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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2018

Monarqua o PSOE y el valor de Pedro Snchez

Domingo Sanz
Rebelin


Millones de personas dedican ahora mucho ms tiempo a pensar en poltica de lo que lo hacan antes de que se estropeara la paz bipartidista, esa que nos narcotiz durante ms de 30 aos para que proliferara su corrupcin. Siendo la poltica el asunto ms importante de entre los que nos afectan, bienvenida sea tanta preocupacin por el inters general. Explicar el ttulo elegido repasando brevemente el momento particular que atraviesan los actores principales de nuestro da a da.

Pedro Snchez. Nuestro protagonista ha demostrado su valor, o cabezonera, ante la adversidad, pero nadie est vacunado contra el miedo y la consiguiente cobarda. No hay quien se atreva a toserle ahora mismo en el PSOE y, por tanto, est viviendo el mejor momento de su carrera poltica, pero podra mejorar porque el caos dominante seguir propiciando motivos y ocasiones. Me recuerda al primer periodo de Surez, tras ser nombrado por el rey despus de cesar al do Arias/Fraga. A Snchez no lo ha nombrado ningn rey, pero el Congreso tambin es una institucin, y ms tras atreverse a censurar un gobierno. Nada se parece ms al silencio que guard aquella pareja de destituidos mientras se legalizaba al PCE en medio de una Semana Santa, algo que ellos jams habran consentido, que lo callados que estn ahora Felipe Gonzlez y su tropa desde que su odiado Pedro, cario, no mientas ha tomado La Moncloa con la ayuda imprescindible de los tambin odiados independentistas, cosa que los restos del ala izquierda mandante durante la edad de oro del juan carlismo tampoco habran aceptado. Por tanto, se dan las condiciones para las sorpresas, componente principal del aire que respiran los osados.

El PSOE. Se equivocan los socialistas si piensan que se han salvado de una crisis que ha dejado en los huesos a muchos partidos socialdemcratas europeos. Si bien es cierto que nuestra historia particular les ha permitido aglutinar durante legislaturas muchos votos prestados por el miedo a la memoria, ese crdito inmoral est ahora en nmeros casi rojos y sufren mordiscos a izquierda y derecha. Renovar el fondo de maniobra requiere asumir el liderazgo de una decisin radical que modifique los parmetros que rigen los comportamientos de todas las fuerzas polticas.

La demoscopia. Recordando aquello de que El medio es el mensaje podramos afirmar que las encuestas son las urnas, aunque solo hagan estimaciones y no produzcan consecuencias legales de obligado cumplimiento. Las ltimas han confirmado que una parte relevante del electorado se apunta siempre a caballo ganador. A la espera del CIS y de la Metroscopia para El Pas, que ya estn tardando, desde que el 2 de junio pasado Pedro Snchez se convirtiera en presidente del gobierno se han publicado no menos de nueve encuestas con la clsica pregunta: Qu votara usted si maana se celebraran elecciones generales? y pocas veces un cambio de tendencia electoral ha sido tan unnime y veloz. Las encuestas publicadas por La Razn (2), ABC, El Diario (2), Pblico (2), El Peridico y El Independiente + Prensa Ibrica entre los das 10 de junio y 11 de julio de 2018 certificaban, sin excepcin, dos vuelcos principales. Por una parte, que el PSOE haba conseguido el liderazgo en votos y escaos y, por otra, que el bloque PSOE + Podemos superaba al formado por PP + Ciudadanos. Todo lo anterior es cierto, salvo que las aproximadamente 10.000 personas preguntadas en esas mismas encuestas se hayan confabulado para engaar a Pedro Snchez y convencerle de que anticipe las elecciones, aunque despus lo traicionen votando a Ciudadanos o al PP. Le ocurri al Junqueras encarcelado con las encuestas previas al 21D de 2017, que anunciaban la victoria de ERC entre los independentistas, aunque quien despus gan fue Puigdemont. Pero aquellas elecciones las convocaron los del 155, por lo que la victoria de Ins Arrimadas fue mucho ms amarga que la derrota de Oriol.

