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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2018

La obra negativa del colonialismo francs en La Reunin
De la isla virgen al intento de ciruga social

Sad Bouamama
Bouamamas (Blog)

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Si se presenta alguna colonia como no concernida por la cuestin de la descolonizacin es La Reunin. Segn la narrativa ideolgica colonial francesa, La Reunin no puede ser considera da una colonia porque no estaba habitada durante la ocupacin francesa. Lo que se oculta aqu es la naturaleza de la relacin que vincula la isla africana y la metrpoli en los planos econmico y poltico. La segunda imagen de la narrativa es la de una sociedad que ha logrado un mestizaje ideal debido precisamente al hecho de que todos sus habitantes son inmigrantes desde hace ms o menos tiempo. Lo que se oculta entonces es el carcter jerarquizado de la colonia segn un criterio de color. Sin embargo, tanto la historia como el presente, tanto la geografa como la racionalidad econmica plantean tanto en La Reunin como en las dems colonias francesas la cuestin de la descolonizacin.   Pensar lo contrario es reducir la colonizacin a una de sus formas, es decir, tener un enfoque esencialista de la cuestin. El enfoque materialista, por el contrario, plantea por una parte que la colonizacin como relacin social de explotacin adopt unas formas especficas segn los contextos locales y por otra parte que estas formas evolucionaron y evolucionan en funcin de las necesidades de los dominantes y de las relaciones de fuerza. Aunque la colonizacin sea consentida (por diferentes razones que van desde la alienacin a la preocupacin por la supervivencia inmediata pasando por el estado de la relacin de fuerzas), sigue siendo una colonizacin.

Isla virgen, esclavitud y engagisme*

Como atestiguan unas cartas de navegacin de la poca, los navegantes rabes conocen la isla desde el siglo XII con el nombre de Dina Margabim (Isla del Oeste). Posteriormente ser redescubierta por los portugueses que la llamarn con el nombre de la santa del da en que se redescubri (Santa Apolonia) en 1512 y despus por los holandeses que la bautizarn Englands forest (Selvas Inglesas) en 1613. Tambin llevar los nombres ingls de Pearl Island (por el nombre del primer barco ingls que atraca en ella) y francs de Grande Mascareigne y de Isla Bourbon antes de heredar su actual nombre en 1794 en referencia a la reunin de los Estados Generales. En el momento de estos redescubrimientos la isla est deshabitada y durante dcadas seguir siendo nada ms que una escala de avituallamiento para las diferentes potencias. Solo a partir de 1638, bajo el ministerio del Cardenal Richelieu, llegan los primeros colonos, que son marineros, obreros o soldados a quienes las naves francesas dejan en la isla para formar ah un puesto de avituallamiento en la ruta de la India. La inmigracin francesa nunca fue masiva. Su estatuto confirma esta relacin con la ruta de las Indias: en efecto, la Compaa de las Indias Orientales es quien gestiona la colonia de la siguiente manera:

La Compaa organiza ah una base de avituallamiento para sus barcos que trafican con Pondichry: pide a los colonos [] que suministren vveres frescos . Ayudados por esclavos malgaches y despus africanos los habitantes cran aves, cerdos, reses, [] cultivan trigo, verduras de Europa, arroz, plantas tropicales: arroz, caa de azcar, cuyo zumo fermentado o forangorin sustituye al demasiado caro vino (1).

El descubrimiento de un cafeto salvaje y despus el xito de la aclimatacin de la moca abrirn una nueva era de la colonizacin. La Compaa desarrolla la colonizacin ofreciendo tierras a cambio de un pago en especie, es decir, en caf que despus comercializa. Al mismo tiempo la Compaa multiplica la importacin de esclavos para la economa de plantacin de se instala de forma duradera. La competencia del caf antillano lleva a los colonos a reciclarse en nuevas producciones centradas siempre en los productos de exportacin: canela, cacao, clavo, mostaza y despus vainilla. Desde principios del siglo XIX esta era de las especies cede el paso a la de la caa de azcar por las mismas razones lucrativas. As, la superficie dedicada a la caa de azcar pasa de 27.000 hectreas en 1851 a 56.000 hectreas en 1855 y a 62.500 hectreas en 1860. Para esta fecha ya hay 116 fbricas que proporcionan 68.469 toneladas de azcar (2).

El desarrollo de un monocultivo de caa de azcar especulativo explica la evolucin del poblamiento. En 1715, es decir, cuando se establece el cultivo del caf, La Reunin solo cuenta con 1.500 habitantes. Un siglo despus la colonia cuenta con 68.000 habitantes, un 75 % de los cuales son esclavos. La era del azcar se traduce en una llamada an ms masiva a la esclavitud: Durante la primera mitad del siglo XIX la rentabilidad de este cultivo destinado a abastecer a la metrpoli lleva a un nuevo reclutamiento masivo de esclavos a pesar de la prohibicin de la trata en 1817. Se calcula que en esa poca se introdujeron 45.000 esclavos en unos veinte aos, frente a los 80.000 de todo el siglo XVIII, resume el demgrafo Frdric Sandron (3).

Desde el inicio de la economa de plantacin una de las formas de resistencia es el marronnage**, que provoca una falta permanente de trabajadores para alimentar la demanda de esclavos. El interior de los macizos, inaccesibles y boscosos, se haba convertido en el refugio de los negros que huan [], contra los cuales la Milicia realizaba de vez en cuando expediciones punitivas (4), resume el gegrafo Hildebert Isnard. Como en las dems viejas colonias la esclavitud es sustituida por el engagisme, es decir, una nueva forma de servilismo (5). As, hay 62.000 esclavos libres a quienes se les proponen contratos de engagement. La mayora de los esclavos los rechazan y a pesar de las presiones los colonos sintieron cruelmente la falta de mano de obra. As es cmo un manual de la colonizacin describe este contexto en 1943:

En La Reunin una cuarta parte de los esclavos, unos 15.000, aceptaron permanecer en las plantaciones a ttulo de engags [contratados]. Los dems quisieron disponer de su plena libertad, acudieron a las ciudades o vivieron de rapias en el campo ; las autoridades locales decidieron entonces equiparar al liberado sin domicilio con el vagabundo e imponerle un compromiso de trabajar, pero la mayora se libr de esta obligacin por medio de artimaas y, sobre todo, huyendo (6) .

