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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2018

Las paradojas del trabajo digital y las utopas de Marx

Ignacio Muro
Economistas frente a la crisis


La combinacin entre el troceamiento del trabajo y su creciente trazabilidad como mercanca condensan hoy los cambios esenciales del nuevo capitalismo digital. A ello dediqu un articulo y sobre ello volver en otros

Se impone un nuevo taylorismo digital caracterizado por una nueva vuelta de tuerca en la capacidad del sistema para la extraccin y capitalizacin de rutinas y perfiles del trabajo humano. El propsito es fragmentar procesos, trocear tareas, hasta llegar a unidades estandarizables asociadas a rutinas mnimas y volcarlas en aplicaciones como hace 100 aos se centraba en procesos materiales.

Aunque estos fenmenos se nos presentan cargados de connotaciones negativas, tambin nos permiten dialogar con las utopas que han orientado la vida de los humanos y las vertientes ms positivas del mundo del trabajo. Nos acercamos o nos alejamos del mundo ideal al que aspirbamos? Es hoy la tecnologa una palanca al progreso o una argolla hacia la desigualdad?

Aprovechemos que se cumplen 200 aos del nacimiento de Marx para intentar contestar a esas preguntas.

Cazar por la maana criticar por la noche

En 1845, Karl Marx sintetizaba la utopa de una sociedad comunista imaginando un entorno en la que los trabajadores seran liberados de la monotona de un solo trabajo.

nadie tiene una esfera exclusiva de actividad () , cada uno puede hacer hoy una cosa y maana otra distinta: cazar por la maana, pescar despus de comer, criar ganado al atardecer y criticar a la hora de la cena; todo segn sus propios deseos y sin necesidad de convertirse nunca ni en cazador, ni en pescador, ni en pastor, ni en crtico.

Trabajos libres y diversos a lo largo de la semana o en una misma jornada, sin horarios fijos, intercalando actividades intelectuales y manuales, sin una nica especializacin as se imaginaba el sueo de un trabajo enriquecedor, superador de rutinas. El trabajo se fragmentaria en un conjunto de actividades voluntarias como consecuencia de las facilidades aportadas por los avances tecnolgicos capaces de universalizar lo que ms recientemente Stephen Hawking denominaba lujo ocioso. La tecnologa sera la solucin, nunca el problema.

Algo parecido nos venden hoy desde la ideologa tecno-optimista de Silicon Valley. Y algo de razn llevan. El cambio tecnolgico ha barrido con la monotona del trabajo tpica del capitalismo fordista y ha fragmentado el trabajo y la vida de buena parte de los jvenes profesionales pero no de la forma liberadora que soaba Marx.

La sustitucin del trabajo repetitivo, montono y rutinario que Marx asociaba al desarrollo pleno de las potencialidades humanas, deja paso a un nuevo modo de vida dual en el que la marginacin y la precariedad ms ramplonas conviven con la mxima facilidad para desarrollar ciertas actividades creativas que facilitan las tecnologas digitales. Por un lado, empuja a jvenes y adultos a asumir subempleos fragmentados de cualquier tipo (cuidar nios, servir copas, hacer sustituciones, transportar enseres) que les permiten sobrevivir. Por otra, les facilita que puedan destinar su tiempo libre a proyectos creativos o sociales de matriz colaborativa (escribir un blog, elaborar y difundir videos, componer msica, compartir ocio creativo y aficiones de todo tipo con gentes lejansimas) que les aportan satisfaccin y en los que dan salida a la alta cualificacin para las que les han preparado, pero que el mercado no valora.

El capitalismo nos acerca, a su manera, a las posibilidades de realizacin del trabajo para frustrarlas seguidamente. Sus mitos de realizacin y ascenso social solo sirven para una minora. Para el resto, sometidos al reino de la necesidad nos niega la libertad de elegir mientras nos remunera con niveles de supervivencia.

De cada cual segn sus capacidades, a cada cul segn sus necesidades.

Esta otra mxima, atribuida a Louis Blanc, socialista utpico de mediados del XIX, representa todava hoy la forma ms justa de imaginar la creacin y el reparto de la riqueza. Cuando Marx se pregunta en qu condiciones materiales sera posible su desarrollo se contesta:

() cuando la anttesis entre trabajo mental y fsico haya desaparecido (), cuando a la par del desarrollo global del individuo hayan aumentado las fuerzas productivas y los manantiales de la riqueza colectiva fluyan ms abundantemente.

Lo curioso es que parece caracterizar rasgos que ya se cumplen. Tanto que si la sociedad se lo propusiera hoy estara en condiciones de equilibrar las aportaciones y las necesidades de las personas y colectivos a lo largo de las diferentes etapas de su vida. La capacidad para gestionar millones de datos de forma instantnea y descentralizada y de conocer y trazar las necesidades sociales en detalle, nos permite abordar con xito ese reto.

Hoy es posible conocer los gustos, inteligencias, pretensiones, angustias, disponibilidades, carencias, formacin, entornos familiares, aptitudes o limitaciones fsicas de colectivos y personas. Y desde el sistema productivo nos acercamos al momento de poder ofrecer productos y servicios personalizados que respondan y atiendan sus demandas sociales singularizadas.

Adems, la gestin annima y descentralizada que permite el blockchain, la tecnologa de la llamada cadena de bloques, podran hacer posible conseguir estos retos con las mximas garantas de privacidad, para que los centros de poder no se aprovechen de ello del modo en que el gran hermano de Orwell simbolizaba.

Pero, como sabemos, la lgica capitalista se est encargando de enturbiarnos la utopa al convertir esa informacin en una mercanca, la materia prima y fuente principal de los negocios que caracterizan al ltimo capitalismo.

Troceamiento y trazabilidad capitalistas: la nueva alienacin del trabajo

De modo, que al cumplirse los 200 aos del nacimiento de Carlos Marx, podemos decir que los avances siguen el camino que l imagin: disponemos de tecnologas que facultan al ser humano hacia cotas inimaginables, pero sin embargo, no cambian la esencia de la relacin entre el hombre y su trabajo que provoca su alienacin como ser humano, fenmeno que tan magnficamente describa (por cierto, con 26 aos) en sus Manuscritos de Economa y Filosofa.

En su trabajo el trabajador asalariado no se afirma sino que se niega, no se siente feliz sino desgraciado; no desarrolla una libre energa fsica y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espritu. Por eso el trabajador slo se siente en s fuera del trabajo y en el trabajo fuera de s. Est en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no est en lo suyo.

Puede que trabajador est dejando de ser asalariado, en el sentido de que las retribuciones actuales desdibujan todo lo que hemos entendido por salario; puede que haya superado tambin la idea de trabajo rutinario y montono; puede que estemos en condiciones de organizar el mundo atendiendo a las posibilidades y capacidades de cada ser humano, pero es obvio que, para las grandes mayoras, su trabajo sigue sin aportar felicidad a su vida. O, con palabras de Marx: sigue estando en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no est en lo suyo.

El troceamiento y la trazabilidad del trabajo no son, en s mismas, cosas negativas para el progreso. De alguna forma permiten dialogar con las utopas que han orientado y orientan al mundo. El reto sigue siendo ver de qu modo conseguimos que las mejoras tecnolgicas que hoy nos capacitan para entornos creativos y una organizacin social especialmente justa, evitan ser fuente de alienacin y de injusticia. Como adverta Stephen Hawking: tenemos que tener miedo del capitalismo, no de los robots

Fuente: https://economistasfrentealacrisis.com/las-paradojas-del-trabajo-digital-y-las-utopias-de-marx/



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