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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-07-2018

Qu significa la ilegal convocatoria a miliitarizar una vez ms la seguridad interior
El gato con botas

Horacio Verbitsky
El Cohete a la Luna


El decreto presidencial 683/18, que dispuso la participacin de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior, carece de fundamentos racionales y responde a concepciones impulsadas desde el Pentgono estadounidense y su Comando Sur.

Tambin encubre una agenda oculta, divulgada con entusiasmo por operadores de bajo nivel que repiten un guin ajeno que ni siquiera entienden. Es ilegal; no forma parte de una poltica razonada de Defensa Nacional; es inaplicable por falta de recursos; no constituye una respuesta racional al problema de las adicciones y su explotacin comercial, que requieren otro enfoque; ha fracasado en todos los pases donde se intent, con gravosas consecuencias para la sociedad y para las propias Fuerzas Armadas; responde a un diagnstico equivocado, ya que en la Argentina no existen organizaciones terroristas y constituye un peligro para la democracia y la vigencia de los derechos humanos.

1. La doctrina de las nuevas amenazas, elaborada por el Pentgono para mejor controlar el espacio geogrfico bajo jurisdiccin de su Comando Sur, que llaman Hemisferio Occidental, fue impulsada aqu desde 2000 por el entonces ministro Ricardo Lpez Murphy, quien mencion como enemigos la pobreza extrema, la superpoblacin y las migraciones masivas, el terrorismo internacional, el narcotrfico, el fundamentalismo religioso y las luchas tnicas y raciales. En 2004 pude discutirlo en un programa de la televisin estadounidense con el responsable del Pentgono para nuestra regin, Roger Pardo Maurer, y con el jefe del Comando Sur de entonces, general James T. Hill. Ambos agitaron adems el fantasma del populismo radical en Amrica Latina e intentaron confundirlo con el terrorismo, el narcotrfico, la criminalidad organizada, el lavado de dinero y las pandillas urbanas, que amenazan la seguridad de los Estados Unidos (no la nuestra). Les pregunt qu estaba haciendo el Ejrcito de Estados Unidos dentro de Estados Unidos frente a esos problemas. Pardo Maurer enfureci. Dijo que era una pregunta tendenciosa, porque Estados Unidos tena un sistema legal muy establecido, en el cual hay tareas explcitas para las Fuerzas Armadas, muy definidas para la polica, muy esclarecidas, con sistemas de mando, de control, de responsabilidad poltica. Pero que en muchos pases de Latinoamrica existe una confusin total. Nadie sabe cul es el papel del juez, el de la polica, el de las Fuerzas Armadas. Objet que la nica confusin surge de la presin del Comando Sur para que nuestros militares participen en tareas de seguridad interior y el entrenamiento que estn brindando militares norteamericanos a policas de Amrica Latina.

Tres lustros despus, la Argentina es el ltimo bastin acorralado por esta forma de ver el mundo. Al anunciar el decreto desde Campo de Mayo, Macr dijo que los militares participaran en la seguridad interior. Pero de inmediato sus ministros Patricia Bullrich y Oscar Aguad saturaron los medios con acusaciones a la oposicin por haberle atribuido a Macr precisamente lo que dijo, y el propio Presidente lo reiter desde Sudfrica. El ministro Aguad volvi a hacer gala de su desconocimiento de las cuestiones ms elementales bajo su jurisdiccin, al afirmar que la defensa hoy se ocupa de ciberntica y no emplea tanques ni caones. Le respondi el especialista en Defensa y ex embajador en la OEA Hernn Patio Mayer, quien junto a la foto de un tanque estadounidense artillado pregunt: Estarn transportando computadoras?. No saben de lo que hablan porque los manejan con un teleprnter mental.

