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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2018

Alejandro Fernndez Allende: el nieto (gay) de Salvador Allende e hijo de "Tati"
Las caras de La Moneda

Nelson Aquiles Soto
Pgina 12


Alejandro Fernndez Allende es nieto de Salvador Allende e hijo de Tati Allende, revolucionaria chilena y aliada del Che. La presentacin de la biografa que rescata la figura insurrecta y olvidada de su madre fue el disparador para conversar sobre su niez marica en la opresiva Cuba de los 80, su presente como loca suelta en Nueva Zelanda y el entramado de la historia de su familia, con el que mantiene una relacin de develamiento lleno de espectros, legados y secretos.

Cuando lleg al Hospital de La Habana a saludar a la parturienta, Fidel Castro mir al beb en su cuna y exclam: Este nio ha conocido las balas antes de nacer. El hablar galante, ingenioso y florido del lder, y el Caribe entero, se colaron ese da en el cuarto que imagino asctico, donde se recuperaba de los pujos la chilena exiliada Beatriz Tati Allende, la hija de don Salvador Allende y Hortensia Bussi. Un vientre lleno en viaje entre dos latitudes, entre dos destellos de la historia de Occidente. No hubo hiprbole ni metfora en la observacin de Fidel, sino revista de un acontecimiento de fama mundial, porque el beb, Alejandro, que fue arrojado al mundo ese 5 de noviembre de 1973 en Cuba, haba estado a punto de no nacer el 11 de septiembre previo en Santiago de Chile, cuando el dictador Pinochet orden el bombarde de La Moneda y Allende oblig a su hija y secretaria, la Tati, a huir de ah por donde fuera. La panza casi estallada de bronca ms que de preez. La historia le deba la razn a la revolucionaria que, como el Che Guevara, estaba convencida de que la oligarqua latinoamericana no se rendira jams ante las instituciones en una democracia sin su tutela, como pretendi sin xito Salvador en Chile (el Che se lo advirti en el nico encuentro), sino mediante la violencia planificada.

As es que la Tati sali de La Moneda pistola en mano, confundiendo el territorio con el cuerpo del enemigo, que estaba ya por el cielo con sus bombas. Sali con idntica desesperacin que cinco aos antes, cuando supo de la muerte en Bolivia de su compaero de lucha el Che, y tuvo enseguida que ayudar a toda la avanzada guerrillera a escapar del sur del continente por el Pacfico. Cuando 1977 se suicid en La Habana dej una carta a Fidel, en la que explicaba que su espritu insurrecto haba quedado echado en las calles de Santiago de Chile, y que el exilio cubano le impeda rescatarlo. Como en el samurai, la vida encontraba en ella su sentido tico y esttico en la muerte bajo la accin. Es por eso que el suicidio meditado, en el universo revolucionario, est visto como una decisin mezquina. Se muere en combate y antes de ser capturado por el enemigo. En Cuba nunca se admiti que Salvador Allende se dispar en La Moneda antes de ser rematado por la horda militar (la segunda exhumacin del cadver, en 2011, revel la verdad de esa secuencia a forenses de varios pases: Fue la nica vez que vi a mi abuelo, dice Alejandro).

Hace unas semanas se present en Santiago, a travs de editorial Pehun, la biografa Beatriz Tati Allende, la revolucionaria olvidada, escrita por el historiador Marco lvarez. Alejandro colabor con fervor a travs de su testimonio y las lecturas, y estuvo como presentador del libro en Santiago. De por s el atributo olvidada del ttulo asigna a la segunda hija del expresidente socialista una categora subalterna, que la separa del resto de la familia superviviente, desde hace tiempo incorporada a la clase poltica chilena (la hija menor, Isabel, es Senadora y la hermana de Alejandro, Maya, preside la Cmara de Diputados). Alejandro Fernndez Allende, el hijo varn que viene conversando con el espectro materno desde el suicidio un espectro que pudo ver en vivo bajo el efecto de la ayahuasca mantiene con su propia historia una relacin de develamiento. Debi interpretar el legado del abuelo y de la hija inseparable, su madre, bajo sus propias condiciones de existencia: ser homosexual en Cuba en los aos ochenta y noventa y a la vez nieto de un hroe socialista era un calvario, en Chile una sobreexposicin permanente, y en Nueva Zelanda, donde vive desde hace casi veinte aos, trabajando en una empresa de seguros de viaje, con el alivio de pareja incluida. Ramn Carney (Ramn por un actor mexicano que su madre, neozelandesa, admiraba), su compaero en ese pas desde hace quince aos, nos observa sin entender la lengua de nuestra tertulia en la casa de Don Salvador.

Sos como un Hamlet en desvo, debats con el fantasma de tu madre en lugar del paterno, y tu Ofelia tiene nombre de varn.

