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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-07-2018

Derecho al agua
Desalinizacin, la alquimia del siglo XXI

Silvia Nortes
El Salto


Espaa es el quinto pas del mundo en cuanto a nmero de plantas desalinizadoras. El 5% del agua potable suministrada procede de estas. Su construccin, sin embargo, ha estado ligada al desarrollismo precrisis y a la corrupcin. Hoy en da la capacidad de produccin de agua desalinizada, demasiado cara an para los agricultores, es muy superior a las necesidades de abastecimiento.

En noviembre de 2017, en la cabecera del ro Segura, entre las provincias de Murcia y Albacete, el embalse del Cenajo contaba con unas reservas de solo el 6%. Unos meses antes, en mayo, la escasez de agua en los embalses de Buenda y Entrepeas, en la cabecera del ro Tajo, llev a la interrupcin del trasvase Tajo-Segura, que aporta un suministro extra de agua artificial a las provincias de Alicante, Murcia y Almera. 7,5 hectmetros cbicos fueron la ltima transferencia del ao.

A finales de marzo de 2018, ambos pantanos acumulaban juntos 400,24 hectmetros cbicos, superando el mnimo de 400 hectmetros cbicos establecidos por ley para autorizar el trasvase de agua. Finalizaban diez meses de piruetas en la gestin del agua en las cuencas del Mediterrneo.

2017 fue el ao ms seco en Espaa desde 1965. Como recoga National Geographic, la media de precipitaciones anuales se redujo en algunas cuencas hasta un 65%, con la del Jcar, Segura y Duero llegando a sufrir sequa hidrolgica crnica.

Ante la preocupante escasez de recursos hdricos, incluso en zonas no acostumbradas a esta situacin el ayuntamiento de Vigo lleg a suprimir el uso de riegos y baldeos y a cerrar fuentes y bebederos la desalinizacin ha sido clave para superar la falta de agua.

Los agricultores hemos estado empleando alrededor de un 60% de agua desalada y un 40% de agua de pozos, seala Miguel Padilla, presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), una de las organizaciones agrarias profesional encargadas de defender los intereses del sector en Espaa. Alguna comunidad de regantes tena reservas del trasvase que le han durado uno o dos meses, pero no ms.

Quinto pas del mundo

La construccin de desalinizadoras en Espaa comenz en 1964 con la planta de Arrecife, en Lanzarote. Hoy, el pas ocupa el quinto lugar del mundo en cuanto a nmero de plantas, con un total de 900, y el 5% del agua potable suministrada procede de estas infraestructuras.

Fue a partir de 2004, con la puesta en marcha del Programa A.G.U.A., cuando la actividad desalinizadora cobr un mayor impulso. El plan contemplaba la construccin de 15 nuevas desaladoras, todas en la Cuenca Mediterrnea y Andaluca.

Las cuencas que iban a ser beneficiadas por el trasvase del Ebro recogido en el Plan Hidrolgico Nacional de 2001, concebido por el gobierno popular de Jos Mara Aznar, pasaban a ser alimentadas por la desalinizacin. Se planificaba as la sustitucin de 1.050 hectmetros cbicos de agua del trasvase por agua desalada para garantizar demandas urbanas, tursticas y agrcolas.

El programa supuso un coste de cerca de 1.100 millones de euros, de los cuales 200 fueron aportados por los Fondos FEDER y Fondos de Cohesin europeos, mientras que la inversin restante procedi de fondos propios y prstamos suscritos por la sociedad estatal Aguas de las Cuencas Mediterrneas, SA (Acuamed), tutelada hoy por el Ministerio de Transicin y creada para la construccin, explotacin y adquisicin de toda clase de obras hidrulicas, tal y como recoge su pgina web.

A da de hoy, Acuamed gestiona 12 plantas, pero segn la empresa estatal, solo seiss estn en servicio, mientras que el resto se encuentran bien en fase previa de explotacin, bien en fase final de pruebas o construccin.

Problemas de rendimiento

A pesar de lo ambicioso del plan, o quiz por esto mismo, en la actualidad la capacidad de produccin de agua desalinizada es muy superior a las necesidades de abastecimiento. En 2012, segn datos del Ministerio, solo se empleaba el 16% de la capacidad total de las plantas espaolas.