2. Un decreto es un instrumento de jerarqua inferior. En el ordenamiento institucional argentino hay una jerarqua de instrumentos que comienza por la Constitucin y los tratados de derechos humanos que desde 1994 la integran, sigue por las leyes sancionadas por el Congreso, se contina por los decretos del Poder Ejecutivo y luego las directivas y resoluciones presidenciales y/o ministeriales. Normas de jerarqua inferior como el decreto y las directivas no pueden modificar una ley, y menos tres como en este caso: las de Defensa Nacional, Seguridad Interior e Inteligencia Nacional, promulgadas por los presidentes Ral Alfonsn en 1988, Carlos Menem en 1992 y Fernando De la Ra en 2001. Todas parten de un principio expresado con claridad en el artculo 4 de la primera de ellas: Se deber tener permanentemente en cuenta la diferencia fundamental que separa a la defensa nacional de la seguridad interior.

3. Lo que las leyes prohben. Para que las Fuerzas Armadas puedan custodiar objetivos estratgicos como pretende pero no define el decreto de Macr, antes deben ser declarados Zona Militar, tambin por el Congreso (artculo 30 de la ley 23.554 de Defensa Nacional). Y si debieran emplearse elementos de combate de las Fuerzas Armadas para el restablecimiento de la normal situacin de seguridad interior, el Congreso deber declarar el estado de sitio. Como se tratara de una forma excepcional de empleo, que ser desarrollada nicamente en situaciones de extrema gravedad, la misma no incidir en la doctrina, organizacin, equipamiento y capacitacin de las Fuerzas Armadas (artculo 32 de la ley 24.059 de Seguridad Interior). Por lo tanto, no es cierto que Macr slo intente actualizar la poltica seguida por los gobiernos de Nstor y Cristina Kirchner, sino que ataca un consenso bsico de la democracia postdictatorial, aunque algunos de los partidos que lo sustentaron lleven demasiado tiempo durmiendo la siesta.

4. Ninguno de los documentos oficiales conocidos incluye definiciones atinentes al sistema de Defensa Nacional. Slo hay argumentos referidos a la Seguridad Interior, que es el rol al que se intenta ceir a las Fuerzas Armadas. Adems de modificar el decreto 727 de 2006 que defina las agresiones externas, Macr derog por completo el decreto 1691, tambin de 2006, cuyo anexo sostena que la misin principal de las Fuerzas Armadas debe ser el principal criterio ordenador de todo su diseo de fuerzas, en tanto que toda misin subsidiaria del instrumento militar no deber afectar las capacidades requeridas para el cumplimiento de aquella misin primaria y esencial. Entre las subsidiarias mencionaba aquellas que para Macr son principales: participacin en operaciones multilaterales de Naciones Unidas; en operaciones de seguridad interior o en apoyo a la comunidad nacional o de pases amigos y en la construccin de un Sistema de Defensa Subregional.

La misma prioridad de la seguridad sobre la defensa se verifica en el presupuesto, que en el caso de las Fuerzas Armadas se consume casi ntegro en pagar sueldos. Hace pocos das Macr debi desautorizar al ministro Aguad cuando anunci una escala salarial en la que un comisario superaba la remuneracin de un oficial superior de las Fuerzas Armadas. El malestar que esto caus oblig a suspender el desfile y la cena de camaradera del 9 de julio.

Para fundamentar el cambio de misiones, la directiva estratgica militar que corre como anexo del decreto dice que la zona de paz sudamericana descarta hiptesis de conflicto tradicionales. Luego aade que esa paz est amenazada por Venezuela y por ltimo cuestiona la injerencia externa en asuntos de otros pases. Los principios de la lgica, como el de no contradiccin, han sido suspendidos.

5. La separacin entre Defensa y Seguridad no es un dogma. Surge de la experiencia histrica argentina, con los trgicos episodios de la ltima dictadura, y de lo sucedido en otros pases de la regin, como Colombia y Mxico, cuyos gobiernos estn tratando de desescalar la fracasada poltica de intervencin militar. Como seal el sbado 28 el precandidato presidencial justicialista Felipe Sol, el problema de la droga no se resuelve con militares. Lo vemos en Mxico, donde ha sido peor el remedio que la enfermedad: la espiral de violencia creci tanto como la violacin de los derechos humanos. Los mercados de drogas ilegales constituyen una problemtica crtica para nuestra sociedad, pero de ninguna manera las Fuerzas Armadas son una opcin legal ni prctica para su abordaje y tratamiento, escribi Sol en Clarn.