La falta de mano de obra se compensar con un llamamiento masivo a los trabajadores inmigrantes a quienes se les impone el contrato de engagement con una duracin de entre tres y diez aos. La abolicin de la esclavitud en 1848 tuvo como consecuencia la liberacin de 62.000 esclavos y fue seguida de la contratacin de una cantidad ms o menos equivalente de trabajadores asalariados provenientes en su mayora de India, a quienes se llamaba los engags, recuerda el demgrafo Frdric Sandron. Desde 1860 la cantidad de habitantes asciende a 175.000 personas. Aunque muchos contratados originarios de India, China, Madagascar, las Comoras, etc., vuelven a sus hogares miserables otros tienen descendencia y proporcionan el rostro multicultural de La Reunin contempornea.

Otra transformacin estructural modifica el paisaje de La Reunin en el periodo posterior a la abolicin. Las plantaciones de caa de azcar son objeto de una concentracin de tierras que arruina a los pequeos propietarios de plantaciones y enriquece a las azucareras. Los pequeos propietarios de plantaciones sobreviven hacindose dependientes de los grandes propietarios por medio de un sistema de aparcera. Otros prefieren acudir a los territorios antes ocupados por los negros cimarrones y despus por los esclavos liberados que rechazan el engagisme. Como sus predecesores, estos pequeos blancos (7) se instalan en terrenos ganados a la selva. En 1950 el gegrafo Isnard Hildebert resume as el reparto espacial de la riqueza y del color de la piel: [La poblacin] se compone de una minora de blancos puros, los criollos, donde se recluta a la mayora de los grandes propietarios de plantaciones, los industriales y los funcionarios, y de una multitud de mestizos y personas de color: empleados, tenderos, obreros agrcolas, colonos, pequeos propietarios, en cuyo seno unas comunidades tnicas (8) conservaron su homogeneidad, como los malabares y los rabes de Bombay (9).

El carcter multicultural y mestizo de la sociedad de La Reunin data de los inicios del poblamiento y no har ms que acentuarse con el paso del tiempo. No obstante, sera errneo concluir por ello que no haba jerarqua. Por el contrario, se puede constatar una continuidad de la estratificacin socio-racial, en particular en los dos polos opuestos de la jerarqua. El socilogo Laurent Mda escribe lo siguiente en la contraportada de una obra coordinada por l sobre el lugar de los kaf [cafres en la lengua de La Reunin, vase nota 8, N. de la t]: Sesenta y tres aos despus de la departamentalizacin la isla de La Reunin sigue atormentada por su pasado colonial y esclavista, lo mismo que Francia. En La Reunin el kaf es ante todo negro y tiene dificultades para asumir su historia mientras siga sufriendo discriminacin y racismo (10). De manera ms global la antroploga Lucette Labache describe as las relaciones entre los diferentes grupos de La Reunin: Los cafres, los malabares y los pequeos blancos forman un conjunto en cuyo seno la atraccin se comparte y distribuye de forma equivalente. Los grandes blancos forman el nico grupo en el que las fronteras permanecen hermticas y comparten preferencialmente afinidades positivas con los zoreil [metropolitanos] (11). A pesar de ciertas aperturas de las capas medias a los kaf, los malabar y los pequeos blancos, la estructura social sigue siendo una jerarqua socio-racial con la especificidad de una colorizacin del grupo de los pequeos blancos (estos ltimos son considerados y construidos como no blancos por los grandes blancos y los zoreil).

Mutaciones econmicas y tentacin de ciruga social

La departamentalizacin se vendi como promesa de salir de la colonizacin y como signo de una poltica voluntarista cuyo objetivo era la igualdad en la Repblica francesa. Por medio de esta departamentalizacin el general de Gaulle trata de tener en cuenta las mutaciones del contexto local y mundial, y preservar al mismo tiempo el imperio colonial:

La economa de plantacin ha demostr ado ser incapaz de mantener a la poblacin, pero la aristocracia de los grandes propietarios de plantaciones y de los dueos de las fbricas sigue siendo todopoderosa . Durante tres aos nadie fue capaz de encarnar una resistencia que vendr del exterior, aunque casi todo el mundo puede reprocharse haberse acomodado a Vichy . [] En frica y Asia los vnculos coloniales se rompe n desde el interior del Imperio francs, pero desde febrero de 1944 la Conferencia de Brazzaville demostr que si bien la Francia Combatiente estaba dispuesta a redefinir algunos vnculos, no estaba en absoluto dispuesta a desmantelar el Imperio . [] Todos estos signos muestran que en 1945-1946 se vive un periodo de transicin, pero haci a qu? a beneficio de quin? (12).

Por consiguiente, la departamentalizacin no se pens como salida del vnculo colonial sino como medio de salvaguardar el Imperio. Es cierto que se traduce en una mejora de las condiciones de existencia en muchos mbitos, pero en ningn caso en la desaparicin del vnculo colonial. Se concretiza en una igualdad de los derechos formales y el mantenimiento de una desigualdad de los derechos reales. Para que esta operacin de salvaguarda del imperio fuera creble era necesaria una inversin por parte del Estado en materia de cobertura social, de acceso a la enseanza, a la sanidad, a la vivienda, etc., es decir, una accin doble en trminos de construccin de infraestructura por una parte y de redistribucin de las rentas a las personas ms pobres por otra. Aunque esta poltica permite acceder a la sociedad de consumo, no cambia en nada el vnculo de dependencia entre los DOM [siglas en francs de Dominios de Ultramar, n. de la t.] y la metrpoli, ni su traduccin en las desigualdades internas de la colonia. El principal sntoma repetitivo de la sociedad de La Reunin y quiz de toda la sociedad de los DOM es el contraste entre la inmovilidad permanente de la estructura profunda y los cambios rpidos de los modos de vida en la superficie (13), resume el psiclogo Jean-Pierre Cambefort.