Cuando mam se suicida yo tena poco menos de cuatro aos. Y recin a los quince pude leer la carta en la que explicaba su decisin. Nos haba dejado a mi hermana Maya y a m porque ya no poda soportar la tristeza de estar lejos de su pas para liberarlo de Pinochet. Jams se perdon haberle hecho caso a Allende en La Moneda y escapar. Y creo que, adems de liberarlo, quera volver a su pas para vengar al padre. Siempre digo que era una Electra en ese vnculo tan intenso. Como estricta revolucionaria, la muerte para ella era un don si uno muere en el campo de batalla. Imaginate lo que haba sido su convencimiento guerrillero, ya a los veinte: fue una de las fundadoras del Ejrcito de Liberacin Nacional, recibi entrenamiento militar en Cuba, donde conoci al Che, con quien tuvo un amor platnico, y se intercambiaban ms tarde informacin de Chile a Bolivia en cdigo morse. El Che era el sentido de la revolucin, su hroe. Cuando llega la noticia del asesinato se encierra en el bao a llorar y gritar. Pero de inmediato se pone a planificar la huida de los compaeros que estaban en Bolivia, ella misma desde la frontera. Mi padre, que fue servicio de inteligencia cubano en Chile, me dijo una vez tu madre era demasiado radical, no he visto nadie tan apasionado por la revolucin. Creo que en cierta manera lo asustaba.

Qu reaccin tuvo tu padre cuando le dijiste a los diecisis que eras homosexual?

Me dijo si en este pas no te gustan las mujeres ests jodido. En Cuba la homosexualidad era tab, perseguida, aunque se cogiera a diestra y siniestra, y entre locas y padres de familia. Como suele pasar en las sociedades latinoamericanas represivas. Pero guay de que pretendieras llevar una vida como maricn. De todos modos, mi padre era un actor secundario en mi vida. Cuando Fidel lee en la carta de mi madre el pedido de que mi hermana y yo no quedsemos bajo custodia suya, porque era un hombre alcohlico y mujeriego, enseguida cumple. As, nos cra Mizti, la hermana de la Payita (Miria Contreras), la secretaria y pareja real de mi abuelo, tambin exiliada en Cuba. Porque la abuela Tencha (Hortensia Bussi de Allende), que se refugi en Mxico con sus otras dos hijas, en realidad haba mantenido a lo ltimo con el Chicho (Allende) solo un vnculo institucional. Nunca dejaron de vivir juntos, se tenan cario, pero el matrimonio haba terminado.

Sents que Cuba te escamote la revolucin, al no admitir tu diferencia, como le pas a Pedro Lemebel?

En ese entonces era imposible estar en paz con uno mismo siendo homosexual en Cuba. Mantenerse en el secreto era la manera de subsistir. Pero en esas sociedades de vigilancia extrema, el ojo omnipresente, aunque no nos mire, nos mira. Cuando era muy nio me gustaba vestirme con ropa de mi mam y de Mitzi me gusta decir que tuve una niez de cross dresser pero a medida que creca se me hizo intolerable ir descubriendo que era marica, y que eso era permanente. De adolescente prob con novias, pero el deseo original segua. Adems, con la conciencia del legado de Allende; todo se complicaba. A los doce pens en matarme. Pero sent que Tati, muerta, me detena. La ltima vez que vi a Mitzi, cuando ella decide regresar a Chile porque estaba muriendo de cncer, me pregunt si me gustaban los hombres. Y yo le respond que no. Ella insisti en que me iba a querer de todas maneras. Me estaba dando permiso, y yo no lo tomaba. Tanto era mi terror.

Hubo una alianza entre tu madre y vos, entre una mujer indomable y un chico que se enojaba por tener que crecer en el secreto...

Veo hoy a mi madre como una feminista que no supo que lo era. Que, como yo, tuvo que lidiar con el machismo cubano. En Chile haba cargado sobre su espalda una misin histrica que no era precisamente comn en una mujer, y tan joven. Cuando lleg a Cuba los lderes la nombraban como la hija de Allende. Y ella se pona de culo: Perdonen, pero yo soy Beatriz. Y s, entre padre e hija haba un amor inmenso pero tambin autonoma y desacuerdo. No vean el proceso histrico de la misma manera. Chicho crea en cambios radicales pero dentro de las instituciones de la democracia tradicional, y Tati era una profeta de la revolucin armada. Cuando sali el proyecto de la biografa, y conversamos con Marco lvarez sobre su vida, fui tomando junto con l conciencia de la verdadera magnitud de mi madre. Cmo haba sido dejada de lado en el relato de la historia, un silencio saturado de ideologa e intencionalidad porque fue una personalidad demasiado radical y adems suicida, y asum su rescate como deber amoroso. Ah ves como la alianza simblica se devela en lo concreto. Como cuando en Cuba el gobierno decidi que Maya y yo nos llamaramos Allende Fernndez, invirtiendo el orden de los apellidos, y nosotros volvimos a darlo vuelta en 1992, ya en Chile. Qu pretendan? Crear una dinasta patriarcal revolucionaria a partir del apellido de mi abuelo? Adems el apellido Fernndez tiene un origen falso. Como mi padre era servicio de inteligencia, le cambiaron el nombre. El de nacimiento era Gallart Grau, pero un servicio tiene que asumir de por vida otra identidad. Mi vida tambin fue una fuga de identidades y de territorios. Un exilio permanente, en etapas.