6. El riesgo de la escalada. El politlogo argentino de la Universidad de Maryland Ernesto Calvo, sostiene que la enseanza fundamental de estos dos aos es que cada cambio realizado por el poder poltico, en el momento de ser incorporado como parte del statu quo, puede ser escalado. () Es este espritu de los tiempos el que no me permite esperar que la reforma propuesta en el Decreto 683/2018 sea la ltima palabra que escuchemos sobre el tema. Este decreto, que habilita a las Fuerzas Armadas a realizar operaciones militares dentro del territorio argentino, se constituye en un precedente sobre el cual se puede avanzar. Dice el ministro de Defensa, Oscar Aguad que, a diferencia de lo que anunci recientemente Mauricio Macri, jams se le ocurri que las Fuerzas Armadas patrullen ciudades o intervengan en conflictos sociales. Sin embargo, esas nuevas tareas no tienen por qu ocurrrsele a Aguad. De esas transgresiones se puede ocupar Macri, la prxima ministra de Defensa o de Seguridad, quienes van a asumir sus cargos en un mundo donde el statu quo que autoriza a las Fuerzas Armadas a realizar actividades dentro del territorio ya est vigente. () El Gobierno acusa a la oposicin de imaginar escenarios imposibles, de anticipar la participacin de las Fuerzas Armadas en conflictos internos, de ver aumentos en el presupuesto militar e intervenciones desestabilizadoras para el orden democrtico. Sin embargo, poco importa lo que piense este Gobierno sobre la sombra futura de sus decisiones. El nuevo statu quo impone una nueva realidad en la cual vivir el prximo Presidente y su ministro de Defensa, en la cual ya existe un precedente que expande la de intervencin de las Fuerzas Armadas. Ninguna poltica pblica concluye cuando es implementada. Toda poltica pblica es un punto de partida para la prxima poltica. Un precedente a ser citado y modificado por la prxima persona que se siente en la silla del ministro (). Estas exagerando, dirn algunos, pero se equivocan. Si algo he aprendido () del mundo poltico en el que gobierna Trump, es que toda exageracin es una oportunidad a ser explotada. (http://elestadista.com.ar/?p=14852)

7. El control social. La denominada Guerra contra las Drogas fue declarada hace 48 aos por el presidente de Estados Unidos Richard Nixon, con la ley de control y prevencin del abuso de narcticos, de 1970, y la directiva de la DEA de 1973 que declar a las drogas como Enemigo Pblico N 1. El periodista Dan Baum public un cuarto de siglo despus una evaluacin devastadora de sus resultados en el libro Smoke and Mirrors: The War on Drugs and the Politics of Failure (Back Bay Books, 1997).

Smoke and Mirrors es una expresin idiomtica que se refiere a un truco de los ilusionistas del siglo XVIII, que con un sistema de espejos mostraban una nube de humo flotando en el vaco.

El resto del ttulo significa: La guerra a la droga y la poltica del fracaso. Durante su investigacin, Baum consigui entrevistar al principal consejero de Nixon en la adopcin de esa poltica, John Ehrlichman. Condenado por su participacin en el espionaje a la sede del Partido Demcrata en el edificio Watergate a 18 meses de crcel, al salir desapareci de Washington y encontr empleo en el interior. Cuando Baum lo encontr en 1994, Ehrlichman le dijo en forma muy directa que los enemigos de Nixon eran la izquierda que se opona a la guerra [en Vietnam] y los negros [que luchaban por sus derechos civiles]. Sabamos que no podamos ilegalizar la oposicin a la guerra o el ser negro, pero los quebraramos si logrbamos que el pblico asociara a los hippies con la marihuana y a los negros con la herona y luego las criminalizramos. Eso nos permitira interrumpir sus reuniones y vilipendiarlos da tras da en los noticieros de la noche. Sabamos que estbamos mintiendo sobre las drogas? Claro que lo sabamos.