As, estas inversiones del Estado francs llevan a un aumento de la esperanza de vida, a la construccin de viviendas sociales dotadas de agua corriente y electricidad, al desarrollo de una red de carreteras y area, a una escolarizacin cada vez mayor, etc. Lejos de significar una lgica igualitaria, estos progresos ponen de relieve, por el contrario, el escandaloso estado en el que se encuentra la colonia en 1946, es decir, un siglo despus de la abolicin de la esclavitud. Por aadidura, las polticas econmicas estructurales que se ponen en marcha reproducen las desigualdades internas de la colonia a beneficio de los grandes blancos y de los zoreil. La reforma agraria iniciada en 1964 por medio de la SAFER (siglas en francs de Sociedades de Ordenacin Territorial y Asentamiento Rural) se traduce rpidamente en una ayuda a la reconversin de los grandes blancos. Se compran as con dinero pblico tierras a los grandes propietarios, lo que les permite reconvertirse en otras actividades lucrativas como la importacin o la red comercial. [La SAFER] les permiti vender sus tierras [y prioritariamente las menos frtiles] en unas condiciones muy favorables y abandonar el sector agrcola a beneficio de actividades ms rentables (14), resume la gegrafa Sonia Chane-Kune.

Del mismo modo, las subvenciones de la Unin Europea destinadas a la reestructuracin del sector azucarero en la dcada de 1970 produjeron una concentracin, una modernizacin y una mecanizacin una de cuyas consecuencias ser el desarrollo masivo del paro. El efecto de estas polticas estructurales francesas y despus europeas es la reproduccin de la relacin colonial:

La moribunda economa azucarera est totalmente asistida y se mantiene artificialmente para conservar los intereses de las comunidades endgamas y dominantes directamente conectadas con el poder central. La obstinacin en promover el sector de la caa de azcar y ron es el signo por excelencia de la ceguera de las instituciones a la hora de contemplar una reforma completa de la agricultura manteniendo los feudalismos econmicos y sociales . Todo un sistema de exenciones fiscales y de excepciones negociadas por las redes poltico-econmicas que establecen estas familias con los ministerios parisinos y el Parlamento europeo mantiene los intereses monopolsticos de las dinastas azucareras de La Reunin . Y es que a pesar de sus aparentes adaptaciones modernas la economa de plantacin representa mucho ms que una simple economa. Es la perennidad de determinados modelos ancestrales de relacin social basados en el dominio y el paternalismo de los notables de la tierra sobre una poblacin de colonos y trabajadores temporeros a los que se mantiene en la dependencia y la ausencia de iniciativas (15).

Tanto la reforma agraria como la reestructuracin de la industria azucarera se establecen a partir de unos criterios al servicio de los grandes blancos y de los intereses de la metrpoli y de la Unin Europea. En efecto, estamos ante una economa extrovertida que sigue siendo uno de los signos principales de la lgica colonial. Uno de los resultados principales de esta lgica es la produccin de una superpoblacin relativa respecto a los empleos que puede proporcionar este tipo de economa. Destaquemos en primer lugar que la cuestin de la superpoblacin relativa no se plantea antes de la departamentalizacin. Hasta mediados del siglo XX la falta de mano de obra es lo que domina y lleva primero a la importacin de esclavos y despus al engagisme. Despus de la Segunda Guerra Mundial la poblacin conoce un crecimiento cada vez mayor bajo el efecto de la mejora de las condiciones de existencia. As pasa de 274.400 habitantes en 1954 a 515.800 en 1982 (16). Elegimos esta fechas porque entre ellas es cuando se desarrolla un verdadero proyecto de ciruga social sobre la poblacin de La Reunin por medio de diferentes herramientas: la esterilizacin desproporcionada, la exportacin de nios hurfanos y abandonados, la exportacin de jvenes por medio de la BUMIDOM (17) (siglas en francs de Oficina para el Desarrollo de las Migraciones en los Departamentos de Ultramar), la importacin masiva de metropolitanos.

Por supuesto, los dirigentes parisinos no analizan la superpoblacin relativa como una consecuencia de las decisiones econmicas. Se aborda de manera esencialista como una constante histrica y cultural de los habitantes de La Reunin. Por lo tanto, no es sorprendente que la esterilizacin de las mujeres de La Reunin se haya podido convertir en un eje de poltica pblica. El excelente libro de Franoise Vergs, Le Ventre des femmes (18), revela este escndalo de las entre 6.000 y 8.000 mujeres de La Reunin a las que se hizo abortar y/o se esteriliz al ao sin su consentimiento en las dcadas de 1960 y 1970. Recordemos que en esa misma poca el aborto es delito en Francia, es decir, que estamos ante un trato de excepcin, esto es, una de las caractersticas esenciales de la relacin colonial.

Dentro de la misma lgica est el llamado caso de los nios de Creuse***. Es un caso conocido: entre 1963 y 1982 se lleva a la metrpoli a 2.150 nios de La Reunin para repoblar los departamentos afectados por un fuerte xodo rural. Oficialmente estos nios han sido abandonados pero de hecho se denunciaron las siguientes prcticas: consentimientos obtenidos bajo extorsin a familias analfabetas, redadas en barrios de chabolas, acogida de oficio [...] (19). Ms importante cualitativamente fue la exportacin de la juventud de La Reunin organizada por la BUMIDOM. El gegrafo Wilfrid Bertile evala en 72.500 la cantidad de habitantes de La Reunin concernidos entre 1963 y 1981 (20).

Paralelamente el Estado francs organiza la llegada masiva de metropolitanos a La Reunin, que pasan de 37.000 personas en 1990 a 65.000 en 1999 (21) y 79.000 en 2006. En 1982 representan el 4.1 % de la poblacin de la isla y en 2015 del 10.2 %. Desde principios de la dcada de 1960 se observa una aceleracin y la cantidad de metropolitanos se duplica prcticamente de un censo a otro (22), resume Wilfrid Bertile. Una verdadera transferencia de poblacin cuyo sentido viene determinado por el color de la piel que lleva a un lugar particular de los metropolitanos los cuales pasan, segn Bertile, de una migracin de gestin minoritaria a una migracin de poblamiento: Globalmente los metropolitanos constituyen una minora dominante, un modelo social que hay que imitar, y tienen a modelar las realidades locales segn su visin y sus sensibilidad (23).

