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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-07-2018

Para saltar del revs a victorias

Nils Castro
Rebelin


No somos dbiles. Pese al reflujo de la ola que a inicios de siglo depar 15 aos de gobiernos progresistas, es falso que termin un supuesto ciclo. Los pueblos no son mquinas. Antes bien, una nueva marejada est por empezar, si los liderazgos de izquierda son capaces de sacar las debidas lecciones de esa reciente experiencia.

El combustible de la pasada ola fueron las inconformidades sociales agravadas por la aplicacin de las polticas neoliberales. Pese a que muchas organizaciones de izquierda an no superaban todas las consecuencias del colapso sovitico, amplios sectores sociales votaron contra el sistema imperante ‑‑ms que a favor de un nuevo proyecto‑‑ eligiendo a candidatos crticos.

Como era de preverse, la reaccin no demor en organizar su contraofensiva. Pero, aun as, la derecha est ms atrasada que nosotros en la produccin de nuevas propuestas. Luego de la crisis que emergi en 2008, balbuce unos tmidos discursos sobre un capitalismo suavizado con regulaciones sociales, pero en poco tiempo volvi a las andadas. Es cierto que desde entonces la derecha reactualiz mtodos y estilos. Pero en el afn de lograr un rol back radical, pronto retorn al neoliberalismo duro.

Las actuaciones de Temer y Macri as lo exhiben: las oligarquas y el imperialismo, ansiosos de restaurar su vieja hegemona poltica y reemprender el nico programa real que pueden ofrecernos, enseguida han vuelto a echar lea a la caldera social. En los aos 80 y 90 del siglo pasado demoraron tres lustros en exasperar a la gente; ahora con uno bast. Es decir, las condiciones objetivas de otra oleada ya estn servidas.

Los nuevos gobiernos de la reaccin son un fracaso y el contraste est a la vista: la votacin obtenida por Petro y la masiva victoria alcanzada por Lpez Obrador as lo advierten. Como tambin muestran que la contraofensiva de la derecha ‑‑pese a la coordinacin y sustento de los gobiernos temporales de Obama y Trump‑‑ no es tan omnipotente como se deca. Sus xitos se han dado donde las debilidades de las izquierdas se los permitieron: han ocurrido cuando los acomodamientos, errores, permisividades y prdida de identidad revolucionaria las hicieron vulnerables.

La derecha siempre ha convivido con las diversas formas de corrupcin, pblica y privada; sus electores no lo desconocen y apenas reclaman no excederse y guardar las apariencias. Al contrario, para las izquierdas ello es inexcusable, pues estn all para erradicar todos los vicios de esa y dems raleas. Esto es, el principal sustento de su credibilidad y su autoridad poltica es dar el ejemplo, ms que el mejor discurso.

La indignacin cvica nos hace revolucionarios, la consistencia moral nos hace confiables y de ah viene nuestra fuerza. Como, por lo contario, las concesiones nos desacreditan, incluso cuando repartimos progresos sociales. Porque lo que se discute es el poder ‑‑cosa distinta del mero gobierno‑‑, el poder necesario para emprender transformaciones sostenibles y perdurables, con la comprensin y soporte organizado de la gente.

Sin duda, es bien larga y meritoria la lista de los xitos de la pasada ola progresista, la de los millones de latinoamericanos que ganaron ciudadana, que lograron comer tres veces al da, obtuvieron trabajo, salud, educacin y vivienda, la de las naciones hermanas que recuperaron autodeterminacin y desarrollaron solidaridad. Como lamentablemente tambin es larga de lista de los progresos y la soberana ‑‑popular y nacional‑‑ que despus hemos dejado revertir.

Pero es flaca la lista de los errores, concesiones y omisiones ‑‑y de oportunidades perdidas‑‑, que ya hemos analizado autocrticamente, para vacunar a nuestra cultura poltica y evitar que tales fallas puedan repetirse. Por supuesto, deben estudiarse las variantes y maas desplegadas por la contraofensiva de las derechas, y aprender a superarlas. Es preciso evitar que el nfasis puesto en enumerar las artimaas del enemigo encubra la falta de discusin de las deficiencias que nos hicieron vulnerables ante esa contraofensiva.

As lo exige la urgencia de desarrollar las condiciones subjetivas necesarias para asumir el perodo que ahora comienza.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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