En una nota anterior cont esta historia, pero en el apuro del cierre, en vez de Ehrlichman cit al otro asesor de Nixon condenado por Watergate, Richard Haldeman. Ese error sobre el apellido del asesor no afecta la exactitud del relato. La nota completa que Baum public en la revista Harpers puede leerse completa aqu: https://harpers.org/archive/2016/04/legalize-it-all/

En la Argentina esa poltica fue importada por el ministro de Bienestar Social Jos Lpez Rega. Lo narr en mi libro Ezeiza, de 1985.

El accionista de la United Fruit Robert Hill, quien en 1954 haba estado relacionado con la invasin a Guatemala y al derrocamiento de Jacobo Arbenz, fue el hombre designado por el Departamento de Estado para penetrar la intimidad de Pern, cuando an viva en Espaa. Adems de Lpez Rega, Hill tena contacto con Milosz Bogetic, un ex coronel croata ustacha que colabor con los ocupantes nazis de su pas() En 1973, cuando Lpez se instal cerca del poder en Buenos Aires, el departamento de Estado traslad a Hill de Espaa a la Argentina para continuar la relacin. Una de sus primeras actividades fue la firma de un convenio con Lpez para la represin del trfico de drogas, cobertura que se comenzaba a utilizar por entonces para las operaciones polticas encubiertas. Lpez revel ante la prensa lo que debera haber guardado en reserva. En su discurso dijo que el combate contra las drogas formaba parte de un plan poltico, de lucha contra la subversin. Hill asinti en incmodo silencio. Con asistencia tcnica y financiera de Estados Unidos comenzaba a organizarse la AAA, reedicin del Plan Phoenix, aplicado en Vietnam para suprimir a 10.000 opositores.

8. China se asoma. Para el gobierno de los Estados Unidos es muy claro que el adversario a controlar en esta parte del mundo es China. Pero cuatro dcadas despus los pretextos de Nixon y Ehrlichman se han diversificado y adems de la droga alcanzan al terrorismo.

En febrero de este ao el Pentgono public un documento explicativo de los requerimientos presupuestarios para la Defensa en el ao fiscal 2019. All se afirma que la principal preocupacin para la seguridad nacional estadounidense no es el terrorismo sino la competencia con grandes potencias, entre las que menciona a Rusia y China. El objetivo para el hemisferio occidental segn la nomenclatura preferida en Washington y Miami para referirse a nuestra Amrica es mantener un balance favorable de poder regional, lo mismo que en Europa, Medio Oriente y el Pacfico. En las 116 pginas del documento no hay una sola mencin a drogas, narcotrfico o crimen organizado. Ni una. Con pocos das de diferencia, el actual jefe del Comando Sur, almirante Kurt Tidd, se refiri con cierto detalle a la Argentina y a Ecuador. Los esfuerzos del Comando Sur en Centro y Sudamrica y el Caribe procuran asegurar los accesos a Estados Unidos por el sur y construir una red de seguridad regional. Debido a la economa de recursos del Comando de Combate dependemos de esta red para ayudar a mantener nuestra propia seguridad y defender nuestra Patria. Esta es la capa ms importante de nuestra defensa adelantada, comenz.

