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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2018

Justicia Patriarcal (II)
Venganza judicial

Lidia Falcn
www.publico.es

Sobre el machismo estructural que domina la vida interna de la jurisprudencia espaola ejemplificado en el caso de Juana Rivas.


La sentencia dictada por el juez Manuel Piar contra Juana Rivas ha mostrado, una vez ms, cmo el poder patriarcal tiene su arma ms eficaz en la judicatura. Esa sentencia no slo se ha dictado porque, segn relata, l no crea que Juana ha sufrido violencia de gnero, sino fundamentalmente para vengarse de la desobediencia de una mujer que se ha atrevido a enfrentarse a las sacrosantas resoluciones judiciales, y que lleg, en el colmo de su soberbia, a desaparecer durante el largo espacio de tiempo de un mes, en el que ni las fuerzas de seguridad pudieron dar con ella.

La venganza se ha cumplido, aunque el juez no lo expresa de tal manera. Redacta una sentencia en la que las pruebas aportadas por la defensa no tienen ninguna presencia. Ni la condena por violencia de gnero en 2009 que le acarre a Francesco Arturi, el marido, perder la custodia del hijo mayor Gabriel, ni la nueva denuncia presentada en Granada hace dos aos que no ha sido tramitada nunca, aparecen mencionadas en la sentencia. Simplemente el juez se limita a afirmar que los hechos alegados por Rivas son inexistentes, no son crebles y responden a una estrategia para conseguir la guardia y custodia de sus hijos explotando el argumento del maltrato.

El caso de Juana le ha servido a Piar para volver a aplicar su conviccin de que las mujeres son mentirosas, astutas y abusan de los hombres. Como en el caso de una sentencia que dict en 2011, por la que condena a una mujer por denuncia falsa. En ella Piar se explaya contra la fiscala y contra la propia ley integral contra la violencia de gnero. Mientras la fiscala peda la absolucin, el juez acab condenando a la mujer a ao y medio de crcel por denuncia falsa y presentacin de falsos testigos. Afirm que la mujer actu de mala fe y sabiendo que lo que denunciaba no era cierto, con el propsito de inferir un mal a su exmarido amparndose en el rigor tuitivo de la legislacin de proteccin de violencia de gnero. Esta frase puede leerse casi textualmente ahora en la sentencia de Rivas.

En la sentencia, Piar llega incluso a relacionar lo que considera como excesivo celo ideolgico de proteger a la mujer conel principio de oportunidad que legislaciones autoritarias atribuan a fiscales que estaban al servicio de Hitler o Stalin.

Obsesionado con lo que denomina el rigor tuitivo de la legislacin de proteccin de violencia de gnero, frase que repite en diversas sentencias desde 1999, Piar no solo manifiesta su misoginia sino que tiene la satisfaccin de poder cumplir su ansia vengativa con el poder que le concede nuestra Constitucin.

Y ciertamente hay que defender y mantener la independencia del poder judicial, que ya hemos sufrido bastante cuando estaba sometido al poder poltico, pero la ciudadana debera exigir tambin que hubiera un control eficaz sobre las personas que van a sentarse en el estrado de la magistratura y a disponer de la vida, la felicidad y los bienes de los justiciables.

He repetido que la Escuela del Poder Judicial es la Escuela del machismo. All, a los recin llegados de las oposiciones cuya dureza y exigencias corresponden nicamente a las que se celebraban en el Imperio Chino, y por tanto obsesionados con conocer todos los vericuetos de la ley y repetirlos como mecaninfos, se les explica que las mujeres presentan denuncias falsas de maltrato y es preciso investigarlas antes de proceder a admitirlas.

El examen psicolgico no es ms que un test propio de un libro de autoayuda. Insertos en el sistema patriarcal para el que les ha preparado la escuela, la familia, la enseanza religiosa, los medios de comunicacin, la organizacin social, aquellos y aquellas que se preparan para jueces llevan a tan excelsa actividad el bagaje que seala a la mujer como la causante de todos los males del hombre y de la familia, a tenor de lo que predicaban los Padres de la Iglesia.

Si a ello agregamos, y cmo no hacerlo!, la nefasta tradicin de prepotencia, alejamiento e indiferencia por las necesidades humanas a que el sistema franquista les troquel y nos acostumbr a los sufridos ciudadanos, la judicatura de nuestro pas se est ganando la peor fama de las instituciones. En ella no entraron las reformas que incompletas pero definitivas se hicieron en el poder poltico y el militar.

Pero no podremos avanzar en construir una democracia creble, no voy a decir feminista, mientras la judicatura no haga las reformas imprescindibles para estar al servicio de la ciudadana a la que se debe.

Y mientras no aprenda que las mujeres tambin somos ciudadanas y no esclavas.


Fuente: https://blogs.publico.es/lidia-falcon/2018/07/29/venganza-judicial/



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