Domingo Zarzo, presidente de la Asociacin Espaola de Desalacin y Reutilizacin (AEDyR), y director tcnico de Valoriza-Agua, la filial de Sacyr dedicada a la gestin y construccin de desaladoras, afirma que esto puede deberse a que los usuarios que tienen otras fuentes de agua (trasvases, aguas subterrneas, etctera) intentan utilizar estas antes que la desalacin, poniendo solo en marcha las desaladoras cuando hay escasez. Asimismo, indica que algunas plantas tienen garantizados contratos de suministro a poblaciones o a la agricultura y otras no.

Un estudio de la Universidad de Alicante (UA) apunta a tres causas: el elevado coste de produccin en relacin con otras fuentes de suministro, la tendencia de reduccin del consumo de agua potable de la ltima dcada y la paralizacin de los planes urbansticos provocada por la crisis financiera de 2007.

No en vano, el boom de la construccin fue uno de los pilares en los que se fundament el impulso de la desalinizacin. El crecimiento de viviendas que se experiment en los aos previos a la crisis de 2007 supuso un aumento de la demanda de agua y gener previsiones que no se cumplieron.

La Mancomunidad de los Canales del Taibilla (MCT) la red de distribucin pblica que proporciona agua potable municipios de Murcia, Alicante y Albacete firm en 2012 un acuerdo con Acuamed para adquirir 40 millones de metros cbicos al ao de la planta de Torrevieja, 20 millones de la Valdelentisco y 10 millones de la de guilas. No obstante, la MCT solo us 44 millones de metros cbicos de agua desalada en 2012, principalmente de las plantas Alicante I y San Pedro del Pinatar I, mientras que no se emple prcticamente agua de las desaladoras Acuamed.

Esto ha llevado a situaciones como la de la desalinizadora de Torrevieja la mayor de Europa, que cost casi 300 millones de euros y tiene una capacidad de produccin de hasta 80 hectmetros cbicos al ao pero solo produce 40 por falta de potencia elctrica. Tambin a otros como el de la planta de Mutxamel, paralizada porque las poblaciones de Benidorm y Campello, a las que podra abastecer, emplean recursos del embalse de Amadorio y de los pozos del Algar; o la de Sagunto, que cost 38 millones de euros y est tambin cerrada por el fallo en las previsiones de crecimiento industrial y de poblacin.

Ligadas a la corrupcin

La desalinizacin tampoco ha sido ajena a escndalos de corrupcin poltica y empresarial vinculada con la actividad constructora. La desalinizadora de Escombreras, en Murcia, es el mejor ejemplo del vnculo entre construccin y desalacin en Espaa. De acuerdo a un reciente informe de la Polica Nacional, recogido por El Confidencial, ante la negativa de la Confederacin Hidrogrfica del Segura hacia la disponibilidad de agua para construir ms viviendas, el Gobierno regional de Ramn Luis Valcrcel emple la planta para impulsar 26 convenios urbansticos de hasta 250.000 viviendas y recalificar ms de 180 millones de m2 de suelo.

La planta, propiedad de Hidromanagement, una empresa del grupo constructor ACS, fue alquilada por la comunidad autnoma con derecho a compra. El Gobierno de la Regin de Murcia comprometi el pago de 600 millones de euros por el aprovechamiento de la planta durante 25 aos, independientemente de que se produjera agua o no.

El llamado caso La Sal, investigado por el Juzgado de Instruccin nmero 5 de Murcia con la jueza Mara del Mar Azuar a la cabeza, ya ha apuntado al amao de la adjudicacin de la planta por parte de altos cargos del Gobierno murciano, directivos de ACS, empresarios y bufetes de abogados. Segn un informe de la Unidad de Delincuencia Econmica y Fiscal (UDEF) de la Polica Nacional, todo se dise desde el principio para que la Administracin regional entrara en el proyecto y, a travs de contratos, facturas, informes jurdicos falsos e irregularidades contables, las deudas de ACS se cargaran a los presupuestos regionales de Murcia.

