, sino que hay otro objetivo inmediato: la obtencin de beneficios en los mercados financieros. Los proyectos se convierten en instrumentos para atraer inversores privados, y en bolsa, se compran y venden acciones de las compaas dueas de los derechos de extraccin, que ven inflado artificialmente su valor.

Numerosas compaas mineras internacionales con poco capital social cotizan en mercados secundarios apenas regulados, como los de Toronto, Australia o Londres, para atraer a fondos privados de inversin, seala Elena. Consiguen permisos mineros a travs de las alianzas con empresas pantalla espaolas. Aunque nunca se lleguen a conceder los permisos, con frecuencia se realizan talas o intervenciones supuestamente preparatorias del territorio que den idea a los inversores de que el proyecto es viable. A pesar de que al final no se extraiga mineral, se daa el territorio.

En el caso de la mina de litio de Cceres, Valoriza Mineras, empresa minera del grupo Sacyr, tramita los permisos en Extremadura, mientras su socio, Plymouth Minerals, informa a sus inversores en la bolsa australiana de que el proyecto es viable. El ayuntamiento de Cceres ha paralizado las obras porque carecan de los permisos necesarios, pero las acciones de Plymouth Minerals han subido considerablemente.

En Touro-O Pino el esquema es el mismo. Explotaciones Gallegas es el socio local, y se asocia a la multinacional Atalaya Mining, con sede en Chipre, formando Cobre San Rafael SL. A su vez Atalaya Mining est participada por la empresa suiza Trafigura, un holding metalrgico chino y dos fondos de inversin norteamericanos.

Pero aunque esta nueva oleada de proyectos sea algo relativamente nuevo, el extractivismo no lo es. Es una forma de acumulacin por despojo que viene funcionando desde hace siglos. El capitalismo se ciment sobre la conquista y la colonizacin de Amrica, frica y Asia. Bajo la lgica colonial, estos territorios fueron especializados como minas y vertederos, con brutales consecuencias sobre comunidades y pueblos, mientras que los colonizadores, asumieron el papel de productores de manufacturas.

En la prctica, el extractivismo, ha sido un mecanismo de saqueo y apropiacin colonial y neocolonial que ha marcado la vida econmica, social y poltica de muchos pases del Sur global. Amrica Latina, por ejemplo, ha estado y est atravesada por esta lgica. En 2016 fueron asesinadas 200 personas, el 70% mujeres, por defender la tierra y oponerse a proyectos extractivistas o energticos.

All Laura o Berta, que crecieron pegadas al territorio, que tambin hablan cantando, con la msica que da la tierra, viven situaciones de extrema violencia. Sus luchas sostenidas mayoritariamente por mujeres, confrontan con intereses econmicos que no dudan, de forma directa o indirecta, en criminalizar, amenazar, estigmatizar, calumniar, agredir o en el extremo asesinar. Temen ser expulsadas de sus territorios y se organizan para impedirlo, resistir a mercenarios, seguridades privadas, cuando no a los ejrcitos de sus propios pases. Tratan de mantener sus formas de vida y sus territorios, que viene a ser lo mismo.

El informe El IBEX 35 contra la vida, da cuenta de cmo impacta la dinmica extractivista sobre la tierra, otras especies y las personas, especialmente sobre las mujeres. Algunas de esas empresas, que sacrifican vidas y territorios all, son las que le cortan la luz ac a la gente que no puede pagarla. Las mismas lgicas en diferentes lugares: todo merece la pena ser sacrificado con tal de que crezca el beneficio.

Estamos ante un cambio de ciclo. La era del petrleo abundante y barato permiti impulsar, aunque de forma desigual, las potencialidades productivas capitalistas. La dinmica de crecimiento elev las huellas ecolgicas de los pases del Norte global, hasta que los requerimientos de materiales, energa y sumideros de residuos superaron la biocapacidad de sus propios territorios. A partir de ah, el modelo de desarrollo, en el plano material, se construy con cargo al resto del mundo, configurando metabolismos econmicos imposibles de extender y ahora, incluso de mantener en las reas de privilegio.

Al pico del petrleo, le seguir el "pico de todo (peak everything). Mantener el modelo actual sin fsiles supone comenzar a vivir de todos los elementos de la tabla peridica y la disponibilidad de muchos de ellos ya se encuentran en situacin de riesgo alto. Cada vez con menos posibilidades econmicas y energticas para iniciar nuevos ciclos de acumulacin y habiendo llegando al lmite de sus posibilidades de expansin en un mundo lleno, extralimitado, al capitalismo solo le queda acentuar la violencia de la acumulacin por desposesin.