En ese dilogo continuo que entablaste con tu madre, le reprochs la obcecacin en quedarse en La Moneda durante el ataque, con vos en la panza, y despus el suicidio? Es una pregunta jodida, ya lo s.

Mir, no tengo nada que demandarle a mi madre. Su corazn era revolucionario. Para m es un orgullo su manera de entregarse a lo que crea una misin histrica, por la que vala la pena el sacrificio. Ella era muy extrema, y a la vez muy sensible y humana. No soport el exilio. Si el Che habl del Hombre Nuevo, hay que decir que la Tati era la Mujer Nueva, en una Cuba que era misgina y homofbica. Yo amo a mi madre con desacuerdo en su visin del mundo. No soy un revolucionario, me siento cmodo en Auckland. Quiz porque crec en una Cuba tan rgida, donde la felicidad para el que no encuadra es un trabajo demasiado duro. Buena parte de mi generacin tiene hoy una mirada crtica y muchos reclamos. S que las cosas se han modificado, que las locas viven con mucha ms libertad vi a chicos besndose en el malecn de La Habana sobre todo gracias a la militancia lgtbi de Mariela Castro, la hija de Ral. La Tati hoy estara contenta de que, a pesar de no coincidir en lo ideolgico, volv a Santiago a presentar su biografa de revolucionaria. Su vida sale por fin del confinamiento y del olvido. Y me imagino que debe ver huellas de sus rebeldas en todo el proceso que me llev a asumir mi sexualidad y hacerla pblica, siendo el nieto de Salvador Allende, y nacido en Cuba.

Cmo fue tu proceso de coming out cuando regresaste a Chile, en una dcada menos favorable a ese gesto como los noventa?

Con Tencha, mi abuela, tenamos unan relacin muy cercana cuando volv a Chile. De hecho me fui a vivir con ella cuando me puse a estudiar periodismo. Cuando estaba terminando la carrera y ya le haba contado a muchos de mis compaeros y a todos mis amigos, entr a la casa y fui directo a ver a mi abuela: Tencha, tengo que hablar contigo. Mi abuela estaba viendo una pelcula y me dijo que si no era importante hablramos ms tarde. Tencha, soy homosexual. Ella ni se pasm, se qued unos segundos en silencio y me dijo Ya lo saba. Entonces me hizo gracia y le pregunt si le pareca yo muy maricn: Es que solo te veo con amigos varones, y ni una novia. En fin, si eso fue por primera vez en el mbito de la familia, ms tarde se hizo pblico cuando el diario La Tercera public una entrevista de varias pginas que titul algo as como el nieto gay de Salvador Allende. El autor me persigui meses online cuando yo ya viva en Auckland. Finalmente acept. Las cartas al director publicadas luego, y la reaccin de la derecha fueron tremendas, pero me dieron la posibilidad de defenderme en el diario, respondiendo los ataques. Adems, el Movilh (Movimiento de Integracin y Liberacin Homosexual) y otras organizaciones fuera de Chile. El escndalo dur como un mes, y por suerte yo estaba viviendo ya en Nueva Zelanda. Creo que fue un gran aporte al movimiento lgtbi.

Pensaste en contraer matrimonio con Ramn? Cmo te llevs con los nuevos derechos lgtbi?

Con Ramn tenemos una pareja abierta desde hace mucho. Lo conoc en un website, y despus de mucho sexo nos fuimos a vivir juntos. Y s, ya te imaginars que tengo muchos amantes, en una sociedad tan diversa como la de Auckland. Maores, rabes kiwis. Realmente nunca he credo en el matrimonio y menos en la monogamia, pues me parecen construcciones sociales aejas, alejadas de la naturaleza humana. Pero celebro que las personas lgtbi puedan casarse, si es que lo desean.

En Alejandro, como en todas las locas, la solemnidad es un vestido fino de ocasin. Nuestras vidas estn hechas de identidades areas, y tuvimos que aprender a bailar hasta sobre un volcn. Como nadie, sabemos que los roles a los que uno se apega por momentos son mscaras. Esa tarde en la casa de Salvador Allende, donde a la mesa del almuerzo est todava sentada la familia del prcer socialista, mi entrevistado y amigo me hace levantar de la silla para llevarme a recorrer los espacios preferidos del abuelo: la biblioteca, donde me hace sentar para el mariconeo (mi abuelo, de haber sido un tema de debate pblico en la poca en que vivi, hubiera apoyado el movimiento de liberacin nuestro. Era muy progresista en todos los aspectos, y muy sensible. Tena excelente buen vnculo con artistas que saba que eran gays); el jardn trasero, en cuya medianera haba una puerta secreta por donde me cuenta en registro de chisme entraba la Payita a encontrarse con el presidente; el pequeo balcn del segundo piso donde saludaba a los vecinos o militantes cuando se despertaba, y donde ahora yo saludo a la nada. Lo nico verdadero en este instante es el espectro de Salvador Allende y el de la Tati subiendo y bajando las escaleras.

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