Segn el informe del almirante Tidd, vemos una gran oportunidad de profundizar la colaboracin con esos socios clave y con organismos multilaterales, as como revitalizar las asociaciones de seguridad mutuamente beneficiosas con la Argentina y Ecuador. Nuestras alianzas regionales son la piedra angular de nuestros esfuerzos para asegurar el ncleo central de todo lo que hacemos en el sur. Tidd dijo que esta renovada relacin provea oportunidades de trabajo con la Argentina para la preparacin de la cumbre del G-20 que se realizar en noviembre en Buenos Aires. El Comando Sur har su aporte en las reas de lucha contra las armas de destruccin masiva, el combate al terrorismo, el fortalecimiento de las respuestas coordinadas entre distintas instituciones y la ampliacin del intercambio de informacin. En su edicin del sbado 28 de julio, el New York Times public un artculo titulado Desde una estacin espacial en la Argentina, China expande su alcance sobre Amrica Latina. Nuestro corresponsal fue al desierto de la Patagonia para examinar cmo China protege su nueva base, smbolo de su creciente influencia en la regin. El artculo cita a un profesor de Estudios Latinoamericanos en el Colegio de Guerra de Estados Unidos: Beijing transform la dinmica de la regin, desde la agenda de sus lderes y empresarios hasta la estructura de sus economas, el contenido de sus polticas e incluso su dinmica de seguridad. Para el autor de la nota, Ernesto Londoo, China se propone transformar a Amrica Latina y moldear su futuro por varias generaciones, a menudo en forma que socava directamente el poder poltico, econmico y estratgico de Estados Unidos en la regin. Si bien menciona a los gobiernos populistas de las primeras dcadas del siglo, el diario estadounidense destaca que an los nuevos lderes derechistas han adoptado sus polticas para satisfacer las demandas chinas y cita al embajador argentino Diego Guelar, autor hace cinco aos del libro La invasin silenciosa, el desembarco chino en Sudamrica. Segn Guelar ya es un hecho consumado y ha dejado de ser silenciosa. El teniente coronel Christopher Logan, vocero del Pentgono dijo que los militares estadounidenses estaban evaluando las implicaciones (blicas) de la estacin china de monitoreo satelital en Neuqun. Este es el artculo completo: https://www.nytimes.com/2018/07/28/world/americas/china-latin-america.html

Habra que estar muy distrado para atribuir al azar que Estados Unidos haya elegido la misma provincia de Neuqun para instalar una base de apoyo humanitario ante catstrofes, que ha provocado movilizaciones de vecinos y grupos polticos que denuncian que esa es la cobertura para una instalacin militar. Su emplazamiento es muy prximo a la ruta que conduce a Vaca Muerta, donde empresas estadounidenses fueron las primeras en asentarse.

9. La creacin de un enemigo. La Argentina no figura en ninguno de los documentos que cada ao compilan informacin sobre actos de terrorismo en el mundo, ya sea en los del gobierno de Estados Unidos o de los pases europeos, ni en los que elaboran organizaciones privadas en distintos lugares del mundo. Tampoco tiene un rol destacado en los estudios sobre comercializacin de sustancias narcticas de consumo prohibido por las autoridades sanitarias. Pero tanto la estacin espacial china como los mayores yacimientos hidrocarburferos estn asentados en una zona que diversas comunidades de origen mapuche reivindican como territorios ancestrales o sagrados. Esa es tambin la clave para interpretar la desmesurada denuncia que formul en diciembre la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, al anunciar la creacin de un comando conjunto con las provincias de Ro Negro, Chubut y Neuqun para combatir a la evanescente entidad que el gobierno denomina RAM (Resistencia Ancestral Mapuche) y de cuya mera existencia no hay pruebas convincentes. Bullrich seala que se trata de un movimiento etnonacionalista violento que desde hace ocho aos opera en territorio argentino, cuyos activistas cometen delitos contra la propiedad, contra la seguridad pblica, contra el orden pblico y contra las personas, con el propsito de promover una lucha insurreccional contra el Estado argentino y la propiedad privada de la tierra. Esto explica adems el despliegue de fuerzas de seguridad que hace ahora un ao tomaron por asalto una de esas comunidades, en un episodio que concluy con la muerte de Santiago Maldonado. El Congreso debera tomar la palabra antes de que sea tarde para impedir que la Argentina quede envuelta en un conflicto con todos los componentes de una tragedia, esta vez en medio de un conflicto global.

Fuente: http://www.elcohetealaluna.com/el-gato-con-botas/


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