El Partido Popular. La eleccin de Pablo Casado ha demostrado que la mayora de los tres mil dirigentes principales del PP siguen siendo tan prepotentes e irresponsables como su flamante lder. Nadie en Espaa, y menos cada uno de ellos, y menos an l mismo, poda ignorar que inmediatamente despus de su eleccin regresara a las portadas con el mismo fardo que llevaba Cifuentes hasta que termin por aplastarla. Exacto, el mster de mentira, emitido por un Instituto que la propia URJC acaba de disolver, quizs con destruccin de discos duros incluida, ha tardado 48 horas en renacer al ritmo de unos trmites judiciales que, en la vertiente del expolio de las arcas pblicas practicado desde su partido durante decenios, va a dar muchos quebraderos de cabeza. Lo ms probable es que la inestabilidad en el PP siga durante un tiempo, pues Soraya est vendiendo cara la derrota. Este PP parece haber vuelto para ser de nuevo el peor mal perdedor de Espaa, tal como ya lo fueron cuando las urnas les sacaron de La Moncloa el 14 de marzo de 2004, el ltimo de aquellos cuatro das durante los que tanto mintieron. La primera legislatura de Rajoy en la oposicin, durante la que hacan cosas como declarar un boicot imposible al Grupo PRISA o animar boicots a productos catalanes. Esta vez, el caballo de batalla ser tambin Catalunya, ninguna novedad en su currculum, por lo que no puede esperar Snchez ninguna lealtad que pueda compararse a la que l s respet siendo lder de la oposicin. Se esfuma as cualquier tentacin de geometra variable que pueda haber albergado como estrategia de supervivencia en La Moncloa.

Ciudadanos. Los de Rivera, tras un viraje hacia ms derecha que les permiti recoger, pero solo en las encuestas, miles de descontentos con un PP que mientras gobernaba se vea obligado a cuidar el centro, se encuentran ahora, y sin tiempo para mudar la piel, con la necesidad de pescar entre los centristas del PP que no puedan soportar a Casado, y los centristas del PSOE que se asusten por las concesiones necesarias para aguantar con 84 diputados. Adems, no hay que olvidar que los votantes de Ciudadanos, aunque solo sea por la edad, manifiestan ante los encuestadores valores menos reaccionarios que los de los votantes del PP en asuntos ideolgicos como el de la religin, vase el ltimo barmetro de La Sexta. El desajuste entre los lderes de un partido y sus electores puede durar, pero nunca demasiado tiempo sin consecuencias.

Lo de Catalunya. La sorpresa es que Puigdemont est resultando un hueso imposible de roer para propios y extraos. En la rueda de prensa que ayer organiz en Berln para despedirse de Alemania y agradecer el trato recibido ha dejado claro que los interlocutores del gobierno espaol tendrn que terminar reunindose con los de la Repblica catalana en el exilio, y no ha dudado al recordar las negociaciones de los varios gobiernos espaoles con los representantes de la ETA que mataba. Otro poltico decisivo que tampoco ha conseguido su mximo nivel naciendo directamente de las urnas, pues todos recordamos que fue quien capitaliz el empecinamiento de la CUP para sacar a Artur Ms de la Generalitat antes de que tomara posesin, por su pasado convergente. Salvo derrota electoral del independentismo, y eso tampoco servira, no alcanzo a vislumbrar ninguna solucin de este conflicto que no pase por una reconstruccin poltica en Espaa, algunos cimientos incluidos.

La Monarqua. A estas alturas solo da vergenza hablar, escribir o simplemente pensar en la Monarqua espaola. Si a esta sensacin personal, doliente y tantas veces contrastada, le aadimos que, ante la aparicin de pruebas de posibles delitos graves que deben ser investigados sin dilacin, la reaccin de un gobierno del PSOE en el siglo XXI sea la de proteger al principal presunto, descartando incluso la socorrida respuesta respetaremos todas las decisiones judiciales, imprescindible para salir del paso hasta en democracias de segunda como la nuestra, solo dan ganas de convocar cada semana, y lo ms cerca posible de La Zarzuela, un inmenso incendio colectivo de fotografas de estos reyes indecentes hasta que el humo les ensee que el aire respirable solo volvern a encontrarlo cuando decidan abandonar ese mundo extrao donde viven a nuestra costa y en el que ocultan sus inconfesables para, una vez reconvertidos en personas normales, puedan salir a la superficie. Cmo podremos soportar que la persona fsica Felipe de Borbn pueda heredar una fortuna conseguida gracias a la inviolabilidad que blind toda la vida de delincuente con que la historia calificar a su padre, en ausencia de una justicia independiente y capaz en tiempo real? Por favor, que se dicte ya un seguimiento exhaustivo de todas las propiedades y dineros que figuren, orbi et orbe, a nombre del rey actual y del emrito, o de cualquiera de sus amantes y dems secuaces. Esa idea del fuego purificador e incruento de imgenes reales sera una accin que conquistara los telediarios de todo el mundo y, adems, plenamente legal, pues la Justicia europea ha conseguido recuperar, para Espaa, el derecho inviolable a quemar los smbolos que necesitemos, tambin para evitar cualquier otra tentacin. Qu gigantesco oprobio, tanto como hemos presumido de democracia, que ahora nos enseen desde Europa el abec de las libertades polticas!