Un antiguo empleado de la planta, que prefiere mantener el anonimato, seala a El Salto que la desaladora se inaugur en 2007 porque llegaban las elecciones municipales y autonmicas y haba que hacerse la foto, pero en realidad no empez a funcionar hasta 2009. Segn indica, para la inauguracin se hizo una especie de maqueta a tamao real, las naves estaban terminadas pero las tuberas no iban a ningn sitio. Adems, se plantaron en el suelo para que pareciera que funcionaban, pero no existan conductos. Algunas bombas todava no las haban trado, y el fabricante nos prest unas ms viejas para que se viera que estaban puestas. Incluso se publicaron los precios del agua desalada de Escombreras en el Boletn Oficial de la Regin de Murcia, a pesar de que no se estaba vendiendo agua.

La misma fuente expone que se oan comentarios de que la desaladora era para las urbanizaciones y campos de golf que estaban previstos y recuerda que se firmaron convenios con ayuntamientos que iban a comprar agua de la desaladora. Uno de ellos era Torre Pacheco, segn seala el extrabajador, y de hecho hay un ramal de tubera que va directamente a Polaris La Torre urbanizacin de Torre Pacheco; y tambin hasta Fuente lamo, donde haba prevista una urbanizacin con campo de golf.

La situacin de Escombreras no es ni mucho menos nica. El conocido como caso Acuamed, investigado por la UCO en el marco de la Operacin Frontino, es otro de los escndalos de corrupcin ligados a la desalinizacin que ya se ha cobrado varias detenciones. El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco est al cargo del caso, que investiga el pago de sobrecostes a contratistas como FCC y Acciona para la construccin de obras hidrulicas, entre ellas la desalinizadora de Torrevieja, finalizada en 2014, de la que se investiga un sobrecoste de 19 millones de euros.

Poca rentabilidad para la agricultura

Uno de los escollos a superar en el empleo de agua desalada es la poca rentabilidad para el agricultor, que tiene que enfrentarse a un precio por m3 demasiado alto.

El estudio La produccin de agua desalinizada en las regiones de Murcia y Valencia: balance de un recurso alternativo con luces y sombras, firmado por investigadores de la Universidad de Alicante, seala que , a pesar de que los costes econmicos se han reducido de los 2 euros por m 3 en 1970 a valores entre 0,90 y 1,1 euros/m3 del agua generada por las desalinizadoras del programa A.G.U.A., el agua desalinizada arroja costes de operacin y de amortizacin sumamente elevados que solo pueden asumir los abastecimientos urbanos. El mismo texto expone que el precio mximo que los regantes de Murcia y Valencia podran pagar no supera los 0,30 euros/m3.

Es un coste importante, sobre los 0,60 euros/m3. Si el Ministerio subvenciona parte de esa agua Miguel Padilla hace referencia a la ley aprobada en el Congreso en febrero de 2018, que acordaba la subvencin del agua desalada en situaciones de sequa, se queda en 0,30 euros/m3 en planta, entonces son unos 0,43 o 0,44 euros/m3 para el agricultor. Si no es con subvencin, el agua desalada es cara. Por eso pedimos que se generen nuevas tecnologas que la abaraten; por ejemplo, el uso de energas renovables, dice el presidente de COAG Murcia.

Visin distinta tiene Domingo Zarzo, que sostiene que no hay agua ms cara que la que no se tiene. El presidente de AEDyR sostiene que el problema en Espaa es que el agua ha sido y sigue siendo muy barata. Muchos agricultores estn acostumbrados a precios de agua como los de los trasvases que son muy bajos y donde adems las infraestructuras ya estn amortizadas. En el caso de la desalacin, adems del precio de produccin ms elevado, hay que amortizar las instalaciones, lo que sube ms el precio.

Zarzo remarca adems que, la realidad es que los agricultores, al menos en las provincias de Alicante, Murcia y Almera, hace aos que han construido sus propias desalinizadoras para poder seguir trabajando en pocas de sequa o complementar sus aportes. La medida ms inteligente es usar una mezcla de aguas de diferentes aportes y calidades para conseguir un agua con un precio asequible.

No obstante, El presidente de AEDyR y director tcnico de Valoriza-Agua seala al precio de la energa como determinante. El consumo de energa de la desalacin se ha reducido en ms de 20 veces desde que se construyeron las primeras desalinizadoras en Espaa en los aos 60, pero estamos en unos lmites de los que es difcil bajar. El precio de la energa supone entre 50 y 60% de los costes de produccin de agua y, por ello, pensamos que la energa para la produccin de agua y alimentos debera ser considerada un bien estratgico y adaptarse al uso de nuevas fuentes de energa.