El control del canal de Mozambique y de las Islas Dispersas

Basta con mirar un mapa para comprender la importancia estratgica de La Reunin para Francia y ms ampliamente para la Unin Europea. La isla es de particular importancia por la presencia francesa y europea en el ocano ndico y por su proximidad a frica Oriental (la isla est a 800 kilmetros al este de Madagascar). Esta importancia militar y estratgica no es nueva. Desde 1964 la Conferencia de El Cairo del Movimiento de los No Alineados (MNA) propone la desnuclearizacin del ocano ndico para acabar con el riesgo de enfrentamientos en la regin entre los dos bloques. La prdida de la base naval de Diego Suarez en 1973 y despus la independencia de las Comoras en 1975 refuerzan an ms la importancia de La Reunin. El final de la Guerra Fra disminuye objetivamente la importancia estratgica de la isla, pero no la hace desaparecer. Sin duda la desaparicin de la URSS signific durante un tiempo un dominio casi total del ocano ndico por parte de Estados Unidos y sus aliados franceses al oeste y australianos al este. El mundo ciertamente ha cambiado, pero los objetivos siguen siendo los mismos: el petrleo del Golfo y la seguridad de los flujos martimos. Sin embargo, rpidamente nuevas potencias como India, China, Sudfrica o Rusia se dotan de una Marina importante y cuestionan la hegemona occidental sobre este ocano. La gegrafa Sonia Chane-Kune destaca lo siguiente al analizar la dimensin estratgica de la isla:

Con esta isla Francia dispone de una base a partir de la cual puede ejercer su influencia en gran parte del ocano ndico y particularmente sobre los dems territorios franceses de la regin que, aunque no estn habitados, tienen inters estratgico . Es el caso de las Islas Dispersas que, adems, son muy codiciadas y permiten el control del canal de Mozambique. Tambin es el caso de las Tierras Australes y Antrticas francesas que se haba pensado utilizar como centro de experimentacin nuclear para solucionar las tensiones suscitadas por Mururoa en el Pacfico (24).  

La importancia geoestratgica de La Reunin se traduce en una fuerte presencia militar francesa, en particular de la Marina. La pgina web del ministerio del Ejrcito, por ejemplo, presenta as el papel de la base naval de Port des Galets: La base naval de Port des Galets es el tercer puerto militar nacional. [] Es el principal punto de apoyo del dispositivo operacional en el teatro del ocano ndico. Su objetivo: disponer de una flota militar operacional en esta regin del globo (25). As, hay 1.900 militares de los tres ejrcitos estacionados en la isla.

Como los dems confetis del Imperio (26) La Reunin tambin implica la apuesta de las Zonas Econmicas Exclusivas (ZEE). Se extiende por la colonia en 315.000 kilmetros cuadrados, pero se sita sobre todo en un lugar que permite, gracias a los militares estacionados en La Reunin, controlar el canal de Mozambique y sus Islas Dispersas. Este es el nombre con el que se conocen una serie de pequeas islas no habitadas situadas entre Madagascar y Mozambique ocupadas por Francia y que reivindica Madagascar. El canal de Mozambique constituye un autntico paraso petrolero y de gas al que dan acceso las Zonas Econmicas Exclusivas de las Islas Dispersas. Esta es una de las principales razones de la determinacin francesa por conservar la isla de Mayotte, aunque signifique entrar en la ilegalidad internacional. Es tambin uno de los nuevos retos de La Reunin para Francia. Un estudio del Centro de Estudios Estratgicos de la Marina fechado en 2015 presenta as el reto de los recursos del canal de Mozambique:

Desde mediados de la dcada de 2000 se han concedido muchas licencias de exploracin a operadores privados y las primeras prospecciones sugieren que la zona dispone de importantes yacimientos petroleros y de gas . L as empresas petroleras ms grandes ENI, Total, Exxon estn presentes, lo que justifica el calificativo de prximo mar del Norte . Se calcula que el subsuelo del canal de Mozambique alberga entre 6.000 y 12.000 millones barriles de petrleo y entre 3.000 y 5.000 millones metros cbicos de gas . Como Francia cubre con su ZEE casi un tercio de la superficie total del canal, sera uno de los principales beneficiarios de esas reservas (27).

El mismo estudio destaca tambin la presencia de una densidad de ndulos polimetlicos por metro cuadrado que sera entre cinco y diez veces superior a la registrada en el Pacfico (que ya es muy importante puesto que se cifra en miles de millones de toneladas).

Terciarizacin sin industrializacin: la reproduccin de la dependencia colonial bajo nuevas formas

La preservacin de los intereses de los grandes blancos aliados a los grandes grupos industriales y la voluntad de controlar el canal de Mozambique (antao estratgico debido a la Guerra Fra y la descolonizacin, y hoy debido a los yacimientos de petrleo y gas, y a los ndulos polimetlicos) explican el apego del Estado francs y de la Unin Europea por La Reunin. Desde la departamentalizacin de 1946 se opta por mantener una economa de trata colonial, es decir, por no desarrollar la isla. Una terciarizacin sin industrializacin (28), resume la demgrafa Isabelle Widmer.

Algunos indicadores bastan para ilustrar el carcter colonial de la economa de La Reunin (29):

Tanto la magnitud de las transferencias como su acaparamiento privado configura una nueva cara de la dependencia colonial que ya no se puede resumir con la imagen de la isla del azcar. El investigador Mauricien Jean Houbert resume as estas mutaciones de la dominacin colonial:

Y, sin embargo, la propia magnitud del esfuerzo estatal en este contexto de subdesarrollo condena a La Reunin a vivir de la asistencia y a exportar a sus hijos. La departamentalizacin ha elimin ado toda posibilidad de creacin de una burguesa nacional y la plantocracia se ha transformado en c lase compradora del capital comercial metropolitano . [] Incapaz de cr e ar empleos productivos, la departamentalizacin hincha el sector terciario y organiza la emigracin a la metrpoli [] para paliar el paro estructural y neutralizar el descontento de los jvenes   y sus consecuencias polticas (32) .

Las mutaciones de las formas coloniales no menoscaba la constatacin de que se mantiene la relacin y la dependencia colonial.