Podemos. Como esto va de Monarqua, reparamos en que Pablo Iglesias y los suyos han flirteado quizs demasiado con una institucin contraria a la democracia por definicin, y que de haberse conservado debera haber sido como pieza de museo, nunca con funciones polticas o institucionales, es decir, justamente lo contrario de lo que est ocurriendo en Espaa. Desde actuaciones para llamar la atencin cuyos efectos son siempre imprevisibles, como el regalo aquel del Juego de Tronos, hasta sus prejuicios a la hora de pronunciar la palabra repblica, pasando por la falta de implicacin con las consultas con urnas valientes en la calle sobre la forma de Estado, han sido ms las decepciones. Por s solos, una proclamacin formal de Podemos comunicando la decisin estratgica de sealar el objetivo Repblica en el horizonte cercano no tendra demasiada trascendencia, pero se supone que si Pedro Snchez diera ese paso podra contar con Podemos de una manera tan incondicional como lo ha sido para la mocin de censura.

El momento poltico se caracteriza por seis elementos principales: La derecha est en crisis y dividida. Los de Podemos andan con problemas internos. Bastante ms de la mitad de Catalunya reclama el derecho a decidir. La Monarqua est hundida en la miseria. Algunos de los socios para la censura castigando al PSOE, sin decirlo, por no aprobar la comisin de investigacin contra la miseria que nos reina. Y sexto, Pedro Snchez con la llave de las prximas generales.

En estas condiciones, el presidente solo puede hacer dos cosas: o recomponer los bloques del 78 y del 155 y entregarse a lo que le marque el do Rivera/Casado, o atreverse a romper de una vez el maleficio que nos tiene agarrotados y asumir el liderazgo de los cambios. Adelante, Snchez, que tu papel en la vida es sorprender.

Y qu es lo que podra hacer para que la poltica gire al ritmo que l mismo y el PSOE marquen y demostrar as que sigue auto proponindose para ganador, subiendo a la cresta de la nueva ola registrada por la demoscopia?

Si yo pudiera, le aconsejara que comunicara a Felipe VI, de manera personal pero tambin pblicamente, su decisin de proponer a la sociedad el establecimiento de una repblica como forma de estado en Espaa. Al mismo tiempo convocara elecciones generales anticipadas, ante las cuales a los partidos no les quedara ms remedio que definirse sobre el dilema planteado, que quedar polticamente resuelto con la normalidad de cualquier proceso electoral. Tras el recuento habitual se sumarn, por una parte, los votos obtenidos por los que defiendan expresamente la monarqua, y por otra los de los que propongan construir una repblica nueva. De propina, la participacin electoral batir rcords y el entusiasmo por un cambio importante y pacfico conquistar a millones de personas. El nuevo Congreso de los Diputados ser, salga lo que salga, el ms representativo de nuestra historia y el rey aceptar las consecuencias polticas que personalmente le afecten tras el resultado de las urnas, si no ha decidido abdicar antes, que es lo que la decencia exigira de cualquiera.

Si triunfa, para que la repblica pueda construirse con tranquilidad debera anunciarse un periodo de no menos de tres aos. Si saliera Monarqua, Catalunya seguir perdida, pero si sale Repblica se abrirn bastantes puertas. Adems, es muy probable que se pudiera constituir un gobierno con ms apoyos, quien sabe si de amplio espectro, que gobernara la transicin y todo lo dems con mayor comodidad de la que han gobernado los sucesivos de los ltimos dos aos y ms de medio.

Si a usted le gusta y le puede hacer llegar esto al presidente, podra servirle de lectura durante el tiempo que dura un caf con hielo de verano. Muchas gracias por intentarlo.

No hemos hablado de la historia porque la Monarqua ha fracasado por s misma y sin paliativos, a pesar de disfrutar de tanta ventaja, pero como tampoco est prohibido retrocederemos primero casi noventa aos. Es muy probable que al leer haya recordado usted una de las pocas elecciones que fueron capaces de cambiar de verdad nuestra historia. Son las que acabaron con una dictablanda para traer la libertad mientras el rey decidi no resistirse, para evitar problemas o porque saba que lo tena perdido. La historia nunca se repite, pero en ocasiones se parece. Y tal como nos acaba de decir el maestro Juan Jos Mills en Sabor a cloro, toda monarqua lleva en sus entraas una repblica a la que dan a luz. Pero cualquier parto necesita ayuda, y quizs el nuestro se retrasa porque no hay nadie que se atreva.