Ms desalinizadoras

Ante el alto coste del agua desalada, las confederaciones de agricultores piden la construccin de nuevas desalinizadoras pblicas, manteniendo que la explotacin total de las existentes no sera suficiente para paliar el dficit hdrico.

Una de las propuestas de COAG es la construccin de dos o tres plantas pblicas, que produzcan una cantidad de agua que nos permitan ser autnomos y por la que los agricultores paguen un precio razonable. Sin embargo, desde la Coordinadora recuerdan que no significa renunciar al Trasvase del Tajo ni a la interconexin entre las cuencas.

No son obras faranicas que requieran de una inversin importantsima. En algunas desalinizadoras existentes solo habra que aadir potencia elctrica, infraestructuras anexas, destaca Miguel Padilla. Pero no es un problema econmico, adems la comunidad de regantes est dispuesta a poner dinero, pero lo que falta es voluntad poltica.

Domingo Zarzo apoya esta propuesta. Hay zonas donde el dficit hdrico solo puede ser solucionado de forma definitiva con nuevas desalinizadoras, si nos planteamos un futuro en el que los trasvases se reduzcan ms o desaparezcan, apunta. En mi opinin, las desalinizadoras actuales deberan estar trabajando al 100% dejando de consumir otras aguas superficiales y subterrneas. Y, aun as, en algunas zonas no sera suficiente.

Demasiado regado

La agricultura es una de las piedras angulares del desarrollo de la desalinizacin en Espaa. Un 22% del agua consumida en la industria agrcola procede de la desalacin. Adems, segn el Observatorio de la Sostenibilidad, la agricultura consume el 80% del agua en Espaa, su peso en el PIB es cercano al 4%, y se ha producido un incremento en ms de dos millones de hectreas de regados durante los ltimos cincuenta aos, con un aumento del 8,6% entre 2011 y 2016. El regado supone cerca del 15% del rea total cultivada pero casi un 60% de la produccin agrcola.

Cmo es posible que, en un pas castigado por la escasez hdrica, los cultivos de regado crezcan a este ritmo? Las obras previstas para paliarlo [el dficit hdrico] serviran para redotar a ms de 60.000 hectreas de nuevos regados ilegales, que en su gran mayora pertenecen a grandes empresas agroexportadoras, a las que se les consinti apropiarse del agua sin concesin durante treinta aos. As lo afirma Greenpeace, que apunta a la existencia de regados ilegales como uno de los mayores problemas en la gestin hdrica en Espaa.

Consumo de acuferos

La explotacin de aguas subterrneas es otro de los puntos clave en las controversias alrededor de la gestin de los recursos hidrogrficos.

Segn el estudio de Greenpeace La trama del agua, liderado por el hidrogelogo y funcionario de la Confederacin Hidrogrfica del Segura Luis Francisco Turrin Pelez que le vali un expediente disciplinario por parte del Ministerio de Medio Ambiente las aguas subterrneas disponibles en las cuencas del Segura y del Jcar habran sido pasadas por alto por los sucesivos planes hidrolgicos para dar lugar a un dficit de agua que en realidad no sera tal.

El fin sera justificar la construccin de trasvases y desalinizadoras y dar respuesta a los intereses de las grandes empresas constructoras. El estudio sostiene que, si se emplearan las aguas subterrneas, la Cuenca del Segura podra ser autosuficiente. Segn esta lnea de pensamiento, el acueducto Tajo-Segura tampoco tendra sentido, ya que el agua subterrnea en el Mediterrneo occidental puede ser hasta 15 veces superior al caudal de los ros.

Domingo Zarzo muestra su total desacuerdo con esta postura. Si hay algo que todo el mundo tiene claro es que en Espaa se ha abusado de las aguas subterrneas y propiciado la sobreexplotacin de los acuferos por el bajo coste de obtencin de agua. Precisamente la tendencia es la contraria, intentar conservar estos valiosos recursos tanto en calidad como en cantidad, y conservando el medio ambiente.