De la cafritud y la criollidad a la emergencia de una nacin

A menudo se aduce el hecho de que la isla estuviera deshabitada en el momento de su ocupacin por los primeros franceses para argumentar la ausencia de una cuestin nacional reunionesa. Dicho argumento simplemente olvida que la nacin es una produccin social histrica que tiene como base material la vida sobre un mismo territorio. Sin duda la ausencia de un pueblo autctono, lo mismo que la diversidad de los grupos tnicos reunioneses surgidos de la esclavitud y despus del engagisme, pueden ser factores que frenen la emergencia de una conciencia nacional, pero no pueden impedir el efecto lgico del tiempo y de la convivencia. La existencia de relaciones desiguales entre la metrpoli y su colonia, lo mismo que la jerarqua prevaleciente entre los metropolitanos y los grandes blancos por una parte y los dems grupos tnicos por otra no podan sino desencadenar lgicamente un proceso de construccin nacional que no por ser inevitablemente largo es menos real.

En el contexto de la relacin de fuerzas mundial y francesa surgida de la victoria contra el nazismo y de la Resistencia el debate sobre la departamentalizacin en 1946 es para la metrpoli el medio de mantener su imperio colonial presentando el objetivo de una descolonizacin sin independencia. En la isla esto provoca inmediatamente la oposicin de los grandes blancos (y de los partidos de derecha que les apoyan) que denuncian un separatismo encubierto. Para el resto de la poblacin lo que se frena es la promesa de una salida de la era colonial. Solo los grandes propietarios de plantaciones se oponen a este proyecto de departamentalizacin de la isla (33), destaca la gegrafa Isabelle Widmer. Las figuras de los diputados reunionenses Raymond Vergs y Lon Lepervanche**** simbolizan este periodo caracterizado por la esperanza de una igualdad de trato en el seno de la Repblica francesa.

La decepcin no tard en llegar dado que la igualdad no es posible en el marco de una relacin colonial. Daniel Gurin hace un balance de la departamentalizacin para el caso de las Antillas una dcada despus de su adopcin, balance que tambin es pertinente para La Reunin: fraudes electorales, represin de los movimientos, falta de aplicacin de la misma legislacin social que en Francia, mayor poder discrecional del prefecto, afluencia masiva de funcionarios metropolitanos, obligacin de aprovisionarse en Francia y efecto inflacionista de esta obligacin, etc. Saca la siguiente conclusin: De hecho la ley de 1946 no convirti a las Antillas francesas en departamentos metropolitanos, sino solamente en departamentos de ultramar, es decir, en departamentos de segunda clase, en parientes pobres. Solo produjo una departamentalizacin bastarda en la que subsiste una parte de la antigua legislacin colonial, mientras que la legislacin metropolitana no se introdujo integralmente (34). Ya dos aos antes, el 26 de marzo de 1954, Aim Csaire elaboraba un acta de acusacin exhaustiva de la departamentalizacin para caracterizarla de poltica de trampas y engao s (35).

La decepcin respecto a la promesa de igualdad tiene inevitablemente unos efectos sobre la representacin de uno mismo, sobre las identidades individuales y colectivas que se concretizarn progresivamente en una afirmacin identitaria reunionense. Esta afirmacin identitaria adopta primero unas formas culturales. Como en todas partes aparecen mutaciones en la relacin con la lengua. As, el gran esfuerzo de la lengua criolla es uno de los indicadores de una identidad reunionense en construccin. El criollo, una lengua nacida de las mezclas desde el siglo XVI, toma prestados trminos de las diferentes poblaciones de La Reunin (francs, malgache, tamil, etc.). Sus progresivos esfuerzos a partir de la dcada de 1960 reflejan un movimiento ms profundo y vasto que el etnlogo Gilles Gauvin propone llamar criollizacin:

Si los procesos de aculturacin son una realidad social, no hay que olvidar qu e en toda interaccin puede emerger algo nuevo []. A unque e n La Reunin la sociedad insular estuvo sometida desde su origen a la voluntad metropolitana de hacer asimilar los modelos culturales y sociales franceses, a pesar de esta presin aculturadora los diferentes componentes tnicos de la isla operaron a travs de sus interacciones unas adaptaciones, unos ajustes, unas re formulaciones y unas resistencias caractersticas de l a criollizacin (36) .

La traduccin poltica de este profundo movimiento cultural la llev a cabo en la dcada de 1960 el Partido Comunista Reunionense y su reivindicacin de una autonoma para la isla. Este partido dirigido por Paul Vergs (hijo de Raymond Verges) naci de la autonomizacin de la federacin del PCF en mayo de 1959 que estuvo precedida de una serie de desacuerdos, sobre todo acerca de la cuestin de la independencia de Argelia (37). Paul Vergs prepara metdicamente la evolucin de la federacin comunista a un partido []. Su cultura comunista presenta una dimensin internacionalista y tercermundista susceptible de hacer que la evolucin poltica de La Reunin avance un paso ms (38), explica el historiador Gilles Cauwin. El PCR, que ya era influyente antes de su autonomizacin, sobre todo en el movimiento sindical, adquiere con esta reivindicacin autonomista un lugar fundamental en el tablero poltico reunions: La creacin del Partido Comunista Reunions y su lucha por la evolucin del estatuto de la isla suponen un nuevo escenario y obliga al gobierno a unos cambios de orientacin y de comportamiento, resume el historiador Yvan Combeau (39).

Las tesis constitutivas adoptadas durante el congreso de creacin mencionan una realidad tpicamente colonial, el monocultivo que obstaculiza el desarrollo econmico, la discriminacin racial consagrada oficialmente en el funcin pblica, una personalidad criolla que refleja una verdadera toma de conciencia de un destino comn, el carcter asimilador del colonialismo francs, la lucha del pueblo reunions (40), etc. Estas afirmaciones polticas van acompaadas de una afirmacin cultural y en particular la utilizacin de la lengua criolla en las reuniones pblicas. El campo autonomista se estructura en torno al PCR con la Union des Femmes de la Runion (UFR [Unin de Mujeres de La Reunin]), el Front des Jeunesses Autonomistes de la Runion (FJAR [Frente de las Juventudes Autonomistas de La Reunin]), Tmoignage Chrtien de la Runion (TCR [Testimonio Cristiano de La Reunin]), la Confdration Gnral du Travail de la Runion (CGTR [Confederacin General del Trabajo de La Reunin]), la Union Gnrale des Etudiants Croles de la Runion (UGECR [Unin General de Estudiantes Criollos de La Reunin]), la Union Gnrale des Travailleurs Runionnais en France (UGTRF [Unin General de Trabajadores Reunionenses en Francia]), etc.