En cambio, otro maestro, Ferreres, prefera recordarnos el pasado ms reciente, para lo que el 22 de julio nos regalaba desde ARA, y en modo chiste, unas ilustraciones insuperables que adornaban una conversacin perfectamente verosmil:

Felipe VI y su padre estn sentados, este con la pierna escayolada, mientras un camarero privado les trae unas copas. El rey de ahora est leyendo un peridico con Corinna en la portada. Con gesto de preocupacin le pregunta al rey de antes:

Los socialistas dicen que suprimirn los smbolos franquistas. Eso nos incluye a nosotros?

A lo que Juan Carlos I responde:

No me hagas rer. Es que no sabes quien firm el contrato del Castor con el gran Florentino?

Mientras termino de escribir, entra por wapp el enlace a un artculo de Josep Mara Loperena, antiguo tertuliano en televisin que abandon esa actividad cuando, hace muchos aos, habl en RC1 del cobro de comisiones por parte del rey escayolado y de su lo con Brbara Rey, ambas cosas entonces desconocidas por el pblico, y el programa, que era en directo, lo interrumpieron en medio de su intervencin, colocando publicidad. Orden del Conde de God que despus, segn recuerda Loperena, se confabul con Montilla, entonces presidente de la Generalitat, para vetarlo, incluyndolo en una lista negra de apestados de la que an no ha sido amnistiado. Y despus se quejan de que ganen los independentistas. Desde aquella hiper proteccin a favor de una Monarqua que ya era un pozo de corrupcin, y no podan no saberlo, hemos aterrizado en medio de la peor basura. Mucho antes que a Loperena se haban cargado, y por mucho menos, a Mikimoto. Gobernaban Felipe Gonzlez y Jordi Pujol.

El jueves 26, la prensa de papel en Mallorca destacaba en portada que El Rey Juan Carlos est loco por venir a Mallorca a las regatas pero hoy la televisin dice que ha sufrido una recada y no estar presente en las regatas ni en Mallorca. Alguien ha debido poner el grito en el cielo. Mientras, en la capital del reino Villarejo declaraba ante el juez que estaba vigilando al rey por orden del Estado, cosa que me parece tan natural y obligado como irresponsable y delictivo lo fue que no le pararan los pies y las manos, al ex rey. Todos esos delitos, los de los que saban lo que estaba ocurriendo, seguro que habrn prescrito. Quizs ni se puedan hacer eco los libros de historia. En consecuencia, y a pesar del gobierno, como dice un tertuliano liberal de Onda Cero, el noticiero de las nueve de la noche nos contaba que un juez de la Audiencia Nacional ha comenzado una investigacin contra Juan Carlos I gracias al supuesto chantaje, tras iniciar antes la correspondiente a Corinna. Por fin alguien chantajea para disfrute de la mayora. En cambio, a las 8 de la maana de hoy, viernes 27, abro El Pas y compruebo que Snchez vuelve a esconder la cabeza debajo del ala insistiendo en que El Estado no acepta chantajes. Los verdaderos chantajes, presidente, son siempre abusos de posicin dominante ejercidos por los inexpugnables, y el Pedro Snchez de hoy no debera rebajarse a hablar de los habitantes de las cloacas. Y hoy menos que nunca, porque es el momento de librarse del principal chantaje poltico y emocional que funciona desde la muerte de Franco, la Monarqua. Una institucin que resiste gracias a la libertad pacata y asustada que sufrimos y que, incapaces de derrotarla, no acertamos a comprender que ha sido el ltimo recurso para el beneficio particular de unas lites que solo conciben el ejercicio del poder de manera autoritaria y que, por tanto, les ha servido para salir al paso de la tantas veces molesta democracia, especialmente cuando se excede con las transparencias.

A que espera Pedro Snchez para resolver este problema? No se da cuenta de que la Monarqua se ha convertido en un obstculo que debe apartar ya de en medio si el PSOE quiere cruzar en condiciones la frontera que le separa del futuro?

Por lo que a mi respecta, me parezca mejor o peor tu partido centenario, Pedro, prefiero un PSOE a tener cualquier clase de rey en Espaa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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