No es la nica voz en este sentido. La plataforma Acuferos Vivos, en Almera, lleva aos sealanado la sobreexplotacin de los acuferos. En su manifiesto fundacional, el colectivo seala: En los ltimos aos se han desarrollado actividades que suponen una demanda de agua muy superior a la existente, lo que ha dado lugar a una sobreexplotacin de los recursos, sobre todo subterrneos, y a lo que se denomina dficit hdrico. Este dficit, por tanto, no es algo natural, sino que ha sido causado por la actividad humana.

Peligro para la posidonia

La produccin de agua desalada tiene un importante impacto medioambiental en el mar, principalmente por la vulnerabilidad de las praderas de posidonia ocenica que pueblan el fondo marino del Mediterrneo.

El vertido de rechazo de salmuera, explica a El Salto Juan Manuel Ruiz, investigador del Instituto Espaol de Oceanografa (IEO), tiene una salinidad significativamente superior a la salinidad media a la que se encuentran estos organismos, que es del 37 al 38%, frente a valores entre el 68 y el 90% de la salmuera de agua desalada. Las investigaciones realizadas conjuntamente por el IEO y otros organismos pblicos como la Universidad de Barcelona, la Universidad de Alicante y el Consejo Superior de Investigaciones Cientficas (CSIC) confirm la sensibilidad de las praderas a los vertidos. Esto obligaba a la construccin de emisarios conductos suberrneos que expulsaran el rechazo lejos de la posidonia.

Tenan que atravesar unos 4 km de praderas, y aumentar la distancia de seguridad, por lo que la longitud deba ser de unos 6 o 7 kilmetros, seala. Un ejemplo es la planta de San Pedro del Pinatar (Murcia), una localidad con una de las ms extensas praderas del sureste Peninsular, lo que oblig a la construccin de un emisario de ms de cinco kilmetros de longitud.

Es la peor de las alternativas posibles, ya que produce un nuevo impacto sobre el fondo y la rotura accidental del emisario puede causar un impacto difcil de controlar, denuncia Ruiz. Aun as, el investigador destaca la minuciosidad del control ambiental que se ejerce sobre los vertidos. Ninguna otra actividad que se desarrolle en el mar ha pasado por unas etapas parecidas. El proceso ha sido muy conservador; se ha estudiado previamente el impacto y se ha actuado en consecuencia.

Segn seala, no solo ha existido un estudio previo, sino que los emisarios estn sujetos a un control continuo y sin precedentes en el sector. Es muy estricto, tanto a lo largo del emisario como en el punto de vertido. Se controla con muestreos repetidos, con sensores de salinidad y temperatura que envan informacin en tiempo real a las plantas desalinizadoras. Si se sobrepasan los niveles, se toman las medidas necesarias para parar el vertido o aumentar el factor de dilucin.

Alternativa para el futuro?

Con sus ventajas e inconvenientes, es la desalacin una alternativa viable para el futuro? El estudio de la Universidad de Alicante concluye que se puede convertir en un recurso que no dependa de los condicionantes climticos ni de las variaciones de disponibilidad de los recursos de agua continentales, y que podra acabar con los conflictos polticos, sociales e interterritoriales que generan las transferencias hdricas entre regiones.

Valora tambin la importancia que el agua desalada ha tenido en Murcia y el Pas Valenci, donde ha garantizado el suministro principalmente en reas cercanas a la costa. No obstante, el estudio destaca la existencia de otras alternativas, como la recoleccin de aguas pluviales o la utilizacin de aguas regeneradas depuradas, que pueden constituir recursos ms atractivos debido a la flexibilidad, un menor coste y un bajo consumo de energa.

Miguel Padilla advierte de que ninguna fuente es suficiente por s sola. En el caso de la cuenca del Segura, sufrimos un dficit estructural de 400 hectmetros cbicos. Incluso si las desalinizadoras funcionaran al 100%, no habra suficiente agua para paliarlo. Ms aun, segn la Confederacin Hidrogrfica del Segura, esta cifra ha aumentado en 100 hectmetros cbicos por la sequa de 2017. La desalacin es un complemento ms, contina Padilla. Desalacin, trasvase, pozos todo suma y todo es necesario.

Quiz la leccin ms importante a aprender es que la desalinizacin no es ni buena ni mala, finaliza el investigador lvaro Morote. Ni la desalinizacin ni los planes de transferencia de agua son panaceas.

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/agua/desalinizacion-problemas-soluciones-alquimia-siglo-xxi


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