La dinmica en torno a la consigna de la autonoma en La Reunin se articula con unas dinmicas similares en varias de las dems colonias. Una serie de declaraciones comunes jalonarn las dcadas de 1960 y 1970: en 1963 el Manifiesto de la Mesa Redonda de los Guadalupeos, Mariniqueses y Reunioneses (firmado por 24 organizaciones polticas y sindicales de los DOM, siete de las cuales reunionesas, y por el PSU francs ), en 1968 el Manifiesto por el derecho de autodeterminacin y contra toda solucin neocolonialista (41), en 1971 la Convencin de Morne Rouge. De forma significativa esta ltima habla ahora de Entidad nacional y de Estado autnomo, y no solo de autonoma: Estos principios fundamentales reconocidos por la Declaracin Universal de los Derechos Humanos, la Carta de las Naciones Unidas y el prembulo de la Constitucin francesa llevan a los signatarios de la Convencin a plantear: que el futuro estatutario de los cuatro territorios concernidos solo se puede considerar a la luz del hecho nacional y del hecho colonial; que estas entidades nacionales deben estar constituidas en el marco jurdico de un Estado autnomo (42).

Aunque las reivindicaciones autonomistas se sitan en el marco de la Repblica francesa, reflejan indudablemente una progresin significativa del proceso de construccin nacional. Este proceso se ir profundizando entre las dcadas de 1970 y de 1990 siguiendo un doble eje: la afirmacin identitaria y la articulacin con los movimientos sociales que lgicamente estn en el contexto reunions y unido indisociablemente a los movimientos anticoloniales. La primera se concretiza en una multitud de producciones, de escritos, de movimientos culturales: La Crolie (43), la Cafridad o Kafritud (44), etc. Ms all de las diferencias y divergencias el punto comn es la bsqueda y la afirmacin de una identidad nacional.

El segundo eje se traduce en vastos movimientos sociales que paralizan el pas. Los llamados disturbios del Chaudron (por el nombre de un barrio de Saint-Denis) en febrero y marzo de 1991 tras la prohibicin de la cadena de televisin ilegal Tl freedom se saldan con ocho muertes en el incendio de la tienda Gant du Meuble. La etno-sociloga Eliane Wolff explica as el apoyo popular a esta televisin y a la radio que la precedi: Una poblacin que hasta entonces se ha tenido alejada de la escena y del debate pblicos se reconoce en esta radio que le permite tomar la palabra y debatir en su lengua, y segn las modalidades que le son propias (45). Un ao ms tarde el historiador Hubert Gerbeau titula significativamente su artculo publicado en LEncyclopdie Universalis La Runion. meutes du mal-vivre ou escarmouches pour lindpendance? [La Reunin, disturbios del mal vivir o escaramuzas por la independencia?] (46) . En marzo de 2009 una huelga general contra la caresta de la vida se transforma en enfrentamientos con las fuerzas del orden durante varios das. En las grandes manifestaciones que se llevan a cabo en Saint-Denis y en Saint-Pierre se puede leer en las pancartas Ti krol kont gro profitr (Pequeos criollos contra grandes aprovechados). Entre 2012 y 2016 cada ao est marcado por unos disturbios que tienen diversos detonantes pero cuyas causas son claramente estructurales: la imposibilidad de disociar la cuestin social y la cuestin colonial.

En este contexto era inevitable que emergiera una reivindicacin independentista que no por ser extremadamente minoritaria es menos significativa. Emerge primero en el seno del PCR entre una minora que concibe tcitamente la autonoma defendida por este partido como una etapa hacia la independencia. Creo que el combate del Partido Comunista en las dcadas de 1960, 1970 y 1980 fue importante para La Reunin. El PCR defenda la lengua criolla, la cultura, al pueblo, a la clase obrera. [] Yo estuve en el PCR de 1979 a 1982, en la seccin minoritaria independentista y cuando se abandon la consigna de la autonoma dimit, el 1 de septiembre de 1982. Vergs nunca quiso la independencia, recuerda uno de los lderes independentistas (47).

En el mismo periodo la reivindicacin independentista se traduce en organizacin con la creacin en 1975 de la OCMLR (siglas en francs de Organizacin Comunista Marxista-Leninista de La Reunin), que en 1979 se convertir en el MPLR (siglas en francs de Movimiento Para la Liberacin de La Reunin). En septiembre de 1981 nace el MIR (siglas en francs de Movimiento para la Independencia de La Reunin). En junio de 2008 el MIR se transforma en LPLP (Lorganizasion Popilr po Libr nout Pi Frente Popular de Liberacin Nacional) que reagrupa a todos los movimientos independentistas y nacionalistas de La Reunin. En noviembre de 2017 se proclama solemnemente un Estado reunions con su Gran Konsey Kontkolonial (Gran Consejo Anticolonial), su Gran Lasanbl Kontkolonial (Gran Asamblea Anticolonial) y su Shef Gouvernman Kontkolonial (Jefe de Gobierno anticolonial) en la persona de Bernard Grondin, lder del LPLP. Tambin simblicamente el Gobierno anticolonial promulga unos decretos, el primero de los cuales decide el cierre de las construcciones a la orilla del mar que no respetan el medioambiente ni a los reunioneses (48).

 La existencia en adelante duradera de un movimiento independentista y su carcter extremadamente minoritario resumen la situacin y el estado de la construccin nacional reunionesa . Su existencia refleja los considerables progresos de este largo proceso de construccin nacional. Su carcter extremadamente minoritario ilustra la magnitud del camino que queda por recorrer . Los pueblos y las naciones son construcciones histricas, la duracin de cuyo proceso depende de una serie de factores especficos de cada situacin : las especificidades histricas, la magnitud de la alienacin, la situacin de la relacin de fuerzas mundial y regional (49), la magnitud de las apuestas de la potencia colonial, etc. Indudablemente no es posible acelerar artificialmente la historia, pero a largo plazo la existencia de la desigualdad colonial plantear inevitablemente la cuestin de la independencia. 