Los procesos de acumulacin primitiva sealados por Marx siempre han estado presentes en la historia del capitalismo, pero en los ltimos aos se han intensificado. Se ha acelerado el desplazamiento de poblaciones campesinas y la formacin de un proletariado sin tierra en diversos lugares del mundo; los recursos comunes, como el agua, se privatizan; se privatizan industrias pblicas; se blindan los derechos de las transnacionales a travs de los tratados de libre comercio; las granjas familiares se ven desplazadas por las grandes empresas agrcolas; y la precariedad y la desigualdad aumentan a pasos agigantados.

El crculo de privilegio se estrecha y, ya tambin dentro de nuestros territorios, la lgica del extractivismo, la desposesin y la expulsin se agudiza. Por ello, en el corazn del mundo enriquecido aparecen tambin nuevas reas, las que ha sido histricamente abandonadas, que se pretende utilizar como mina y vertedero y por ello, igual que Laura, Berta y sus comunidades, Marina y la plataformas vecinales se organizan para defender su tierra que, para quienes viven de ella, viene a ser lo mismo que defender su vida.

La nueva etapa est marcada por la expulsin. Un proceso, como advierte Saskia Sassen, de seleccin brutal que afecta a personas y lugares. No son expulsiones espontneas ni una consecuencia de la crisis. Lo que sucede es que hoy la expresin de las relaciones capitalistas sigue la lgica del parasitismo. Para que unos tengan ms minerales de los que les corresponden, otros tienen que ser expulsados a los mrgenes o incluso de la vida.

Se hace difcil imaginar la escala en que puedan llegar a operar estas expulsiones en todo el planeta, en escenarios materiales como consecuencia de la crisis ecolgica global. Ya asistimos a desplazamientos de poblacin por motivos ambientales, por acaparamiento de tierras y por guerras por los recursos. A muchas de esas personas expulsadas se las llama refugiadas y no se les permite el paso a las zonas ricas que, sin embargo, devoran los materiales, energa o productos que vienen de su territorio cuya extraccin o acaparamiento provocaron los conflictos que les han hecho migrar.

Los desastres climticos, cada vez ms frecuentes e intensos, estn destruyendo medios de vida, infraestructuras fsicas y ecosistemas frgiles. Se sustraen trozos de biosfera cuando la tierra es destinada a plantaciones de cultivo industrial o se convierte en tierras muerta cuando se dedica a la minera u otras actividades extractivas Dependemos materialmente de la tierra. Destruirla reduce las posibilidades de supervivencia humana, poniendo en peligro el bienestar, especialmente entre las poblaciones ms pobres y vulnerables, y provocar desplazamientos masivos de poblacin.

Y volvemos a las vidas cotidianas. El buen vivir, la vida con calidad, al menos conceptualmente, se perfila como una versin que supera los desarrollos alternativos e intenta ser una alternativa al desarrollo. Es una opcin radicalmente distinta a todas las ideas de desarrollo. Alude a la oportunidad de construir otra sociedad sustentada en la convivencia del ser humano, en diversidad y ajuste con la Naturaleza.

Por fuerza esa sociedad diferente deber asumir que el decrecimiento de la esfera material de la economa global no es tanto una opcin como un dato, y que esta adaptacin puede producirse mediante la lucha feroz por el uso de los recursos o mediante un proceso de reajuste decidido y anticipado con criterios de equidad.

Saber que existen lmites fsicos en los bienes y procesos imprescindibles nos obliga a repensar nuestras categoras y nociones de libertad, derechos o calidad de vida, de forma que no se adquieran a costa de los de otras personas y especies. Una reduccin de la presin sobre la biosfera que se quiera abordar desde una perspectiva que site el bienestar de las personas como prioridad, obliga a apostar por la relocalizacin de la economa y el establecimiento de circuitos cortos de comercializacin, a restaurar una buena parte de la vida rural, a cambiar el modelo de ciudad, disminuir el transporte y la velocidad, a acometer un reparto radical de la riqueza y los trabajos, tambin los de cuidados.

La gente de Touro y O Pino quiere poder seguir viviendo all, de aquello que la naturaleza puede regenerar. Quiere un mundo rural vivo interconectado con los ncleos urbanos. No quieren dejar la tierra envenenada a quienes viene detrs.

Las posibilidades de vivir vidas buenas dependen de que Marina, y otras como ella, sigan encontrando trboles de cuatro hojas, de que la casa de su familia siga siendo ese lugar acogedor y necesario en el que todo lo importante se dice cantando porque la tierra, esa tierra gallega viva, se les cuela hasta el habla.

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/Marina-buscadores-cobre-extractivismo-expulsiones_6_797280283.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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