Notas:

* Engagisme es un concepto jurdico que se remota el Antiguo Rgimen y que tras ser abolido por la Revolucin francesa se convirti, como explica el autor ms adelante, en una forma de trabajo asalariado de los trabajadores nativos de las colonias (antiguos esclavos) o inmigrantes provenientes sobre todo de frica y Asia y destinados a las grandes plantaciones de las colonias escasas de mano de obra tras la abolicin de la esclavitud en Francia en 1848. A cambio de la promesa de una vida mejor firmaban un contrato [contrat dengagement] cuya duracin variaba segn el origen y la colonia a la que est destinado. La palabra est formada sobre el verbo engager, que significa contratar (N. de la t.).

(1) Isnard Hildebert, La Runion: aspects de la colonisation de peuplement , Les Cahiers dOutre-mer, n 10, abril-junio de 1950, p. 103.

(2) Ibid, p. 105.

(3) Frdric Sandron, Dynamique de la population runionnaise (1663-2030), en Frdric Sandron (coord.), La population runionnaise : analyse dmographique, IRD ditions, Pars, 2007, p.

** Marronage era el nombre con el que se designaba el hecho de que una persona esclava huyera de la propiedad de su amo. A esta persona se le denominaba en francs ngre marron, negmarron o incluso cimarron, por el trmino original en castellano, cimarrn. (N. de la t.).

(4) Isnard Hildebert, La Runion: aspects de la colonisation de peuplement , op. cit., p. 103.

(5) Vase al respecto mi ltimo artculo dedicado a la obra negativa del colonialismo francs en Guayana. De la bsqueda del rey dorado a la Montagne dor, https://bouamamas.wordpress.com/2018/07/02/loeuvre-negative-du-colonialisme-francais-en-guyane-de-la-recherche-du-roi-dore-a-la-montagne-dor/, [en castellano http://www.rebelion.org/noticia.php?id=243977]

(6) Georges Hardy, Histoire de la Colonisation franaise, Larose, Pars, 1943, p. 190.

(7) Por ello el concepto de colono adquiere una connotacin particular debido a las relaciones que los pequeos blancos establecen con los dems grupos dominados.

(8) Los principales son los cafres (descendientes de esclavos procedentes del este de frica o de Madagascar [kaf en la lengua de La Reunin, N. de la t.]), los malabares (indios del sudeste de India, esencialmente tamiles), los yabs o pequeos blancos o criollos blancos (descendientes de los pequeos colonos arruinados), los grandes blancos (criollos blancos que constituyen lo esencial de la clase dominante), los zoreil (metropolitanos), los chinos (sur de China), los zarabes (musulmanes indios procedentes del oeste de India), los comorenses y mahorais [habitantes de Mayotte, N. de la t.] y los malgaches.

(9) Isnard Hildebert, La Runion: aspects de la colonisation de peuplement , op. cit., p. 114.

(10) Laurent Mda (coord.), Kaf tude pluridisciplinaire, Zarlor, Sainte Clotilde, 2009, contraportada.

(11) Lucette Labache, Lethnicit chez les jeunes Runionnais , Agora dbats-Jeunesses, n 9, 1997, p. 100.

(12) Bernard Marek y Guy Bourau-Glisia, Une le dans la guerre. La Runion de la Mobilisation la Dpartementalisation (1939-1946), Azale ditions, Saint-Denis de La Reunin, 1992, pp. 106-107.

(13) Jean-Pierre Cambefort, Lhritage de la violence La Runion, en Christian Ghasarian, (coord.), Anthropologies de La Runion, ditions des Archives Contemporaines, Pars, 2008, p. 74.

(14) Sonia Chane-Kune, La Runion nest plus une le, LHarmattan, Pars, 1996, p. 52.

(15) Jean-Pierre Cambefort, Enfances et familles la Runion. Une approche psychosociologique, LHarmattan, Pars, 2001, pp. 252-253.

(16) Frdric Sandron, Dynamique de la population runionnaise (1663-2030), op. cit., p. 33.

(17) Sobre este aspecto vase nuestro artculo dedicado a las Antillas, Luvre ngative du colonialisme franais aux Antilles. La production et la reproduction dune pigmentocratie,   https://bouamamas.wordpress.com/2018/06/15/loeuvre-negative-du-colonialisme-francais-aux-antilles-la-production-et-la-reproduction-dune-pigmentocratie/ [en castellano, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=243678].

(18) Franoise Vergs, Le ventre des femmes. Capitalisme, racialisation, fminisme, Albin Michel, Pars, 2017.

*** Creuse es un departamento francs situado en la regin de Nueva Aquitania en el centro de Francia. (N. de la t.)

(19) William Luret, TI ! Paille-en-queue : les enfants dports de la Runion, Anne Carrire, Pars, 2004, contraportada.

(20) Wilfried Bertile, La Runion sur la voie du dveloppement ? , Annales de Gographie, n 533, 1987, p. 47.

(21) Isabelle Widmer, La Runion et Maurice. Parcours de deux les australes des origines au XXme sicle , Les Cahiers de lINED, n 155, 2005, p. 74.

(22) Wilfried Bertile, La Runion: Les problmes runionnais : la thrapeutique de la responsabilit, Ocan ditions, Saint-Andr, 2006, p. 588.

(23) Ibid, p. 588.

(24) Sonia Chane-Kune, Aux origines de lidentit runionnaise, LHarmattan, Pars, 1993, p. 9.

(25) Marine Nationale, La Runion : une le parmi les les, https://www.defense.gouv.fr/marine/magazine/l-ocean-indien-a-portee-de-main/la-reunion-une-ile-parmi-les-iles, consultado el 5 de julio de 2018 a las 19 h 00.

(26) Expresin utilizada por Jean-Claude Guillebaud como ttulo de una obra consagrada a las ltimas colonias francesas: Les Confettis de lEmpire : Djibouti, Martinique, Guadeloupe, Runion, Tahiti, Nouvelle-Caldonie.

(27) Clment Fernandez y Lo Philippe, Les Eparses : Des les si convoites , Centre dEtude Stratgique de la Marine, Cargo Marine, n3/2015, p. 10.

(28) Isabelle Widmer, La Runion et Maurice. Parcours de deux les australes des origines au XXme sicle , op. cit., p. 271.

(29) INSEE, Bilan Economique 2016- La Runion, INSEE Conjoncture Runion, n 3, junio de 2017.

(30) Les grandes dynasties conomiques runionnaises,  Runionnais du monde, junio de 2017, http://www.reunionnaisdumonde.com/spip.php?article20402, consultado el 6 de julio de 2018 a las 11 h 00.

(31) INSEE Analyses, n 14, abril de 2016, p. 1.

(32) Jean Houbert, Dcolonisation en pays Crole, lle Maurice et la runion , Politique Africaine, n 10, junio de 1983, pp. 87-88.

(33) Isabelle Widmer, La Runion et Maurice. Parcours de deux les australes des origines au XXme sicle , op. cit., 54.

**** Raymond Vergs fue un mdico y poltico comunista reunions nacido en 1882. Fue diputado por La Reunin de 1945 a 1655. Junto con otro diputado comunista, Lon de Lepervanche, propuso la ley de departamentalizacin, que se aprueba en 1946 con lo que La Reunin accede a su estatus de departamento francs de ultramar. En 1944 fund el diario Tmoignages. (N. de la t.)

(34) Daniel Gurin, Les Antilles dcolonises, Prsence Africaine, Pars, 1956, p. 157.

(35) Aim Csaire, Intervention lors du dbat sur la politique du gouvernement dans les dpartements et les territoires doutre-mer , Journal Officiel de la Rpublique Franaise, 27 de marzo de 1954, 4e.republique.jo-an.fr/numero/1954_i28.pdf, consultado el 7 de julio de 2018 a las 9 h 30.

(36) Christian Ghasarian, La Runion : acculturation, crolisation et rinventions culturelles,  Ethnologie Franaise, Volumen 32, 2002/4, p. 666.

(37) Emeline Vidot, La construction dune identit runionnaise de 1959 nos jours : reprsentations culturelles et constructions discursives, Tesis de sociologa, Universidad de La Reunin 2016, p. 94.

(38) Gilles Gauwin, Crolisation linguistique et crolisation politique la Runion. Enjeux gopolitiques autour dune revenndication identitaire , Hrodote, n 105, 2002/2, p. 75.

(39) Yvan Combeau, De Bourbon la Runion, lhistoire dune le (du XVIIe au XXe sicle),  Herms, n 32-33, 2002/1, p. 97.

(40) Parti Communiste Runionnais, Les thses constitutives, le de la Runion, 1ER juin 1959.

(41) Texto ntegro del manifiesto, https://www.temoignages.re/politique/actualites/manifeste-pour-le-droit-a-l-autodetermination-et-contre-toute-solution-neocolonialiste,93050, consultado el 7 de julio de 2018 a las 19 h 00.

(42) Declaracin final de la Convencin de la Morne Rouge, http://www.montraykreyol.org/article/paul-verges-rapporteur-de-la-convention-du-morne-rouge-pour-lautonomie-des-4-dom, consultado el 7 de julio de 2018 a las 19 h 15.

(43) Movimiento literario y de afirmacin cultural (simbolizado entre otras personas por Jean Albany, Gilbert Aubry, etc.) que afirma una identidad reunionesa comn en el respeto por las identidades propias de los diferentes grupos sociales arraigados en la isla.

(44) La Cafridad (Cafrit) o Kafritud (Kafritude) es un movimiento literario y de reivindicacin del arraigo africano de la identidad reunionesa (impulsado, entre otras personas, por Philippe Bessire, Georges Lazarre, etc.). Este movimiento insiste en la necesidad que tiene la criollidad de integrar la cafridad sin la que el discurso sobre el mestizaje seguira siendo un enfoque que niega la parte africana de la identidad reunionesa.

(45) Eliane Wolff, Les (nouveaux) territoires de la radio, Radio FreeDom et ses diteurs,  Radiomorphose, n 1, 2016, p. 3.

(46) Hubert Gerbeau, La Runion. meutes du mal-vivre ou escarmouches pour lindpendance ? , Encyclopdie Universalis, Pars, 1992, pp. 264-267.

(47) Entrevista a Bernard Grondin, 28 de noviembre de 2017, Un jour la Runion sera indpendante, https://www.clicanoo.re/Etat-Reunionnais/Politique/Article/2017/11/26/Un-jour-La-Reunion-sera-independante_502556, c onsultado el 8 de julio de 2018 a las 9 h 55.

(48) Promulgation de la premire loi runionnaise, https://www.inforeunion.net/Promulgation-de-la-premiere-loi-reunionnaise_a14039.html, consultado el 8 de julio de 2018 a las 10 h 30.

(49) La cuestin de la independencia de La Reunin se ha abordado varias veces, por ejemplo, en el seno de la Organizacin de la Unidad Africana (OUA) en su Comit de Liberacin: en febrero de 1973 durante la reunin del Consejo de Ministros de este Comit en Tripoli, aunque la resolucin fue minoritaria; en cambio, en junio de 1978 la cumbre de la OUA en Dar El Salam afirma la necesidad de descolonizar La Reunin y preconiza la adopcin de medidas apropiadas para acelerar la independencia (Edmond Jouve, LOrganisation de lUnit Africaine, PUF, Pars, 1984); en 2004 la Unin Africana incluye en su plan estratgico a La Reunin como parte de los territorios ocupados por potencias extranjeras (Vincent Capdepuy, La R union, Madagascar, les dAfrique ? , Revue du Centre dHistoire de lUniversit de La Runion, n 14, 2011, p. 52).

Fuente: http://bouamamas.wordpress.com/2018/07/08/loeuvre-negative-du-colonialisme-francais-a-la-reunion-de-lile-vierge-a-la-tentative-de-chirurgie-sociale/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la misma.



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